CC.OO y UGT: Ministerio de desmovilización y control de los trabajadores

Publicidad

CC.OO y UGT se pasean en procesión del brazo de quienes les ponen el plato: parte de los gobernantes celebran el 1º de Mayo, junto a los trabajadores, y desde sus despachos mandan dinero del pueblo a los ricos.

Las reivindicaciones además de ambiguas, más de lo mismo. Desde hace 28 años la cantinela es de disco rayado: los aparatos burocráticos de esta simbiosis neo-vertical que forman UGT y CC.OO, han conseguido que la clase obrera tararee esa nana permanente; “hay madre que nos quieren quitar aún más”. Se firmaron los Pactos de la Moncloa y se suplantó a la gente que debía reivindicar: los empresarios se adueñaron de la batuta reivindicativa y a los trabajadores se les hizo olvidar que los únicos que tenían derecho a exigir mejorar en sus condiciones de vida y faena, eran ellos y nada más que ellos.

Así, una vez más, estos dos sindicatos, han sacado a la calle a los trabajadores para que los empresarios se compadezcan de ellos. Nada de pedir, menos exigir; sólo implorar. Implorar pactos, ni siquiera sociales. Aquellos que la clase obrera, más consecuente, siempre tachó de traición. Pues bien, si todos los pactos que se han venido firmando, hubieran sido similares a los que denunciaban los revolucionarios (pactos sociales, ilusorios) todo y que la revolución se hubiera alejado, hoy tendríamos un nivel de vida semejante a los suecos, holandeses y a otros ciudadanos del bienestar más relevante de Europa. De modo qué, lo que aquí se ha hecho y se pretende seguir haciendo, es firmar pactos sociales a la inversa. Quiere decirse, que CC.OO y UGT, seguirán comprometiéndose con acuerdos que perjudicaran a los trabajadores y beneficiaran a los empresarios. Sobre todo a los grandes.

Por toda esa confabulación vergonzante, a la patronal no le ha hecho falta la organización de sindicatos amarillos para la práctica de las malas artes. En CC.OO – UGT y en el Gobierno que alimenta a estos, tienen el mecanismo perfecto para explotar a los trabajadores y mantenerles a raya sin tenerse que manchar con añejos métodos de “pistolerismo” y bates.

Para tal guisa, lo que pide este Ministerio de engaño obrero, es que las cosas se efectúen de modo que no se le deje con el culo al aire y que se le permita de vez en cuando poderse lavar la cara con esas farsas de huelgas y manifestaciones generales sin contenidos de clase ni continuidad. O sea, tal y como se ha venido actuando hasta la fecha y por lo cual los trabajadores han perdido no menos del 80% de los derechos conseguidos y reconocidos durante la última década franquista. No es casualidad que Esperancita, la del PP, reclame que se acabe con leyes laborales de la época pasada. ¡Paradójico, verdad!

CC.OO y UGT, se encuentran en su salsa siendo un anejo de los poderes fácticos. Una categoría que Felipe González les confirió tras la demostración del paro general del 14-D del 88. Para ello, el engrase continuo de dinero es fundamental. Hay que tener contentos a los cinco mil asalariados, con un aguinaldo medio mensual, bruto de 3000 €. Tanto es así, que el patrimonio histórico sindical ha venido renaciendo de sus cenizas, como el ave fénix. De modo que se les ha tenido que pagar una y otra vez, a base de millones y más millones. Tampoco han podido esconder, que desde el 2006 se les ha incrementado las subvenciones en más de un 50%.

Todo y así, precisan de tener a su disposición la protección y colaboración de los medios más potentes para que repitan miles de veces medias verdades, cuando no mentiras enteras, frente a las escasas y limitadas críticas de ciertos “grupúsculos”, a los que de momento no hace falta calumniarles ni atacarles públicamente; sólo silenciarles. Si no se habla de ellos, de sus denuncias y propuestas, no existen. Sus vehículos; poca cosa: murales que decoran paredes de solares, borrados al instante con obscuro cemento, por orden del señor alcalde; unas cuantas revistillas que van apareciendo mensual o bimensualmente, y algún que otro medio como este, que te permite escribir un artículo.

Mientras tanto, si mucha gente lo pasa mal; si el planeta se va a la mierda: de nadie es la culpa.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More