Chile. Crisis ambiental y sanitaria en la Araucanía: Mayoría de vertederos se encuentran colapsados y con año de cierre cumplidos

Recientemente, el gobierno regional anunció un plan de cierre del vertedero de Boyeco en un plazo de 5 años y una política de reciclaje, lo que fue catalogado por el grupo de trabajo por derechos colectivos como menciones volátiles, ambiguas y populistas, señalando: «primero, porque no es serio ni responsable hacer un anuncio público cuando ni siquiera se ha presentado al sistema de evaluación de impacto ambiental un nuevo recinto con características de Relleno Sanitario para la comuna de Temuco, asimismo, porque el anuncio de concreción se hace fuera del plazo de vigencia del actual gobierno y, también, porque no se han hecho las debidas diligencias para coordinar una eficiente política de re ordenamiento territorial en estas materias, donde se hace indispensable el involucramiento activo e integral de instituciones públicas nacionales, con diversos servicios competentes y municipios y que involucre además, medidas de tratamiento, reparaciones e iniciativas efectivas sobre disminución real de recintos y de residuos en la región», indicaron.

 

Por otro lado, Sergio Curihual, Dirigente de la Asociación Indígena «Newen Lof Mapu», señaló que a pesar de que están satisfechos con el anuncio del cierre del vertedero, sienten cierta desconfianza en que esto se concrete realmente, mencionaba a Radio Bio Bio. .

 

Cabe señalar que el cierre del vertedero ha sido solicitado en varias ocasiones desde hace años. Sin embargo, Boyeco es la punta del iceberg de un problema generalizado en toda la Región.

 

Un estudio sobre vertederos en la Araucanía «basurales en comunidades Mapuche» que se refiere al racismo ambiental señala que la totalidad de los vertederos en la región se encuentran en malas condiciones de infraestructura y carecen de una regulación y supervisión que es inadecuada por parte de los organismos técnicos. Los impactos a los que se hace alusión se diferencian entre ambientales, referidos a componentes como agua, suelo o aire, y los socioculturales relativos a las formas de vida y cultura de la población mapuche principalmente, existiendo consecuencias irreparables.

 

En efecto, de acuerdo a datos registrados desde los órganos competentes, a parte de la crítica situación del vertedero de Boyeco, la enorme mayoría de los basurales están en situación crítica, debido a que los que obtuvieron autorizaciones sanitarias lo hicieron a principios y mediados de la década de los 90 y hoy se encuentran colapsados y con año de cierre cumplidos. En esta lista están los vertederos de Gorbea (2003); Pitrufquén (2001); Puren (2007); Lumaco (2005); Loncoche (2003); Nueva Imperial (2000); Melipeuco (2004); Lautaro (2002); Teodoro Schmidt (2004); Puerto Saavedra (2003); Vilcún (2000); Cunco (2001); Victoria (2000); Collipulli (2001); Traiguén (2001); Loncoche (2002); Carahue (2000); Pucón (2004); Ercilla (2001); Curacautín (2006); Los Sauces (2007); y Angol (2002). Además, están las comunas de Galvarino, Lonquimay y Toltén, cuyos basurales son considerados clandestinos.

 

Cierre de Vertederos

 

La demanda principal de diversas organizaciones, comunidades y familias de la región afectadas, es la erradicación de los basurales y no su mejoramiento. Los basurales, en su mayoría llevan más de 15 años funcionando, sin cumplir todas las exigencias sanitarias y ambientales. La contaminación que ya se ha provocado, con la destrucción de la agricultura, de las economías locales, de la contaminación de las aguas, es irreversible en algunos lugares y su solo perfeccionamiento en el control e infraestructura no garantiza la seguridad e integridad de las familias que están expuestas, donde hay más de 20 mil toneladas mensuales de basura descontroladas.

 

Aun cuando el proceso en estos conflictos implique cambios sustantivos en la política sobre vertederos y manejo de la basura, queda claro que las comunidades expresan otro signo de la discriminación hacia el pueblo mapuche y campesinos chilenos pobres, ese es un objetivo sobre el cual se debe trabajar. La basura en las comunidades mapuche y sectores pobres es un resultado de la política racista y discriminatoria y urge un plan de ordenamiento territorial que involucre disminución radical de recintos con agrupación de comunas, con espacios que involucre tecnología de punta para la compactación. Políticas integrales, reales de reciclaje y reutilización, que reduzca más del 50 % de residuos. Medidas de reparación para las comunidades y familias afectadas, entre otras urgencias donde se asuma una política a nivel País para la región.

 

Además del anuncio del supuesto cierre del vertedero de Boyeco en un plazo de 5 años, el Servicio de Evaluación Ambiental SEA, dio hace unos meses el visto bueno para el cierre definitivo del vertedero de Angol. Junto con aprobar la puesta en marcha del proyecto que pretende mejorar ostensiblemente el botadero hasta su clausura definitiva en 2012 con una inversión de mil millones, la comisión, que fue presidida por el intendente Andrés Molina, sigue sin asumir los problemas de fondo, sigue sin que se ordene territorialmente el asunto y solo se limitan a mejoramientos. «Un mejoramiento sustancial del lugar y en el ordenamiento de los residuos; además contará con estaciones de monitoreo, maquinaria, cierre perimetral y entregará también mano de obra para 33 personas durante seis meses, sin duda una excelente noticia para Angol», señalaba a la prensa en agosto de este año el seremi de Agricultura, Jorge Rathgeb.

 

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