Cataluña ¿una consulta pactada?

Por Iñaki Urdanibia

La cosa está que arde en el noreste peninsular y por extensión en toda la piel de toro, hasta el punto de que el jefe del gobierno dice que es capaz de dejar de dar zancadas si la situación lo exige ya que nadie se puede saltar las leyes a la torera ¡ olé! Qué se lo pregunten, no ya a los tribunales que interrumpen sus merecidas vacaciones y toda la vaina, para legislar ad hoc en contra de la sublevación golpista que han puesto en marcha algunos catalanes, los representantes de su mayoría en las urnas, sino hasta el propio benemérito cuerpo armado que según cuentan sin mediar decisión judicial han comenzado a investigar e interrogar ( y de paso amedrentar) a algunos altos, y menos altos, funcionarios; eso se llama celo profesional. Sus pasos no hacen sino continuar por otros medios más verdes lo que ya hace tiempo se había puesto en marcha: las amenazas, el artículo 155 del la magnísima carta magna, las soflamas cuartelarias y los vericuetos palabreros de la siempre lúcida y lucida doña Soraya Saenz de Santamaría que , en una tirabuzonesca reductio ad absurdum, dice que la consulta catalana es una muestra de no-consulta al pueblo catalán( Puigdemont quiere un referéndum y no consultar a los catalanes ¡glup!)…bla, bla, bla… retorcijones del lenguaje, y de la lógica más elemental que para sí hubiesen querido Duns Scoto o el mismo Hegel, si bien estos últimos utilizaban rigurosos argumentos y silogismos.

Qué duda cabe de que en estas cuestiones como en muchas otras relacionadas con la política lo acertado parece que es acumular fuerzas y conseguir mayorías de cara a lograr mayorías suficientes para llevar adelante los proyectos propuestos. Si esto es así, también es verdad que viendo la correlación de fuerzas en liza y los medios de que unos y otros disponen parece del género tramposo mantener que se ha de perseguir una consulta pactada, para lo cual algunos van más lejos y dicen que se debería poner en marcha un proceso constituyente…¡ estupendo, oye!

Ciertamente entre las diferentes posturas que ante el asunto saltan a la palestra es, o debería ser, obligado matizar y no recurrir a la amalgama metiendo a todo dios en el mismo saco, tanto a los de un lado como a los del otro: es una soberana gansada incluir a todo quienes defienden la consulta en las condiciones actuales en la cómoda etiqueta de “nacionalistas burgueses” o abducidos por tales, de igual manera que no es de recibo meter en el mismo saco a todos los que se oponen a la actual consulta como sino fueran sino meros lacayos de los defensores de la una, grande y libre. El riesgo de incluir a diferentes en lo mismo cierto es que viene facilitado o incrementado en el caso de algunas ambiguas ambigüedades, las variaciones de posturas, los ajustes y desajustes que se suceden, y los distintos posicionamientos que se dan entre diferentes miembros de los mismos partidos o agrupaciones que no aceptan la consulta que ahora se propone pare el primero de Octubre y que se centran en atacar a los de la consulta, pareciéndose olvidar de los responsables centralistas -mudos y sordos- como que la cosa va de soi ( en maoísta : parecen no distinguir entre contradicción principal y secundaria, y las contradicciones en el seno del pueblo). Unos dicen que van a participar votando no, otros que van a abstenerse o votar nulo , otros que no van a votar en ningún caso, los de más allá que aplauden la movilización pero que no apoyan la consulta, que parece conveniente dejar los locales institucionales -a allá en donde controlan ellos- para que se puedan colocar las urnas …que no participarán pues no se dan las debidas garantías; dejando claro en sus proclamas programáticas que ellos están por el derecho a decidir… ¡ faltaría más! Es tan amplia la variedad que por referirme a recientes artículos en esta misma red, y no diré los nombres ya que cualquier lector atento los conoce además de que se dice el pecado(?) pero no el pecador (?) que algún libertario se opone con contundencia a la consulta de marras argumentando que es cosa de burgueses – aclarando que él está más del lado de la unión, de la suma, del amor que de sus contrarios( la resta, la desunión, el odio), siguiendo la senda de una directora de cine catalana metida a politóloga, tras la campaña de la ceja zapateril; postura que, por cierto, también alaba un filósofo zascandil propagandista entregado a la unidad patria, hispana-; otro libertario , igualmente declarado, aplaude la movida que se está dando en Catalunya y critica la ambigüedad de algunos proclamados izquierdistas, u otro renombrado anarquista que subrayaba la descompensación que se al al centrar los ataques a los nacionalismo -digamos que – periféricos ( siempre añadiendo la coletiilla de que no se nos confunda con…pero siempre mirando para los bordes peninsulares) . Desde la óptica – digamos que- leninista: unos dicen que el movimiento actual es cosa de burgueses y que ellos se sitúan del lado de los soviets, de los aplastados marinos de Kronsdtat y no como otros de que defienden las actuales movilizaciones tachándoles de trotskovergents…o algo así

Lo recién apuntado de las necesarias garantías va indisolublemente unido a lo anteriormente apuntado, a la consulta pactada, al proceso constituyente y a toda la copla. ¿ Alguien es capaz de aclarar este embrollo? ¿ A mí desde luego nadie me lo ha llegado a aclarar por más que me he preocupado intentándolo? Vamos a ver – y conste que hablo desde lejos al corazón de la movida, pero al saber leer…me otorga ciertos derechos a pronunciarme ( algunos terciarán de inmediato : como todos los españoles ya que la patria está en peligro) – , pero uno tiene su corazoncito, en política, alimentado a lo largo de algunos años de militancia y de ciertas insatisfacciones experimentadas a lo largo de su existencia. No se me olvida, vuelvo al hilo que anunciaba al comienzo del párrafo: el de la reclamación del necesario pacto, del proceso constituyente, y de las garantías . Para que se de un pacto se ha de contar con las diferentes partes que deberían de llevarlo adelante; en este caso , cómo diantre se puede pactar con PP-PSOE-C´s ( me abstengo de añadir más fuerzas, aunque de hecho las hay) que se aferran a la letra de la Constitución, y circunscriben la soberanía al pueblo español…no se ve de ninguna de las maneras cómo puede lograrse un pacto entre posturas tan diametralmente opuestas ( unos depositan la soberanía en el pueblo español , los otros en el catalán, o los respectivos pueblos de las denominadas.- en su tiempos-nacionalidades oprimidas)… Cómo unir tales distantes posturas: a través del diálogo –dicen- mas cómo se puede establecer éste si uno se agarran a la carta magna , como si de un texto sagrado se tratase…sacralidad que en alguna ocasión se han saltado a la torera ( ¡olé!) cuando el interés venía por el lado de la pela ( para que luego se trate a los otros de fenicios). Así las cosas , no aparece por ninguna parte la posibilidad de lograr un proceso constituyente que permita los referéndums como el que en la actualidad se pretende llevar a cabo…no se da de ninguna de las maneras la necesaria correlación de fuerzas, y no se adivina la posibilidad de que ésta cambie de manera ostensible y , en consecuencia , decisiva. Así pues, partiendo de los aspectos anteriores, cuando se habla de las garantías necesarias– que ahora no se cumplen, del mismo modo que no es el momento adecuado, añaden acto seguido- la pregunta salta de inmediato: ¿ quiénes establecen tales garantías? ¿ qué leyes las ampararían? ¿ cómo cambiar las leyes que impiden cualquier paso al mantenerse la inflexibilidad de la Constitución que habla alto y claro al respecto?

Puestos en tal punto, el camino a no ser el de la desobediencia – reitero, teniendo en cuenta la actual correlación de fuerzas , amén de las leyes vigentes- se antoja realmente difícil, por no decir imposible. Ahí florecen las martingalas virtuosas del diálogo que todo lo arregla, el consenso unificador frente al disenso disolvente, los necesarios pactos – discurso en el que el PNV es hábil maestro, escondiendo con lindas y pomposas palabras sus intereses egoístas y peseteros- que no puede sino ser aplaudido a rabiar por los partidarios de mantener las cosas tal y como están…virgencita, virgencita…tomándolo como modelo a seguir y no la rebeldía que viene de Cataluña…( https://kaosenlared.net/vale-del-pnv/ ) . Más llamativo en este orden de cosas, y más doloroso también al menos para el que estas líneas escribe, resultan las posturas ambiguas, contradictorias y de permanentes exigencias de las fuerzas emergentes que poniendo una y mil condiciones lo único que hacen es poner palos en las ruedas para que las cosas puedan ir hacia adelante. Uno hablarán de que no es el momento, de que no se dan las condiciones ( ¿ni objetivas, ni subjetivas?), de que es un camino que no lleva a parte alguna, que no son modos y maneras, etc., etc., etc. Lo doloroso, repito, es que fuerzas a las que se les ha hinchado la boca, y se les hincha, subrayando las serias limitaciones del sistema parlamentario tal y como hoy en día está impuesto, y defendiendo- al menos de palabra ( ¿ mero adorno programático?) el impepinable derecho a decidir ( si es caso se alargan hasta el “derecho a la autodeterminación que suena como más heavy)…en algunos casos parece que en las posturas contrarias a la consulta pesan más la contabilidad de votos fuera de la geografía catalana, de ahí las continuas e imposibles exigencias que no hacen sino rizar el rizo de la imposibilidad. Hay otros que – oyendo algunas amonestaciones de dentro de sus propios partidos- hablan de la panacea, como avezados alquimistas de la política: “ España como nación de naciones”, último grito de la teoriía del estado federal que hace tiempo que tenían arrinconado y que ahora, viendo la marea subir, sacan a relucir para tratar de salvar los trastos…y no seguiré.

Dos cosas, o tres, para concluir el artículo que no las vueltas y revueltas que sobre el tema se van a seguir dando, incluso en mi propia cabecita que a veces se asemeja a la cabecita loca que cantaba la otra. 1) ante el clamor que anuncia, debido a la consulta anunciada, el desastroso troceamiento de la patria una e indivisa, pueden enumerarse casos de que se han dado consultas sin que se hunda Québec o Escocia…del mismo modo que pueden enumerarse casos – cierto que en diferentes contextos y no hablo del Tercer mundo- en que a través de la unilateralidad y la desobediencia se han logrado constituir nuevas naciones, 2) no caeré en la candidez de afirmar que la desobediencia es plausible per se; aunque en ciertas ocasiones se ha de considerar como algo positivo; juzgo que es el caso en este estado heredero de lo que le antecedió. No obstante, sí que señalaré, sin ambages, que desde la tan manida ( ¿ y ejemplar?) transición –cambalaches y regateos bajo la vigilante mirada impositiva de los fácticos poderes- no se ha dado un acto de desobediencia y de completar las reivindicaciones desatendidas ( autodeterminación y república) tan potente que , en cierto sentido, señala la vía de la tan cacareada necesidad de un “ segunda transición” de la que algunos hablan un día sí y otros también, pero que en cuanto se pone delante de sus glándulas olfativas …se espantan ante el temor al vacío y a la ruptura; está sirviendo además este pulso para ver el verdadero rostro de cada cual, independientemente del resultado de la consulta si es que llega a celebrarse , pues lo fundamental, según mi modo de ver, es el pulso de desobediencia; y 3) En los tiempos del tardofranquismo las plataformas de oposición – la Platajunta más en concreto- al más decadente franquismo señalaban entre los puntos irrenunciables para lograr una democracia como es debido ( oigo una voz que tercia : «burguesa»…Por supuesto ) : el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas ( Catalunya, Euskadi y Galiza), referéndum para optar entre monarquía y república, disolución de los cuerpos represivos…Nada de eso se dio, ni se da, y en cuanto algunos parece que quieren llevar las cosas más allá…las zancadillas florecen por doquier …En fin, ver para creer, cuando debería ser, a mi juicio, el momento de unir fuerzas a pesar de los desacuerdos y aprovechar el eslabón más débil o más fuerte de cara a poner en solfa las insuficiencias de la alabada transición….No parece una posturas muy de izquierdas y radical no apuntarse a movilizaciones importantes por no estar dirigidas estas por fuerzas propias o afines…pura muestra de sectarismo o de pureza que evita mezclarse con “burgueses”, “pequeño-burgueses” y otros apestados…postura que se asemeja a la pretensiones de la necesidad de dirección proletaria o similares.

N.B.: dejo de lado, no por carecer de importancia sino porque de todo no se puede – ni se debe – hablar , otros aspectos: por ejemplo, lo referido a la acumulación de agravios que buena parte de la población catalana siente, lo que les conduce a dar este paso adelante; añadiré que por mi parte , las cuestiones relacionadas con las identidades no es una cuestión que me motive ni me ponga de manera especial, mas sí que pienso que es exigible el cumplimiento de derechos y entre ellos el que todo dios tiene a decidir con solo a nivel individual – como algunos se empeñan en subrayar como avezados alumnos de Max Stirner- sino también colectivo ( sí hay derechos colectivos: organización, sindicación…). Tampoco resulta baladí la cuestión tan aireada de que la consulta programada es cosa de independentistas, cuestión que si es cierta – que parece serlo- es debido a la falta de combatividad y de compromiso de todos aquellos que defendiendo de boquilla – y de plumilla- el inalienable derecho a decidir que tienen las nacionalidades…se desapuntan ya que la movilización no corresponde a su particular modo de entender las cosas, y no se dan las condiciones, y …y…y…y…ad infinitum . Son obviar las maximalistas posturas de que se desentienden de estas cuestiones, muy obreros ellos, ya que lo importante es el pueblo, su autodeterminación dentro de una sociedad fraternal y otros bellos cánticos arcangélicos, que dejo de lado porque se ausentan de cualquier principio de realidad….y ¡ viva la revolución proletaria !

Si estos asuntos merecen la debida atención, una cuestión que sí que resulta francamente preocupante es –si nos atenemos a los datos que suministran los datos electorales- que parece que en la sociedad catalana se da una división entre los que se sienten solo catalanes y quienes se sienten catalanes y españoles ( dejando de lado a quienes, que los hay, que se sienten solamente catalanes) a un tiempo que puede resultar realmente problemática de cara a la unión del tejido social; aunque esta cuestión de las cifras siempre conduce a lo mismo : no parece de recibo que más o menos la mitad de una sociedad imponga (?) a la otra mitad su opción…y viceversa …más de uno y de dos, pondrán el grito en el cielo alegando que la paciencia tiene un límite; algunos de ellos, a su vez, venderán la falacia de que en caso de salir el sí, y la consiguiente independencia catalana, brotarían por doquier , como en el éxodo bíblico, chorros de leche y miel, …en fin, empalagoso empalago.

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