Casillas responde a los sindicatos policiales: «La mentira tiene patas cortas»

Prensa

Alberto Casillas, el camarero de la Cafetería Prado que refugió en el local a varios manifestantes durante las cargas policiales que se produjeron la noche del 25-S ha respondido a las declaraciones del Sindicato Unificado de la Policía en las que le acusan de «mentir» y de «querer hacerse famoso».

A través de su cuenta en Twitter, ‘el portero del Prado’ ha reconocido que tras leer la nota del prensa del SPP en la que se anunciaba una querella contra él se le plantearon varias preguntas: «¿Porque dicen que no querían entrar en la cafetería Prado si lo hicieron en otros locales de la calle Lope de Vega? Hay vídeos», recuerda, y sigue: «¿No les gustaba nuestro cafe?, disculpen la broma pero es que no aguanta un análisis serio».

Casillas, quien fue reconocido por muchos indignados como un ‘héroe’, plantea otras cuestiones en la misma red social para argumentar contra las acusaciones del sindicato policial: «¿Por qué la gente cuando se fueron los antidisturbios, salían abrazándome y agradeciéndome? ¿Por qué no fueron abrazar a los antidisturbios? ¿Seré que nadie vio nada, solo yo?»

El encargado de la cafetería, que fue identificado el día 29-S junto a varias personas que pasaban a saludarle, ha vuelto a reconocer que se siente tranquilo con su conciencia y que volvería a actuar de la misma manera.

Ha señalado también que «la mentira tiene patas cortas» y que, aunque no tiene recursos, asumirá «en cualquier momento mi responsabilidad».

Época peor que las pasadas

Como ya ha declarado en varias ocasiones, Casillas entiende que la situación actual ha empeorado con respecto a épocas pasadas. «Que triste mi esposa llorando, mi hija llorando y mi hijo sacando fuerzas de la nada. Tiene 23 años y le ha tocado vivir en un año en España [vivieron en Venezuela] las cosas que yo no viví de joven, duela a quien duela».

Estas palabras vertidas en Twitter han provocado los comentarios de decenas de usuarios. El camarero ha vuelto a agradecer el cariño de la gente: «Nunca se me olvidarán esas caras de angustia y desesperación. Gracias por haberme dado la oportunidad de sacar lo mejor de mí».

Para terminar, ha pedido un favor: «Si conocéis a alguno de los jovenes que identificaron conmigo el dia 29 decidles que necesito conversar con ellos».

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