“Los fiscales debemos estar conscientes de que nuestras decisiones, tomadas en sede administrativa, pueden impactar el funcionamiento de otras instituciones, como el Congreso Nacional, si es que afectan los quórums de votaciones legislativas, alterando con ello la representación popular que sus miembros ejercen”, dijo la máxima autoridad del Ministerio Público.

“Debemos ser diligentes cuando hay representantes de elección popular involucrados, no por una protección especial hacia ellos, sino por la responsabilidad de no alterar más de lo necesario el funcionamiento del poder del Estado en el que se desempeñan, ni la soberanía que la gente ha depositado en los foros de elección popular”, agregó.

Los dichos lo llevaron a enfrascarse en una pelea mediática con el fiscal Carlos Gajardo, quien recordó que la primera acción que tomó Abbott fue sacarlo a él y a Pablo Norambuena de la causa SQM – Soquimich. que involucra al yerno del Dictador Pinochet , el intocable Julio Ponce Lerou. Dijo además que él le comunicó personalmente al fiscal nacional sobre las evidencias de posible cohecho cometido por Pablo Longueira en la tramitación de la Ley del Royalty. “La respuesta fue que le parecían que las filtraciones eran más graves y que esos hechos no eran necesariamente constitutivos de delitos”, dijo Gajardo.

Abbott no se quedó tranquilo y lo acusó de que “el personaje se lo comió” en una entrevista con T13 Radio. En esa misma conversación, insistió en no perseguir a políticos porque “mientras los parlamentarios están desaforados, las personas no están representadas y eso altera la democracia”.