Chile. A 42 años de la detención y posterior desaparición de Edgardo Enríquez Espinosa, dirigente del MIR

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Ayer se cumplieron 42 años de la detención y posterior desaparición de Edgardo Enríquez Espinosa, quien para el golpe cívico-militar tenía 32 años. Su nombre y el de su hermano Miguel, secretario general del Movimiento de Izquierda revolucionaria, MIR, aparecieron en las listas nacionales de los personajes más buscados por las nuevas autoridades militares y se ofrecía recompensa a quienes dieran información sobre su paradero.

Los meses que vinieron posterior al golpe no fueron mejores. Con el fin de evitar riesgos, la esposa de Edgardo, Grete Weinmann, se presentó como madre soltera en el hospital que dio luz a Ernesto Simón y lo inscribió como hijo natural de un amigo de la familia. En febrero de 1974, una nueva desgracia golpeó al matrimonio. Edgardo Manuel, el otro hijo que antecedía a Ernesto, falleció producto de una repentina meningitis.

Afectado por la muerte de su hijo, Edgardo Enríquez Espinosa es obligado por la dirección del MIR a salir de Chile en marzo de 1974. Cruzó clandestinamente el paso Los Libertadores con dirección a Buenos Aires. Su tarea era organizar el comité exterior del MIR para buscar recursos económicos que permitieran financiar la clandestinidad y la resistencia a la dictadura.

En Europa se enteró de la muerte de su hermano Miguel, ocurrida el 5 de octubre de 1974. Ese golpe fue clave en su decisión de volver definitivamente a Argentina y hacerse cargo de la Dirección de la Junta Coordinadora Revolucionaria, siempre con la idea de ingresar clandestino a Chile y así integrarse a la resistencia.

La Junta de Coordinación Revolucionaria fue una organización internacionalista sudamericana, que tenía por objeto la colaboración entre distintas organizaciones político-militares de Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Nació a principios de 1974 y fue desarticulada a mediados de 1976. Estuvo integrada por el PRT- ERP de (Argentina), el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.

En la tarde del 10 de abril de 1976 Edgardo, en aquella época uno de los hombres fuertes del MIR, fue detenido al salir de una reunión de la Junta Coordinadora Revolucionaria, en Buenos Aires. Conjuntamente fueron detenidos por la Policía Federal argentina, en colaboración directa con agentes del Departamento Exterior de la DINA, la joven brasileña Regina Marcondes, también desaparecida y varios otros chilenos del MIR. Edgardo Enríquez fue trasladado a los campos de concentración argentinos «El Olimpo», «Campo de Mayo» y a la «Escuela Mecánica de la Armada» (ESMA) ubicados en las cercanías de Buenos Aires.

“Se supone que fue enterrado en un nicho, que luego fue sacado de él y llevado a una fosa común donde hay miles de restos de muchas épocas. Ahora el Programa de Derechos Humanos está trabajando para que el Registro Civil emita el certificado de defunción de mi padre, lo último que nos falta, porque encontrar el cuerpo es muy difícil y tampoco nos quita el sueño”, dice José Miguel Enríquez.

Fotografía de dos amigos, Edgardo Enríquez Espinosa (izq.), miembro de la comisión política del MIR: detenido desaparecido en Argentina desde 1976. A la derecha: Bautista van Schouwen, también dirigente del MIR, detenido desaparecido en Chile en diciembre de 1973

[Texto de Nancy Guzmán y Javier Rebolledo]

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