Chávez garantiza inversiones y ganancias de sus «aliados» las trasnacionales

Ya es un hecho, que el propio presidente Chávez considera “histórica”, la entrega de los bloques Carabobo 1 y 3 de la Faja del Orinoco a dos consorcios encabezados por las trasnacionales Chevron y Repsol. No sabemos que tiene de histórico entregar a empresas imperialistas nuestros recursos naturales, y con ello nuestra soberanía. Es lo que durante décadas hicieron los gobiernos del “puntofijismo” adeco-copeyano, que hoy continúa sin pudor, y con el manto del supuesto socialismo el gobierno de Chávez.

Chávez lo dijo con absoluta claridad en el acto donde se refrendó la entrega de estos bloques a las transnacionales antes mencionadas.

“Queridos amigos, socios, aliados, ustedes saben que tienen todas las garantías en esta Constitución y en nuestras leyes para las inversiones que ya comenzaron a traer desde hace años. Cuenten siempre con nuestra mejor y más buena voluntad para discutir y ponernos de acuerdo en los distintos temas que van surgiendo a lo largo de proyectos de tanta envergadura y de largo plazo como éstos”.

Ahora resulta que gracias a las peripecias del fulano “socialismo del siglo XXI”, las transnacionales son nuestras “amigas” y “aliados”. Peculiar socialismo este que camina agarrado de la mano con transnacionales depredadoras como Repsol y Chevron.

Para que no hubiera ninguna duda, y tranquilizando a futuros inversores extranjeros, afirmó que las inversiones en Venezuela “tienen todas las garantías que están en la Constitución, en las leyes y en nuestra voluntad”. Óigase bien, el propio jefe del Estado les garantiza a las transnacionales sus inversiones, y para ello empeña su “voluntad” para que esto se cumpla.

Pero no sólo Chávez les garantiza las inversiones, también lo hace con sus ganancias, al afirmar que los capitales extranjeros tienen aseguradas “todas las garantías de inversión y de repatriación de capitales”. Es decir, “transnacionales del mundo, tranquilizaos, se podrán llevar sus reales para las casas matrices”.

“Son capitales que vienen a invertir, a dejar su huella productiva. No son capitales golondrinos, no son ni especulativos. Por eso no me canso de darles las gracias a cada uno de ustedes, países gobiernos y empresas aquí representadas”, agregó categórico Chávez.

Sí, vienen a dejar su huella, pero de explotación y extracción de plusvalía entre los trabajadores venezolanos, ya que son las transnacionales las principales favorecidas con el miserable contrato colectivo recientemente acordado entre PDVSA y la burocracia sindical roja, rojita arrodillada a Ramírez y al gobierno. Precisamente, ese contrato leonino, aprobado a espaldas de los trabajadores es una de las garantías que PDVSA y Chávez ponen a disposición de las trasnacionales.

Pero dejemos que hable el propio presidente de Chevron Latinoamerica, Alí Moshiri: “Confiamos en Venezuela y en el éxito de este nuevo proyecto; Chevron continuará trabajando con la gente de Venezuela y con nuestro socio PDVSA”. Más claro no canta un gallo. Si las transnacionales socias de PDVSA están felices y confiadas, los trabajadores petroleros deben preocuparse.

Pero el presidente Chávez fue más allá, y puso a disposición de las transnacionales del mundo los recursos petroleros del país. “Quedan muchos bloques disponibles y aquí hay petróleo para 200 años”. ¿Qué tal? Como si el petróleo fuera de él. Bueno, por lo pronto ya tienen garantizados 40 años de explotación de la Faja, según el acuerdo con PDVSA.

Mientras que siguió lanzando puentes al imperialismo, incluso, a su propia cabeza. Chávez en medio de su euforia entreguista, invitó a Obama a visitar la Faja del Orinoco, y le dijo que “sin resentimientos. Debemos ser todos amigos”. ¿Amigos del imperialismo? El ratón del queso. Incluso llamó a restablecer el dialogo, como en tiempos de Clinton.

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