Chile. Boinas Negras en las calles: la peligrosa carne en la parrilla

Publicidad

Toda la carne a la parrilla, en el concepto de alta estrategia del ministro de Defensa para combatir la pandemia, esto significa sacar a los comandos del Ejército a controlar el tránsito de sujetos que no respeten el toque de queda.

Es decir, en la lógica espantosa del ministro sacar a un cuerpo de militares rigurosamente entrenados para la aniquilación del enemigo mediante armamento y preparación altamente sofisticados, hará que la gente vuelva a sus casas y no viole la orden de la autoridad.

Habrá que aceptar que la incursión de fuerzas como las que representan los Boinas Negras, de bastante negra memoria, no será con modales ni buenas maneras. Esos militares no están entrenados para la diplomacia ni para persuadir, sino para matar.

Como buen hijo de la dictadura, el ministro de Defensa apela al terror como medio de persuasión y de control del orden público. Porque no es precisamente respeto el que inspira esta gente cargada ridículamente de equipos bélicos.

El gobierno de Sebastián Piñera ha querido llevar al terreno de la guerra los acontecimientos ocurrido a partir de octubre del año pasado.

La rebelión popular que tuvo al gobierno y al sistema político al borde del desconche, fue entendido por Piñera como la acción de un enemigo cruel e implacable que no se detiene ante nada ni nadie.

Justificaba así la cruel represión policial y militar que terminó con decenas de chilenos asesinados, torturados, mutilados, mujeres violadas y presos.

Ahora es la epidemia del corona virus que en opinión del poco imaginativo Sebastián Piñera, también se trataría de un enemigo cruel e implacable que no se detiene ante nada ni nadie.

Para enfrentar este enemigo, el Ministro de Salud Jaime Mañalich, define la situación que enfrenta el descontrolado virus en la Región Metropolitana como la Batalla por Santiago.

Estos sujetos hablan como si estuviéramos ante una guerra y no ante una emergencia sanitaria que la ineptitud y el intento por manipular las cifras con un sentido de la oportunidad política, está generado un caos en que nadie sabe de verdad en qué terminará.

Curiosa batalla. Curioso enemigo.

No se sabe muy bien si se quiere controlar a un virus o a la población. Es en estos casos cuando sospechar de todo lo que dice el gobierno, se debe considerar como una manera de autodefensa.

Y si alguien piensa que todo esto no es otra cosa que un engranaje más de un ensayo general de los mecanismos de control territorial por parte de las tropas, no anda lejos.

Si alguien cree que la rebelión popular de octubre fue sepultada por el virus, se equivoca.

Lo que puede venir en términos de levantamientos populares puede ser algo jamás visto. Una cosa es el manejo de las cifras y de los medios de comunicación y otra muy diferente es lo que pasa donde la cosa es dura.

Puede suceder que la cesantía llegue a niveles pocas veces visto. Y que el supuesto aporte del Estado a la gente vulnerable no sea sino que otra cachaña mentirosa. Es posible que una importante alza entre los contagiados en el rebrote causado por la sensación triunfalista de las autoridades, desplacen la vuelta a la normalidad mucho más allá de lo sostenible.

Y que sean los más pobres, los trabajadores, los informales, los coleros de la feria, los obreros de la construcción, los empleados de las grandes corporaciones, incluidos los profesores y otros profesionales, los que simplemente queden sin ingresos.

El gobierno, el sistema político, los poderosos, han tratado al pueblo como sujetos prescindibles.

Les han impuesto leyes que los hacen pagar el costo de la epidemia. Han hecho oídos sordos de las solicitudes de ayuda. Han dejado a su suerte a los millones de personas que viven al día. Les importa un rábano que se infecten y que mueran. Han maltratado hasta sus cadáveres.

Y es altamente posible que haya muchos millonarios que se hagan mucho más millonarios con el sufrimiento de la gente.

De manera que no esperen que la vuelta a cierta normalidad sea con la calma que sueñan. La rabia, desconsuelo, el odio de la gente se va a expresar de una manera jamás vista.

Ese es el escenario que intentan prever, y en lo posible inhibir, el gobierno mediante tropas en las calles. ¿Educación, persuasión, información, participación?

No. Solo tropas de Boinas Negras.

Las tropas de comandos no van a salir a persuadir mediante la argumentación legal, de salud pública o en base a la normativa en estado de emergencia.

Los argumentos de estos batallones generalmente son de calibre 7.62.

 

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More