Cataluña y la independencia: un debate desde Andalucía

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Como catalán de adopción amén de viejo emigrante y de algunas cosas más como agitador cultural que suele ser invitado a hablar de Andreu Nin, sucede que en los últimos tiempos no hay no hay acto sin que el debate transcurra sobre el asunto de la independencia catalana, una cuestión viva tratada desde la superación del agotamiento de la izquierda institucionalizada.

Me sucedió hace unos meses en un viaje a Tenerife donde debía de seguir los pasos del viaje de Breton y de Benjamín Peret a la isla, pero al final, una demoníaca “Alerta Roja” atmosférica hizo que todo quedara en un intensivo encuentro en Radio San Borondo. Allí, el debate se movió entorno a las razones del movimiento  catalanista desde diversos ángulos: de su gestación, sus razones de ser,  su rápido desarrollo en un tiempo en el que la viaja oligarquía trata de desmantelar las conquistas sociales y democráticas en nombre de la “libertad”, de mercado claro…Una canción que sonaba en Canarias, donde, como en otros lugares, se está comenzando de nuevo

Claro que el motivo era la obra de Andreu Nin, Els movimients de emancipació nacional (1935, reeditada por Base en catalán; hay una versión en astur, amén de la castellana de 1977), nuevamente con un prólogo de Pelai Pagès de actualización. Nin nos remitía a una tradición marxista viva, repasaba posiciones de Marx, Engels y Bakunin hasta Lenin pasando por las teorías de Rosa Luxemburgo. Kautsky y de los austromarxistas Karl Renner y Otto Bauer. La oportunidad de esta obra de obvia aunque el paso del tiempo haya modificado algunas de las conclusiones. El modelo de nuestro Nin como alternativa de resolución para las nacionalidades oprimidas de un Estado plurinacional, parte del alto listón que dejó Lenin sobre esta cuestión, uniendo lo social y lo nacional como una misma cosa. El suyo es un criterio que se sustenta en la propuesta del derecho a la autodeterminación que culminó en la constitución de la URSS como “unión libre de pueblos libres”, lo cual fue especialmente cierto antes que la guerra mal llamada civil rusa –a favor de los “blancos” intervinieron hasta 21 naciones- lo dejara todo al borde del abismo.

Esta misma discusión se reprodujo al final de mi conferencia titulada a conciencia “La Puebla-Barcelona: un viaje desde la conciencia crítica”, contextualizada el IV Festival de las Letras con motivo del Día del Libro, dedicada en esta ocasión en Memoria de Félix Grande, por lo tanto en un ambiente de activismo cultural todavía incipiente, pero muy variado. Con una afluencia e interés bastante superior al de encuentros anteriores. En la propaganda aparecía un poema suyo con este comienzo:

Tal como están las cosas tal como va la herida/ puede venir el fin desde cualquier lugar/ Pero caeré diciendo que era buena la vida/ y que valía la pena vivir y reventar.

Tomo nota: tengo que volver a leer a Félix.

 

Independencia. La discusión tuvo la particularidad de pasar del auditorio de la biblioteca pública –que con tanto esmero cuida Ana Berrera-, para reproducirse en paseos, comidas y encuentros múltiples como resulta propio cuando se trata de un tema polémico sobre el que hay ganas de opinar, especialmente por viejos amigos como Paco Mármol, Jesús Garrido, Manuel Raya, y otros.

Un interés que, al menos por lo que yo pude ver, no se expresó con posiciones cerradas por más que, en mi intención didáctica, no dudé en mostrarme a favor del derecho a decidir, de la consulta, así como a votar a favor de la independencia y, por supuesto hijo y nieto de aquella Andalucía que se tuvo que marchar,  con un sentimiento de identidad compartida Puedo añadir que entre los poetas y el personal ligado a IU, la actitud fue atenta, con voluntad de comprender un acontecimiento sobre el que se había vertido todas las descalificaciones llovidas, no había más que ver que diario de mayor circulación seguía siendo el ABC, el de antes que sigue sin competencia.

Se me argumenta sobre la existencia de una “little Andalucía” en Cataluña, pues claro, además nada pequeña: de cada tres catalanes dos somos “xarnegos”, Cataluña será mestiza o no será.

Pero la respuesta es sencilla: sin el apoyo de una parte considerable de este extenso sector social nunca habríamos asistido a unas manifestaciones tan multitudinarias. Tan multitudinarias –y ajustadas a los propósitos civilizatorios-  que convertían en ridículas las contramanifestaciones convocadas por el PP y por Ciutadans, dos formaciones que temen a las urnas, que invocan una Constitución que en realidad no cumplen en cuanto a los derechos sociales, y cuyo artículo 2 fue un mandato militar que no se discutió. En mi exposición expliqué las “diferencias generacionales: cuando se habla de la emigración conviene puntualizar, mis padres que eran ya mayores cuando cogieron las maletas. Quizás por eso temblaban cuando escuchaban algunas de las ocasionales declaraciones xenófobas, como las expresadas en diversos momentos por Heribert Barrera o la de la señora Ferrusola –la pobre, mano sobre mano-; sin embargo, todos los nietos que viven en Cataluña son, por supuesto, catalanoparlantes. Por lo general, mientras más jóvenes, más independentistas.

No faltan referencias al miedo, tan conocido, aquí todavía no hemos podido enterrar nuestros muertos de 1936-1943, que hasta ahí llegó.  Nadie ignora que en este país hay cosas que no se pueden tocar si no que le pregunten al rey. Nadie ignora el enorme peso que tienen en este país los poderes que no votan. Todos hemos escuchado declaraciones de militares, las advertencias de Rouco Varela con una nueva guerra civil. También hemos escuchados descalificaciones de “barones” socialistas como Bono o Iglesias, que han comparado el soberanismo   con…!la Alemania nazi¡. Señores de arriba que tienen miedo a la letra A del abecedario democrático: derecho a votar  una propuesta  que están en la calle, en el Parlament, que se ha podido hacer en otras partes. Partes diferentes claro, como lo son todas.

Otras objeciones son más de “clase”, se sabe porque algunos estuvieron allí, que  los emigrantes tuvieron un papel básico en la recomposición de las libertades catalanes como parte central de la lucha por las libertades, sin ninguna duda. Es más, de alguna manera lo que se estableció contra la dictadura fue un acuerdo amplio con dos patas: de un lado los derechos sociales, del otro, las libertades incluidas las de las nacionalidades a las que no se les había dejado tener Estado propio. En realidad –insistí-, el nacionalismo catalán es un contranacionalismo, como lo es el vasco, el gallego e incluso lo puede ser el andaluz que defienden muchos amigos míos.

Los que provenían de la izquierda social advertían contra las maniobras de Mas, de la jugada de CiU que, como demostraba el caso Pujol, no se diferenciaba del PP, de hecho socialmente siempre votaban en la misma dirección: reformas laborales, recortes…Está claro que CiU se tapa con la bandera como el PP lo hace con el “patriotismo”, aunque aquí también conviene subrayar el carácter “in-ver-ti-do” de los conceptos en manos del bipartidismo.  Cataluña será social y democrática o no será, de resultar reaccionaria en las conquistas sociales será inviable. De hecho, el movimiento independentista refleja ante todo el rechazo a la oligarquía financiera y centralista que está privatizando los servicios públicos y estableciendo medidas sociales que están operando un regreso a los tiempos en los que trabajar con las propias manos significaba ser pobres.

Lamentablemente, sí en esas grandiosas manifestaciones no se mostraban las banderas del cambio social –las que representaron en otras épocas grandes movimientos desde abajo como lo fueron la CNT  en los años treinta y el PSUC en los setenta. La fuerza de los de arriba radica sobre todo en la debilidad de los de abajo, lo dicen en muchas películas: cuando ganan los malos es que los buenos se quedan en casa. Por lo tanto, sí Mas y los mejores –privatizadores- están en primera fila es porque  el “socialismo” se ha quedado en una palabra que no asusta ni a Rouco Varela en su palacio.

La discusión se prolongó por otros vericuetos y siguió siendo abierta. Había que insistir, la independencia de Cataluña será buena para la Andalucía desde abajo, los grandes tinglados comandados por la “troika” han saqueado países enteros, necesitamos países humanamente abarcables, “patrias” en las que el pueblo sea lo primero.

 

La poesía está en la calle. Estas ambiciosas jornadas se habían organizado desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento del pueblo que anima con especial dedicación Miguel Ángel Rivero…La suya ha sido una apuesta de largo aliento y de ricas relaciones con un buen entramado de poetas y de editoriales sin ánimo de lucro,  entre los que uno tan alejado como servidor distinguía especialmente a Jorge Riechman, que frecuentó los mismos maestros aunque con mucho más provecho.

Jorge es un autor poliédrico e inagotable. Sus propuestas: ecosofías, militancia en la alegría y descentramiento del ego, un punto en el que los viejos andamos más convulsos con nuestros recuerdos. Acaba de publicar una obra no poética –me respondió a la pregunta sobre sí últimamente solamente escribe poesía-: Autoconstrucción. La transformación cultural que necesitamos (Madrid, Los libros de la Catarata, 2015). Se manifiesta a favor de las vínculos colectivos y los valores comunes para hacer frente a los asuntos de todos nosotros y de cada uno de nosotros. Republicanismo socialista (o sea anticapitalista), innovador y ecologista. No hay que perderse lo que no hay que perderse, quizás por eso Jorge estaba allí yendo como todos, de un lado a otro porque la cultura debe estar en todas partes. Sobre todo en las próximas al pueblo llano con el que no faltaron ocasiones para departir calurosamente.

Todo comenzó con un encuentro con los internos de la prisión se realizará la actividad literaria “Sueño de Libertad”, un recital de poesía a cargo del grupo de animación a la lectura de la cárcel y Carmen Camacho que se mueve como pez en el agua en las presentaciones. En los días siguientes hubo cuentacuentos, una charla de Juan Pablo Alcalde sobre “Tradición Oral del Romancero en La Puebla de Cazalla”; María Barrera me habló gloria  de Aurora Delgado, una muchacha autora de El corazón de Livingstone, que evoca la historia de su pueblo ye de su familia (comunista) en los tiempos agitados de la Transición lampedusiana…El viernes por la mañana los poetas invitados sobre los que poco puedo hablar aunque disfruté de los recitales, protagonizaron diversos encuentros literarios en los Institutos de la localidad.

El homenaje a Félix Grande salió redondo y tuvo un extraño epílogo en una intensa aclaración sobre Luís Rosales, al que a muchos nos cuesta desligar de su biografía del 36 de la que luego se liberó plenamente. La poesía también tuvo su lugar con presentaciones de libros y recitales en el Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván, un personaje que, junto con su hermano Francisco, pintor y poeta, marca la diferencia cultural de este pueblo del que guardo tan buenos (y tan malos) recuerdos.

Las jornadas se cerraron el sábado 18 con un mercadillo popular de trueque de libros y la entrega de los premios a los lectores más voraces del año 2014, con un maratón de cuentos infantiles y un recital de poesía a tres voces que resultó especialmente luminoso. Tengo que decir que en lo que se refiere a la poesía servidor se quedó en lo que canta Paco Ibáñez y que, por lo tanto,  este no ha sido un terreno labrado. Sin embargo, no pudo menos que emocionarme con el tono de tú a tú de Paca Aguirre cuyos exilios, infancias, libros y recuerdos llegaron a los presente por su laboriosa sencillez. Corro el riesgo de olvidarme del apartado de los videopoemas, todo un descubrimiento gracias a Natalia Bellón y a Patricio Hidalgo quien con su ilustración que José Meneses dedicado a Manuel García –o sea a los anónimos de La Puebla martirizados- con letra de “Francisquito” Moreno Galván, nos tocó las fibras más hondas.

Mucho queda por hablar de  todo esto y algo ya hicimos: había que tomar la iniciativa cultural desde la poesía, la literatura, el ensayo, desde las editoriales sin ánimo de lucro y desde las concejalías para ganar una batalla muy dura: la de la cultura para el pueblo, lejos de los mercaderes y de los políticos profesionales.  Desde La Puebla, Migue Ángel Rivero nos ha demostrado que esto es posible.

El año que viene será todavía mejor, muchas cosas habrán cambiado.

 

 

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