Chile. De Virus a Arma de Control social. Puesta en escena del poder local y global

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En los últimos meses hemos estado expuestos no tan solo a los efectos de un virus mortal como es el covid-19, sino que también a “autoridades de gobierno”, locales y globales, que han demostrado su obsecuencia con un modelo de mercado, con una economía capitalista extractivista y patriarcal, que ha dejado en el abandono absoluto a los más vulnerables y desprotegidos, de una sociedad que avanza a pasos agigantados hacia su propia destrucción.

En Chile, cuando tienes “autoridades” que aplican medidas asistencialistas y populistas, mostrando una preocupación falaz por aquellos que padecen hambre, y que además adoptan medidas económicas y de salud, solo pensando en que No se les desmorone su modelito de mercado, su modo de vida, es que estamos ante la decadencia y la perversidad total de un modelo económico que ha sido desprovisto de su ropaje, quedando desnudo a los ojos del pueblo, a los ojos de una sociedad que ve cómo la basura de este sistema se esconde debajo de la alfombra, a través de políticas comunicacionales que se reflejan en los anuncios del gobierno y en la participación de estos en los diferentes medios de  prensa oficialista, programas de farándula de radio y televisión,   justificando lo injustificable.

Con alrededor de 100.000 contagios por covid-19, en territorio chileno, las autoridades solo señalan el fallecimiento 1.054 personas. En España e Italia, con una salud que supera a la chilena, estos países europeos, con la misma cantidad de contagios superaban los 3000 fallecidos por la enfermedad. O sea: ¿Qué se puede decir de Sebastián Piñera, quien señaló que estamos mejor preparados que Italia, para enfrentar la pandemia y luego se desdice y afirma que Chile no estaba preparado?

¿Qué se puede decir del ministro de Salud, Jaime Mañalich, quien señaló ante las cámaras de televisión, que no tenía conciencia del  nivel de hacinamiento y pobreza que padecen personas de los sectores más vulnerables de Chile?

¿Qué se puede decir del ministro de Hacienda Ignacio Briones, quien señaló, que esto (covid-19) nos va a golpear fuerte y habrá trabajadores que perderán sus empleos, pero que están haciendo el  máximo de esfuerzo para mitigar los efectos?

Solo decir que a los más desprotegidos del sistema les queda reafirmar la frase “resistiremos para sobrevivir”, pues jamás un modelo de mercado como el que se aplica en Chile, velará por los intereses de la clase trabajadora, pues este sector de la sociedad siempre será visto como un engranaje más de la maquinaria de producción del capital,  el cual nunca verá reflejado en sus salarios esos beneficios y privilegios, que sí gozan los dueños de las pequeñas, medianas y grandes empresas, producto del sacrificio de aquellos que hoy son mantenidos con medidas  migajas, populistas y asistenciales, en la idea de mantener una forma de producción desproporcionada e injusta para con la clase popular, que padece hambre, desempleo y miseria, por causa de un modelo económico, que solo genera desigualdad e injusticias y que se ve acrecentada con la forma en que el gobierno administra el actual contexto con COVID-19.

El problema no es la pandemia, el problema es el modelo de mercado, este sistema económico capitalista, patriarcal y extractivista, que utiliza esta contingencia covid-19, para dar una imagen mentirosa de preocupación. Una preocupación falaz, que solo será real y veraz si se comenzara hoy a distribuir las ganancias y utilidades de los súper ricos, del 1% multimillonario, de las empresas como las AFP, Isapres, Bancos, etc. etc, y no el circo asistencialista que ha creado la autoridad junto a los medios de comunicación, que solo buscan limpiar  la  imagen de aquellos que juegan con números y estadísticas, además de farandulear con el dolor que experimenta el sector más vulnerable del país. Esto es lo perverso, esto es lo falaz, ocultar el fracaso del modelo de mercado y reprimir cualquier intento real por generar un nuevo modelo de producción y de relaciones sociales, en definitiva una nueva forma de vida, que permita desarrollar una sociedad sobre bases de horizontalidad, en la cual la distribución sea justa, solidaria y equitativa, entre los distintos factores y categorías que componen una comunidad verdaderamente libre. Una comunidad libertaria y en resistencia, que logre desenmascarar esta representación muy bien organizada por el bloque en el poder, y que mantiene en el engaño a los habitantes, no tan solo de este territorio, sino que del mundo entero, con el único objetivo de mantener su nuevo orden mundial y así evitar el real despertar y la verdadera construcción, preparación y organización de una justa rebelión social, por los pueblos hoy esclavizados y sometidos a una matrix de engaño y opresión, ejercidos por un poder global; político y económico, en el marco de un nuevo orden mundial distópico, facilitado por un virus que existe y que está ahí, muy bien administrado por el poder local e internacional, como un arma de destrucción masiva. Esto es hoy el covid-19, utilizado como un elemento más, para la suma y resta, de aquellos que hacen de momentos histórico como estos, la oportunidad para perpetuar su modelo de dominación, su famoso modelito de mercado, el modelito de  los dueños del poder y el capital local y global.

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