Chile. Cambio de ministro de Salud, sale Mañalich, entra Paris: ¿Parte del «acuerdo nacional»?

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Tras una muy pésima gestión de la pandemia covid-19, con 167 mil contagiados y más de tres mil fallecidos, el ministro de Salud Jaime Mañalich ha «renunciado». En su reemplazo asume el doctor Enrique Paris, pediatra y expresidente del Colegio Médico entre el 2011 y el 2017. En su recepción al gobierno, Sebastián Piñera lo ha llenado de elogios:  “Asume hoy día el liderazgo del Ministerio de Salud en tiempos muy difíciles y de mucha adversidad, y eso refleja no solamente coraje, refleja también un profundo amor por Chile y los chilenos, y una profunda vocación de servicio público”.

Enrique Paris es médico cirujano de la Universidad Católica, pediatra de la Universidad de Chile y becado en cuidados intensivos pediátricos en la Universidad Católica de Lovaina Bélgica. En la Isla de Chiloé fue médico general de zona en el hospital de Achao, director de la posta de Curaco de Vélez y director del hospital de Achao. Posteriormente ejerció como jefe de servicio de unidad de cuidados intensivos del hospital Sótero del Río en Puente Alto, como director del Centro de Información Toxicológica UC y jefe del servicio de pediatría en la Universidad Católica.

El arribo de Paris ha sido recibida con cierta frialdad por el sector médico y, en especial, el político. Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico, de quien Paris fue muy crítico hace solo una pocas semanas, le ofreció toda su colaboración. Recordemos que Izkia tuvo varios roces con Mañalich, en cuanto el exministro no consideró en ningún momento las recomendaciones del Colegio para prevenir el descontrol de la pandemia.

En términos políticos, trascendidos postulan que la salida de Mañalich de la cartera sanitaria es parte de las condiciones para la eventual firma de un «acuerdo nacional», propuesto por Piñera, entre el oficialismo y la oposición funcional del Congreso. Hace unos días, miembros de la ex Concertación, tanto del Senado como de la cámara de Diputados, plantearon la salida de Jaime Mañalich. Pero jamás la del responsable político decisivo de la tragedia e incapacidad social en el tratamiento de la pandemia: el presidente Sebastián Piñera.

La propuesta de Piñera respecto de un «acuerdo nacional» busca el mayor nivel de conciliación y alta sintonía entre el pinochetismo y los partidos aparentemente opositores, con el fin de resguardar la institucionalidad subordinada al régimen del lucro; y continuar aprobando leyes antisociales y antilaborales ante los efectos de la crisis económica en curso. Los objetivos del «acuerdo nacional» son interdependientes. El gran empresariado requiere de gobernabilidad y liquidez exprés por parte del Estado (bajo cualquier medio) para contrarrestar la caída de su tasa de ganancia. Por lo mismo, necesita legalizar la represión social y militarización territorial frente al incremento de la lucha de clases, cuyas causas se intensifican y verifican a diario mediante el aumento del desempleo y el empobrecimiento general de la población. 

Como se trata de un «acuerdo» entre las dos facciones del duopolio, la salida de Mañalich debe leerse como una «victoria» de la oposición parlamentaria. Igualmente podrían observarse nuevas propuestas de Piñera en orden a aplicar alguna medida populista (bonos para los más pobres de cifras mayores, por ejemplo), para resituar a una oposición en pleno naufragio a ojos de la inmensa mayoría de la opinión pública.

Hasta el momento, quienes estarían conformes con un «acuerdo nacional» serían los congresistas y partidos centro-liberales. Por otra parte, algunos diputados independientes y la bancada del PC rechazan esta «nueva cocina» que se está fraguando por televisión abierta.

Con información de Agencias.

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