Casados con la mentira (Final)

En ‘Casados con la mentira (Primera parte)

http://www.kaosenlared.net/noticia/casados-mentira-primera-parte

utilicé la imagen de un lobo cubierto con una piel de oveja.

¿Por qué?

En ‘Casados con la mentira (Primera parte)’ expresé:

“La mentira se opone a la verdad. La mentira es la afirmación o negación de una cosa contraria a la realidad o diferente a ella. Su esencia es el engaño. Puede darse como expresión espontánea o como engaño maquinado premeditado. Es decir, puede generarse a causa de una actitud descuidada y fantasiosa en el modo de pensar y hablar, o constituir un engaño deliberado”.

La esencia de la mentira es el engaño.

Cuando somos niños, se nos enseñan fábulas, que son composiciones literarias breves en las que los personajes son animales, plantas u otros objetos que presentan algunas características humanas.

El lobo es utilizado en fábulas como la siguiente:

http://www.revver.com/video/786217/fabulas-el-lobo-con-piel-de-oveja/

Las principales características de una fábula son:

1- Es inverosímil.

2- Ofrece un contenido moralizante o didáctico.

3- Siempre tiene una moraleja.

En la fábula del lobo con piel de oveja, la moraleja es que el engaño lleva en sí su castigo, ya que como nos dice Abraham Lincoln:

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

A mis alumnos siempre les alerto que no crean nada de lo que yo les digo, ¡investiguen! Al lector le digo lo mismo; le ofrezco una gran cantidad de enlaces en Cuba, para que compruebe por sí mismo la veracidad de lo que le digo. Recuerde una de las frases que mi padre utilizaba: “Ver para creer”.

¡Lea! Esa es la mejor sugerencia que puedo hacerle al lector. Poco tiempo después del triunfo de la Revolución –si mal no recuerdo en 1960- los revolucionarios cubanos expresábamos frecuentemente: la Revolución no te dice cree, te dice lee.

En ‘Cuba: Estado-partido y participación’

http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-estado-partido-participacion

Guillermo Almeyra, nos dice:

“casi toda la prensa cubana, por ejemplo, provoca peores daños que los huracanes, pues niega a los ciudadanos la posibilidad de informarse, pensar y reflexionar, quita credibilidad incluso a los pocos datos correctos que publica, induce a la desconfianza y el conformismo cínicos, desmoraliza y paraliza las iniciativas sociales”.

En ese artículo, Guillermo Almeyra critica a “los medios cubanos de desinformación y propaganda”. Probablemente, esta desinformación y propaganda ha provocado que tanto la derecha como la izquierda en diferentes países lleguen a ofender a la mujer cubana.

En Cuba tuve fuertes discusiones con extranjeros que catalogaban a las cubanas como putas. En Panamá he tenido varios disgustos, ya que algunas personas al referirse a Cuba dicen que antes era un “prostíbulo flotante” o “la mayor parte eran putas”. Hace unas semanas, en ‘A corazón abierto’ -un programa radial dominical producido por el profesor Rafael Candanedo-, la persona invitada fue Carlos Cuestas, un miembro del Órgano Judicial que escribió ‘Hijos de la Rebeldía’, una novela que trata sobre el alzamiento guerrillero en Cerro Tute, en abril de 1959. En medio de la entrevista, este abogado -una persona que debiera estar informada- dijo que en la década del 50 “Cuba era un prostíbulo flotante”. Lo peor es que Rafael Candanedo –un lingüista con doctorado por una universidad española- no le dijo nada, o sea, deduzco que él comparte ese criterio. Aclaro que Carlos Cuestas y Rafael Candanedo NO son de izquierda.

Hace unas semanas, Kaos publicó ‘Exiliados cubanos organizan para el domingo una concentración frente al Consulado de Cuba en Barcelona’

http://www.kaosenlared.net/noticia/exiliados-cubanos-organizan-para-domingo-concentracion-frente-consulad

En el comentario 94 hecho por un tal Miguel se puede leer “prostibulo de los paises capitalistas, como era hace años”.Cuando fui a responderle, me encontré con que: “La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada”, por lo que procedí a utilizar dos artículos de la sección Cuba para insertar el siguiente comentario:

¿Por qué ofende a la mujer cubana?

El comentario 94 hecho por un tal Miguel

http://www.kaosenlared.net/noticia/exiliados-cubanos-organizan-para-domingo-concentracion-frente-consulad

es una ofensa a la mujer cubana, ya que dice: “prostibulo de los paises capitalistas, como era hace años”. ¿Qué conoce de mi patria para decir eso? Documéntese antes de hablar del pueblo cubano. Las mujeres cubanas eran las mujeres de Iberoamerica que disfrutaban de la mejor Constitución desde 1940 y de uno de los mejores niveles de vida de la región. En 1953, Eugene Staley hizo una investigación (The Future of Underveloped Countries, Harper, Nueva York, 1954), para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano. Clasificó a Cuba entre los 31 países más desarrollados del mundo. En 1958, el ingreso nacional per cápita cubano (356 dólares) casi duplicaba el de España (180 dólares).

¿Cómo es posible que en dos países tan distantes como España y Panamá, se tenga igual opinión negativa de la mujer cubana? Es fácil de explicar, sólo tiene que escribir en Google: prostitutas cuba. Obtendrá 485 mil artículos, casi medio millón.

Miles de artículos le dirán que en Cuba antes de la Revolución existían ¡cien mil prostitutas!

¿De dónde salió esa cifra?

Resulta que dieciocho años después del tiunfo de la Revolución, el 28 de septiembre de 1977 Fidel Castro declaró: “La prostitución en este país que con algo más de 6 millones de habitantes tenía 100 000 prostitutas…”.

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1977/esp/f280977e.html

Aunque Fidel Castro asumió el poder en 1959 e hizo numerosos discursos donde se refirió a la prostitución en Cuba, esperó dieciocho años para decir que cien mil mujeres practicaban la prostitución en 1958.

¿Por qué Fidel Castro esperó tanto tiempo para ello?

Analicemos la veracidad de ese planteamiento de Fidel Castro.

Según el censo de 1953, la población femenina comprendida entre 15 y 40 años era de 460 mil. De ser cierta la afirmación de Fidel Castro, una de cada 4,6 cubanas era prostituta. Es decir, según Fidel todas las familias cubanas tenían una prostituta en su seno, todos los hogares cubanos eran prostíbulos.

&nbsp ‘Cambios sociodemográficos de la familia cubana en la segunda mitad del siglo XX’ es una investigación realizada en 2002 por la Dra. María Elena Benítez Pérez, del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de la Habana, que fue premiada por la Academia de Ciencias de Cuba.

http://www.cedem.uh.cu/Catalogo_Biblioteca/document/PD/Cambios_sociodemograficos_de_la_familia_cubana.pdf

En su estudio, la Dra. Benítez Pérez hace referencia al libro Características sociodemográficas de la familia cubana 1953-1970, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979, cuya autora es Niurka Pérez Rojas. En la página 99 del estudio hecho por la Dra. María Elena Pérez, investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana, se cita la página 51 del libro Características sociodemográficas de la familia cubana 1953-1970, donde se puede leer que en 1953, “practicaban la prostitución 11 500” mujeres cubanas.

Existe una gran diferencia entre o­nce mil y cien mil.

Cuba fue el primer país del mundo en elevar a la categoría ministerial su organización sanitaria, gracias a los trabajos desarrollados por la Escuela de Higienistas dirigida por el Dr. Carlos J. Finlay. En 1909 el Departamento Nacional de Sanidad -desde 1902 estaba adscrito al Ministerio de Gobernación- se convirtió en Secretaría de Sanidad.

http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol6_3_98/aci12398.htm

Tres décadas después, la Constitución de 1940 dispuso que a la Secretaría de Sanidad se le llamase Ministerio de Salubridad y Asistencia Social. En 1959 se le denominó Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria, y al año siguiente, Ministerio de Salud Pública.

Antes del triunfo de la Revolución, las prostitutas estaban censadas por el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, que les expedía un carné de salud, sin el cual no podían ejercer la prostitución. Existían zonas de tolerancia, que era donde podían ‘trabajar’ las prostitutas; por ejemplo: el barrio de Colón. Al triunfar la Revolución, estaban registradas unas 10 mil prostitutas, o sea, se produjo una ligera disminución con relación a 1953.

Es decir, la cantidad de prostitutas que existían en Cuba antes de la Revolución era la décima parte de la cantidad que mencionó Fidel Castroel 28 de septiembre de 1977.

Deduzco que esa disminución en la prostitución con relación a 1953 se debió a las inversiones realizadas en la década del 50, que provocó una ligera mejoría en la situación socioeconómica. En 1949, la industria representó un 15% del ingreso nacional de Cuba. En la década del 50 aumentó a un 25%, gracias a que se invirtieron 462,4 millones de dólares en la industria no azucarera: extractiva (120,2), energía eléctrica (90,0), refinación de petróleo (68,0), papel y elaboración de madera (46,0), metalúrgica (21,3), química (17,2), materiales de construcción (9,8), tabaco y licores (4,5), alimentaria (3,6), textil (1,8) y otras (80,0). En 1958 el ingreso nacional per cápita cubano (356 dólares) casi duplicaba el de España (180 dólares).

Desde luego, aunque sólo exista una prostituta hay que tomar medidas, porque la prostitución es la degradación del ser humano. Hay que eliminar las causas de la prostitución.

Luis Jiménez de Asúa (19 de junio de 1889 -16 de noviembre de 1970) fue un jurista y político español. Durante la dictadura franquista se exilió en la Argentina, donde falleció. En 1962 fue nombrado presidente de la República de España en el exilio.

Jiménez de Asúa define la prostitución como:

“El ejercicio público del comercio carnal en forma promiscua y por precio, como modo de vivir de una persona. Se dice persona y no mujer porque los hombres son objeto también de prostitución. Los homosexuales, quienes públicamente y de modo constante, y por precio se entregan promiscuamente a otros hombres”.

Aunque me crié en un barrio pobre, La Rosalía, San Miguel del Padrón -que en ese entonces pertenecía a Guanabacoa-, la primera prostituta que vi fue a finales de la década del sesenta y bien distante de La Rosalía. Lo explico.

Durante el período 1967-1970 trabajé en la Dirección de Estadística y Planeamiento del Ministerio de Educación (MINED), que desde 1968 hasta hace unos pocos años radicaba en Obispo y Mercaderes, Habana Vieja, área cercana al puerto. En 1968 participé en la elaboración del Informe al Buró Político del Partido Comunista de Cuba, que se hizo a finales de ese año; varias veces durante la semana –incluido sábado y domingo- unos quince compañeros nos reuníamos a la medianoche con el ministro José Llanusa, para explicarle cómo marchaba el trabajo.

En esas reuniones participaba Butari -un miembro del Ministerio del Interior que era el encargado de preparar la parte audiovisual del Informe, y que después pasó a trabajar al ICRT-; recuerdo el saludo habitual de Butari: “Flaco”. A pesar de la hora, siempre reinaba un ambiente jocoso, se hacían bastantes bromas, incluidas las que le hacía el ministro Llanusa a Ruiz Bravo, uno de los directores en el organismo central del MINED, que había sido combatiente urbano en Santiago de Cuba.

Los que participábamos de esas reuniones con el ministro Llanusa, exteriorizábamos nuestra firme convicción de que luchábamos por una Cuba sana, donde se formaría y crecería el hombre nuevo a que se había referido el ‘Che’. Frecuentemente, hablábamos de lo que tenía que hacer el MINED en la construcción de ese hombre nuevo.

Una de las frases más utilizadas en esa época era: “El presente es de lucha, el futuro es nuestro”. Valía la pena realizar los sacrificios necesarios, para lograr ese hombre nuevo.

Cuando terminaba la reunión -2 ó 3 de la madrugada- nos llevaban a la casa de cada uno en una ‘guaguita’ tipo Coaster, que la UNICEF le había donado al MINED.

Los días que no teníamos que reunirnos con el ministro José Llanusa, salíamos del MINED alrededor de las diez de la noche y teníamos que irnos por nuestra cuenta en ‘guagua’. A veces iba a coger la ruta 16, que paraba frente a la Lonja del Comercio; otras veces subía por la calle Obispo para coger la ruta 12. A esa hora, las prostitutas caminaban por Obispo. En esos años nunca las vi por otra parte de la ciudad.

En ese entonces, a la prostituta se le llamaba ‘fletera’. Deduzco que el nombre se debió a que la extinta CUFLET –sigla de la empresa estatal cubana que significa Cuba Fletes- arrendaba buques de bandera griega. Por la zona comprendida entre el Parque Central y los muelles, transitaban marineros extranjeros a los cuales las prostitutas cubanas se les ofrecían. Como la tenencia de dólares estaba penalizada, la ‘fletera’ cobraba en especie: pañuelos para la cabeza, medias, etc.

Este cobro en especie que realizaba la ‘fletera’ se explica también por la ‘ofensiva revolucionaria’. El 13 de marzo de 1968 comenzó la ‘ofensiva revolucionaria’ con el discurso de Fidel Castro, que anunció la nacionalización de todos los establecimientos que aún estaban en manos de propietarios privados: guaraperas, puestos de fritas, sillones de limpiabotas, etc. El gobierno eliminó a los microempresarios y a los trabajadores informales.

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1968/esp/f130368e.html

Después de la ‘ofensiva revolucionaria’ la gastronomía popular desapareció, ya que ni el pan con tortilla o el guarapo se podían comprar. Hasta el 13 de marzo de 1968, la mayor parte de las noches me comía dos panes con tortilla acompañados de dos vasos de guarapo. Después del 13 de marzo tenía que ‘inventarla’ para poder cenar.

Algo tan elemental como limpiar los zapatos o reparar un equipo electrodoméstico –desde hacia varios años no se vendían– se convirtió en una verdadera odisea. El único entretenimiento de mi madre era ver la televisión; se rompió el televisor que teníamos desde antes del triunfo de la Revolución y no pudimos comprar otro hasta mediados de la década del 70. Lo peor fue cuando se rompió el ventilador.

La ‘fletera’ empezó a proveer al mercado negro de algunos productos, ya que la red comercial –estaba totalmente en manos del Estado- no lo hacía.

Años después, el apodo con elque se denominaba a la prostituta cubana cambió a‘jinetera’. Lo explico.

Resulta que hace varias décadas al cubano que estaba en malas condiciones económicas, pero que no se dejaba vencer por los contratiempos se le calificaba de ‘luchador’, que ‘jineteaba’ y no se daba por vencido. En la década del setenta, al cubano que se dedicaba a la venta ilegal de productos se le empezó a llamar ‘jinetero’.

Hay que tener en cuenta que en esa época la tenencia del dólar era penalizada con prisión. Los extranjeros tenían que realizar la venta ilegal de productos en pesos cubanos, utilizando a los ‘jineteros’para ello.

En esa década adquiere más fuerza el mercado negro, abastecido con productos importados que sólo era posible adquirirlos en las tiendas ubicadas en los principales hoteles, dedicadas a venderles exclusivamente a los extranjeros, principalmente los técnicos procedentes de los países socialistas, los estudiantes extranjeros y los exilados chilenos.

Para que se tenga una idea de las condiciones en que se encontraba la oferta en el mercado legal de Cuba, es necesario señalar que el gobierno cubano dedicó el hotel Presidente para albergar a una parte de los exilados chilenos, a los que les garantizó unas condiciones de vida con las que los cubanos ni soñábamos; sin embargo, los exilados chilenos protestaron porque consideraban inadecuadas las condiciones de vida que les dio el gobierno cubano, y la mayor parte de ellos se fueron de Cuba. Recuerdo entre los exilados chilenos que se fueron al hijo del economista Pedro Vuckovic -de igual nombre-, que comenzó a estudiar en la Facultad de Economía de la Universidad de la Habana y no llegó a terminar el primer año.

El mercado negro se incrementaría en 1979, dado que el gobierno cubano autorizó a visitar la patria a los cubanos que habían emigrado después del triunfo de la Revolución.

http://www.nacionyemigracion.com/Antecedentes/Dialogo78.html

Posteriormente, el ‘jinetero’ no se limitó a vender los productos adquiridos en las tiendas para extranjeros, sino que se empezó a acompañar de muchachas dispuestas a prostituirse con los extranjeros, por lo que a la prostituta cubana se le empezó allamar ‘jinetera’. O sea, el ‘jinetero’ se convirtió en proxeneta. Comenzó un ‘comercio’ en doble sentido.

Más tarde, surgió un elemento totalmente nuevo para Cuba en ese comercio sexual: el ‘pinguero’, que es el término que se utiliza en Cuba para designar al hombre que satisface los deseos sexuales de otro, con el interés de lucrar. O sea, es la prostitución homosexual.

Veamos los que nos dicen algunos especialistas sobre la prostitución.

Del sitio en Internet de la corresponsalía en La Habana de la Agencia Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac)

http://www.redsemlac-cuba.net/modules/cjaycontent/index.php?id=13#

descargué el siguiente artículo:

Mercado del sexo, sólo en dólares

Por Sara Más

La noche sigue siendo su mejor aliada. Se les ve por centros nocturnos, calles y otros sitios, aunque casi siempre terminan su jornada en casas privadas donde se hospedan los turistas extranjeros que llegan a la isla del Caribe.

Las jineteras, como suele llamarse en Cuba a las jóvenes que venden todo tipo de favor sexual al mejor postor, no han dejado de ejercer la prostitución siquiera en medio de una mayor vigilancia policial y social para evitarlo.

Ni los escarmientos públicos, batidas policiales, medidas restrictivas o intentos por reeducarlas de los últimos años, han podido sustraer del viejo oficio a las jóvenes que alcanzan a los turistas en cualquier lugar del país, aunque tengan a veces que vencer cientos de kilómetros para hacerlo.

Ellas siguen buscando en el mercado del sexo los dólares, la bonanza material, un nivel de vida que normalmente no tienen o un candidato extranjero para casarse y obtener una visa de salida del país que las llevará al “paraíso” soñado.

En Cuba, donde la prostitución no está penada por la ley, tampoco se permite su ejercicio con beneplácito, ni existen burdeles o delimitadas zonas de tolerancia.

A los ojos de la mayoría de la población, el fenómeno no se percibe abiertamente. Hay que frecuentar los centros nocturnos, hoteles, restaurantes y espacios por donde se mueven los turistas para entonces notar su presencia.

“O salir con un carro como éste, con chapa de técnico extranjero, para ver cómo enseguida salen a pararlo”, comentó a SEM el representante cubano de un comerciante español con negocios en la isla que vivió esa experiencia una noche de sábado reciente, en las cercanías de la Marina Hemingway, complejo turístico al oeste de la capital.

“Eran unas muchachitas, casi unas niñas, haciendo señas a los autos. No les importa quién va al timón, lo que vale son los dólares, aunque saben que con los extranjeros les va mejor y consiguen más”, contó.

La vestimenta casi siempre las delata: visten al último grito de la moda, como muy pocas personas pueden hacerlo en la isla, o llevan ropa muy ajustada, llamativa, faldas cortas, pantalones bien ceñidos y blusas mínimas.

Las hay que se hacen acompañar por jóvenes que simulan ser sus novios y en verdad son chulos (proxenetas) que les pactan los encuentros, sacan su parte y a la vez las representan.

“Pero en el físico hay de todo: altas, bajitas, flacas, malísimas y gordas”, describe un artesano de 27 años.

Un sondeo periodístico aplicado por SEM entre 200 personas de diversas edades en la capital del país, encontró que la prostitución suele circunscribirse hoy a algunos lugares y entornos que la mayoría de los habitantes de la ciudad no frecuenta.

Así y todo, tienen desde afuera una apreciación del fenómeno, que ubican en determinadas calles de la urbe, las discotecas y por último en las casas de cita o de alquiler privadas. La mayoría, afirman, provienen de provincias donde la situación económica es peor que en La Habana.

En la capital, las prostitutas pueden aparecer por los hoteles de las céntricas barriadas del Vedado y Miramar, la heladería Coopelia, la Quinta Avenida o la salida del túnel de La Habana, por donde merodean “las de más nivel”, según los encuestados.

Por otros lugares, como la Fuente Luminosa de la Ciudad Deportiva, las calles de Santa Catalina y Boyeros, más alejadas del centro, o el entorno del aeropuerto internacional José Martí, dicen que aparecen las de “poca monta o baja categoría”. Obispo, la principal arteria del casco histórico de La Habana, las ha visto retornar en los últimos meses, de la mano de turistas de cualquier edad y, muchas veces, bajo el disfraz de la ropa de ocasión: algún jean desteñido y una camiseta entallada.

Informes policiales aseguran que se ha reducido el número de mujeres jóvenes que pasan por el Centro de Recepción y Clasificación de la capital, desde la apertura de esa institución en 1998.

De más de 7.000 que habían pasado por allí en esa fecha, la cifra decreció a 2.400 en 1999 y subió a 3000 al año siguiente.

La mayoría de las personas interrogadas por SEM, informadas por terceros o por vivencias cotidianas, coincide en apreciar una ligera disminución del fenómeno en relación con los años 90, cuando irrumpió con fuerza la prostitución junto al inicio de la peor crisis económica que ha vivido Cuba desde la década del 50 del pasado siglo.

Estudios de entonces la identificaban ya como una vía alternativa de sobrevivencia dentro de las estrategias de enfrentamiento a la crisis y sus carencias. Reconocían además el deterioro de valores morales y sociales asociados a esos jóvenes, sus familias y entorno.

Sin embargo, siempre se hizo distinción entre esas “jineteras” y las prostitutas que se habían rehabilitado en los años 60, poco después del triunfo en enero de 1959 de la Revolución Cubana, lidereada por el hoy presidente Fidel Castro.

(Para leer el trabajo completo, solicítelo a semcuba@ceniai.inf.cu)

——————————–Fin del artículo——————————-

Exclusión social y salud. Balance y perspectivas (España, 2002), es una investigación realizada en Europa por Pilar Estébanez, Presidenta de Honor de Médicos del Mundo, donde se consultó a 1700 prostitutas. “Tienen más dolor de vivir”, escribe Pilar Estébanez, quien cita el testimonio de una de las entrevistadas: “Lo peor no es el asco, y hay muchos que te dan asco. No, lo peor es el miedo que se pasa en ese trabajo. Un miedo horrible”.

La etiología de la prostitución ha sido un asunto muy discutido, pero actualmente se considera que la principal causa es el factor económico, como lo demuestran las estadísticas. La mayor parte de las personas que ejercen la prostitución surge de los sectores más pobres. Sin embargo, el 4 de abril de 1992 Fidel Castro declaró:

“Puede haber aquí jineteras, pero habría que añadir que son estrictamente voluntarias”.

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1992/esp/f040492e.html

Por favor, que alguien me explique si esa es una concepción marxista.

¿Qué se infiere de esas palabras de Fidel Castro?

Si a pesar de la advertencia que hice “Este artículo no es apto para quienes siguen casados con la mentira”, alguno de ellos lo leyó, le digo que hago mías las palabras que pronunció Fidel Castro el 16 de marzo de 1959:

“Nos casaron con la mentira y nos han obligado a vivir con ella en vergonzoso contubernio; nos acostumbraron a la mentira, y nos asustamos de la verdad. Nos parece como que el mundo se hunde cuando una verdad se dice. ¡Como si no valiera más la pena que el mundo se hundiera, antes que vivir en la mentira!”.

castroeducacion@yahoo.es

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