Publicado en: 9 diciembre, 2015

Casos de maltrato y tortura de los antidisturbios de la policía local de Zaragoza (UAPO)

Por 15M Zaragoza

Por qué exigimos disolver la UAPO II Otros ejemplos de lo que jamás debería repetirse Anexo [fuentes: Informes anuales de SOS Racismo y Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura] agosto-2014 – B.L., hombre saharaui, se encontraba esperando en el coche a su mujer y su hija, correctamente aparcado, cuando una furgoneta de […]

Por qué exigimos disolver la UAPO II Otros ejemplos de lo que jamás debería repetirse

Anexo
[fuentes: Informes anuales de SOS Racismo y Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura]

agosto-2014 – B.L., hombre saharaui, se encontraba esperando en el coche a su mujer y su hija, correctamente aparcado, cuando una furgoneta de la policía local (UAPO) pasó cerca y, al verlo retrocedió y bajó un policía. El policía le pide los documentos del coche y B.L. se los entrega. El policía vuelve al furgón policial y vuelve con un grupo de policías. Le preguntan qué es lo que está esperando ahí y él responde que a su familia, que estaba en una vivienda de la calle. No obstante, le hacen bajar del coche, lo ponen detrás del vehículo y le piden que vacíe los bolsillos. Le fuerzan los brazos. Él les pide que lo dejen. Otros dos policías le registran el coche. Él pregunta por qué, pues no ha opuesto resistencia. Le ponen las rodillas en la espalda. Él les pregunta si ya es cuestión de racismo. En ese momento aparece su mujer y sus hijos, se les acerca la policía y no les dejan acercarse a B.L. Los policías empiezan a cuestionar que estuviera esperando a su familia, le dicen que les está mintiendo y que dónde está el amigo al que está esperando. Le intentan obligar a decir que está esperando a “un amigo” y no a su familia. Sus hijos y algunos vecinos presencian el suceso. Finalmente él pide el número de placa del primero de los policías y les dice que los va a denunciar, pero le da miedo hacerlo y a los días recibe una sanción administrativa de 302 euros por alteración del orden público. Caso en proceso de recurso (fuente: SOS Racismo).

marzo-2014 – El 4 de marzo, M.N., senegalés, camina por la calle con una bolsa pequeña en la que lleva ropa para su familia. Se cruza con dos agentes de la policía local que le paran, le cogen la bolsa y se la requisan sin abrirla. Ante esta situación y tras preguntar por qué le han requisado la bolsa sin obtener respuesta, exige un justificante y los agentes se niegan a dárselo. M.N. sigue insistiendo en su derecho a que, al menos, le den un justificante de que le han requisado sus pertenencias. Ante su insistencia, la respuesta recibida es que le detienen y le ponen los grilletes. Durante la detención los agentes no le informan del motivo de la misma y aparecen varios coches de la policía local, UAPO y policía de paisano. Denuncia que el único motivo por el que le pararon son sus rasgos físicos, que solo paran a los subsaharianos. Hay dos testigos de los hechos, otro ciudadano senegalés y un español, pero le da miedo denunciar [nota: a partir de aquí, SOS Racismo decide recopilar datos durante un año para denunciar los hechos ante el Justicia de Aragón y pedir una reunión con el concejal responsable de la policía].

mayo-2013 – Dos jóvenes senegaleses fueron agredidos por 2 agentes de la Unidad de Apoyo Operativo de la Policía Local (UAPO) y miembros de la Policía Nacional en Zaragoza, el 25 de mayo de 2013. Según la denuncia presentada, los jóvenes estaban paseando junto a otros amigos cuando se les acercaron dos agentes de paisano que debieron confundirles con “manteros” y, sin mediar palabra, les inmovilizaron. Inmediatamente llegaron al lugar agentes de los UAPO y Policía Nacional que, sin pedirles la documentación ni darles ninguna explicación, le propinaron puñetazos y patadas, siendo detenidos (fuente: La tortura en el estado español, Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura, 2014: 80).

abril-2012 – Cuatro jóvenes presentaron denuncia por hechos acontecidos hacia las 2:15 de la mañana, cuando encontrándose con más amigos en un local alquilado en el barrio de las Delicias de Zaragoza, apareció una dotación de la policía local al parecer por una denuncia debido al ruido. Como consecuencia de la actitud provocadora mantenida por los agentes, y haber sufrido un manotazo por parte de uno de ellos, una de las denunciantes solicita el nº de identificación de los agentes en cuestión, y ante la negativa por parte de los agentes y la consecuente insistencia en la solicitud, acaba recibiendo empujones y un porrazo a la altura del codo. A su amigo O., que estaba grabando lo sucedido con su teléfono móvil, le quita un agente el mismo; acaban localizándolo bajo un coche en una calle próxima, con los vídeos borrados (fuente: CPDT, 2013: 66-7).

febrero-2012 – Sobre las 3:30 el denunciante, joven de nacionalidad francesa, se encontraba en un calle céntrica de Zaragoza junto a un amigo fumando tabaco sentados en el suelo, cuando aparece una furgoneta policial de la que descienden 4 agentes. Se dirigen bruscamente contra el joven, inmovilizándole primero contra la pared, luego contra el suelo, y después nuevamente contra la pared. Recibió pisotones, golpes en la cabeza, y un porrazo en el estómago que le hizo caer al suelo tras preguntar a los agentes a qué se debía ese cacheo y esa actitud. En el parte médico resultante de la agresión se refieren “policontusiones”. El Juzgado de Instrucción nº 7 conoció del asunto en el Juicio de Faltas 69/201 (CPDT, 2012: 153).

octubre-2011 – Un hombre que se encontraba escuchando música en su casa, junto a su compañero de piso, se encontró con que la Policía Local se personaba en su casa como consecuencia de la llamada de un vecino, que protestaba por el ruido. Cuando los agentes le requieren la identificación, él la presenta y tras replicar que simplemente está escuchando música en su casa, un policía, que va de paisano, le da tres golpes en el pecho, a lo que el denunciante replica que no va a hablar más con él, que no le trate así. Este mismo agente le saca de su casa cogiéndole de la cabeza y tirándole al suelo en el rellano, donde recibe repetidos puñetazos y patadas. El agredido presentó denuncia judicial por estos hechos, aportando parte de lesiones. Por su parte, los agentes le denunciaron a él por atentado (CPDT, 2012: 154).

agosto-2011 – J.R.A.B., hombre, mientras iba por la calle le recriminó a un empleado del servicio de recogida de basuras que estuviera retirando de la vía pública unos carteles que protestaban contra el despido de un trabajador de ese mismo servicio. En esos momentos aparecieron varios coches de la Policía Local y los agentes procedieron a identificar a J.R., quien les muestra su sorpresa por semejante dispositivo y les recrimina prácticas policiales muy comunes en ese barrio de Zaragoza (el de la Magdalena) de identificación a personas por motivo de su raza y de su aspecto físico. A los pocos minutos los agentes de la Policía Local le pararon mientras movía su motocicleta a una calle próxima y le hicieron un control de alcoholemia, en el que dio positivo. Entonces fue detenido, golpeado en la cabeza al entrar en el coche policial, y una vez en comisaría recibió patadas y golpes que le ocasionan hematomas, equimosis en región frontal derecha y equimosis extensos en la espalda, tal y como refleja el parte de lesiones del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Presentó denuncia por estos hechos y fue, así mismo, denunciado por los agentes. Se celebró juicio en el Juzgado de lo Penal nº1 de Zaragoza en septiembre de 2011, en el que J.R. resultó condenado por delito de resistencia y 2 faltas de lesiones (CPDT, 2012: 132).

septiembre-2010 – Varios agentes de la UAPO de la Policía Local de Zaragoza, agredieron a dos jóvenes cuando se dirigían su domicilio y detuvo a uno de ellos. Según su denuncia, la agresión se produjo después de que los agentes practicaran una identificación en la madrugada del 9 de mayo. Al considerar abusiva la actuación policial, los dos jóvenes manifestaron su desacuerdo con lo que estaba ocurriendo, siendo agredidos en ese momento. Como consecuencia de las lesiones sufrieron hematomas en pecho, erosiones en una rodilla, y contusiones en ambas piernas. Uno de ellos sufrió, además, una fractura de hueso carpiano de la mano derecha. El Juzgado de Instrucción nº 3 de Zaragoza investiga esta agresión (CPDT, 2011: 53).

septiembre-2009 – H.M. y G.A. denunciaron haber sido agredidos, en la madrugada del 13 de septiembre, por varios agentes de la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO) de la Policía Local de Zaragoza. Según su denuncia, la agresión se produjo después de una discusión entre varias personas cuando los agentes se acercaron y tras un intercambio de palabras, agredieron a H.M. y G.A. quienes, posteriormente, acudieron al Hospital Clínico donde fueron asistidos de las lesiones sufridas (CPDT, 2010: 82-3).

marzo-2009 – R.A.S.S., ciudadano dominicano, denunció haber sido agredido por cuatro agentes de la Policía Local de Zaragoza, en la madrugada del 21 de marzo. Según su denuncia, la agresión se produjo cuando estaba discutiendo en la calle con su pareja. Los agentes iban de paisano y no se identificaron hasta que procedieron a su detención por atentado y lesiones. Igualmente afirma que tuvo que ser asistido en dos hospitales para ser atendido de las lesiones sufridas (CPDT, 2010: 43-4).

marzo-2009 – E.M. estaba en el portal de su casa con una caja cuando dos agentes de la policía local le preguntaron qué llevaba en la caja y la abrieron. Explicó que eran alimentos que les daba Cruz Roja a través de la Asociación Senegalesa, y por ello no tenía recibo. Uno de los agentes fue hacia el coche y se le oyó decir “negro de mierda”, por lo que E.M. le dijo que no insultara señalándole con el dedo. El agente le dijo que o dejaba de señalarle “o te parto la cara en dos”. Más tarde, E.M. volvió a salir de casa y se topó con el agente vestido de paisano, que comenzó a amenazarle y provocarle. Aparecieron tres coches de la policía local y bajó un agente que le llamó “negro de mierda” y le amenazó con llevarle al juzgado. E.M. le pidió su número de identificación, a lo que el agente se negó. E.M. presentó denuncia por insultos y amenazas (SOS Racismo, 2010).

2009 – J.A.G.G. denunció haber sido agredido por un agente de la Policía Local de Zaragoza, cuando estaba esposado, después de ser detenido por un incidente de tráfico. En octubre de 2009, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Zaragoza condenó al agente al pago de una multa de 480 euros como responsable de una falta de lesiones. Según la sentencia, el agente condenado “para evitar lesiones y que éste se fugase puso las manos contra el acusado”. El agente “actuó de forma gravemente imprudente”, concluye el tribunal, ya que el detenido estaba “esposado con las manos hacia atrás” y él “no se encontraba solo, sino que tenía también a un compañero para auxiliarle” (CPDT, 2010: 98).

El Grupo de Derechos Civiles 15M Zaragoza tiene previsto organizar una Charla titulada Tortura y Criminalización contra Derechos Humanos, el próximo 16 de Diciembre, a las 19 h. en la Sala Principal del Colegio de Abogadxs de Zaragoza (Jaime I, nº 18) en la que contaremos con un miembro de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) que nos explicará con detalle el citado Informe presentado el pasado día 4 de Diciembre.  En la misma charla, se hará un análisis de la represión de la protesta en los últimos 4 años, expuesto por una miembro del Grupo de Apoyo Comunitario, Legal Sol de Madrid y desde Zaragoza presentaremos nuestra Campaña por la Disolución de la UAPO que ya adelantábamos aquí: http://derechosciviles15mzgz.net/2015/11/por-que-exigimos-disolver-la-uapo.html y que completamos con este nuevo post.

http://derechosciviles15mzgz.net/2015/12/por-que-exigimos-disolver-la-uapo-ii-otros-ejemplos-de-lo-que-jamas-deberia-repetirse.html

Por qué exigimos disolver la UAPO

– Porque antes del apoyo a los y las vecinas afectadas por la violencia institucional y los abusos de autoridad, la prevención es una parte fundamental del trabajo del Grupo Derechos Civiles 15M Zaragoza. Señalar y denunciar aquellos lugares institucionales que multiplican el riesgo de consumar esa violencia y esos abusos es una condición elemental de ese trabajo de prevención.

– Porque la UAPO (Unidad de Apoyo Operativo) lleva más de 7 años representando un ejemplo palmario de ese riesgo intolerable y esa violencia que es urgente prevenir.

– Porque ni siquiera tiene sentido argumentar si esa unidad “es necesaria” o no. El problema es que su función y los pretextos que la justifican son frontalmente opuestos a nuestra idea de ciudad, de justicia y de convivencia.

– Porque, en consecuencia, retomamos y hacemos nuestras las exigencias de la campaña UAPO Disolución promovida en la ciudad entre 2012 y 2014.

– Porque nuestros principios y objetivos van mucho más allá de la mera supresión de una unidad policial especialmente violenta, pero “dicen” que por algo se empieza. Y si no se demuestra voluntad institucional para empezar a resolver este problema, poco podremos avanzar.

Antecedentes y razones

Corría el año 1980 cuando el ayuntamiento de Zaragoza decía responder al “fortísimo incremento de la delincuencia en la ciudad” con una nueva Unidad de Vigilancia Especial (UVE) de la Policía Local. La muy democrática unidad especial, que heredó de su antecesora un buen número de prácticas de criminalización de la pobreza y maltrato a la disidencia social, acabaría protagonizando abusos, agresiones a periodistas, palizas a miembros de movimientos sociales, el asesinato de Ángel Lapuente (menor de edad que conducía, desarmado, un coche robado) y frecuentes “patrullas informales” de agentes de paisano1.

Diez años (y muchas protestas) después, la reestructuración de 1990 sustituyó la propia UVE, la USE (Servicios Especiales) y la BR (Barrios Rurales) por una Unidad de Protección Ciudadana y una Unidad de Prevención. En 1995 la plantilla total de la Policía Local aumentó hasta los 1.000 efectivos. En 1996 nacía la Policía de Barrio, cuyo despliegue en la ciudad concluyó en tres años. Por supuesto, la historia no queda ahí.

La Policía Local actúa como una institución sólida, que trabaja para y por los ciudadanos. […] Supe [en 2003] que era necesario hacer un esfuerzo para dotar con más medios humanos y materiales a la Policía Local, además de acometer una reorganización” (J.A. Belloch, acto de celebración de la patrona de la Policía Local, junio de 2014).

Serían entre las 2.15 o las 2.30 cuando llamó la Policía, gritando y pateando la puerta. Cuando les abrimos, irrumpieron con violencia, con las caras tapadas por bragas de la UAPO y sin identificarse. Ni siquiera presentaron una orden de registro […] apagaron las luces e hicieron un registro con unas linternas […] una compañera empezó a grabar y fue agredida en la cara. A otra le retorcieron el brazo y se lo dejaron hinchado y lleno de moratones […] le golpearon con una porra sin ninguna razón (Juan G., 24 años).2

Zaragoza tiene cerca de 200 agentes de PL por cada 100.000 habitantes, objetivo reconocido públicamente en 2008 tras la creación de la Unidad Nocturna y la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO). Muchos miembros de la antigua UVE han acabado adiestrando, dirigiendo o compartiendo uniforme con los integrantes de la UAPO desde 2007. Sus funciones son, según la versión oficial, “velar por la seguridad ciudadana y servir de apoyo al insuficiente número de dotaciones policiales”, pero desde su creación han acumulado docenas de denuncias por montajes policiales, redadas raciales, identificaciones arbitrarias, intimidaciones, vejaciones, torturas y malos tratos3. Las víctimas más frecuentes de sus abusos son extranjeros pobres, miembros de movimientos sociales o jóvenes “de marcha” en horario nocturno de fin de semana.

Es un concepto distinto al de la pareja tradicional. Al tratarse de nueve agentes, te sientes más arropado y el número impresiona. Cuando bajamos del vehículo ya tenemos el 80% de la actuación ganada. Así ve el papel de la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO) Jesús, 32 años y 10 en la Policía Local de Zaragoza, principalmente en Protección Ciudadana (El Periódico, 26-08-2007).

Ya estando tras el furgón policial, me esposaron, y fuera de la vista pública, oí a uno de los agentes decir a sus compañeros: ‘Ya podéis’, y entonces comenzaron a propinarme golpes y porrazos por todo el cuerpo, a lo que caí desplomado mientras me seguían ‘apalizando’. Llegué a tener el acto reflejo de poner la cabeza bajo la furgoneta para no recibir golpes en la misma. Yo continuaba preguntando: ¿por qué hacéis esto? ¿Por qué hacéis esto? ¿Qué es lo que he hecho?, la contestación eran insultos y golpes. Llegaron a pisarme el cuello y las costillas para dejarme sin respiración, e incluso a bajarme los pantalones, supongo que insinuando que me fueran a violar. De hecho lo manifesté: ‘¿qué, también me vais a violar?’. A continuación me introdujeron a empujones en un coche de la policía local. Al rato entraron dos agentes que me condujeron al Hospital Provincial. He de decir que ellos dos se comportaron en todo momento correctamente conmigo, por lo que deduzco que no habían sido de los que me ‘zurraron’. El resto puedo resumirlo en que durante las 16 horas que permanecí detenido me llevaron a tres sitios diferentes, me tomaron huellas y fotografiaron, comí un plato de judías, y poco más. Tras hablar con mi abogado me sacaron a la tarde siguiente, y supongo que esto les presionaría, pues me podrían haber tenido ¡hasta 3 días! Al día siguiente me examinó un forense y presté declaración en el Juzgado de Guardia. El médico constató que tenía múltiples hematomas por todo el cuerpo, aunque por desgracia este informe no creo que tenga mucho valor. Allí me enteré de que tres de los policías que me detuvieron también presentaron un examen médico de lesiones aduciendo que yo les pegué, desde luego no sabía que mis 60 kgs dieran tanto de sí. Eso sí, parece que mucho de lo que ponía es que los examinados ‘manifestaban’ dolor, no comment. Este es el relato de los hechos desde mi punto de vista ‘subjetivo’ – pues soy un sujeto. Cada cual sacará sus conclusiones (Arainfo, 5-02-2014; https://www.youtube.com/watch?v=7fHgCwfmRT4).

Con una de las tasas de delitos registrados más bajas de su entorno, el Estado español es el que tiene más policías por habitante en la UE – y Zaragoza es una de las ciudades más patrulladas del estado. La presencia de armas en la ciudad tocó techo con la sobredosis de “seguridad” provocada por la Expo. A eso se añadió una Ordenanza4 para penalizar conductas “contrarias a los valores cívicos”, réplica de la impuesta en Barcelona en 2005 con fines de control, estética e higiene social. En 2009, primer año de ordenanza, el número de denuncias en toda la ciudad ascendió a 2.000 – 5,5 cada día. En 2012 ya fueron 3.000 – más de 8 al día. La ordenanza cívica acabó derogada5 y sustituida por las anteriores (zonas verdes, limpieza pública y potestad sancionadora) con sanciones actualizadas, pero el cambio en la normativa municipal ha influido poco en la actividad cotidiana de la policía.

El estado español tenía más de 500 policías por cada 100.000 habitantes en 2009, proporción que se mantuvo en 2013. El número de guardias civiles y policías nacionales se estancó en 2011 y cayó en un 3,5% durante los dos años siguientes, pero la cifra oficial de agentes municipales no ha crecer – hasta más de 70.000. Así se explica la presencia creciente de una “policía de proximidad”, las identificaciones arbitrarias (e ilegales) por el aspecto, el color de la piel o la zona frecuentada y el aumento del número de sanciones impuestas con motivo de las “ordenanzas cívicas”.

Las funciones de la UAPO, mal que alguien piense otra cosa, son estrictamente de la Policía Local, y es una unidad que ha dado muy buen resultado (J. Pérez Anadón, 6-06-2015).

La tortura penada en el artículo 174 y 177 del Código Penal así como las lesiones fueron denunciadas el 13 de noviembre […]. Esta denuncia sólo ha provocado por parte de la jueza la solicitud de un informe a la Policía Local sobre la actuación que se llevó a cabo” comentan desde Derechos Civiles, que lamentan que la jueza ni siquiera llamase a declarar a los policías municipales en aquella ocasión. “Hablamos de tortura cuando se le impone a una persona contención a través del cinturón de seguridad de un coche provocando su ahogo, hablamos de tortura cuando la amenaza, la burla y los comentarios racistas y amenazadores se imponen por parte de la autoridad para provocar el miedo” […]. Aun así y pese a la presencia de varios testigos que acuden al juicio, K. fue condenado por un delito de resistencia a la pena de 6 meses de prisión y a una falta de daños dolosa la pena de multa de 15 días a razón de 6 euros cuota diaria (90 euros que si no se pagan se traduce en una responsabilidad personal subsidiaria consistente en un día de prisión por cada dos cuotas no pagadas, es decir, como máximo 7 días y medio de prisión). Además, tenía que indemnizar a la policía por los desperfectos ocasionados en el cristal trasero izquierdo del vehículo policial, más los intereses legales correspondientes(Arainfo, 27-11-2014).6

Hemos notado que, sobre todo los UAPO, hacen redadas racistas. Te acusan de delitos que no has cometido. […] Persiguen a la gente hasta sus casas, suben sin orden judicial…, te siguen en el tranvía, en el autobús, paseando por la calle… Te identifican y, si tienes papeles, giran el plan para acusarte de algo. […] Aprovechan los domingos por la tarde, que hay menos gente por la calle Alfonso, para realizar los abusos… A veces van de paisano y no se identifican y no sabes si son policías o no, piensas que te quieren atacar… hasta el día del juicio. […] Metieron a tres compañeros en un coche y los llevaron a las afueras de Zaragoza, al río Gállego. Allí les pegaron. […] Te acusan. Si tienes tarjeta de residencia, la rompen. […] Hay un centro en San Pablo donde la gente va a ducharse y a lavar su ropa. Todas las semanas hay varios casos de identificaciones, registros de bolsa… Los llevan a comisaría. Hay uno que, si tienes papeles, “voy a joderte… y si no, estarás en el calabozo dos o tres días” […] Hay un grupo de los UAPO que siempre que vienen hay heridos por carreras… (testimonio en Radio Topo, 29-05-2013).

Grupo Derechos Civiles Zaragoza – noviembre de 2015

2En una fiesta privada. Denuncian la agresión a tres chicas por parte de la UAPO” (Heraldo de Aragón, 19-04-2012).

3 Como hiciera su antecesora, la UVE. Sobre los principios básicos de actuación de los miembros de Policía Local (adecuación al ordenamiento jurídico, absoluto respeto a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, actuar en el cumplimiento de sus funciones, con absoluta neutralidad política e imparcialidad y, en consecuencia, sin discriminación alguna por razón de raza, religión, sexo u opinión, impedir cualquier práctica abusiva, arbitraria o discriminatoria que entrañe violencia física o moral, observar un trato correcto y esmerado en sus relaciones con los ciudadanos […]): Reglamento del Cuerpo de la Policía Local de Zaragoza, 26-01-1995.

4 BOPZ nº 251, 30-10-2008.

5 BOPZ nº 34, 12-02-2014.

6 Los agentes de la policía local fueron denunciados por delito de tortura y falta de lesiones.

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