Chile. Alza del pan en un 20% en medio de la crisis sanitaria. ¿Se justifica?

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Gremios patronales del pan anunciaron una posible alza en el precio de este importante alimento para la población chilena. Este anuncio llega en un momento sumamente complicado para la economía de miles de familias, debido a las consecuencias de las negligentes políticas gubernamentales y el dañino comportamiento de empresarios tras la llegada de la pandemia por coronavirus. La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dependiente de Naciones Unidas ha indicado que no hay una justificación clara para esta alza, debido a que los stocks de cereales estarían asegurados.

Chile es reconocido por ser el segundo país que consume más pan a nivel mundial con una ingesta de aproximadamente 90 kilos por persona al año. No es exagerado afirmar que para la mayoría de los chilenos el pan es el alimento central de su canasta básica. Así mismo, el pan, en el imaginario social chileno y de gran parte del mundo occidental, se alza como el símbolo de toda la alimentación. Por ello, el anuncio de una posible alza de un 20% en el precio de este alimento para la primera semana de abril que hicieron los gremios industriales del pan el pasado jueves 26 de marzo, viene a sumar como una nueva amenaza a las finanzas domésticas de los chilenos. Finanzas ya debilitadas por los efectos económicos provocados por la pandemia del Covid-19 y que, cabe señalar, están lejos de ser amortiguadas por las medidas que ha adoptado el gobierno.

Pero, en vistas de la actitud fría e intransigente que los gremios empresariales han tenido con los trabajadores y la población chilena durante la crisis sanitaria, inmediatamente surge la sospecha de si realmente se justifica una eventual alza tan elevada del pan en el corto plazo. Revisemos en detalle.

Puede resultar paradójico, pero Chile, pese a tener al pan como su alimento básico, no es un país que destine esfuerzos a garantizar la producción de trigo. En la memoria de nuestro país quedó el llamado «ciclo triguero», periodo comprendido entre fines del siglo XVII y fines de la década de 1870, en que el campo chileno abastecía de este cereal a países como Perú, Estados Unidos, Inglaterra y Australia. Actualmente, las miles de hectáreas aptas para la agricultura en Chile son destinadas fundamentalmente a la producción de uvas y otros frutales con miras a abastecer mercados internacionales. El mercado interno le parece muy pequeño a los jefes del agronegocio, por eso, para aumentar sus ganancias, se opta por la exportación. El problema, sin embargo, de este modelo de negocio es que no considera en ningún momento aspectos como la soberanía alimentaria de los pueblos. Por lo anterior, dependemos de las importaciones para poder producir el alimento base de nuestra dieta. Esto, al grado que cerca de la mitad del trigo para nuestro consumo interno debe ser importado principalmente desde Argentina y Canadá.

En este sentido, y atendiendo a que hemos ingresado a una recesión económica global en la que son comunes las dramáticas fluctuaciones en el precio de divisas como el dólar, es posible prever mayores costos en la importación del trigo y otros productos que conforman nuestra canasta básica y provienen del extranjero puesto que estos se adquieren, precisamente, con dólares. No obstante, ¿se puede anticipar un alza tan elevada para la próxima semana? Eso es lo que la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Chile (FAO) ha puesto en cuestionamiento a través de sus redes sociales oficiales ayer 27 de marzo:

Según la FAO, en base a los antecedentes que aporta la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura de Chile (ODEPA) en lo que respecta al análisis de evolución de precios del trigo, la harina y el pan, el alza proyectada no debería superar el 3% durante este año. Por otra parte, si bien en la entidad reconoció que pueden haber alzas significativas en algunos alimentos por efecto de las interrupciones en la cadena de suministro en el marco de los cordones sanitarios impuestos en medio de la pandemia del Covid-19, estas afectarían principalmente a la carne y otros alimentos perecibles. Los cereales, en cambio, no deberían verse afectados a este nivel al menos a corto plazo. En rigor, aún hay stock. Por eso llama la atención el anuncio de los industriales del pan.

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