Celina Ribechini

Por mikel arizaleta barberia

La historia debe ser veraz, sin tergiversar o callar lo que destruiría el relato ya preconcebido.

Por Mikel Arizaleta

La historia debe ser veraz, sin tergiversar o callar lo que destruiría el relato ya preconcebido.

Ha muerto Celina Ribechini a los 90 y pico años, antes fue niña, fue joven y terminó siendo  una mujer despierta, consciente, ilustrada, independiente. Antes se liberó de muchos prejuicios, de muchas capas impuestas sociales, religiosas, beatas, machistas… Recuerdo que contaba que allí por los años 70, cuando trabaja y ganaba su sueldo como telefonista, sin el cobijo de ningún hombre, se le exigía para cobrar su sueldo, sacar dinero o hacerse el pasaporte el nombre del marido o el de su padre. Celina fue y murió siendo una mujer libre, consciente de su independencia trabajada, luchada, conquistada. Y guardando el secreto de su edad.

Me hizo gracia, sabiendo que le rondaba la muerte y con la boca un tanto seca recordó el sabor a pastel ruso y a coñac. Y murió, tras probar ambos, con el regusto del ruso y el coñac en su paladar.

Los amantes de la historia conocen a Celina Ribechini desde la publicación de su tesis “La ilustración en Vizcaya, ‘el lekeitiano’ Ibánez de la Rentería” en 1993, calificada cum laude. Un gran trabajo. Luego presentó los trabajos “Venturas y desventuras de un mercader en Bilbao del S. XVIII”, “De la guerra de la Convención a la Zamacolada, insumisión-matxinada-dispersión”, “Los Ordeñana Goxenechea”, “Desde Atxuri a Basurto, centenario del hospital de Basurto (1908-2008)”,El maestro de lenguas” y el último fue «Retazos y pinceladas. Historia en Euskal Herria 1931-1975», en el que dejó descrito de nuevo y subrayado el objetivo de sus libros, ese de La historia debe ser veraz, sin tergiversar o callar lo que destruiría el relato ya preconcebido.

Dice Miguel Sánchez-Ostiz en “El botín”: «La guerra civil, nunca llamada golpe de Estado o golpe militar, nunca represión o Escarmiento, sino simplemente guerra, porque compromete menos… Como mucho Alzamiento, legítimo, Movimiento, lo mismo, Cruzada, contra el judaísmo, el comunismo, la masonería, la Antiespaña, hasta ahora mismo […] Es imposible, pienso desde el presente, asomándome a esos papeles que guardaba Mallo, afirmar que aquella gente se creía lo que escribía. Mentían a sabiendas. No hicieron periodismo, sino propaganda descarada, guerra de brujos, aceptaban la consigna y la censura, estaban atrapados. No creo ni por un momento que fingieran, más bien creo que a alguno lo sucedido le importaba un bledo y solo quería ganar dinero con quien fuera, al arrimo del que más ventajas procurara, ya fuera falangista, carlista o opusdeísta. No es fácil comprender aquello, juzgarlo sí, aunque sea en balde».

Y parecido mensaje vislumbro en “Retazos y pinceladas” de Ribechini: la historia que se publica en los periódicos de la guerra y la posguerra es soflama, mentira, propaganda descarada. Y mientras se mata en campos y ciudades con el silencio de los medios y avanza el putsch militar y se alza el brazo en apoyo a Hitler, en los periódicos de Bilbao se canta a la paz, se anuncia la celebración de corridas en Vista Alegre con Manolo Bienvenida, Jaime Noain y Victoriano de la Serna y la recomendación en la “Gaceta del Norte” de que «todo buen español está obligado a asistir a estos espectáculos taurinos benéficos», y se pasea a la virgen de Begoña en la carreta de la Hermandad de nuestra señora del Rocío traída desde Sevilla en plena guerra, dando gritos de loa por el apoyo de la virgen al golpe de estado mientras en el frente y en retaguardia se sigue matando, saqueando, dando escarmiento. Macabro pero real.

Celina Ribechini nos descubre, mediante investigación y apéndices de textos, la vida de entonces: la procesión, la llegada de Millán Astray, la consagración de Bizkaia al sagrado corazón, la virgen de Begoña y las rocieras, los espectáculos teatrales y taurinos, el hambre, el bombardeo de Bilbao, el de Otxandio…

La historiadora Ribechini parece especialmente preocupada por rescatar la verdad ocultada de lo acontecido y mostrarla libre de polvo y certificada con documentos; algo muy propio de esta investigadora: la profusión de documentos y citas, en anclaje y entronque de sus palabras en la realidad acontecida.

Y su legado en sus libros de historia e investigación: La historia no se puede contar de cualquier manera. Debe ser veraz, sin tergiversar los hechos o callar aquello que destruiría el relato ya preconcebido.

“Retazos y pinceladas” es un libro que se agradece por haber abierto con trabajo y dedicación un baúl enmohecidamente cerrado de nuestra historia

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando

¿Y sabéis qué os digo? que es verdad, que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Y fue un placer haber conocido a esta gran mujer, a Celina Ribechini. Descanse en paz-

Mikel Arizaleta

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