Catalunya 27-S. El independentismo hoy, y el “españolismo”, contra la clase trabajadora

A cuenta del independentismo, a favor o en contra, circulan cuentos de la lechera o de miedo, trampas, y teorizaciones de “izquierda” que ocultan la realidad que pretendo mostraros, de modo que la clase trabajadora pueda independizarse del dominio ideológico de sus enemigos y falsos amigos, o vamos a una derrota total bajo un poder mucho mayor de la clase capitalista con la colaboración de la clase media. Porque tras los discursos almibarados de la Nación, la soberanía nacional, el derecho a decidir, la autodeterminación nacional, y las promesas del Estado catalán, se ocultan los intereses de clase más materialistas y cínicos, y las trampas para conseguirlos.

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Creo que incluso entre los llamados anticapitalistas, comunistas y revolucionarios existe mucha confusión sobre lo que está ocurriendo en Catalunya y cuál es la mejor política para la clase trabajadora. Aquí pretendo plantear el análisis y la alternativa más acertada. Rompiendo mitos, diciendo claro lo que todos callan, desmontando trampas, proponiendo la única tarea efectiva para nuestra clase, aunque carezca del relumbrón de la sociedad del espectáculo de las “hojas de ruta” y convocatorias “históricas” de la pequeña, baja y media burguesías, pero que finalmente nos sacará adelante, arriba y a la luz (como el viejo topo). Por eso, el artículo es inevitablemente largo, pero si lo lees hasta el final, verás que sales muy compensado/a por el esfuerzo, y que en adelante te ahorrarás leer un montón de literatura engañosa e inútil para nosotros.

No penséis que tengo algún apego sentimental a la “unidad de España”, ni a su bandera, porque una parte de mí estaría encantada de pegarle una gran patada a una España pepera cada vez más insoportable, que se rompiese y entrasen sus instituciones en crisis (un trauma peor que el del 1898 con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas). Pero las consideraciones deben ser mucho más racionales y estratégicas pensando en los intereses ahora y más adelante de la clase trabajadora y la Humanidad, con gigantescos riesgos y retos en los próximos años.

El documento original de la “hoja de ruta” de la lista unitaria (CDC-ERC y cía.) para el proceso soberanista catalán, con las firmas de los participantes, os lo podéis descargar aquí http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/preacuerdo-hoja-ruta-independencia-cdc-erc-entidades-4063767

Si se toma al pie de la letra y en serio, el reto que se lanza al Estado español con el 27-S es tan enorme por sus consecuencias para Catalunya y para el resto de España (gran pérdida territorial en un espacio estratégico por su fácil acceso a Francia, 20% del actual PIB español…), que me produce una sensación de cierta irrealidad dada la debilidad, inconsistencia y relativa inconsciencia de quienes lo hacen, apostándolo todo a un “frente nacional” con dudosos apoyos sociales, y a la fuerza de la legitimidad democrática de las urnas, cuando en el otro lado también la tienen (alegarán la mayoría absoluta, la responsabilidad de Gobierno, el imperio de la ley, etc.) y los recursos de todo el aparato coercitivo judicial, policial y hasta militar. A esa sensación mía tal vez contribuya la general mediocridad de la política española (Podemos incluido y el peculiar estilo mariano –de Rajoy- que responde con leyes y tribunales a los más delicados problemas políticos) y el ambiente veraniego poco propicio a las crudas realidades (aunque el 18 de julio de 1936 también fue en verano). Pero ni el Estado español es manco (su trayectoria histórica es especialmente oscura contra los derechos democráticos y no digamos los sociales, y tenemos la recientísimas “ley mordaza” y cía., y la prohibición de la consulta del 9N), ni el independentismo catalán tiene una fuerza claramente ganadora, ni luz verde de la Unión Europea ni de los EEUU (más bien han emitido luces rojas). Aunque en principio la lista de CDC-ERC y cía. no lo pretenden (sí la CUP), una declaración unilateral de independencia (DUI) y no digamos una negativa a asumir la parte de deuda que le corresponde en la administración central (podría poner la deuda pública catalana en muy cerca del 100% de su PIB), supondría grandes obstáculos, tal vez insalvables, para la reincorporación a la Unión Europea (objetivo de la mayoría independentista), por el veto de España y el rechazo de otros Estados.

Como será la parte más especulativa de este texto, dejo para el final (sección VIII) una pequeña reflexión sobre lo que ocurrirá en Catalunya y España si gana el independentismo el 27-S

Esto choca con la previsión aparente que ha tenido el gobierno de la Generalitat para asesorarse por expertos en todas las cuestiones relativas a la construcción de un Estado catalán independiente. Por si lo ignorabais, conviene que sepáis de la existencia del “Libro Blanco de la Transición Nacional de Catalunya”, con versiones en catalán, español e inglés, en esta dirección http://presidencia.gencat.cat/ca/ambits_d_actuacio/consells-assessors/consell_assessor_per_a_la_transicio_nacional_catn/informes_publicats/

Ya con anterioridad, en febrero de 2014, publiqué un extenso texto dedicado a Catalunya, el independentismo, las clases trabajadora, capitalista y media, las balanzas fiscales y la deuda pública de Catalunya en caso de hacerse independiente. Para no repetirme, os remito a dicho artículo, en especial a su versión en PDF, mucho más vistosa y agradable de leer, titulado “Catalunya. Expolio fiscal, LOEPSF, subordinación a la clase media independentista, derrota de los trabajadores PDF” (24/2/2014) Seleccionado como “Destacado”. Archivo PDF con cuadros sobre las balanzas fiscales —– http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/izquierdaadebate/item/81532-catalunya-expolio-fiscal-loepsf-subordinaci%C3%B3n-a-la-clase-media-independentista-derrota-de-los-trabajadores-pdf.html (NOTA 1)

Es importante también que conozcáis la maniobra de la confusión sembrada por CiU con la complicidad de todos los demás, sobre el plazo para bajar la ratio deuda pública/PIB del conjunto del Estado al 60% del PIB de toda España, y en particular de las Comunidades Autónomas al 13% de su PIB. En la sección VII.- Que no os engañe CiU con el plazo de la LOEPSF. La verdad del párrafo de CiU en la Disposición transitoria de la ley” del articulo “PODEMOS se pronuncia por cumplir con la austericida LOEPSF. De la indefinición a la traición. Y archivo PDF” (23/2/2015) con versión PDF —- https://kaosenlared.net/podemos-se-pronuncia-por-cumplir-con-la-austericida-loepsf-de-la-indefinicion-a-la-traicion-y-archivo-pdf/

Dada la pobreza teórica imperante sobre esta cuestión, para estimular el debate serio, es muy importante que PASES ESTE ARTÍCULO a la mayor gente posible

I.- Las CLASES SOCIALES IMPLICADAS en el 27-S

La clase trabajadora en Catalunya no parece que sea mayoritariamente independentista (datos en NOTA 2). La clase media (asalariada en sector servicios, funcionarios, clase media tradicional de pequeña propiedad y negocio familiar sin empleados o alguno ocasional…) es en gran parte independentista. La clase capitalista catalana (baja burguesía de microempresa –menos de diez empleados-; mediana burguesía de la pequeña empresa -menos de 50-, mediana empresa –menos de 250- y grande), se encuentra dividida entre la opción española autonomista, de mayor autonomía o independencia, en parte dependiendo de si tiene su mercado más en el resto del Estado español, en la propia Catalunya (sector turístico, inmobiliario…) o en Europa (NOTA 3); si buena parte de cierta burguesía baja y media parece decantarse hacia el independentismo, el capital financiero de La Caixa y las multinacionales, lo haría hacia la permanencia en el Estado español. Lo más importante no es el número de empresarios, sino su peso económico y capacidad para condicionar la política (mil chiringuitos de playa nunca pesarán tanto como un solo banco). No resulta evidente que el sector de la burguesía en Catalunya que tenga más capacidad de orientar definitivamente la política nacional esté a favor del proceso independentista a partir del 27-S, que los opuestos sean una minoría o sin peso para imponerse, y que los vacilantes acaben aceptando la independencia como un hecho consumado. Lo importante no es cuántos empresarios sean a la hora de votar en la urna, sino su poder político, que se decide en la trastienda.

Según se acerque el 27-S, la hora de la verdad, veremos pronunciarse en un sentido u otro a viejas y nuevas asociaciones patronales, y empresarios de las diferentes fracciones (baja, media, alta; con uno u otro mercado…) y se clarificará mucho más con cuánto y qué apoyo de la clase capitalista cuenta el proyecto independentista.

A la hora de elaborar este artículo me he encontrado con un problema. Aunque conozco lo suficiente en sus líneas generales, no he sido capaz de localizar en internet algún informe-análisis serio y a fondo sobre la composición de clase del movimiento independentista en Catalunya, su peso en las diversas clases sociales y cómo ven ahí proyectados sus intereses. Pero aún así aportaré datos que muchos/as tal vez desconozcáis. Agradeceré la información que nos podáis dar a través de los comentarios.

II.- El INDEPENDENTISMO catalán ¿Es hoy un MOVIMIENTO PROGRESISTA? El Estado Catalán capitalista y el reforzamiento del poder de la burguesía (clase capitalista) contra la clase trabajadora, con la colaboración de la “clase media”

El ascenso del movimiento nacionalista sí es una manifestación de la lucha de clases, pero no de la lucha entre la clase trabajadora (proletariado) y la burguesa (clase capitalista), sino sobre todo del descontento de la clase media y de los conflictos interburgueses, y sus diferentes vías para explotar mejor a la clase trabajadora.

No todo lo que suponga superar el Régimen del 78 tiene por qué ser progresivo, porque en realidad, tanto en España como en Europa nos encontramos en una nueva Transición, pero hacia un régimen más antiobrero y antipopular, basado en las reformas laborales, desmantelamiento progresivo de los gastos sociales del Estado, y recorte de libertades.

En el siglo XIX, incluso a comienzos del XX, los movimientos nacionales pretendían terminar con las tareas propias de las revoluciones burguesas frente a los restos de las sociedades feudales, y aumentar la soberanía “nacional” de la burguesía; bajo la bandera nacional, las principales burguesías de casi todo el mundo engancharon a la clase trabajadora y sectores populares a los enfrentamientos fratricidas de las guerras mundiales y otras imperialistas, siempre fomentando la división, prejuicios, etc., entre los trabajadores/as de diversas naciones o territorios. Hoy en día, esas tareas revolucionarias democrático-burguesas, están de sobra completadas y el capitalismo se encuentra ya en una fase de decadencia y de peligrosa amenaza para el futuro del planeta y de nuestra especie misma. El proyecto independentista sí llevaría a un aumento del poder de cierta burguesía catalana, pero en la dirección de una cesión de soberanía en las instituciones de la U.E., de modo que las clases media y trabajadora verían que las decisiones no vienen del gobierno central de Madrid, sino de Bruselas o del BCE. Así que en lugar de sufrir la “opresión” de Bruselas vía Madrid, ahora sería directamente; la única ventaja, que para la burguesía catalana ya no sería posible la coartada de “España”. El movimiento nacionalista ya no tiene el carácter progresista que tuvo en otro momento de la evolución del capitalismo. Las supuestas tareas democráticas pendientes con respecto al Estado español opresor, resultan bastante falsas cuando se piensa que la pretensión de los capitalistas catalanes no es otra que la cesión de soberanía a la Unión Europea y someterse a ella en todo lo que mande, bajo la hegemonía del gran capital alemán. Por no hablar de que hasta en la República burguesa más democrática, la clase trabajadora sigue siendo una clase explotada, dominada y oprimida en los hechos.

Y en esas está la burguesía catalana que cabalga y dirige el proceso, no nos confundamos. No podemos dejarnos engañar porque en la “hoja de ruta” de CDC, ERC y cía, se diga que durante el proceso a la independencia, por parte del gobierno de “concentración nacional” (CDC-ERC) se tomarán determinadas medidas de corte social, precisamente en aquellas facetas en las que CDC en el gobierno de CiU se ha destacado como especialmente antisocial, bien porque no se cumplan, se cumplan a medias, o se retiren una vez proclamada la República catalana, porque el ajuste en la Unión Europea, combatir el déficit y la deuda, “exijan” medidas de austeridad. Es sobre todo una forma de “vestir el muñeco” de social, a un objetivo nacionalista burgués. Otro tanto del compromiso por la transparencia, lucha contra la corrupción, etc., en la que tan metidos vienen estando los máximos representantes de la derecha catalana. Por ello, todo esto carece de credibilidad.

Una vez el Estado catalán deba conseguir la aceptación en la eurozona, los capitalistas tendrán la escusa perfecta para decir que “ahora no toca ganar ni recibir más, hay que trabajar duro y hacer sacrificios para consolidar la República catalana y cumplir los requisitos de la eurozona”. Como siempre, en nombre de la Nación, del “interés nacional”, la clase trabajadora y el pueblo deberán apretarse el cinturón para que los capitalistas aumenten sus beneficios. Y ERC, los sindicatos, etc., tal vez hasta la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), antepondrán la llamada “etapa de construcción nacional” sobre la “segunda etapa” de “¿y ahora qué hay de lo nuestro?” que sería pospuesta indefinidamente. Esto quiere decir que con la República catalana, más explotación y austeridad (la deuda pública se acercará mucho al 100% del PIB catalán). No sólo se verá obligada a asumir su parte en la deuda de la Administración central (España) por los convenios internacionales, la presión de la UE, de España dentro de la UE (si no lo asume, no entra en la eurozona), sino porque ya hemos visto el tratamiento dado a Grecia con la deuda.

La burguesía comprará el apoyo de la pequeña burguesía creando nuevos puestos de trabajo como funcionarios, alimentando sus ilusiones de un futuro mejor, y reforzando el dominio de la ideología nacionalista catalana de la “unidad nacional” frente a los intereses “particulares” de una clase trabajadora reivindicativa y luchadora. La clase capitalista utilizará a la clase media como fuerza social de presión sobre la clase trabajadora, para que sea más disciplinada, productiva, competitiva, respetuosa del orden social que ahora deberá ser más apreciado que nunca porque será de verdad “nuestro” (catalán, no español) y quien lo altere, socave, será tratado de antipatriota.

La clase capitalista se habrá garantizado un largo periodo de “paz social” dada la prioridad de la “construcción nacional” (primera etapa eterna) y reforzado su hegemonía con el soborno-apoyo de la pequeña burguesía, y librado del lastre de tener que apoyar a los sectores más atrasados de la España que también ha explotado extrayendo mano de obra barata durante décadas y aprovechándose de las leyes y cuerpos represivos del Estado español, para pasar a estrechar su alianza-dependencia de la burguesía europea, en particular de la que más admira, la alemana.

No todo lo que tenga un componente “popular” es necesariamente progresivo: la pequeña burguesía radicalizada también lideró el proceso de fascistización en Italia y Alemania y en eso no había nada de progresista, revolucionario. El independentismo no es de por sí progresivo; en determinadas condiciones puede servir a los intereses capitalistas más reaccionarios para aislar y aplastar a la clase trabajadora, con la escusa de proteger los derechos del Estado (capitalista, no lo olvidemos) “oprimido”.

Los capitalistas nacionales siempre podrán alegar algo para que nos pongamos detrás de ellos: que el Estado está oprimido por otro, o maltratado, o en peligro por el terrorismo, o que hay que arrimar el hombro por la competitividad en el mercado mundial, o que hay que protegerse de los productos extranjeros, o que hay que defender la patria en la guerra, o conseguir “espacio vital” a costa de pueblos inferiores que son un obstáculo para los superiores, o deshacerse del lastre de una nación atrasada a la que también se ha exprimido antes, o lo que sea. ¿Acaso el imperialismo no sería también un derecho de la Nación que busca desarrollar todo su potencial?. Ya veréis como dentro de no mucho, si no termina de consolidarse la Unión Europea, plantearán que la tarea pendiente es recuperar la soberanía cedida a la UE. Y así, el capitalismo nos plantea permanente unas tareas que nunca tendrán fin (un tejer y destejer), hasta que nos conduzca a la ruina más completa.

Según los capitalistas y la pequeña burguesía, el capitalismo nunca acaba de haber cumplido su desarrollo y pasar a ser algo caduco para la Humanidad; siempre quedaría alguna tarea capitalista, económica, nacional, democrática, etc., pendiente por la que deberíamos subordinarnos a los intereses del capital y dejar para el futuro indeterminado los nuestros y el desarrollo de una política independiente como clase, y las tareas de la revolución socialista. Pero el capitalismo, en permanente proceso de construcción-destrucción-construcción, alentando y a la vez laminando la democracia e imponiendo dictaduras, liberando de la opresión de una potencia para caer en brazos de otra o pasar a ser opresora o una combinación de ambas, adaptándose y cayendo en crisis profundas, descomponiéndose finalmente, siempre parecerá que está inacabado, que tiene tareas pendientes. Pero un anciano en estado terminal, por muchos cuidados y operaciones que se le hagan, no tiene tareas vitales pendientes para recuperarse y rejuvenecerse, pues le ha llegado la hora de morir. En realidad, las múltiples contradicciones del capitalismo y tareas inacabadas e inacabables con él, sólo pueden tener solución terminando con el capitalismo y su Estado si no queremos caer en una condena perpetua, como la de Sísifo.

Por eso, a estas alturas del capitalismo y su decadencia, ya no vale para justificar la independencia, y menos que nos pongamos tras la clase media y la burguesía, el recurso a las teorizaciones socialistas o anarquistas del siglo XIX, o primera mitad del XX, en países atrasados como lo era España.

Frente a tanto papanatismo, sacralización y servilismo de izquierdas hacia el llamado derecho de autodeterminación nacional: nunca puede estar por encima de los intereses estratégicos de la clase trabajadora que representa los intereses más avanzados y progresivos de la Humanidad. Ya son demasiadas las veces que ese supuesto derecho se ha vuelto contra nuestra clase porque sirve ante todo a los intereses de la burguesía y pequeña burguesía. Como la historia demuestra, la burguesía es capaz de entregar la nación a una potencia extranjera si es para librarse del peligro proletario, porque su nación de verdad es su capital. Nunca debemos razonar a partir de la Nación, sino de nuestra clase. La autodeterminación que ante todo nos interesa es la nuestra contra la burguesía, incluida la nacional.

Cuando es muy posible que para la década de los 30 llegue la mega-crisis del capitalismo detonada por la crisis energética (no os perdáis mi artículo “2030. Crisis energética y capitalista. Lucha laboral, de clases y la izquierda. Orientaciones. Campaña Marco. PDF” enlace al final), la clase trabajadora no podemos permitir que nos mareen, nos desorienten, nos engatusen, nos dividan todavía más, y hagan perder un tiempo precioso con pamplinas de dudosa progresividad como es la cuestión nacional catalana. Lo que en su tiempo fue un drama histórico, ahora tiene características de farsa, porque la misma clase que por un lado reclama más soberanía resulta que es para cederla a la Unión Europa. ¿Y nosotros nos dejamos timar de esa manera?

Pero en el Estado español no somos especialmente perspicaces con estas cuestiones. Siempre vamos muy por detrás de los retos históricos. Por ejemplo, desde mayo de 2012 está vigente un arma de destrucción masiva de los gastos sociales del Estado a cuenta de la prioridad al pago de la deuda, esto es, la ley LOEPSF, que tiene su versión hermana y subordinada catalana (la LEP), y sin embargo, como si no existiese. La denuncia y la lucha contra la LOEPSF-LEP podían haber concentrado el descontento de la clase media catalana contra los recortes sociales, en lugar de orientarse hacia un independentismo que no impedirá que persistan debido a la prioridad al pago de la deuda impuesta por Europa (tratado TSCG al que se somete la LOEPSF-LEP). Esa capitulación de la que es responsable desde el PSOE (opuesto por mero postureo) a la extrema izquierda pasando por todos los sindicatos y la CUP, ha sido un factor muy importante para que la pequeña burguesía de funcionarios, empleados, etc. pase a un primer plano con sus propuestas políticas reformistas e independentistas (según el territorio), y en Catalunya ¡poniéndose del lado de la CiU y ERC responsables de los recortes sociales!, contribuyendo así doblemente al debilitamiento y desorientación de nuestra clase. Pero comprender y asumir esto parece misión imposible hasta para los “revolucionarios”. Y nos dejamos enredar por estos movimientos de distracción y de peleas inter-burguesas para conseguir ventajas unas sobre otras, y mejor separarnos, fraccionarnos, y explotarnos. Nos llegará la década de 2030 y todavía andaremos dejándonos enredar en miserias políticas y peleas interburguesas. Así sólo podremos cosechar la derrota más completa y el desastre más absoluto. ¡Miseria teórica y política!

Una vez dejado todo esto bien aclarado, denunciada la mayor, sigue siendo pertinente la pregunta ¿realmente CDC es el partido más representativo de la burguesía dominante catalana y quiere la República catalana independiente?. Para responder a esto, aportaré una pista y reflexiones en la sección V. Pero antes hay que llamar la atención sobre otra muy probable trampa.

III.- ¿QUÉ es MAYORÍA SUFICIENTE? ¿Un “PUCHERAZO” contra la clase trabajadora?

No se puede dejar pasar que la condición para dar la salida a la “hoja de ruta” independentista en el Parlament de Cataluña, adolece de deficiencias democráticas. Empezando porque para iniciar el proceso no se exige la mayoría absoluta de los votos emitidos, sino de los escaños. Esto es, que los diputados independentistas (suma votos lista “Junts pel sí” y de la CUP) tengan la mayoría absoluta en el Parlament, y aunque a veces se dice que debe ser una mayoría absoluta relevante, no se deja claro por ahora cuánto más del 51% de los escaños (68 de los 135). La suma de los votos a CDC, ERC y cía, y a la CUP, puede conseguir esa mayoría absoluta.

Pero ¿es legítimo proclamar el proceso a la independencia con una mayoría absoluta tan escasa cuando resulta que para modificar el estatuto o en el intento fracasado de aprobar una ley electoral catalana, hacen falta la mayoría cualificada de los dos tercios del Parlament, o sea, 90 diputados? Estos dos tercios, si los escaños representasen escrupulosamente los votos válidos emitidos, representaría el 66,6% de los votos. Cuando se exige una mayoría reforzada es porque las decisiones tienen tal trascendencia que deben comprometer de modo firme, sostenido, a una mayoría relevante, indiscutible, no mínima, y partiendo en dos a la sociedad. Sería el colmo que en unas próximas elecciones, el 51% de los votos lo consiguiesen fuerzas contrarias a la independencia y hubiese que dar marcha atrás. No tiene la menor seriedad, y también sería injusto imponer hechos consumados con tan escaso margen. Por eso me parece muy equivocado en ese sentido que el referéndum de Escocia exigiese la mayoría simple de los votos.

Que ni CDC, ERC, ANC, etc., hayan defendido este criterio es muy sospechoso, y que tampoco lo haga la CUP que va de anticapitalista, del lado de los trabajadores/as, es escandaloso, tanto más cuando ni siquiera se puede justificar porque la abrumadora mayoría de la clase trabajadora esté por la independencia y por tanto se trate de defender su criterio frente al de la burguesía y pequeña burguesía, y la gente ignorante y atontada que siempre la hay pero puede votar igual.

Es cierto que en la consulta del 9N (noviembre), por los obstáculos legales, hubo muchas dificultades para motivar al voto, pero también que se amplió la edad a los mayores de 16 años, por lo que los posibles participantes eran unos 6 millones. Según la Generalitat, votaron Si-Sí, 1.897.274 personas, lo que representaría poco menos que el 35,80% de un censo electoral (mayores de 18 años) actualizado de unos 5.300.000 electores.

Si sólo consideramos el porcentaje de participación en las elecciones, nos encontramos con problemas. Porque por ejemplo, el 51% de votos por la independencia de una participación del 60% del censo electoral (la media de la historia del actual Parlament), supone el 30,6% de los catalanes con derecho a voto proclamándose a favor de la independencia, lo que de ninguna manera sería una mayoría incontestable para semejante proceso de esa trascendencia y potencial de conflicto político y social tanto al interior como al exterior de Catalunya. Las últimas elecciones al Parlament (2012) tuvieron una participación del 67,76% del censo (la máxima de su historia actual). Supongamos que en éstas la participación llegase al 70%. El 51% a favor de la independencia de esos participantes representaría el 35,7% del censo, lo que sigue siendo un porcentaje muy bajo.

Esto se complica cuando consideramos la diferencia entre porcentaje de votos y porcentaje de escaños debido a la ley electoral. Al basarse en la representación provincial y a partir de la ley de Hondt, y no en el recuento por la circunscripción única para toda Catalunya, lo que hace es dar más valor (menos votos necesarios por cada representante) a las provincias menos pobladas, precisamente aquellas de más población rural, más mentalidad conservadora y nacionalista. Por ejemplo, para tener un representante, en Lleida hacen falta la mitad de votos que en Barcelona. Si bien los parlamentarios se distribuye en esta proporción: Barcelona (85), Tarragona (18), Girona (17) y Lleida (15), si fuese realmente proporcional, corresponderían muchos más a Barcelona en perjuicio de Lleida sobre todo.

Como el criterio para establecer la mayoría que legitimaría la puesta en marcha del proceso institucional por la Republica catalana no es el de los votos, sino el de los escaños en el Parlament, esto conviene a CDC (antes CiU) y ERC, sobre todo teniendo en cuenta la importancia de cada escaño, cuando con una mayor proporcionalidad, CDC y ERC podrían perder un total de unos 4 o 5 escaños; por ello fue uno de los obstáculos para que este año por fin saliese del Parlament una ley electoral catalana, quedándose finalmente con la española (paradojas del nacionalismo). Así se pueden crear situaciones como el resultado de las elecciones al Parlament de 1999, cuando el PSC, las ganó con 4.879 votos más que CiU, pero ésta consiguió 56 escaños y el PSC 52 (cuatro menos con más votos). Y otro tanto en los comicios de 2003 con 42 frente a 46 aunque el PSC consiguió 7.029 votos más; y en las últimas autonómicas, cuando ERC consiguió 21 escaños y el PSC 20 aunque tenía 26.941votos más. Y no menciono al PSC porque le tenga alguna simpatía, sino por lo revelador de los datos.

Así que muy bien podría ocurrir que una mayoría absoluta en escaños no estuviese respaldada por una mayoría absoluta de los votos y muchísimo menos por una mayoría absoluta del censo electoral.

En cuanto a la clase trabajadora, ya hemos podido comprobar en la NOTA 1 que es precisamente en la provincia de Barcelona, donde más votos hacen falta para tener un diputado, donde se dan los más numerosos polígonos industriales y por tanto concentración de nuestra clase.

Hagamos un ejercicio de cálculo para visualizar mejor la cuestión. Tengamos el censo de 5.300.000 electores. Supongamos que vota el 70% del censo, que no es mucho pedir para unas elecciones-referéndum de tantísima transcendencia porque en el referéndum de Escocia de septiembre 2014 la participación fue del 84,59% del censo, muy superior a anteriores convocatorias. Pues bien, con el 70%, nos da 3.710.000 de votantes. Supongamos que se repartiesen proporcionalmente entre los 135 escaños del Parlament, y que para proclamar la independencia hiciese falta 90 diputados (dos tercios). Esto quiere decir esos 90 diputados deberían representar 2.473.333 votos Sí al proceso independentista (regla de tres: si 135 es a 3.710.000, 90 será a X). Esos votos representan el 66,66 % de los votos emitidos (regla de tres: si 3.710.000 es a 100, 2.473.333 es a X; o los 2/3 = 66,66%), que está bien, y el 46,66% del censo electoral (regla de tres: si 3.710.000 es a 70%, 2.473.333 es a X) que no llega ni al 50%. A mí, estos me parecen unos mínimos de representatividad democrática, incluso muy al límite, para una decisión de tantísima trascendencia histórica que no admite un cambio como en la elecciones corrientes, y superior a la elaboración de una ley electoral o modificación del Estatuto de Autonomía. Daos cuenta de la diferencia entre los 2.773.333 de este supuesto y el 1.897.274 personas de la consulta del 9N. Veremos cuán distinta es la realidad del 27-S (NOTA 4).

Mi sospecha es que se pretende dar un “pucherazo” a la clase trabajadora, imponiéndola un proceso independentista que en su inmensa mayoría no quiere. De ahí la forma de contabilizar la mayoría necesaria para iniciar tal proceso.

En cuanto a la elaboración de la Constitución catalana, el supuesto proceso participativo con una llamada Convención Constituyente Catalana, ya podemos suponer en la práctica en qué quedará cuando no existe una organización de masas realmente asamblearia y a partir de la lucha generalizada (lo que serían los soviets). La predominancia de los parlamentarios, de los partidos y de sus organismos asociados, será la clave y lo que ellos redacten será lo que se someta al referéndum para que la ciudadanía lo ratifique; y en cuanto a su contenido, no deberá asustar a la clase capitalista, pero podrá estar plagado de buenas palabras y brindis al sol, como la actual Constitución española.

IV.- Los trabajadores, en caso de triunfo de los independentistas ¿deben OPONERSE o COMPROMETERSE?

Si gana el voto independentista, ni los trabajadores/as catalanes ni los del resto del Estado pueden ponerse del lado del gobierno central y la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional y del art. 155 de la Constitución, o de las anulaciones del Tribunal Constitucional, no digamos de alguna forma de estado de excepción o de intervención armada, o cuando menos de detención del gobierno catalán y dirigentes políticos. No estar del lado de la burguesía catalana independentista, no quiere decir que se pasen al lado opuesto, todavía más antidemocrático si cabe, de las burguesías españolas y también catalanas contrarias a la independencia. Pero bajo ningún concepto debe alentarse a los trabajadores/as a que sirvan de masa de maniobra (o de cañón) en un conflicto que es básicamente entre fracciones burguesas que hasta hoy no se han diferenciado en nada a la hora de explotar y oprimir a la clase trabajadora, de recortar sus derechos sociales y libertades, sea mediante el cambio de las leyes o la represión de sus policías, y que tienen el mismo proyecto para el futuro: la “construcción europea” a base de reformas laborales, desmantelamiento progresivo de los gastos sociales del Estado, y recorte de libertades.

V.- La CLASE TRABAJADORA ¿COMPARSA de la BURGUESÍA (clase capitalista) y de la PEQUEÑA BURGUESÍA (“clase media”)? Nuestra independencia política es de clase, contra la burguesía española, catalana, europea, y frente a la clase media que hace de capataz. LO QUE AHORA NO PODEMOS HACER

La clase dominante es la clase capitalista o burguesía, como propietaria de los medios de producción y sus anexos (industrias, bancos, redes comerciales, medios de comunicación, etc.). La burguesía no permitirá que por el mero juego electoral, ninguna clase dominada (clase trabajadora) o subalterna (clase media o pequeña burguesía) le imponga una vía que perjudique seriamente sus intereses y altere la reproducción y acumulación del capital, o sea la buena marcha de los negocios y obtención de beneficios. Esto quiere decir que el movimiento independentista llegará hasta donde lo tolere la burguesía (bien en su conjunto, bien su sector capaz de imponerse al resto). La burguesía que cuenta no es sólo la que se asienta en Catalunya, sino también la española y la europea.

El hecho de que un sector político de la burguesía como el representado por CDC (Mas), se haya subido a la ola independentista para cabalgarla y dirigirla, pero con sus vacilaciones y “hojas de ruta” con largo periodo transitorio, apunta a que ese sector podría intentar echar el freno, desviar, desactivar el movimiento, traicionarlo, si entiende que, dada la correlación de fuerzas inter-burguesas, debe sacrificarlo a una política conciliadora, a cambio de mayor autonomía, financiación autonómica, régimen fiscal especial (pacto similar al vasco o navarro), etc. La “lista unitaria” Junts pel Sí, de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Demòcrates de Catalunya (escisión de UDC) y Moviment d’Esquerres (escisión del PSC), ANC (Assemblea Nacional Catalana), Òmnium Cultural, y la AMI (Asociación de Municipios por la Independencia), tiene una “hoja de ruta” para la independencia lo suficientemente alargada en los pasos y en el tiempo (18 meses, no más tarde de marzo de 2017) como para que en el trayecto (sobre todo antes de 10 meses en que se debería aprobar la nueva Constitución) se desvíe en otra dirección una vez se vea que sirve para ejercer presión en una negociación con el Estado español o descarrile si está yendo demasiado lejos para los intereses dominantes de la burguesía en el estado español, Catalunya y Unión Europea.

En la “hoja de ruta” dice: “Mantenir una actitud expectant respect l´alternativa d´un referèndum vinculant per part de l´Estat español sobre la independencia de Catalunya”

Esto es un guiño al PSOE y Podemos, y fuerzas nacionalistas vascas y gallegas, ante un posible resultado de las elecciones generales en España en noviembre o diciembre muy desfavorable para PP-Ciudadanos y UPyD. Esto podría abrir la puerta para que el Estado español entrase en el proceso ofreciendo una reforma autonómica o de tipo federalista (la pregunta: o esta oferta o la independencia; marque lo que quiere) que pudiese ganar holgadamente en un referéndum frente a la opción de la independencia que habría obtenido una victoria ajustada en el 27-S (con la oposición de importantes sectores de la burguesía catalana), y que tendría dificultades con Europa (actitud que España podría incentivar, para hacer más atractiva su oferta). Detendría y reorientaría el proceso, previa crisis de la unidad de los firmantes actuales de la “hoja de ruta”. Aunque probablemente ERC querría continuar, esta opción permitiría a CDC salirse del proceso, una vez aprovechado todo su potencial de manipulación de masas en Catalunya y de presión sobre el Estado español. Aunque el desgaste de CDC sería grande, a medio plazo se valoraría su “realismo”.

Tal vez ésta sea la carta que CDC esconde en la manga, el plan B) de toda la operación, porque debo reconocer que el comportamiento de Artur Mas, y de CDC, y la falta de unidad y posiciones tan enfrentadas entre las fracciones de la burguesía implicadas en Catalunya, y la incertidumbre que sin duda existe sobre el futuro de Catalunya en la eurozona (durante un tiempo indeterminado), me dejan bastante desconcertada con respecto a la seriedad, compromiso y solidez de esta deriva independentista.

O bien: 1) el independentismo CDC y ERC representa los intereses de la burguesía capaz de imponerse a las demás fracciones en Catalunya, y entonces se seguirá el curso a la Republica catalana (salvo que lo impidan fuerzas mayores españolas y europeas); 2) no los representa, sino a algunas fracciones de peso menor, y CDC toma la iniciativa por defender también sus intereses partidistas, y por tanto, acabarán siendo desalojados del Gobierno por múltiples posibles maniobras tanto internas como externas, más representativas de los intereses del capital dominante; o 3) su tarea fundamental es una gigantesca maniobra de fraude para desactivar a la clase trabajadora y el descontento social de la clase media, y cara a España un órdago y chantaje para presionar unas condiciones de relación mejores para Catalunya, abandonando en el proceso el independentismo una vez haya dado esos réditos que serían los que en verdad se estarían buscando.

La clase media (pequeña burguesía), castigada por la crisis, por la subida de impuestos, la congelación de sueldos, la reducción de servicios sociales, pero impotente como tal clase para ofrecer una resistencia eficaz (si no trabaja en los medios de producción principales, no puede presionar por medio de huelgas), y sin encontrar en la dispersión como clase (funcionarios, empleados del sector servicios, autónomos, pequeños propietarios sin empleados u ocasionalmente) la base para una identidad y unidad como clase, para hallar un nexo de unión poderoso, debe recurrir a la identidad como miembros de la Nación, y a la ideología nacionalista para crear los lazos necesarios para generar un movimiento social. Por su ideología de la ascensión social, no siente mucha hostilidad hacia su burguesía con la que se identifica además por lengua, costumbres, etc.; y por su situación “intermedia” en la lucha de clases y en su posible calidad de funcionario, tampoco siente especial hostilidad hacia las instituciones de la Comunidad Autónoma, y cree que poniéndolas bajo su dirección política (como Estado catalán) es como mejor pueden servir al país (“ni con los obreros ni con los capitalistas”; el “interés general”). Como siempre resulta menos peligroso culpar al “enemigo exterior” que a la propia burguesía y Estado (aunque sea parte de otro) con quienes sienten mucha afinidad e identificación, la dinámica es culpar de la situación a “España”, sobredimensionando sus culpas (“España nos roba”) y minimizando las catalanas (burguesía, CiU, CDC, Mas…). De aquí que la constitución de un Estado propio diferenciado, esto es el independentismo, se le plantee como la solución para sus problemas económicos, políticos e identitarios. Así resulta que, en vez de querer echar a CDC y Mas, se acaba aliando con estas fuerzas capitalistas, compartiendo la “hoja de ruta” independentista.

Sienten atracción por un Estado catalán. Los que aspiran a funcionarios, porque sin duda, un Estado Catalán necesitará crear muchos puestos de funcionarios para tareas que ahora se cubren desde las instituciones estatales con personal móvil o instalado en Madrid; los que tienen pequeños negocios, porque la decisión sobre los impuestos la tendrán más al alcance de su influencia en las instituciones catalanas y no en Madrid, y porque los que paguen no irán en parte al resto del Estado como transferencia para apoyar a las personas e instituciones en comunidades más atrasadas. Esto último también puede atraer a sectores amplios de la burguesía.

Esta pequeña burguesía constituye la masa del movimiento independentista, la que integra sus organismos de base y sus movilizaciones. Pero no tiene fuerza, ni combatividad para ir más lejos de lo que los sectores dominantes de la burguesía estén dispuestos a tolerar. Como tantas veces ocurre con la pequeña burguesía, llena de ilusiones sobre la representatividad del Estado y las posibilidades de poner el Estado a su servicio haciendo abstracción de las clases sociales y de la verdadera relación de fuerzas entre las clases, elabora “hojas de ruta” a cual más radical y democrática, para llegar cuanto antes a la independencia, dejar menos espacio a las vacilaciones y marchas atrás, etc. Pero si el papel lo aguanta todo, el gran capital y la burguesía en general, no.

En cuanto a la clase trabajadora que labora sobre todo en el sector industrial y que vive en aquellas poblaciones que recibieron a la inmigración proveniente del resto del Estado (Andalucía, Aragón, etc.), tanto por razones de identidad clasista como nacional, se siente mucho menos identificada con el movimiento nacionalista-independentista, e intuye que por ahí no se encuentra ninguna solución verdadera ni a su condición de clase ni a sus problemas más urgentes, como el paro, la precariedad laboral, la reducción de derechos laborales, porque eso le importa poco a buena parte de la clase media, como beneficia a la clase burguesa catalana que puede ser también independentista. Porque si fuese por identidad de intereses, todo une a los trabajadores/as catalanes y a los del resto del Estado español, menos a la clase media, y nada (salvo el idioma y algunas costumbres) con la burguesía catalana.

La clase trabajadora se encuentra hoy en una situación de gran debilidad para resistir a la ofensiva capitalista y más para ofrecer una alternativa propia al problema nacional. De ahí que sea la pequeña burguesía (clase media) y la burguesía (en particular sectores de la burguesía baja y media), la que tenga hoy toda la iniciativa política, y que pretenda dirigir a la clase trabajadora con su orientación independentista.

La clase trabajadora en Catalunya no tiene una política propia, independiente, ni siquiera para defender sus intereses más básicos, por tanto, menos debe engancharse a un tren que no es suyo y que está dirigido por la burguesía y clase media. Los sectores independentistas de la burguesía, quieren que la clase trabajadora vaya a su cola, olvidándose de sus reivindicaciones propias, aunque vagamente se prometa que en un Estado Catalán independiente podrán ser mejor atendidas. La clase media, más afectada por la crisis y algunos perjuicios comunes a los de la clase trabajadora, es más sensible a sus reivindicaciones y quiere unir en parte lo nacional y lo social, aunque subordinando lo último a lo primero.

Gentes y organizaciones que se dicen anticapitalistas y revolucionarias, en vez de apoyarse en la desconfianza de la clase trabajadora hacia el nacionalismo para mantenerla lo más al margen posible, quieren entusiasmarla con supuestas virtudes y oportunidades en el proceso independentista, de construcción del Estado catalán y proceso constituyente. Así que en realidad, en los hechos, trabajan por subordinar la clase trabajadora a la hegemonía de la burguesía y pequeña burguesía aunque digan pretender lo contrario aumentando la participación de la clase trabajadora en el movimiento independentista; porque a día de hoy, si nuestra clase se implica en el movimiento y proceso independentista, no puede aspirar al papel de dirigente con su orientación clasista, sino sólo al de comparsa de la pequeña y media burguesías.

Incluso en el supuesto de que la independencia en un Estado catalán capitalista fuese lo más conveniente para el avance de la clase trabajadora, sólo podría sacarle provecho si la clase fuese fuerte e independiente políticamente de la burguesía y pequeña burguesía y por tanto liderase el proceso.

Fuerzas que representan sobre todo a la clase media asalariada radicalizada y sectores de la clase trabajadora, como son la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), entienden que la clase trabajadora debe asumir el independentismo, porque el independentismo no sólo es lo que responde a la identidad como clase nacional catalana (defensa de su lengua, etc.), sino lo que la daría más fuerza al aprovechar las divisiones y contradicciones inter-burguesas en Catalunya, y al debilitar al Estado burgués, al romper con el Estado español, caracterizado por su carácter especialmente opresor y reaccionario (heredero del franquismo, PP…), y por tanto, crear un marco estatal-nacional más favorable a la consecución de sus intereses como clase, e impulsar ahora un proceso constituyente republicano catalán que reforzase a la clase trabajadora rompiendo con la legislación, pactos y tratados antisociales con los que está comprometido el Estado español.

Sobre el papel esa teorización tiene su atractivo, pero si la analizamos más detenidamente, se parece más bien al cuento de la lechera. Las primeras observaciones críticas ya las he formulado en la sección II de este texto.

Con una clase trabajadora muy debilitada en cuanto que clase, es decir, en cuanto a su conciencia de clase, unidad como clase, tanto a escala catalana, española, europea, con más que serias dificultades para defender sus intereses más inmediatos y preservar derechos de décadas (reforma laboral, laminación de la negociación colectiva), la inyección de ideología nacionalista independentista, no puede tener otro resultado que la de atomizarla todavía más como ciudadanos e identificarla con la clase media y clase capitalista, con el mito de la Nación, en la que la clase trabajadora no representaría más que otro interés particular (a lo sumo “grupo de presión”) que debe subordinarse al interés “general” de la Nación, esto es, de la sociedad existente capitalista y su Estado de clase burgués catalán.

Con una clase trabajadora muy débil e incapaz de liderar al pueblo, su independentismo sólo puede llegar hasta donde lo tolere la dirección de la clase capitalista y, subordinada a ésta, de la clase media. Porque estas clases son las que tienen la iniciativa en el proceso, y cogida la sartén por el mango. En las actuales condiciones, el proceso independentista para nada depende de que la clase trabajadora se sume o intente liderarlo, porque no puede actuar como clase, sino como ciudadanos, en manifestaciones o elecciones.

Infundir independentismo a la clase trabajadora porque eso la podría permitir impulsar un gobierno que respondiese a sus intereses más urgentes y básicos aprovechando el tirón de la “hoja de ruta” de CDC-ERC y cía que es de hecho la dominante, en la práctica, dada la imposibilidad en la actual correlación de fuerzas de imponer ese maravilloso gobierno, se quedará en dar sostén político a la burguesía y clase media independentista aunque no se comprometa directamente con su gobierno (NOTA 5). La Catalunya independiente tendrá el feo rostro de la burguesía; no hay correlación de fuerzas para nada mejor, y en esa mediocridad y miseria es en lo que se concreta todo el cacareado derecho de autodeterminación nacional.

Por tanto, en lugar de fortalecer a la clase trabajadora, cuando nuestra clase ni siquiera es capaz de defenderse a sí misma, de unificarse por sus intereses, y menos de ejercer el liderazgo popular dando su alternativa a la “cuestión nacional”, el independentismo dirigido por la clase media y burguesía (no puede serlo por la clase trabajadora) sólo puede debilitar más la identidad proletaria (de clase trabajadora), y su independencia como clase, ante la clases media y capitalista. La clase trabajadora catalana, en un Estado catalán, en estas condiciones, lo que haría será aislarse todavía más, levantar más barreras legales, psicológicas, identitarias, para su unidad con la clase trabajadora del resto de España, no digamos, del resto de Europa, lo que la haría más vulnerable a la ofensiva capitalista para seguir haciéndonos pagar la crisis, convertirnos en precariado, e ir desmantelando el gasto social del Estado.

Con la actual correlación de fuerzas entre las clases, ningún proceso constituyente catalán, ninguna República catalana, podrá recoger las aspiraciones más relevantes de la clase trabajadora. Y todas las pretensiones formales de proceso participativo, democrático, etc., en la práctica quedarán en nada, porque quien tiene la fuerza económica, social y política para imponer sus intereses, es la burguesía, y ella establecerá la “hoja de ruta” y los procedimientos.

No se puede superar esto porque algunas candidaturas planteen programas más o menos progresivos que en realidad no son asumidos por la lucha de masas ni en los centros de trabajo, estudio y la calle. Creer lo contrario, es una forma de caer en el cretinismo parlamentario, como si bastase escribir programas estupendos y la aritmética parlamentaria para imponer determinados intereses. Ya hemos visto qué ha pasado en Grecia. El capital vota de mil maneras más poderosas que el voto en la urna al que quiere reducirnos a nosotros/as, porque tiene la sartén por el mango: el poder económico productivo, financiero, comercial y mediático, el control indirecto y fidelidad personal-ideológica y de funciones de los aparatos de estado burocrático-administrativo, judiciales, militares y represivos del Estado, y puede recurrir a multitud de métodos de presión, condicionamiento, chantaje, bloqueo y golpes de estado violentos o no, provocando crisis parlamentarias, ministeriales, convocatorias de nuevas elecciones, etc.

A algunos se les hace la boca agua soñando con procesos constituyentes en Catalunya o España, como si abriesen una gran ventana de oportunidad para que la clase trabajadora y el pueblo irrumpiesen en la historia actual e impusiesen sus intereses. Nada de eso ocurrirá porque la clase trabajadora no está en condiciones para hacerlo, y lo que salga si tiene una cierta masividad, será porque se ha cedido a las ilusiones de “democracia participativa” que en las condiciones actuales sólo puede fomentar la ideología ciudadanista, y que no sirve para reforzar la identidad e independencia de la clase trabajadora, ni su empoderamiento, contra la explotación en las empresas, el desmantelamiento de los gastos sociales y el recorte de sus derechos y libertades. Pero ¿qué cuentos de proceso constituyente, si ni siquiera se tiene el valor de levantar bien alto la exigencia de derogación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria española (la LOEPSF) motor de todos los recortes sociales y privatizaciones por dar la prioridad al pago de la deuda?.

¿Acaso la clase trabajadora debe estar del lado de PODEMOS con Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) en Catalunya sí que es pot? En multitud de artículos he mostrado mi total desacuerdo con la política de Podemos y de IU (compartida en lo fundamental por ICV), representativa de sectores de clase media asalariada, subordinada a los intereses estratégicos del capital, comprometida con el pacto de silencio sobre el motor de todos los recortes sociales, privatizaciones y prioridad al pago de la deuda (la LOEPSF: Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera) y el TSCG de la U.E. Estas fuerzas políticas no quieren la vía de la “hoja de ruta” a partir de las elecciones plebiscitarias del 27-S, menos la unilateralidad. Subordinan el derecho a decidir de los catalanes, a lo que salga de la correlación de fuerzas y resultado legal en el conjunto del Estado, aunque la decisión de la independencia entonces (pero no antes) pueda recaer exclusivamente en los catalanes.

Lo cierto es que, se quiera o no, en los hechos, cualquier “hoja de ruta” catalana a la independencia, sobre todo cuando la sociedad catalana y su propia burguesía están tan fragmentadas y enfrentadas, depende de lo que tolere el Estado español y la burguesía española, por tanto, de la correlación de fuerzas entre las clases, en el conjunto de España, más en concreto, por un lado, de los intereses y la fuerza de las fracciones burguesas españolas y con intereses en Catalunya y del propio aparato de Estado con sus necesidades de financiación (de Catalunya se ingresan más impuestos que de otras comunidades españolas más pobres); y por el otro, de las simpatías o antipatías de la clase trabajadora y sectores populares, en Andalucía, las dos Castillas, Galiza, Euskadi, Navarra…

Pero el caso es que nada se está haciendo por cambiar la correlación de fuerzas entre las clases a favor de la nuestra a escala ni de Catalunya ni del Estado español. Podemos no tiene esa pretensión, y por tanto, muy poca ayuda prestaría a la mayoría del pueblo catalán si con la clase trabajadora quisiese la independencia.

Sea por la vía del proceso independentista, la declaración unilateral de independencia o la vía “concertada” de la reforma constitucional española, el resultado de un Estado catalán capitalista no tiene nada substancialmente distinto que ofrecer a la clase trabajadora, pues persigue los mismos objetivos estratégicos que el actual Estado español.

La clase trabajadora no debe poner sus esperanzas en procesos constituyentes, reformas constitucionales, nuevos estatutos de autonomía, gobiernos, etc., porque de ellos no vendrá ninguna solución real y a fondo si sigue estando tan debilitada, si no se defiende por sí misma, si no puede luchar por superar la limitaciones de la dispersión del precariado (el sector más explotado y oprimido de la clase trabajadora), la eliminación de derechos laborales en el conjunto de la clase trabajadora, y contra la prioridad al pago de la deuda y sus instrumentos jurídicos políticos: la LOEPSF-LEP-TSCG (leyes de estabilidad presupuestaria española y catalana, y tratado europeo de estabilidad).

Dada la debilidad y desorientación de la clase trabajadora, no puede apenas sacar nada en su beneficio de las contradicciones y conflictos entre fracciones de la burguesía. Al contrario, si se implica en esa batalla, verá que se convierte en comparsa y masa de maniobra de unos o de otros. No siempre los enfrentamientos entre la burguesía nos benefician. Nunca son más agudas las contradicciones interburguesas que en las guerras imperialistas, y sin embargo en ellas, la clase trabajadora no saca ningún provecho de ello, tiene todas las de perder. Implicarse en semejantes conflictos supone jugar al papel de peón sacrificable.

La ruptura con el Estado español no tiene nada que ver con la ruptura con el Estado capitalista que será reconstruido como Estado catalán. En el periodo transitorio hasta la proclamación de la independencia quieren construir la Hacienda y la administración tributaria, la Seguridad Social, la seguridad pública (policía, algún cuerpo semi-militar), el poder judicial catalán y el sistema carcelario no dependiente España, las telecomunicaciones, las infraestructuras, las relaciones exteriores (hacia los consulados y embajadas) y los suministros básicos de energía y agua, ordenamiento jurídico, negociación sobre los activos y pasivos (deuda pública) con el gobierno español…

La prueba de que el independentismo, en estas condiciones, no puede fortalecer a la clase trabajadora, es que desde 2011, cuando empieza el ascenso del independentismo de masas, esto no ha supuesto ningún empoderamiento de la clase, sino que ha ido a la par de su debilitamiento, y lo ha reforzado al profundizar su desorientación política y subordinación a la clase media.

A la clase trabajadora sólo le queda esperar a recomponerse en su propia unidad de clase y con la del resto de España, que es con la que más lazos históricos y personales tiene, por tanto, con la que mejor puede llegar a entenderse. Una vez esté consiguiendo esto, podrá dar su respuesta a la cuestión nacional en el conjunto del Estado sin caer en las redes de la burguesía y la clase media. Pretender ahora otra cosa, es voluntarismo.

VI.- Los PELIGROS, para la CLASE TRABAJADORA, de la FRUSTRACIÓN de la CLASE MEDIA y BURGUESÍA MEDIA

A lo largo de todo este texto he dejado claro el engaño y los peligros que supone para la clase trabajadora el movimiento independentista y la consecución del Estado catalán. Pero la frustración del movimiento independentista por la victoria del No en el 27-S o porque el Estado español se imponga sobre el Sí, o porque el proceso independentista se complique ante la Unión Europea, etc., también supone un peligro si no se encuentra la salida en un nuevo Estatuto de Autonomía, Estado federal, etc.

Si la pequeña, baja y media burguesía ven que sus aspiraciones a puestos de funcionarios, a mayores beneficios, etc., se ven frustradas, comprobada su impotencia, en vez de apuntar su ira hacia los más poderosos, verán que sólo saldrán a flote poniéndose todavía más sobre los hombros de la clase trabajadora. Esto lo verán más factible si nuestra clase sigue débil, sin una política propia capaz de liderar a la pequeña burguesía contra la burguesía en su conjunto y el Estado capitalista.

Pero con la vista a más largo plazo, la clase media también se frustrará porque con las exigencias de la Unión Europea (como la reducción ratio deuda pública/PIB) y la estrategia capitalista de desmantelamiento progresivo de los gastos sociales, se irán reduciendo y empeorando las condiciones como funcionarios, la competitividad dejará menos margen a los pequeños propietarios de negocios, y no quedará ya ninguna protección corporativa para las profesiones liberales. El panorama sería todavía muchísimo peor si llegase la década de los 2030 con la mega-crisis capitalista y hundimiento del capitalismo globalizado.

En otros momentos históricos y con una clase trabajadora debilitada o desorientada, la frustración de la clase media ha hecho que se escore hacia la derecha, hacia movimientos fascistoides o directamente fascistas. En todo caso, siempre para disciplinar más a la clase trabajadora, porque de su explotación, de la competitividad de su trabajo, depende a fin de cuentas que la clase media pueda tener un espacio, a través de los impuestos creando puestos y buenos sueldos como funcionario, y a través de los beneficios, como cuadros intermedios, sector servicios y parasitarios comerciales, etc.

Ante esto no cabe optar por apoyar el independentismo, porque no evitaría la frustración inmediata de la clase media si fracasa, a largo plazo no puede evitarla, y sería en todo caso elegir un camino que nos desvía del nuestro y nos hace todavía más vulnerables ante el horizonte más negro de la UE y de la década 2030. Sólo tenemos una salida, y es la de recuperarnos como clase, forjar nuestra independencia como clase.

VII.- La RECUPERACIÓN de la CLASE TRABAJADORA y SU INDEPENDENCIA POLÍTICA COMO CLASE con respecto a las clases media y capitalista

La recuperación de la clase trabajadora pasa por muchos planos y tenemos por delante una enorme tarea teórico-práctica para desarrollarlos. Pero ya podemos tener claro que uno de ellos y fundamental, es enfrentarnos en serio a la regresión de la clase trabajadora tradicional (proletariado) en precariado. Por eso debemos aprender de experiencias de lucha como la de los trabajadores de contratas de Movistar. Otro eje clave, es la lucha contra el desmantelamiento de los gastos sociales del Estado, cuyo motor es la prioridad al pago de la deuda, y su instrumento jurídico-político la española LOEPSF y su hermana menor la catalana Ley 6/2012, de 17 de mayo, de estabilidad presupuestaria” (LEP) subordinada a la LOEPSF y también al TSCG de la U.E.

Si desde mayo de 2012, y con motivo sobre todo de la huelga general del 14N (2012), las “mareas”, las Marchas de la Dignidad, las organizaciones que dicen representar los intereses de la clase trabajadora, hubiesen levantado bien alto la bandera de la lucha contra la LOEPSF y la catalana LEP, la clase media podría haber visto ahí un objetivo correcto y eficiente al que orientar su frustración, en lugar de la deriva independentista que ni siquiera ha cuestionado la LOEPSF-LEP-TSCG, y que con una deuda pública muy próxima al 100% del PIB para la Catalunya independiente (debería asumir su parte en la de la Administración Central del Estado español, si no quiere más problemas para integrarse en la Unión Europea y la eurozona y represalias españolas), supone un futuro de austeridad para la clase trabajadora y pueblo de Catalunya. Pero no volveré a repetir los datos, pruebas y argumentos sobre esta cuestión porque los tenéis en mis artículos.

VIII.- ¿QUÉ PASARÁ en Catalunya y España SI GANA el INDEPENDENTISMO el 27-S?

Aquí se me abre un gigantesco e inquietante interrogante. Pero podemos apuntar algunos supuestos a considerar.

Si el triunfo del independentismo es muy ajustado (como creo que puede suceder con sus mejores resultados), eso puede crear una importante división al interior de la sociedad catalana, que podría expresarse en importantes protestas, sobre todo si son jaleadas por el españolismo más reaccionario promoviendo marchas hacia Catalunya mediante autobuses, trenes, etc. La tensión puede aumentar muchísimo. El proceso puede detenerse por la aplicación del artículo 155 y fuerzas mayores, sobre todo cuando la Generalitat no puede contar con fuerzas de policía y armadas propias que puedan contrarrestar eso.

En España, pueden ocurrir muchas cosas. Que el PP caiga en picado por su inmovilismo y torpísima gestión de la crisis catalana. Que debido a la crisis política del Estado, surja un gobierno de emergencia de concentración nacional formado sobre todo por PP y PSOE, con la tarea inmediata de impedir el avance del proceso aplicando el arsenal legal disponible. Que los militares, muy discretos hasta el momento, hagan sentir su total descontento por medio del Ministro de Defensa y del Rey, soliciten la adopción de medidas de lo más drásticas y la formación de un gobierno de “salvación nacional” en el que su opinión sería especialmente considerada. Que en España se prohíban las manifestaciones de apoyo al independentismo o derecho a decidir de los catalanes, o en todo caso se repriman duramente (arsenal de la “ley mordaza”, etc.). Que dada la situación, se aplace para una fecha indeterminada la convocatoria de las elecciones generales (no se podrían garantizar en Catalunya, el país no está para eso, etc.), o que a pesar de esto, la crisis sea de tal magnitud, que no consigan entenderse bien PP y PSOE y, se convoquen elecciones anticipadas.

Habrá que ver cuál es la actitud de los Estados miembros de la Unión Europea y los EEUU, que puede pesar en un sentido u otro, pero sobre todo a favor del orden y la “estabilidad”.

El caso es que podemos estar al borde de un gran acontecimiento histórico, pero como con el sopor veraniego, vivimos en las nubes. El 27-S puede producir un vuelco total en el escenario político catalán y español, que podría orientarse en un sentido progresista que incluso acabe en la República o, tal vez más probablemente, en un sentido reaccionario con un reforzamiento del autoritarismo, peso de los militares en la política, etc.

Si el panorama es tan indeterminado, abierto en mi opinión, se debe fundamentalmente a que la clase trabajadora está prácticamente anulada en cuanto sujeto político con una cierta independencia y peso, lo que deja las manos libres a todas las fuerzas burguesas y pequeño burguesas, que nos exponen a sus conflictos y batallas, en las que nos puede acabar tocando la peor parte.

Como ya lo he dicho muchas veces, si desde mayo de 2012 se hubiese llevado la orientación que propuse contra la LOEPSF, y la unificación de todas las luchas contra los recortes gracias a la exigencia de su derogación, el escenario político actual podría ser muy diferente. Pero no me hagáis caso aunque mis predicciones del curso histórico se vayan cumpliendo.

La cosa es muy seria. Por eso es importante que tengamos claros los criterios que corresponden a los intereses de clase de los trabajadores/as, para que al menos no nos utilicen como peones ni carne de cañón.

Y ahora, para finalizar, pasemos a las NOTAS.

NOTA 1.- En mis cálculos (siempre aproximativos) sobre la deuda pública que tendría el Estado catalán independiente, tal vez una pequeña parte fue contabilizada dos veces por la siguiente razón. Parte de la deuda que tiene Catalunya no es deuda con prestamistas privados, sino con el propio Estado español, que a su vez ha tenido que emitir deuda que se vende en el mercado más fácilmente que la catalana. Podéis ver un ejemplo de lo común que es este problema contable en la Nota 1 de mi artículo “44-13-3: las medidas ideales para el austericidio público. La alternativa”, enlace al final.

Con las cifras que aporto en el artículo “44-13-3” sobre la deuda de la Administración Central, más la deuda de Catalunya de 64.792 millones, en principio, salvo más ajustes al detalle que la rebajarán, la cifra de la deuda pública para el Estado catalán, ya se podrían en los 200.000 millones, o sea, el 100% de su PIB.

Los cálculos: 1,033 billones la deuda pública española. Si esto corresponde a una deuda del 97,7% PIB al 71,7% que es la parte de la Administración Central le correspondería 758.097.236.438 (regla de tres: Si 97,7 es a 1,033 billones, 71,7 será a X). De aquí el 20% (por la proporción aproximada del PIB catalán -200.000 millones- con el español -1 billón- y que por tanto sería en la que tendría que asumir la deuda común de la AC) es 151.619.447.287, que sumado a la actual deuda de la Comunidad Autónoma de Catalunya de 64.792 millones da un total de 216.411.447.287 que para un PIB de 200.000 millones supone el 108% del PIB.

Una pista de las dificultades de Catalunya para bajar la deuda al 60% del PIB para 2033-40 como le exigiría el Tratado de Estabilidad de la U.E. (el TSCG), nos la da que, a fecha de hoy, se estima que como Comunidad Autónoma no podría bajar su deuda pública al 13% de su PIB ni para 2045. Podéis comprobarlo en los documentos de la AIReF (Autoridad Fiscal española creada a instancia de la Unión Europea) en mi artículo “La AIReF insiste, pero callan PSOE, PODEMOS, IU, etc. ¿Y las Marchas de la Dignidad?”, enlace al final.

Hay que tener en cuenta también que, el Estado catalán, como estado sucesor que asume los activos y pasivos, debería recibir una parte de los bienes, derechos y patrimonio del Estado, expresados tanto en los que están en el territorio catalán como los que son extraterritoriales (edificios públicos, participación en empresas públicas, parte del armamento y demás del ejército, etc.).

NOTA 2.- Según los datos de voto Sí-Sí y su porcentaje sobre el censo, en la consulta del 9N (noviembre 2014) aportados por la Generalitat (lo conseguí de una elaboración de El País, pero no conservo la dirección URL y tampoco creo que pudiese ponerla aquí por razones legales), y la localización de los polígonos industriales catalanes, se puede establecer el siguiente balance:

Gerona: Alt Empurdá (votos Si-Sí, entre el 25 y 39,9% del censo), Selva (25-39,9%). Barcelona: Osona (más del 50%, pero sólo un polígono industrial, y en zona más bien rural, montaña interior hacia el Pirineo, limítrofe con Gerona), Vallés Oriental, Vallés Occidental, Maresme, Anoia (25-39,9%), Barcelonés, y Baix Llobregat (menos del 25%). Tarragona: Alt Camp, y Baix Camp (25-39,9%). Lleida: Segriá (25-39,9%)

Destaca que todo el litoral catalán tiene un 25-39,9%, e incluso menos del 25% de Sí-Sí sobre el censo.

Aunque la consulta no se pudo hacer en las condiciones idóneas, teniendo en cuenta la notable diferencia de participación y de voto Sí-Sí en estas comarcas con polígonos industriales, comparadas con otras, se puede decir que en la clase trabajadora catalana, el independentismo tiene mucha menos fuerza que en otras clases como la pequeña burguesía tradicional de comarcas como Pla de l´Estany, Garrotxa, Ripollés (Gerona), Osona, Bergueda (Barcelona), Conca de Barbera, Priorat (Tarragona), Garrigues (Lleida) con más del 50% de Sí-Sí sobre el censo.

Otra fuente de datos: “La segunda realidad hace referencia a los sectores sociales que apoyan el proceso nacional catalán. Hay un sector considerable de la clase trabajadora activamente favorable a este proceso o la independencia, como muestran las masivas movilizaciones soberanistas o la elevada participación en la consulta del 9N. Sin embargo, la participación fue muy desigual y las cifras más bajas han correspondido a las comarcas de la primera corona metropolitana de Barcelona, antiguamente conocida como el cinturón rojo. También fueron bajos los resultados de los barrios populares de Barcelona como Nou Barris o los de otras ciudades como Tarragona, Lleida, Blanes, Igualada o Mataró (nota 10). Aunque el escaso seguimiento de las movilizaciones unionistas muestran que no hay una oposición frontal al proceso nacional, los resultados de la consulta del 9N muestran que el apoyo a la independencia está al límite de ser mayoritario debido a la resistencia o la pasividad de una parte significativa de los sectores trabajadores de Catalunya (especialmente donde no hay una fuerte identidad catalana (nota 11)). Esta desafección proviene de la desconfianza hacia el catalanismo conservador y recortador de CiU y hacia el apoyo de la dirección de la ANC a la actuación de este partido. Muchas personas asimilan el proceso nacional o la independencia al binomio CiU-ANC.” Artículo “La cuestión nacional como cuestión social. Las tareas de la izquierda para la ruptura en Catalunya” de Albert Garcia (21-4-2015) de la organización “En Lucha” en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197913

Y en sus notas: “10 La media de participación fue del 41’6%. En el Baix Llobregat fue del 33%, en el Vallés Occidental del 39%. En las localidades del Barcelonès, L’Hospitalet contó con un 25% de participación, Badalona un 31%, Sant Adrià un 24%, Sant Coloma un 22% y Barcelona un 44%. Simón, O. (2014): “9N més enllà dels titulars”, enlluita.org, 11/11/2014: http://bit.ly/1rGVx6l. Véanse también los mapas de participación en http://bit.ly/1BaJmkc ——- 11 El 20% de la población catalana actual (1’4 millones) ha nacido en otras regiones del Estado español. Picazo, S. (2014): “Independentistes al barri del Carmel”, elcritic.cat, 10/12/2014:http://bit.ly/1Bm2Gch

No comparto para nada su orientación deel reto de la izquierda es involucrar a todos estos sectores a la movilización para poder ejercer la autodeterminación e iniciar un proceso constituyente catalán” porque es hacer de perros pastores de la clase trabajadora para llevar a nuestra clase al redil de la burguesía y pequeña burguesía. A esto conduce caer en la mistificación nacionalista-independentista, las ilusiones democratistas (poder constituyente, etc.), perder de vista la actual y real correlación de fuerzas, la falta de independencia política de nuestra clase, su extrema debilidad, y hacia dónde va el capitalismo y por tanto cuáles son nuestras principales tareas, prioridades.

Un detalle que debemos tener en cuenta sobre la consulta del 9N es que podían votar los mayores de 16 años, es decir, abría en abanico de participantes. Sin embargo, en las elecciones del 27-S sólo podrán hacerlo los mayores de 18 años.

NOTA 3.- “Cataluña, la principal región exportadora de España, vendió un total de 58.000 millones de euros (US$66.000 millones) en bienes al exterior en 2013. La mayoría fue a parar a la Unión Europea, mientras que alrededor de 7% tuvo como destino América Latina, según el gobierno catalán. Las empresas catalanas vendieron 44.000 millones adicionales a otras regiones españolas, casi la misma cantidad de lo que vendieron en Cataluña.” En http://www.lanacion.com.ar/1773154-la-independencia-divide-al-empresariado-catalan

NOTA 4.- Francisco Letamendia, diputado de Euskadiko Eskerra, presentó una enmienda durante el debate de la Constitución en la que decía: “Para el ejercicio del derecho de autodeterminación […] Haberse constituido previamente en territorio autónomo […] La decisión de constituirse en Estado independiente requerirá el voto afirmativo de la mayoría absoluta [o sea el 51% al menos] del censo electoral de cada una de las provincias, regiones históricas o circunscripciones territoriales afectadas.” (Citado en “Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda” Jaime Pastor, VientoSur /La oveja roja, 2012, pag 141-2). Con este criterio, a menor participación, mayor voto Sí para cubrir el 51% del censo electoral.

NOTA 5.- En la “hoja de ruta” de la CUP-Crida Constituent, en la página 4 se lee:

«1.- Impulsar un gobierno de ruptura nacional, social y democrática. La ruptura con España sólo será posible sobre la base de un programa que asegure el apoyo de amplios sectores de la clase trabajadora y las clases populares. Esto sólo será posible con un gobierno de ruptura nacional, social y democrática basado en los siguientes puntos: (1) llevar a cabo la Declaración Unilateral de Independencia (DUI); (2) impulsar un programa de emergencia social que priorice el paro de los desahucios, los despidos y de los recortes y las privatizaciones por encima del pago de la deuda; así como la gestión pública de toda la enseñanza, la sanidad, justicia, obra pública y que instaure la Renta Garantizada Ciudadana; (3) impulsar un proceso de desconexión nacional y popular con España y la Unión Europea sobre la base de la suspensión de la aplicación de toda la legislación estatal y de la Unión Europea lesiva para las clases populares; (4) y articular un programa para garantizar que el proceso tenga un carácter autoorganizado y popular; (5) y buscar el reconocimiento internacional.

Si el nuevo Govern asumiera estas medidas de desobediencia, actuaría como un contrapoder en España y ante los mercados, y por tanto, se configuraría un escenario de dualidad de poderes. En esta tesitura, la candidatura resultante del proceso «Por la ruptura» debería tener un papel protagonista. Estos 5 puntos serán irrenunciables a la hora de negociar cualquier pacto de gobernabilidad.«[ www.perlaruptura.cat ]

Aquí se confunde lo que debe impulsarse como reivindicaciones en las empresas, centros de estudio, barrios, y lo que se puede conseguir ahora o en un futuro próximo a nivel de Gobierno. También se confunde cuando se le llama a eso “dualidad de poderes”, que en términos revolucionarios se ha venido considerando algo muchísimo más radical, y precisamente desde fuera del gobierno y del Estado burgués, no desde él, y en base a los organismos de lucha de la clase trabajadora y el pueblo basados en la democracia directa (como los soviets, los Consejos de Trabajadores…), no organismos que no surgen ni se sostienen en procesos de luchas de masas.

Contra la desorientación y la derrota, PASA este ARTÍCULO y hazte agitador y propagandista contra la LOEPSF-LEP y el TSCG de la U.E.

PARA PROFUNDIZAR: además de los artículos mencionados al comienzo, algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

La AIReF insiste, pero callan PSOE, PODEMOS, IU, etc. ¿Y las Marchas de la Dignidad?” (21-7-2015) —- https://kaosenlared.net/la-airef-insiste-pero-callan-psoe-podemos-iu-etc-y-las-marchas-de-la-dignidad/

““Grecia” nos debilita. Contraataque: NO a “2020 deuda en 60% PIB” (ley LOEPSF)” (17-7-2015) —- https://kaosenlared.net/grecia-nos-debilita-contraataque-no-a-2020-deuda-en-60-pib-ley-loepsf/

Ahora en Común ¿Podemos.dos? ¿A quién beneficia? Alternativa real” (14-7-2015) ——- https://kaosenlared.net/ahora-en-comun-podemos-dos-a-quien-beneficia-alternativa-real/

Grecia cede ante la Troika. Montoro amenaza con la LOEPSF. Y renunciamos a luchar” (10-7-2015) —– https://kaosenlared.net/grecia-cede-ante-la-troika-montoro-amenaza-con-la-loepsf-y-renunciamos-a-luchar/

Aprovechar el NO de Grecia ¡No en España a la deuda al 60% PIB para 2020 (ley LOEPSF)!” (6-7-2015)—– https://kaosenlared.net/aprovechar-el-no-de-grecia-no-en-espana-a-la-deuda-al-60-pib-para-2020-ley-loepsf/

Por los griegos y nosotros ¡No a bajar la deuda al 60% del PIB! ¡No al plazo de 2020!” (2-7-2015) —– https://kaosenlared.net/por-los-griegos-y-nosotros-no-a-bajar-la-deuda-al-60-del-pib-no-al-plazo-de-2020/

Ayuntamientos inútiles para nosotros por la LOEPSF. ¡Hasta en el PSOE lo reconocen ya!” (24-6-2015) —- https://kaosenlared.net/ayuntamientos-inutiles-para-nosotros-por-la-loepsf-hasta-en-el-psoe-lo-reconocen-ya/

Grecia nos pasará factura política por claudicación. PODEMOS no lo evitará” (22-6-2015) — https://kaosenlared.net/grecia-nos-pasara-factura-politica-por-claudicacion-podemos-no-lo-evitara/

24 mayo. Victoria electoral municipal. Trampa política y austericida. Derrota estratégica” (18-6-2015) —– https://kaosenlared.net/24-mayo-victoria-electoral-municipal-trampa-politica-y-austericida-derrota-estrategica/

El FMI adelanta por la izquierda a PODEMOS, I.U., sindicatos y revolucionarios” (1-6-2015) —– https://kaosenlared.net/el-fmi-adelanta-por-la-izquierda-a-podemos-i-u-sindicatos-y-revolucionarios/

44-13-3: las medidas ideales para el austericidio público. La alternativa” (21-5-2015) con versión PDFhttps://kaosenlared.net/44-13-3-las-medidas-ideales-para-el-austericidio-publico-la-alternativa/

Íñigo Errejón no lee a su padre y PODEMOS perderá las elecciones. Plan de batalla ganador” (7/4/2015) con versión PDF —- https://kaosenlared.net/inigo-errejon-no-lee-a-su-padre-y-podemos-perdera-las-elecciones-plan-de-batalla-ganador/

2030. Crisis energética y capitalista. Lucha laboral, de clases y la izquierda. Orientaciones. Campaña Marco. PDF” (2/3/2015) —– con versión PDF — https://kaosenlared.net/2030-crisis-energetica-y-capitalista-lucha-laboral-de-clases-y-la-izquierda-orientaciones-campana-marco-pdf/

Referéndum, proceso constituyente, República, Independencia. La claudicación escondida bajo la reivindicación. Guía” (17/6/2014) —– http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/tercerarepublica/item/90226-refer%C3%A9ndum-proceso-constituyente-rep%C3%BAblica-independencia-la-claudicaci%C3%B3n-escondida-bajo-la-reivindicaci%C3%B3n-gu%C3%ADa.html

Para un balance imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. En el blog de Comunistas Internacionales (no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Para acceder a los artículos, informes y libros. Para los artículos de 2015, los podéis encontrar poniendo https://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que viene, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net

ADVERTENCIA. Si desde este u otro artículo visitáis alguno de los artículos previos a 2015, tened en cuenta que las direcciones de Kaos cambiaron a raíz del nuevo Kaos (en el viejo Kaos a las tres w les sustituyó 2014, pero no sirve modificarlo tal cual en la dirección pues persiste la instrucción vieja si no se elimina previamente el formato en un archivo txt) y por eso, no funcionarán los enlaces que yo incluía en los viejos artículos.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 10/2/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS se pronuncia por cumplir con la austericida LOEPSF. De la indefinición a la traición. Y archivo PDF” (23/2/2015) ——- https://kaosenlared.net/podemos-se-pronuncia-por-cumplir-con-la-austericida-loepsf-de-la-indefinicion-a-la-traicion-y-archivo-pdf/

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