Censuran en Argentina al corresponsal de la Red Voltaire

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Espectáculos Sábado&nbsp 10.10.2009

Insólita traba del PJ a un filme sobre la Presidencia

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    Una particular situación se ha creado con el guión de una película argentina referida a la institución presidencial.

    Ante el estupor de sus realizadores, los textos son demorados por el Partido Justicialista pese a que habían sido calificados de "interés especial" por el comité de crédito del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), un organismo dependiente de la Presidencia de la Nación, que le concedió un crédito de 500 mil pesos.

    Así lo denunció a La Nación el productor de este proyecto, Oscar Abudara Bini, quien aclaró que el filme, que se llama "Milenium", no alude directamente al presidente Menem, sino a un jefe de Estado a la manera en que lo hace habitualmente el cine norteamericano. Abudara Bini hizo pedidos de informes a varias reparticiones oficiales y solicitó "que se inicie juicio penal al director del Instituto de Cinematografía por incumplimiento de los deberes de funcionario público". Para el papel protagónico se estaba en tratativas con Andy García y con Anthony Quinn. Espectáculos Menem no quiere ser personaje de película El proyecto para la realización de una película local tiene problemas de otro tiempo. Su productor, el médico Oscar Abudara Bini, teme un acto de censura previa por parte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, porque el film trata sobre un presidente argentino de ficción, en la línea de las recientes películas norteamericanas sobre presidentes.Para el papel del presidente está en tratativas con Andy García y con Anthony Quinn, ya que hay capitales norteamericanos interesados en el film.

    "La película se llama ´Milenium´, porque ocurre en el final de este siglo, que coincide con el del milenio -dice Abudara Bini-. Es una película épica, una ficción que transcurre en el último trimestre de 1999 y termina el 31 de diciembre de ese año, a medianoche."

    -¿Dónde sucede?
    -En Buenos Aires.

    -¿Quién es el presidente entonces?

    -Es un personaje de ficción, de quien no se da el nombre ni tiene parentesco con ningún presidente real.

    -¿Dónde se origina la idea?

    -Hacía tiempo que quería promover alguna película argentina sobre la institución presidencial. Me inspiro en la actitud del cine norteamericano actual, que promueve películas sobre presidentes. Es una película sencilla, donde el presidente, en una combinación de elementos de "Mi querido presidente" y "Día de la Independencia", tiene que timonear un país embravecido contra un grupo empresario que trata de desestabilizarlo política, social y económicamente. El personaje se llama El Presidente y no tiene nombre ni familia. Termina con la elección más justa.

    -En la lucha, ¿gana o pierde?

    -Gana, por supuesto.

    -¿Cómo le viene la idea de una película sobre la institución presidencial?

    -En 1966 vine a estudiar medicina en Buenos Aires, con toda la esperanza y la ingenuidad de un provinciano. Nací en General Pico, La Pampa. Llegué y había un presidente, luego lo perdí. Desde el 66, Alfonsín fue el único que, por mi edad, sentí como presidente. Luego, Menem. Entré a sentir que la institución presidencial comienza a afianzarse en la Argentina. Uno ese sentimiento a un criterio comercial, aprovechando que mis amigos en los Estados Unidos me informan que se viene una ola de películas sobre presidentes, ¿por qué no hacer una en mi país?

    -¿Quién escribió el guión?

    -Fue redactado en español por un grupo de amigos norteamericanos especializados, pero ahora, con los problemas que tengo, yo asumí la autoría, aunque no soy el autor material.

    -¿Pidieron crédito al Instituto del Cine?

    -El presupuesto de la película, aceptado por el Instituto, es de dos millones cien mil pesos. Nos dio un crédito muy pequeño, de 500.000 pesos, aunque lo habitual es una cifra de 625.000. El proyecto fue evaluado en febrero de 1997 por el Comité de Crédito, con la firma de Rafael Cohen, Sabina Sigler y Santiago C. Oves. Aconsejaron, además, el interés especial. Más tarde, Mahárbiz, director de Cinematografía, lo ratificó y firmó la resolución.

    -¿Empezaron allí los problemas?
    -Hasta allí fue un trámite común. Iniciamos trámites en el Banco Nación. Notamos problemas, pero se nos dijo que eran los habituales de la burocracia. La operatoria se cambió al Banco Patricios. Presentamos todo de nuevo y nos libraron un informe oficial de que financieramente el proyecto estaba bien. Ahí comenzaron los problemas en el Instituto. Cuando vino Clinton de visita se nos ocurrió que podíamos incorporar a otro presidente en la trama y por eso pedimos urgente liberación de la primera cuota del crédito. Empezaron allí mismo los problemas serios, cada vez más serios, desde el Instituto.

    -Pero ya estaba aprobado.

    -Las películas de interés especial sólo necesitan un aval común en el banco, pero me pidieron más. Hipotequé mi casa. El banco aceptó la hipoteca, pero el Instituto, con la firma de Norberto Pelliccioni, jefe de auditoría, informó que no le constaban los avales hipotecarios. El banco tuvo que librar un tercer informe, igual al anterior.

    -El documento llegó a destino…

    -Sí, pero en el Instituto aparece una comunicación que dice que el guión fue enviado al Partido Justicialista para su estudio. Específicamente, dice: "Enviado al Partido Justicialista, doctor Carlos Saúl Menem, para su estudio". Nos produjo estupor.

    -No es lo usual.
    -Pelliccioni nos dijo entonces que había problemas con nuestro guión. También hablamos con otro funcionario, Tomaselli, siempre de palabra. Pedimos devolver el guión al expediente y que se nos informe quién lo está estudiando y para qué. Nadie responde. Intimamos a Mahárbiz a devolverlo y tampoco responde. Iniciamos juicio. Como si fuera poco, corrió el rumor en el Instituto de que Mahárbiz le dirigió un informe oficial al presidente de la Nación, expresándose negativamente sobre la película, sobre el productor y sobre la inconveniencia de que se haga la película.

    -Pero, ¿esa carta existe?

    -Después de muchas gestiones, conseguimos una copia. Es una carta descalificatoria. Para nosotros, el envío de un guión a un partido político es sinónimo de hechos que hubieran sido normales en 1978. Esto es censura previa y por censura previa promovimos el amparo. Tenemos la sensación de que se trata de pervertir las funciones de un partido político, involucrándolo. No tengo pruebas, pero temo que se pueda llegar a convencer a un funcionario menor del justicialismo para que se preste a este juego. Esto enlodaría al partido. Respecto del informe negativo enviado al Presidente, le pedimos a Mahárbiz que aclare, porque no nos recibe, dónde ve la inconveniencia de que esta ficción pueda dañar a un presidente real.

    -¿No apelaron directamente a Menem?

    -Le enviamos una carta en la que le preguntamos si desea colaborar y hacer aportes al argumento. Nos llegó al mismo tiempo una nota del departamento de legales del Instituto en la que preguntan por qué le ofrecemos al Presidente colaborar y nos enojamos porque se entrega el guión a un partido político. Le respondimos duramente que todo lo que se haga de frente nos viene bien, pero lo que huele a censura, ¿no?

    -¿Cómo están las cosas hoy?

    -Se inició un juicio para la devolución del guión; otro juicio para que la partida presupuestaria esté preservada. El juez dictó resolución, inmovilizándola. Además, enviamos un informe al ministro del Interior, al jefe de Gabinete, al secretario general de Presidencia, donde denunciamos la situación, pedimos que organismos del Gobierno tomen recaudos y solicitamos que se inicie juicio penal al director de Instituto de Cinematografía por incumplimiento de los deberes de funcionario público, previsto en los artículos 248 y 249 del Código Penal, que castigan con prisión e inhabilitación.

    -¿No creen ustedes que el director nacional cumplió con un mandato implícito?
    -La arbitrariedad y el autoritarismo también son formas de incumplimiento del funcionario.

    -¿No creen que teman a la imagen de la "re-reelección"?
    -Es algo más patético. Creo que a Menem, a quien voté la primera vez, no le va a molestar una película. Menem sería un espectador de primera fila. Creo que sólo es un problema del director del Instituto.

    -¿Los problemas terminan ahí?
    -No. Llegan hasta los técnicos y el director, que, por el rumor que da vueltas, no se deciden a incorporarse en el proyecto por miedo a que sea prohibido. También los inversores locales ya tienen miedo, aunque tengo inversionistas norteamericanos muy fuertes, atentos a se trata de un producto internacional. Yo no soy un enemigo del Gobierno.

    Claudio España

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