Chile. Capitalismo, Corrupción, Violencia y Lucha de Clases

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La ofensiva global del Capital sobre el Trabajo, vale decir de la Burguesía sobre el Proletariado, se encuentra íntimamente ligada a la crisis internacional del capitalismo y al enfrentamiento interburgués e interimperialista en pleno despliegue. La crisis burguesa, trae aparejada como consecuencia material, una importante crisis hegemónica, cuya manifestación principal se desarrolla en torno al “consenso de los dominados”, y que cuya expresión concreta hemos acordado denominar como “crisis de legitimidad” de los sectores representantes políticos de la burguesía y sus furgones de cola.
Amplias masas de la clase proletaria han seguido el curso de una honda desafección política, es decir, una desconfianza profunda provocada por la inherente corrupción del capitalismo1, y la hegemónica ideología burguesa, que desnaturaliza la voluntad de progreso en el hombre y su afán permanente de transformación de las condiciones de vida del pueblo trabajador. Al mismo tiempo, hemos presenciado durante la última década, ciclos importantes de lucha de masas en las franjas más dinámicas de la clase trabajadora y del pueblo, que han puesto el acento en sus reivindicaciones más sentidas, producto de que sus condiciones materiales de vida han sido abiertamente precarizadas por la ofensiva capitalista.
La burguesía y sus lacayos, los poderosos, en este escenario de crisis económica y política buscan contrarrestar e incluso prevenir la amenaza del desenvolvimiento propio del desarrollo capitalista, expresado en los efectos de la ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia2, mediante la superexplotación de la mano de obra disponible, la destrucción de capitales mediante la guerra y los métodos habituales que contrarrestan el efecto de la señalada ley3,como también mediante la disputa por el control de cada vez porciones más importantes de territorio con el objetivo de acrecentar la extracción de renta de los recursos naturales.
La ofensiva del capital sobre el trabajo, acelerada y profundizada luego del desplome de la URSS4, ha agudizado las contradicciones de la sociedad capitalista impulsando la lucha de clases por todo el orbe, en un claro sentido de defensiva estratégica y retroceso para el proletariado mundial. En nuestro país particularmente, ha desatado una nueva fase en la lucha de clases, la cual se caracteriza por un alza del movimiento de masas en la última década, inaugurando un sostenido ciclo ascendiente desde el año 2011, no lineal ni estático, sino que dinámico y fluido, con ciclos internos de flujo y reflujo de distintos sectores no articulados entre si, que pelean por la defensa de sus condiciones de vida y por reivindicaciones concretas. Todo este proceso ha profundizado, cada vez con mayor intensidad, un proceso de crisis de legitimidad de la clase dominante y del conjunto del bloque en el poder.
Este proceso de alza de lucha y organización de las masas, de alineamiento creciente en sectores menores, sin embargo cada vez con mayor protagonismo de la izquierda revolucionaria, han tenido como respuesta, una relación desigual y combinada de intentos de cooptación y de represión. La intentona de morigeración del alza en la lucha se destaca en el actual gobierno de la Nueva Mayoría, que estableció una táctica de contención del movimiento de masas, que en sus primeros dos años combinó dinámicamente el garrote y la zanahoria. Utilizando la zanahoria de las reformas patronales, como esfuerzo principal. Sin embargo, la agudización de los conflictos sociales, la nula mitigación del conflicto estudiantil, la profundización de los conflictos medioambientales provocados por la depredación sin límite de los recursos naturales, la continuidad de los escándalos de corrupción del gobierno de la NM y de la oposición de derechas, los estrechos vínculos del conjunto de los políticos y parlamentarios demoburgueses y empresarios, su condición de operadores a sueldo de los poderosos y particularmente la inclaudicable e indómita lucha protagonizada por el pueblo Mapuche han decretado el fracaso más absoluto de la táctica previamente mencionada5. Ante estos hechos, observamos como el periodo que resta del gobierno de Bachelet y su fracasada Nueva Mayoría, invertirán su táctica de cooptación, blandiendo el garrote como elemento dominante en la contradicción, pasando a expresar su principal esfuerzo en la represión con la fuerza bruta, manteniendo por supuesto, pero como esfuerzo de segundo plano, la cooptación del movimiento de masas a través de las espurias y patronales reformas de cartón, orientadas a convencer a los pusilánimes y reformistas de siempre.
La expresión más clara de la agudización de la represión, es el fortalecimiento en los hechos mismos de represión brutal contra el movimiento de masas, de los aspectos jurídicos a través de las leyes represivas como el control de identidad, en el marco de la agenda corta antidelincuencia6. También a través de un esfuerzo continuo de legitimación político-comunicacional de la represión, vale decir, del fortalecimiento del Estado Contrainsurgente, principal característica del Estado Capitalista del Siglo XXI.
En este sentido, durante la última década, hemos asistido, apreciado y participado activamente de jornadas de protesta, movilizaciones, acciones directas de masas, etc. En donde cada una de ellas y todas en su conjunto, han tenido como característica, en mayor o menor grado, la incorporación de elementos de autodefensa, la construcción y constitución de diversos instrumentos de lucha, tanto orgánicos como técnicos, y un carácter combativo creciente de las masas en lucha.
La mayor radicalidad y combatividad se ha ido expresando en distintos sectores del movimiento de masas, con un avance más profundo en el movimiento estudiantil, en los estallidos territoriales y en los sectores más dinámicos del proletariado, y como señalábamos anteriormente, en un desarrollo avanzado en sectores del pueblo nación Mapuche. Esta incorporación de la violencia revolucionaria, la autodefensa y la combatividad, crece proporcionalmente a medida, y también como causa, de la crisis capitalista en curso en nuestro país, es decir, es coherente y responde sin vacilación a la ofensiva del capital respecto del trabajo, y expresa en los eslabones más débiles de su desarrollo los síntomas más agudos de dicha contradicción.
Esta característica, es también coherente a la evolución que la conciencia de la clase proletaria ha ido desarrollando en los procesos de lucha y enfrentamiento que han protagonizado. Que responden claramente a la lucha por contrarrestar la situación material paupérrima que han padecido desde el inicio de la contrarrevolución burguesa el ’73, y su posterior profundización durante la postdictadura.
A su vez, los avances en mayor radicalidad y combatividad, también se explican y responden al agotamiento frustrante de las formas de lucha que se desenvuelven exclusivamente dentro de los márgenes de la legalidad burguesa. Que tienen como base fundamental la negociación con el gobierno de turno o directamente con los patrones, y que como resultado previsible, únicamente han logrado soluciones mezquinas e insuficientes para las demandas y necesidades más sentidas de la población. Esta situación ha gatillado un proceso de crítica hacia las conducciones vacilantes, conciliadoras e incluso entreguistas, representadas en el reformismo nuevo y viejo, en la social democracia y en el progresismo.
Es en este preciso contexto que debemos entender el proceso de lucha que se ha ido activando de parte de los trabajadores de la pesca artesanal, buzos y mariscadores, recolectores, etc. Y en particular la lucha que se ha dado contra la corrupta Ley Longueira de Pesca. La coyuntura abierta por las jornadas de protesta de Chiloé, han vuelto a posicionar esta lucha, ahora, en ruta de colisión directa de cara a la cuenta pública del 21 de Mayo recién pasado.
La tendencia hacia mayores niveles de centralización y acumulación del capital, van regularmente acompañados de la degradación de las condiciones de vida de sectores de la economía que resultan expelidos y lanzados en los brazos del proletariado. Estos sectores, generalmente pequeñoburgueses, cuenta-propistas y capas medias, con sus pequeños capitales, compiten siempre en condiciones de desventaja absoluta en el mercado global y en abierta contradicción con la gran industria, con los grandes grupos económicos, debido a su retraso tecnológico y a otros factores de economías de escala. Como señalábamos, una de las consecuencias es la proletarización creciente de sectores de pequeñoburguesía que sobreviven mediante métodos artesanales de producción e inclusive con rasgos precapitalistas, estos están condenados a la desaparición en la medida en que el gran capital requiere abarcar más áreas económicas y más áreas geográficas para sostener sus niveles de tasa de ganancia, para contrarrestar los efectos de la ley de la tasa de ganancia decreciente. La industrialización de algunos entornos económicos, particularmente de aquellos que son sustento de comunidades completas y que además producen u obtienen sus recursos económicos directamente de la naturaleza, como son pescadores y campesinos; trae aparejada la propia destrucción de las condiciones de reproducción de dichos recursos, y de quienes viven de aquellos. La crisis del salmón, de la marea roja, o marea salmón en Chiloé, son un efecto concreto de esta contradicción. La industria salmonera en el sur de Chile, en total descrédito debido a su responsabilidad en la crisis de Chiloé7, es una de las fracciones del Capital que el Estado apoya financiera, logística y políticamente, por sobre las capas pequeñoburguesas y evidentemente en contradicción abierta con el proletariado urbano y rural de la zona. La “Marea Salmón”8, denunciada por los trabajadores del mar de Chiloé, en conjunto con la población general, constató como el gran capital rentista de esta rama, con el beneplácito del Estado y del gobierno, fueron capaces para su reproducción, crecimiento y desarrollo, de prácticamente destruir las condiciones de reproducción de los recursos marítimos, del ecosistema de la zona, y por tanto, poniendo en riesgo incluso la sobrevida de los trabajadores y de la población en general de la isla grande.
El recién pasado 21 de Mayo, el centro político que los sectores que nos congregamos en Valparaíso quisimos resaltar fue, la lucha de este sector, la lucha de los trabajadores del mar, que viene enfrentando la degradación de sus condiciones materiales de existencia, a costa de los enormes beneficios que la burguesía autóctona y transnacional han tenido en nuestro país. Una franja importante de pescadores, boteros, armadores, algueros y mariscadores han podido reconocer en la Anulación de la Corrupta Ley Longueira de Pesca, un elemento común de lucha, al cual la izquierda revolucionaria y los sectores clasistas adhirieron, y que nuestra política, entre otros aspectos, busca posicionar; dentro del marco de la coyuntura abierta por la lucha de Chiloé, en el contexto de la cuenta pública presidencial.
En este escenario, ¿Cuál es nuestra lectura y posición respecto a los hechos del 21 de Mayo que todos conocemos?
La muerte de Eduardo Lara este 21 de Mayo, no puede ser entendida sino en el marco de la lucha de clases. Las condiciones de explotación y dominación que vive la clase trabajadora en nuestro país, constituyen la regla por tanto no la excepción. La burguesía autóctona a través del Estado, sostiene sus niveles de beneficio económico, sus tasas de ganancia, a costa de someter a toda la población e inclusive a la propia naturaleza, a condiciones de explotación que no se condicen ni siquiera con las leyes que ellos mismos han generado —y que son los primeros en desobedecer—, lo que confirma que las leyes y la represión en general es para los proletarios, para los trabajadores y no para los dueños del país. Como señalábamos, es la norma que un trabajador se encuentre en las condiciones laborales en las que se encontraba Eduardo Lara. Trabajando a los 71 años para poder sobrevivir. Encerrado en condiciones de riesgo evidentes, sin contrato, sin seguro médico, expuesto a accidentes y vulnerabilidades propias de su condición de anciano, para proteger la propiedad privada y particularmente otra guarida de corruptos de la Nueva Mayoría y de la oposición de derechas. Esto ha sido confirmado por el mismo Estado, que en una confesión hipócrita, ha emitido millonarias multas a la municipalidad de Valparaíso, por las condiciones de precariedad en que se encontraba Eduardo Lara9.
A propósito de la desgraciada muerte de Eduardo Lara, muchas voces se han elevado a lo alto del cielo, de la tierra, y de las redes sociales sobre todo, esgrimiendo las más elaboradas teorías del montaje, y del laboratorio conspirativo de las policías con respecto a la muerte del trabajador. Quien sostenga dichas tesis, piensa y procesa los hechos de la forma exacta en que ha sido educado bajo la dominación burguesa, en sus mismos cánones, vale decir analizar parcialmente una situación aislada, desconectada del contexto social, político y económico del país. No conciben que los estudiantes endeudados, que el poblador hacinado, que el profesor indignado, que el portuario y el pescador precarizados puedan asumir, espontánea u organizadamente, el ejercicio de la violencia en contra de los símbolos del gran capital, como la farmacia que se incendió, en este caso específico.
La situación política es fluida, el bloque en el poder, la clase dominante y su gobierno ad-hoc, desean a toda costa contrarrestar la crisis de legitimidad en curso —que comienza a dar atisbos de transformarse en crisis política—, por todos los medios posibles. Las fuerzas políticas del régimen, son quienes con más preocupación ven esta situación, pues como señalábamos, son la antesala de un escenario de mayor enfrentamiento, de profundización y transformación de la crisis de legitimidad en crisis política y de gobernabilidad; a través de la agudización de la lucha de clases impulsada por el propio desenvolvimiento del Capitalismo y su depredación global sin parangón en la historia de la humanidad. Pero además también, por las fuerzas organizadas, revolucionarias del proletariado que luchan por conquistar sectores cada vez más amplios del proletariado en particular y de la población en general, para conducir la lucha por el Socialismo, única solución y salida posible al impasse10 capitalista.
He aquí la paradoja de la situación respecto a Eduardo Lara, la contradicción diríamos los marxistas. El Estado Burgués y el gobierno que lo conduce, mantienen a este anciano de 71 años, trabajando a su edad, debido al robo con genocidio que significan las AFP en Chile —instaladas por la dictadura civico-militar de Pinochet y reforzadas por la democracia de Bachelet y compañía—, desempeñándose sin contrato, “con flexibilidad laboral” corregirían dichosos los ministros y la camarilla de politicastros que conducen el país. Sin embargo, aquel mismo Estado y sociedad que propugnaron la situación de Eduardo Lara, su situación de precariedad laboral absoluta que lo posicionó en el lugar del incendio, son quienes pretenden obtener mezquinas ventajas con su muerte, pretenden y creen ingenuamente que lograrán reposicionar su agenda de relegitimación política y de profundización de la represión.

De todas formas, detengámonos en esto, en el curso de la lucha de clases, y particularmente en este periodo histórico, la profundización de la represión y en su expresión más general, del Estado de Contrainsurgencia11, es una condición sin equa non12 para el desenvolvimiento feliz de la economía Capitalista. Las condiciones de globalidad que ha alcanzado la dominación, y la inexistencia de un bloque socialista internacional, como el comandado por la URSS, han hecho posible el avance sin contrapeso del Capitalismo a nivel mundial, reduciendo a añicos los beneficios sociales en todos los rincones del mundo. En Chile sabemos muy bien de este proceso, somos pioneros como en ninguna otra cosa. Este es el país más neoliberal del mundo. Es en lo único en que somos los más brillantes. Nosotros, como sociedad, ya hicimos ese camino a partir del 11 de Septiembre de 1973. La hegemonía absoluta del Capital sobre el Trabajo en Chile, no permiten visualizar que podamos arrancar sin grandes sacrificios, lo que nos corresponde como productores de la riqueza de este país. Por lo tanto, las leyes de control de identidad, anticapuchas, anti organización política, anti sindical van a suceder, van a instalarse inevitablemente más tarde o más temprano, como efecto del proceso de lucha de clases y de la propia maduración de la resistencia de los que luchan por el Socialismo y de quienes luchan por defender, sus de por sí precarias, condiciones de vida actuales. Mientras más profunda y extensa sea nuestra lucha, más profunda y violenta se volverá la contrainsurgencia, expresada en todos los planos jurídicos, políticos y militares. A no engañarse con las concepciones pequeñoburguesas de quienes buscan culpables, y apuntan con el dedo, sencillamente para que la mano represiva de la burguesía no les caiga encima, acusando “a quienes resulten responsables” de la profundización de la represión del Estado.

Máxime, hechos como estos no son nuevos. En todos los escenarios de mayor combatividad, sin excepción, el bloque en el poder intenta utilizar los hechos para instalar su agenda represiva, y para aplastar a los que luchan con el apoyo activo o la omisión de los sectores vacilantes. Adicionalmente, no nos debe sorprender como cada cierto tiempo, y en particular durante este 21 de Mayo, la dirección política de los poderosos y sus fuerzas represivas implementan la táctica del laissez faire13, con el objetivo de reinstalar mediáticamente y en el estado de ánimo de las masas, un rechazo a los métodos de violencia revolucionaria, a la autodefensa legítima y a la combatividad. Justamente, cuando las condiciones políticas estaban óptimas para desarrollarse en la coyuntura del 21 de Mayo. La burguesía, y su corruptela de políticos a sueldo, prefieren perder, sin complejos, bienes e instalaciones como “gastos de operación”, si su objetivo final es criminalizar el accionar de la autodefensa organizada de las masas. Estos hechos no son nuevos, se han implementado unas veces aquí, otras allá. Cuando se han utilizado, siempre es en un periodo político desfavorable al gobierno de turno, tanto para combatir las luchas del movimiento estudiantil, de los territorios arrasados por la voracidad capitalista y también respecto de las acciones directas que diferentes sectores han ido desarrollando (ocupaciones, funas, tomas, barricadas, etc). Y esto se da también en la continua y mediática criminalización de los encapuchados, mediante la aplicación de las leyes de seguridad interior y antiterrorista, siempre con el objetivo de legitimar la violencia de los corruptos y poderosos, contra los proletarios y el pueblo honesto.
Respecto del “dejar hacer”, además hay otra lectura que es interesante para el análisis de la fluida situación política a que asistimos por estos días. El 23 de Mayo, Bachelet señaló a radio Duna refiriéndose al rol los ausentes, “Yo creo que… la experiencia del año anterior, en que… [quedaron] …complicados con lo que pasó con Rodrigo Avilés, adicionalmente agregó “A lo mejor eso inhibió a algunas personas…14. Y con “algunas personas”, se refería nada más que a Carabineros de Chile. A continuación, el General Bruno Villalobos, jefe de Cobardineros de Chile, sorprendentemente ratificó las palabras de Bachelet, indicando lo siguiente “La Presidenta tiene toda la razón y no solo en este caso, las organizaciones con denuncias infundadas… limita el accionar de Carabineros, coartan su accionar…15. Tres días más tarde, a través de radio Cooperativa “El ex subsecretario del Interior Jorge Correa Sutil (DC) acusó al general director de Carabineros, Bruno Villalobos, de estar cometiendo «un ilícito» al «sembrar la tibieza en sus tropas» y justificarla mediante una «deliberación» crítica a las autoridades civiles que, legalmente, no le está permitida.”16 Adicionalmente podemos comentar respecto de este tema, que hubo profusas declaraciones rechazando la “inhibición” de carabineros, o negándola abiertamente. De hecho mucho se comentó sobre el rechazo que al interior del propio gobierno, generaron las palabras de Bachelet. La acción de una eventual deliberación por parte de Carabineros, señala lo débil de la institucionalidad política y la poca o nula legitimidad que tiene para las FF.AA., en este caso representadas por Carabineros de Chile. En la medida que las luchas y la agudización del conflicto de clases se profundice, veremos cada vez con mayor frecuencia este tipo de “deliberaciones”. Esta podría ser un síntoma de un malestar más profundo de parte de los uniformados, lo que podría estar indicando atisbos de una crisis sistémica mayor y más acelerada de la que nosotros mismos hemos estado pronosticando.
Esta reflexión no debe excluir una realidad objetiva del movimiento de masas: el desarrollo del espontaneismo, el individualismo y el fetiche en el ejercicio de la violencia. Es un hecho, como durante este proceso de desarrollo de la lucha de clases de la última década, la organización revolucionaria en general, las expresiones de unidad de los revolucionarios y la capacidad de conducción del movimiento de masas de nuestra parte, son una deuda y una tarea pendiente, aún embrionaria. Esta situación de ausencia, omisión o “inhibición” en la conducción genera varios fenómenos negativos para la organización de los explotados: Permite que el ejercicio de la violencia de las masas y de la autodefensa queden al alero de concepciones liberales, pequeñoburguesas y sobre todo sectarias, por sobre los objetivos políticos de una movilización, coherente con el análisis de la situación concreta, de las relaciones de fuerza de los espacios, de la realización de los objetivos políticos, de agitación; que permitan aumentar los niveles de organización y en definitiva que jueguen a favor del desarrollo de la conciencia de las masas que luchan por sus reivindicaciones concretas. Pero también para impulsar la dinamización del conflicto de clases y profundizar la crisis de legitimidad de los corruptos que nos gobiernan hasta hoy. Adicionalmente, el fetiche de los medios y de los métodos, opera más con la fantasía y el amor a la pirotecnia, que con criterios científicos en relación a los objetivos concretos de una movilización, y en esta situación opera concretamente la satisfacción individual más que el ejercicio de una política revolucionaria y de la lucha de masas, discutida, decidida y ejecutada colectivamente. El fetiche, y el individualismo que conlleva, son una caricaturización y cosificación del legítimo y necesario ejercicio de la violencia revolucionaria para la autodefensa de masas.
Sin embargo, estas condiciones son propias del nivel de desarrollo de la consciencia y del nivel de madurez de las organizaciones, de su nivel de impregnación de la ideología y la práctica revolucionaria, en oposición a la ideología liberal burguesa y su correspondiente individualismo fetichista, que constituyen carne fresca para que el reformismo, la social democracia y los reaccionarios hagan su jugada.
Ya hemos señalado como el bloque en el poder utiliza estos hechos, y participa con el “dejar hacer” de los cobardes, para lograr su cometido. No obstante, el reformismo y el progresismo, sin querer ser menos, no vacilan en utilizar estos hechos para relegitimar su propia política de renegación de toda vía violenta y revolucionaria para la conquista del poder político, social y económico por parte de las masas y sus organizaciones revolucionarias; delatándose de paso, primero así mismos, como amantes de la ideología burguesa y creyentes del mito democrático, para luego intentar recabar “todos los antecedentes” para delatar a los demás. La intención del reformismo viejo y nuevo, del progresismos es una sola, dar lecciones de buena conducta, a costa de convertirse en delator del pueblo, intentando inútilmente legitimar su capitulación respecto de la lucha por el Socialismo. El reformismo, salió raudo este 21 de Mayo, de forma oportunista, rasgando vestiduras, cuestionando con todo la utilización de la violencia de masas como método de lucha política, como parte de la lucha de clases, cuestión intrínsecamente contradictoria. Salió no solo a enfrentar la situación de la muerte del trabajador Eduardo Lara, cuestionando y convocando al gobierno por no tener suficiente contingente represivo para actuar sobre la movilización de masas. Este principismo pacifista, este fetiche hediondo, es la justificación para que el proletariado luche inerme e impotente frente al despiadado enemigo de clase y ante sus cuantiosas fuerzas represivas. Por ejemplo, entonces Chiloé, pescadores, buzos, mariscadores, deberán, de acuerdo a esta concepción, abandonar pacíficamente la isla con una mano adelante y otra atrás—sonrientes y agradecidos— mientras mineras y salmoneras acaban con la vida y las tierras que son el sustento de la población de la isla grande.
Las organizaciones revolucionarias debemos ser categóricos en señalar que la lucha de clases real, no ha sido, no es, ni será aséptica como quirófano, ni idílica como novela romántica17. La lucha de clases es dura, cruel y terrible, así ha sido y así seguirá siendo. Por tanto, esta trae consecuencias lamentables e inesperadas: la muerte, la traición, la delación, la disociación de familias, pueblos, etc. Muchas desgracias han ocurrido durante la historia de la humanidad, como para que nos pongamos ingenuos a este respecto. Todos estos sucesos son propios e inherentes al desarrollo del conflicto histórico de clases antagónicas. No podemos confundir a las masas, ni menos mentirles con el mismo descaro del gobierno de los corruptos. Deben saber, todos quienes nos leen y nos escuchan, que con toda transparencia señalamos cual es la realidad histórica de la lucha por una sociedad digna y justa para los trabajadores y el pueblo. Conquistar nuestras demandas más sentidas, sentar las bases para que la sociedad, la economía y sus riquezas estén al servicio de los intereses de la inmensa mayoría de trabajadores, proletarios y proletarias, es un proceso que traerá, cada vez más, hechos como estos, y debemos, la izquierda revolucionaria, desarrollar toda la rigurosidad, la disciplina y la organización, para insertarnos con muchas más fuerza en las masas, en la lucha de los sectores más dinámicos de la clase obrera y del pueblo, y disputar la conducción política de la lucha por le Socialismo. Esta tarea titánica traerá costos enormes, pero también, enormes serán las profundas victorias para nuestro pueblo.
La muerte, por tanto, del trabajador Eduardo Lara, es un producto innegable de la lucha de clases, un lamentable resultado de una combinación azarosa de hechos ocurridos durante una movilización de masas, y de una deliberada y dolosa combinación de condiciones de vida impuestas por el Estado, en sus condiciones concretas como trabajador jubilado, en precaria situación laboral, teniendo que luchar, aún a su avanzada edad, por el pan de cada día. Y estas condiciones en las que vivía y trabajaba Eduardo Lara, son las condiciones en las que viven millones de chilenos, y muchos de ellos mueren, invisibilizados durante sus jornadas de trabajo, por falta de seguridad, por jornadas extenuantes de trabajo y otras condiciones que propicia el empleador, el gobierno y el Estado en definitiva.
No podemos ser ingenuos, la lucha de clases seguirá trayendo estos desenlaces, tanto por nuestro lado, como por el de nuestro enemigo, y debemos señalar al conjunto del pueblo, que esta situación únicamente podemos detenerla transformando con todas nuestras fuerzas esta sociedad injusta y desigual, a través de la lucha ininterrumpida por el Socialismo.
Dirección Nacional
Trabajadores al Poder
Junio, 2016
2Situación Política Nacional e Internacional – Diciembre de 2014, Elementos Teóricos acerca del Desarrollo Capitalista y sus Crisis, http://unicasolucionrevolucion.blogspot.ro/2014/12/situacion-politica-nacional-e.html
3Ídem
4Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
5La encuesta Plaza Pública CADEM del 30 de Mayo de 2016, indica un índice de aprobación de Michelle Bachelet en un 21%, su registro histórico más bajo, y el nivel de rechazo en un 71%. Los índices del gobierno en general y del parlamento son aún peores. http://www.cadem.cl/encuestas/
6Sobre la coyuntura y la necesidad de la autodefensa de masas para conquistar nuestras demandas.http://www.jrp3chile.cl/?p=1241
7Resumen, Marea Roja en Chiloé solo la punta del iceberg. http://resumen.cl/2016/05/marea-roja-en-chiloe-solo-la-punta-del-iceberg/
Héctor Kol, El problema es la carga de nutrientes al mar desde la industria salmonera.http://resumen.cl/2016/05/hector-kol-el-problema-es-la-carga-de-nutrientes-al-mar-desde-la-industria-salmonera/
8Kjjjf Marea Salmón: el documental que busca concientizar sobre la situación actual de Chiloé
9Millonaria multa contra municipio de Valparaíso por precaria situación laboral de trabajador muerto el 21 de mayo.http://www.radiovillafrancia.cl/millonaria-multa-contra-municipio-de-valparaiso-por-precaria-situacion-laboral-de-trabajador-muerto-el-21-de-mayo
10Callejón sin salida,
12Sin la cual no
13Dejar hacer
14Bachelet: Caso de Rodrigo Avilés pudo inhibir a Carabineros en Valparaíso. http://www.msn.com/es-cl/noticias/otras/bachelet-caso-de-rodrigo-avil%C3%A9s-pudo-inhibir-a-carabineros-en-valpara%C3%ADso/ar-BBtmO7s?li=BBqdhxP
15General director de Carabineros coincide con Bachelet y reconoce que el caso Avilés inhibió un poco el actuar policial. https://www.theclinic.cl/2016/05/23/general-de-carabineros-coincide-con-bachelet-y-reconoce-que-el-caso-aviles-inhibio-un-poco-el-actuar-policial/
17“Como es sabido, en la historia real, la conquista, el avasallamiento, la rapiña, en una palabra, la violencia, desempeñan el papel principal. En la suave economía política ha reinado siempre el idilio. El derecho y el ‹‹trabajo›› han sido siempre los únicos medios de enriquecimiento, naturalmente, siempre a excepción del ‹‹año corriente››. En realidad, los métodos de la acumulación primitiva son todo, menos idílicos.”. Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, I. “El Secreto de la Acumulación Primitiva”, pág. .525, Ed. Biblioteca Nueva 1949
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