Catalanes víctimas del genocidio argentino (II)

Por Lois Pérez Leira

Alberto Cánovas Estapé, fue una de las tantas víctimas catalanas del genocidio argentino. Fue un destacado militante de la izquierda sindical peronista. Mientras esto sucedía el rey Juan Carlos visitaba la Argentina y se abrazaba con Videla.

Por Lois Pérez Leira

Alberto Cánovas Estapé nació en Barcelona el 18 de Agosto de 1949. Eran años duros. La posguerra trajo como consecuencia la falta de trabajo y  eran muchas las familias que pasaban hambre o privaciones. Su padre Francisco Cánovas Tous, era oriundo de Barcelona. Mientras que  su madre Margarita Estapé Pons, era natural de  Ferreries, en la Isla de  Menorca, aunque de origen catalán. Sus abuelos paternos fueron  Romualdo Cánovas de Totana (Murcia) y su abuela  Mercedes Tous de Villarodona (Tarragona).  Por  la línea materna su abuelo era Agustín Estapé, de San Feliu de Buxelleu (Girona) y su abuela Antonia Pons de  Ferreries (Menorca). Francisco el padre de Alberto  a los 17 años se enroló como voluntario en el ejército republicano. Tenía ideas de izquierdas y admiraba a Macià y a Compnays, líderes estos de  Ezquerra Republicana de Cataluña. Durante el tiempo que estuvo en el frente, combatió en la zona de  Tarragona. Cada vez  que era licenciado se acercaba a su casa para visitar a la familia. En una de las batallas fue herido con metralla, en el hombro izquierdo y capturado por el enemigo. La herida era grave y los médicos del bando fascista, querían amputarle el brazo. Ante esta decisión, Francisco montó en cólera contra el médico, amenazándolo de que si esto sucediera, se terminaría vengando. Señalando al médico, que cuando terminara la guerra, el mismo lo iría a buscar y le cortaría el mismo brazo a él. Este parece ser que ante la contundencia de Francisco, optó por hacerle las curas oportunas, con el fin de eliminar la infección que tenía. Después de varias semanas de atenciones medicas, pudo salvar su brazo y fue conducido aun convaleciente hasta la cárcel de Zaragoza. Durante el traslado tuvo un pico de fiebre y llegó muy deteriorado físicamente. Al entrar en la cárcel, sufrió el primer agravio por parte del cura, que comandaba a las monjas, que atendían a los presos. El mencionado sacerdote, con una pistola en la cintura, comenzó a gritarle: – ¡a estos rojos habría que matarlos a todos!- Estas palabras e insultos le quedaron grabados de por vida. Fue tan así, que durante toda su existencia odio a los curas y a la religión católica. A pesar de esta mala experiencia, siempre se recordaba, que una de las monjitas Sor María. Ella era una de las tantas que atendían a los presos. Sor María era muy solidaria y siempre le guardaba algún alimento a escondidas. La comida era fundamental para  no contraer enfermedades, que por aquellos años eran endémicas, como la tuberculosis. Francisco contrajo la enfermedad,  pero logro superarla al poco tiempo, con una alimentación adecuada y reposo, cuando fue puesto en libertad. A fines del 50 Francisco conoce a Margarita Estapé Pons y se casan. El matrimonio tiene tres hijos Miguel, Agustín y Alberto. En la casa de Francisco eran todos nacionalistas catalanes y de izquierdas. Odiaban a Franco y a su gobierno. En aquella casa el único idioma que se hablaba era el catalán. Francisco estaba cansado de la dictadura y la falta de libertades. Soñaba con poder exiliarse o emigrar a otro país, donde se gozara de democracia. Por aquel entonces el Ministerio de Trabajo de España, había firmado un convenio con el gobierno argentino, para que un cupo anual de trabajadores especializados, pudiera ir a trabajar a la Argentina. Por entonces la industria argentina necesitaba de técnicos cualificados.  Francisco no dudó en ir hasta las oficinas del Ministerio y anotarse. A los pocos días lo citaron para hacerle varios exámenes y es finalmente  admitido.

La Emigración.

No tardó mucho en partir para la Argentina, en el barco Salta, perteneciente a  E. L. M. A. Empresa Líneas Marítimas Argentinas desde el puerto de Barcelona, el 7 de Febrero de 1961. El buque argentino hacia la última escala  de Europa, en el puerto de Lisboa, para luego cruzar el océano. Como era costumbre, los barcos hacían las correspondientes paradas, primero Canarias, luego cruzaban el océano hasta San Salvador de Bahía, para luego dirigirse a Río de Janeiro, Santos, Montevideo, hasta llegar a Buenos Aires. Si bien Francisco tenía el permiso de trabajo, pero aun no tenía ninguna oferta, ni sabia donde sería el mejor lugar para radicarse. En el barco conoció a otros emigrantes, con los cuales entablo amistad y le recomendaron un par de ciudades prosperas. Le hablaron de Mendoza y de Córdoba. Al final este se inclino por esta última provincia, donde había mucho trabajo en las empresas de mecánica. Al llegar al puerto, un agente del Ministerio de Trabajo argentino lo estaba esperando, preguntándole cual sería su destino final. Francisco le señaló Córdoba, respondiendo el funcionario: – ¡Ha elegido buena provincia para vivir y trabajar!- Así fue como llegó a la capital de la provincia, donde ya desde emigración lo estaban esperando y le tenían una pensión reservada. Por aquellos años gobernaba este país el Presidente Arturo Frondizi, de la Unión Cívica Radical Intransigente UCRI, que había llegado al gobierno, con un programa progresista y con al apoyo del peronismo, que estaba proscripto. Poco tardo en conseguir trabajo, en los Talleres Benedetti, uno de los más grandes de electricidad de la ciudad. Durante los primeros tiempos, hacia una vida muy austera, para ahorrar dinero para traer al resto de la familia.  Por fin el 13 de marzo de 1962 el resto de la familia llegó en el barco Corrientes al puerto de Buenos Aires. Francisco se adelanto a la llegada y se trasladó a Montevideo, para darle allí un abrazo a cada uno de ellos. Francisco había alquilado una casa en el Barrio Ameghino, donde vivieron una temporada, hasta que luego se mudaron al Barrio Panamericano. Alberto realizó la escuela secundaria primero en el Colegio Nacional del barrio de Ituzaingó y después en el Nacional de Guiñazu. Don Francisco cada vez que tenía una oportunidad les contaba a sus hijos los acontecimientos de la guerra de España. Alberto era el que más atención ponía y le tiraba de la lengua a su padre, para que contara aquellas historias que lo fascinaban. Desde niño, Alberto juagaba con sus amigos al futbol, era hincha de San Lorenzo igual que su padre. Ya mayor continúo esta pasión deportiva jugando en un equipo barrial. Otra de sus pasiones eran las motos, que armaba y desarmaba. Tenía una Puma 2ª serie, luego fue comprando, desarmando y armando una SiamTV175 y por último una Java bicilíndrica que desarmó y llevó a rectificar pero nunca pudo volver a armar.

Sus inicios laborales.

Cuando cumple los 18, como la mayoría de los jóvenes cordobeses intenta colocarse en una de las grandes empresas, que estaban radicadas en aquella prospera ciudad. Primero empieza a trabajar en  la fábrica de envoltorios “La Ideal”; de donde lo despiden ilegalmente porque ésa era la política de la empresa por ese entonces, tomar gente por unos meses y despedirla. Luego, su pasión por la mecánica lo lleva a trabajar Unicar, una empresa de reparación de carrocería de autobuses. De esta empresa es despedido y se queda sin trabajo. En 1969 estalla el Cordobazo, donde participan la mayoría de los trabajadores de las  empresa metalúrgicas. Seguramente este acontecimiento lo marcara políticamente. Su sueño era entrar a trabajar en la Fiat Concord. En 1970 se anima y le envía una carta al director de la empresa Oberdan Guillermo Sallustro. No tardaron  mucho desde la oficina de personal de responderle y citarlo para hacerle los trámites de rutina, incluidos los análisis  de salud. Ese año suceden varios acontecimientos importantes en su vida entre ellos su  casamiento con  Cristina. Ese mismo año los Montoneros pasan a darse a conocer en toda la Argentina, con el secuestro del General Pedro Eugenio Aramburu el 29 de mayo. Este acontecimiento acelera la caída del gobierno del General Ongania y  su reemplazo por el General Roberto M. Levington.   A los pocos meses de empezar a trabajar, se contacta dentro de la fábrica con la gente más combativa, que intentaban luchar contra la burocracia  que dirigían el Sindicato de Trabajadores de Concord (SITRAC). La lucha contra la burocracia sindical dentro de la empresa consigue en 1970 desplazar a la conducción peronista que estaba al servicio de los intereses de la empresa. Gregorio Flores, quien fue también miembro de la nueva conducción de SITRAC relata en su libro: “…la mayoría de los miembros de la Comisión Interna que protagonizó el episodio clasista (Masera, el Gringo Bizzi, que era radical, Páez, que también venía del radicalismo y yo) tenía contactos con la izquierda. Yo tenía algunos compañeros con los que afectivamente estaba muy ligado, que eran del Partido Comunista. Cuando nosotros llegamos al sindicato, en el ’70, me ligué enseguida con un ex militante de del Partido Comunista que se había pasado al PRT, Partido Revolucionario de los Trabajadores. Es en esos momentos que empieza una politización mayor sobre todo bajo la influencia de la lucha estudiantil”. Durante esa etapa el dirigente máximo del gremio era Carlos Masera más conocido como “el Gringo” Este sindicato paso a ser junto al otro gremio de empresa SITRAM, correspondiente a Fíat Máterfer, los referentes máximos del sindicalismo clasista. Entre los delegados del comité sindical existía una gran pluralidad ideológica, desde militantes del PRT, PCR, Partido Comunista, P.O.  Peronismo de Base y posteriormente de la Juventud Trabajadora Peronista. La conducción clasista que se hace cargo del gremio entre 1971 y 1972 entabló un conflicto con la empresa mediante el cual lograron conseguir ciertas modificaciones en la forma de trabajo que imperaba en la empresa. La lucha de los trabajadores de esta empresa giró en torno a la firma de un nuevo convenio y, en especial, al aumento salarial. Pero a partir de ese mismo conflicto se logró suprimir el premio a la producción que le permitía a la empresa imponer arbitrariamente los ritmos de trabajo. El premio consistía en el pago de un plus si se superaba en un 25% la producción fijada por la empresa como normal. Para eliminarlo, los trabajadores reclamaban incorporar el monto que recibían en concepto de premio a la producción al salario básico. Uno de los argumentos esgrimidos por el gremio era que muchas veces la producción caía por causas ajenas al obrero, como desperfectos de las máquinas o deficiencias en las materias primas. Con el nacimiento de la organización Montoneros Alberto se suma a las filas, de la Juventud Peronista, denominadas Regionales. Esto lo hace en absoluto secreto para con su familia donde se comportaba como un padre y obrero normal, sólo abocado a la actividad sindical (eso es lo que narra su esposa acerca de la vida en común que llevaban).

El secuestro de Salustro.

Durante aquellos años, Alberto mantuvo un duro enfrentamiento contra la dirección de la empresa, especialmente con el Director General de la FIAT el Ítalo paraguayo Oberdan Salustro. En conversaciones familiares comentaba que a pesar de que había conseguido su empleo por aquella carta que le mandara, Salustro era un explotador. El 21 de marzo de 1972 el Ejército Revolucionario del Pueblo brazo armado del PRT organiza una acción en la Capital Federal y secuestra a Salustro. El objetivo era pedir un alto rescate, que la acción tuviera repercusión internacional y aprovechar el desprestigio que tenía el director de la FIAT, entre los propios trabajadores de la empresa. El comando del ERP, que secuestró al dirigente, estaba compuesto por Mario Raúl Klachno, Benito Urteaga y Roberto Coppo, bajo la dirección de Joe Baxter. La noticia del secuestro  cayó como una bomba dentro de la empresa. Las miradas de la empresa y la policía estaban puestas en el cuerpo de delegados, donde había militantes del PRT. El secuestro tuvo repercusión internacional. El grupo actuante lo retuvo durante algunos días, en las denominadas cárceles del pueblo y fue ajusticiado el 10 de abril en el barrio de Lugano de la Capital Federal. La acción en vez de alentar la organización sindical, generó miedo entre los trabajadores y más represión interna.

La Comisión de reclamos.

En el año 1972 en plena lucha contra la dictadura -que negociaba una salida electoral- protagoniza una importante lucha sindical contra la patronal. Poco tiempo después se realizarían las elecciones generales y el delegado del General Juan Domingo, Héctor  Campora sería nombrado Presidente. Por aquellos años, Montoneros era una organización de masas y le disputaba el poder a la derecha peronista. El 28 de abril Montoneros lanza su rama sindical la Juventud Trabajadora Peronista  en la Federación de Box. Allí más de 10 mil personas se dieron cita, desbordando las instalaciones de aquel recinto, que quedó pequeño. Entre los oradores principales estuvo el líder de esta corriente sindical Guillermo Greco y el propio Alberto Cánovas. Fue uno de los líderes que impulso la toma de la fábrica en noviembre de 1973 en busca de mejoras en las condiciones de trabajo y las relaciones laborales entre la patronal y los 2.500 trabajadores del complejo fabril. Por aquel entonces, Alberto Cánovas Estapé, era un líder indiscutible de los trabajadores de su empresa. También se había casado con Cristina del Valle de Bernardo y tenían dos hijos pequeños Elisa María y Guillermo Alejandro.

Triunfo del peronismo.

El gobierno del Presidente Cámpora duró pocos meses, hasta que se convocaron nuevamente elecciones, siendo elegido presidente el líder natural del peronismo, el General Perón. Mientras tanto en la Provincia de  Córdoba  asume un gobierno de izquierdas con Obregón Cano y el vice Atilio López. Durante el mandato de Perón, este se enfrenta con Montoneros y estos pasan a una actitud de confrontación política.  El gobierno pro Montonero de la provincia durará muy poco tiempo, el miércoles 27 de febrero de 1974  la derecha peronista produce los que se llamó el “Navarrazo”, un golpe de Estado policial,  encabezado por el Comisario Navarro. Las autoridades provinciales fueron detenidas y se desató una furiosa represión contra la izquierda. El Sindicato de Luz y Fuerza liderado por Agustín Tosco fue  ilegalizado, pasando a la clandestinidad. Mientras tanto se detenían militantes y se atacaban los locales del Partido Comunista Argentino y el Partido Socialista de los Trabajadores. Durante esta ola represiva la policía detuvo en su  vivienda a Cánovas, siendo trasladado hasta la comisaria durante todo un día. Después de interrogarlo y abrirle un prontuario policial – con fotos incluidas- fue puesto en libertad. A partir de esa fecha quedara incluido en una lista de militantes sindicales peligrosos. Esta situación represiva hará disminuir  su actividad sindical, ya que estaba en la mira de los grupos paramilitares. Con la muerte de Perón y la asunción de su mujer Isabel Martínez comienza el inicio de pre genocidio, con la actuación de las Tres A. Esta organización terrorista fue creada por el Ministro López Rega con el visto bueno de  la Presidenta. Por aquellos años casi tres mil personas fueron asesinadas por las Tres A, la mayoría eran militantes sindicales vinculados a la JTP o Montoneros y estudiantes universitarios y hasta estudiantes secundarios.  Las  “TRES A” en Córdoba llevaba el nombre de Comando Libertadores de América (o Escuadrón Libertadores de América), creado bajo el nombre de Grupo Interrogador de Detenidos, fue un escuadrón de la muerte  conducido por oficiales del Ejército Argentino.   Los integrantes del Comando eran en su mayoría personal del ejército, en menor medida de policías, además de delincuentes comunes y lúmpenes. Las acciones del Comando, acometidas gozando de zonas liberadas, incluían los atentados terroristas, el secuestro, desaparición y tortura de opositores. Al principio de sus operaciones, los cuerpos de los secuestrados aparecían arrojados en distintas localidades; con el tiempo, al gozar el Comando de un  centro clandestino de detención, los trasladan a un lugar físico para torturarlos y sacarle información. Su accionar, que tenía como objetivo generar un clima de caos y miedo desestabilizador del sistema democrático, fue un modelo para la posterior represión ilegal sistemática acometida por la dictadura cívico-militar-eclesiástica autodenominada Proceso de reorganización Nacional   que rigió los destinos de la república desde 1976 hasta 1983. Uno de los responsables máximos de este grupo era Héctor Pedro Vergés.  Llegó a Córdoba, a fines del ’75 y permaneció en La Perla hasta alrededor del mes de junio del año siguiente, en que lo trasladan a Buenos Aires, siendo ascendido a mayor del ejército. Ex detenidos desaparecidos del campo La Perla aseguran que Vergés se manifestaba peronista y participaba personalmente al frente de todos los operativos y se jactaba ante los detenidos de haber intervenido en el asesinato de la familia catalana Pujadas.  Aseguran que el militar no solamente era un feroz torturador sino que además, invocando un derecho al “botín de guerra” se apropiaba y enajenaba bienes que les sacaba a sus víctimas. El Comando Libertadores de América con Vergés como uno de los fundamentales jefes, no dudo en adelantarse al golpe de Estado e intentar secuestrar y asesinar a Alberto Cánovas, que desde hacía varios años que estaba en una lista negra.

El 15 de marzo un grupo de tareas se traslada hasta la casa de Cánovas, según cuenta su compañera Cristina del Valle de Bernardo: -“Eran las 12 de la noche, de pronto golpean con fuerza la puerta de mi casa. Al abrir, rápidamente los militares con linternas me encandilan y me  vendan los ojos. En ese momento mis chicos estaban durmiendo. Luego de revisar la casa y no encontrarlo, uno de los que dirigían el operativo me dice: – así que tu marido anda de “pata de lana”. Mientras el resto se reía de la ocurrencia; fueron al baño y se llevaron una libreta de direcciones que yo tenía- Antes de marcharse me ordenan que mantuviera 15 minutos la venda puesta en los ojos. Al salir el grupo de militares se trasladaron hasta el bar que había en ese entonces en la esquina, donde realizaron un operativo de solicitud de documentación. Uno de los clientes del bar reconoció a un teniente del ejército, porque había realizado el servicio militar a sus órdenes.”

Golpe de Estado del General Videla

Cuando se da el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, la empresa entrega un listado de delegados y activistas sindicales para que el ejército actuara contra ellos, colaborando directamente en el genocidio cometido. El plan concebido por los militares contó con el trabajo previo realizado por Héctor Pedro Vergés  que dirigía el Comando Libertadores de América,  que ya tenían confeccionadas las listas  de las personas que había que asesinar. Esta situación se repitió a lo largo y  ancho de país especialmente en las grandes empresas monopólicas. En el caso de la FIAT de Córdoba fueron secuestrados a parte Alberto Cánovas, Florencio Díaz, Raúl Suffi, Eduardo Castelo, Luis López, Lalo Losada, Juan Ortega, Eliseo Ledesma, Héctor Martínez, Néstor Lellín, Mora Abregú, Roberto Jiménez, Antonio Tamayo Ruiz, entre otros. El propio Héctor Pedro Vergés después del golpe de Estado será uno de los principales represores.

El día 31 de marzo de 1976, a las 12.30 horas aproximadamente, personas no identificadas hasta la fecha, pero que habrían pertenecido a Fuerzas Armadas y/o de Seguridad, vestidas algunas de civil y otras con uniforme militar, quienes portaban armas y se movilizaban en un Jeep, dos autos particulares y un camión, privaron ilegítimamente de la libertad a Alberto Cánovas Estapé, en su domicilio  de la calle Luis Monti N° 3536, B° Yofre de la ciudad de Córdoba, a quien solicitaron que los acompañara “para averiguación de antecedentes” a lo que Alberto Cánovas  Estapé accedió de manera pacífica. Según las actas judiciales dan cuenta de este procedimiento, Margarita Estapé de Cánovas, madre del nombrado, quien refiere que algunas de las personas que realizaron el procedimiento estaban vestidos de civil y otros de militar, estos últimos rodearon la casa y que los uniformados tenían armas de guerra, manifiesta conforme le relataron los vecinos, que su hijo fue llevado por personal militar y civil armado, que se conducían en un Jeep, dos autos particulares y un camión (donde presumiblemente lo cargaron), que su nuera fue a su domicilio a eso de las cinco de la mañana a avisarle, contándole que habían llevado a su marido.

Relata que denunció el hecho en la seccional octava de policía, correspondiente a la jurisdicción del domicilio de su hijo.  En el mismo sentido se expide Lidia Anita Patat en el testimonio brindado en la causa, quien manifiesta que el Sr. Alberto Cánovas Estapé era su yerno, que el día 31/3/76 aproximadamente a las 12.30 horas de la noche se presentaron en su domicilio de calle Luis Monti N° 5071 de B° Yofre, unos hombres vestidos de militares que dijeron serlo, que preguntaron por su yerno Alberto y les contestó que vivían en el fondo de su casa y lo fueron a buscar, mientras esto último sucedía la testigo estuvo acompañada de dos soldados.  El nombrado fue sacado sin ningún tipo de violencia. Su hija le refirió que cuando entraron lo dejaron vestir y le dijeron que llevara un pulóver que se lo llevaban por investigaciones. Agrega que se encontraba un camión militar estacionado cerca de su casa.

Cristina del Valle de Bernardo, esposa del nombrado  agrega en el juicio, que las personas que ingresaron al domicilio que compartía con la víctima, se identificaron como personal del Ejército Argentino, y que le dijeron preguntara en el Tercer Cuerpo de Ejército.

“Cuando entraron  -cuenta Cristina del Valle de Bernardo- nos sentaron en la cocina y empezaron a revolver toda la casa. Fueron hasta la biblioteca y se llevaron algunos libros de educación de Pablo Freire.”

Su madre y su esposa Cristina del Valle de Bernardo,  realizaron diversas gestiones en la Seccionales Octava y Trece de la Policía de la Provincia de Córdoba, en esta última les manifiestan que se queden tranquilos, que habrían llevado al nombrado por averiguación de antecedentes. En la causa judicial se presenta  como prueba la copia de Habeas Corpus a favor de Cánovas Estapé Alberto presentado ante el JFN°3, con respuesta negativa. Asimismo el Consulado de España inicia Habeas Corpus a favor del nombrado, en razón de su Nacionalidad Española.

En el Campo de Concentración de La Perla.

Una vez aprehendido, Cánovas fue conducido a instalaciones del Centro Clandestino de Detención (CCD) La Perla, ubicado a la vera de la ruta 20, a la altura de la localidad de Malagueño, sede de actuación de la Tercera Sección –también denominada Grupo Operaciones Especiales u OP3- del Destacamento de Inteligencia 141 del Ejército Argentino, que a la fecha se hallaba integrada por los oficiales jefes: Héctor Pedro VÉRGEZ, Jorge Exequiel ACOSTA, Ernesto Guillermo BARREIRO, y sus subordinados Luis Alberto MANZANELLI, José Hugo HERRERA, Carlos Alberto DÍAZ, Arnoldo José LÓPEZ,  Héctor Raúl ROMERO, Emilio MORARD, Ricardo A. R. LARDONE y Luis Alberto Cayetano QUIJANO;  grupo éste que mantuvo privado clandestinamente de libertad a Alberto Cánovas Estapé durante un período de tiempo que si bien no pudo establecerse con exactitud, se presume no habría sido mayor a treinta días. Durante el período de cautiverio en La Perla, los referidos integrantes de la Tercera Sección o Grupo Operaciones Especiales o Sección de Actividades Especiales de Inteligencia u OP3, sometieron a Cánovas a constantes torturas físicas y psíquicas,  tal como ocurría con todos los que se encontraban detenidos en esas dependencias, obligándolo a permanecer con las manos atadas, los ojos vendados y acostado en colchonetas sobre el piso, con la prohibición de moverse y/o comunicarse con los demás secuestrados, privándolo de la alimentación, higiene y atención médica adecuadas, como también información fidedigna respecto al lugar y causa de detención, autoridades intervinientes y procedimiento seguido y destino que habría de imponérsele, forzándolo a escuchar gritos y lamentos de otras personas que eran allí torturadas, al igual que los comentarios denigrantes y amenazas de sus victimarios, siendo interrogado en sesiones en las que habría sido apremiado a contestar mediante diversos tratos crueles, propinándole a la vez, toda clase de golpes, con el específico objeto de menoscabar su resistencia moral para acceder a la información que pudiera aportar en relación a militantes e infraestructura de las organizaciones o agrupaciones cuya eliminación se habían propuesto por entonces las Fuerzas Armadas y de Seguridad. El testimonio Elmer Pascual Guillermo Fessia, detenido el  25/3/76, relata en el juicio que en esos días en La Perla, no pudiendo precisar con exactitud el día exacto, entabló conversación con el prisionero Cánovas, y que le habían dicho que lo había denunciado Salamanca, pero él no lo creía. Refiere el testigo que llegaron a un acuerdo sobre si alguno de los dos debía avisarle a los familiares, suministrándole su dirección en B° Yofre. En el mismo sentido se expresa Fessia en “El diario del Juicio” pag. 300, cuando relata que entre la gente de Fiat, tuvo oportunidad de conversar en La Perla con Cánovas, quien le comentó que había sido activista sindical pero ya no, que estaba prácticamente retirado. Esta circunstancia se desprende de las manifestaciones vertidas por Elmer Pascual Guillermo Fessia, en ocasión de la conversación con Canovas en la Perla antes referida, Fessia recuerda que Cánovas le había manifestado: “que todavía no lo han picaneado, pero que su situación es muy embromada, que nos tratan peor que a perros”. Expresión ésta que alude de manera directa a los interrogatorios bajo tortura a que habrían sido sometidas las víctimas. Cabe citar nuevamente a Fessia quien refiere respecto a Cánovas: “El estaba absolutamente seguro de que lo iban a matar porque se lo habían dicho. Estaba muy deprimido, me hablaba de sus hijos. Acordamos que cuando saliera iba a ir a ver a su familia”. “El diario del Juicio” pag. 300.Esto nunca sucedió, según información de su esposa.

Su asesinato y desaparición de su cuerpo.

Con fecha no determinada con exactitud, pero que puede ubicarse dentro de los treinta días siguientes al 26 de marzo de 1976, los ya referidos integrantes de la mencionada Tercera Sección o Grupo Operaciones Especiales u OP 3 retiraron de las dependencias de La Perla a Alberto Cánovas Estapé, trasladándolo a las inmediaciones, dentro de los propios predios del Tercer Cuerpo de Ejército, en donde procedieron a asesinarlo, ocultando sus restos que a la fecha no han sido encontrados. Las pruebas aportadas en distinto autos judiciales, demuestran que el destino de ésta y otras tantas víctimas que habiendo pasado por La Perla y continuando a la fecha en situación de desaparecidos, no fue otro más que el fusilamiento en las inmediaciones de ese centro clandestino y la inhumación de sus restos de manera subrepticia en predios de la Guarnición Militar.Los testimonios de otros ex detenidos desaparecidos de La Perla,  como los de Contepomi, Geuna, Di Monte, Kunzman, Beltrán y Bruno Laborda, entre otros, permiten incluir a Alberto Cánovas Estapé, que, según se procedía de manera rutinaria, fueron retirados de la cuadra, para ser fusilados en las inmediaciones. Una persona que lo conoció en su ámbito laboral dijo: “Muchos de los que lo desaparecieron quisieran haber tenido, a los 26 años, la responsabilidad, entereza, sinceridad y hombría de bien que tuvo Alberto Cánovas Estapé”.

Los Genocidas.

La planificación, diseño, supervisión y suministro de recursos necesarios para la perpetración del accionar precedentemente descripto y para asegurar su impunidad, estuvo a cargo, entre otros que se encuentran a la fecha fallecidos, de Luciano Benjamín MENÉNDEZ: Comandante del III° Cuerpo de Ejército y del Área 311 creada con el específico objetivo de reprimir la subversión, Raúl Eduardo FIERRO: Jefe de Inteligencia –G2- del Estado Mayor de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada y del Área 311, Mauricio Carlos PONCET: Jefe de Personal –G1- del Estado Mayor de la IV Brigada de Inf. Aerotransportada y del Área 311, Jorge GONZALEZ NAVARRO: Jefe de Asuntos Civiles –G5- del Estado Mayor de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada y del Área 311, Hermes Oscar RODRÍGUEZ, 2do. Jefe del Destacamento de Inteligencia 141 y Luis Gustavo DIEDRICHS, Jefe de la 1° Sección de Ejecución del Destacamento de Inteligencia, a la que se encontraba subordinada jerárquicamente la Tercera Sección.

LUCIANO BENJAMÍN MENÉNDEZ, ya filiado, como probable autor mediato (art. 45 CP) de los delitos de: Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1°, 5 y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo , y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos) en perjuicio de: Alberto Canovas Estape (hecho nominado diez) todo en concurso real (Art. 55 Código Penal).

 

Raúl Eduardo FIERRO, ya filiado, como probable autor mediato (art. 45 CP) de los delitos de: Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1°, 5 y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos) en perjuicio de Alberto Canovas Estape (hecho nominado diez); todo en concurso real (Art. 55 Código Penal).

JORGE GONZÁLEZ NAVARRO, autor mediato (art. 45 CP) de los delitos de: Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1°, 5 y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo , y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos) en perjuicio de: Alberto Canovas Estape (hecho nominado diez); todo en concurso real (Art. 55 Código Penal).

LUIS GUSTAVO DIEDRICHS, autor mediato (art. 45 CP) de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez),  todo en concurso real (art. 55 Código Penal).

HECTOR PEDRO VERGEZ, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez); todo en concurso real (art. 55 C.P.).

ERNESTO GUILLERMO BARREIRO, coautor de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma –según el caso-, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (Art. 55 del Código Penal).

JORGE EXEQUIEL ACOSTA, coautor de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapeé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 del Código Penal)

CARLOS ALBERTO DIAZ, coautor de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-, del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 C.P.).

JOSÉ HUGO HERRERA, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 del CP).

LUIS ALBERTO CAYETANO QUIJANO, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 CP).

 

EMILIO MORARD, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez)

HECTOR RAÚL ROMERO, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 CP).

 

ARNOLDO JOSÉ LÓPEZ, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-, del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 del CP).

 

RICARDO ALBERTO RAMÓN LARDONE, coautor responsable de los delitos de Privación Ilegítima de Libertad Agravada, Imposición de Tormentos Agravados y Homicidio Calificado (Art. 144 bis Inc. 1° con la agravante prevista en el último párrafo de la norma que remite al Art. 142 Inc. 1º y 5° o 1º, 5º y 6º –según el caso-; Art. 144 ter, 1º párrafo, con el agravante dispuesto en el segundo párrafo de la norma, y Art. 80 Inc. 2º y 4º o 2º y 6º –según el caso-,  del Código Penal vigente al tiempo de los hechos), en perjuicio de: Alberto Cánovas Estapé (hecho nominado diez), todo en concurso real (art. 55 del CP).

 

Bibliografía Consultada:

Baschettti Roberto: Semblanza sintética de de Alberto Cánovas Estapé

Pérez Leira Lois, Desaparecidos Españoles en la Argentina, Crónicas de la Emigración, Vigo, 2010.

ANEXO JUDICIAL: NOMBRE: CANOVAS ESTAPE, Causa Rodríguez II – Expte. 20209.  FECHA: 31 de marzo de 1976 – Hecho Nº 10

Testimonio de Cristina del Valle de Bernardo.

Testimonio de Elisa María Cánovas.

Testimonio de  Agustín Cánovas.

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