Cartagena, la llave maestra perdida por los sublevados

Por Benito Sacaluga

Desde los primeros chispazos de la sublevación fascista se pusieron en tensión vibrante los espíritus ciudadanos, y pudimos darnos cuenta de la importancia decisiva que Cartagena adquiría para los facciosos.

Por Benito Sacaluga

Lo que viene a continuación es un resumen de parte de lo acontecido en la Base Naval de Cartagena y su Arsenal, en los primeros días de la sublevación militar de julio del 36. “El Noticiero” de Cartagena, en su número del 30 de julio de 1936, se hace eco de un articulo publicado en “El Liberal” de Murcia, de título “Cartagena ha salvado a España y a la República”, en el que se da cuenta de una entrevista realizada al entonces Teniente de Navío D. Antonio Ruíz y al Concejal del Ayuntamiento de Cartagena D. Alejandro del Castillo, en la que ambos exponen muy escuetamente su versión de los hechos que supusieron que la Base y el Arsenal quedarán en manos republicanas. Aunque el artículo/entrevista no aporta datos nuevos sobre la generalidad de lo acontecido el 18 de julio de 1936 en Cartagena y días inmediatos posteriores, sí que nos ofrece información sobre determinados hechos puntuales que merece la pena conocer y calibrar, artículo que transcribo a continuación.

CARTAGENA HA SALVADO A ESPAÑA Y A LA REPÚBLICA
Desde los primeros chispazos de la sublevación fascista se pusieron en tensión vibrante los espíritus ciudadanos, y pudimos darnos cuenta de la importancia decisiva que Cartagena adquiría para los facciosos.
La situación geográfica y militar de  esta plaza es de sobra conocida por todos, y las repercusiones, de no haber sido tomado el Arsenal a tiempo por las fuerzas leales, habrían sido catastróficas para la Libertad. Dominado por los fascistas el departamento marítimo de mayor importancia militar y, por tanto, la base de aprovisionamiento de la Escuadra, aún cuando el personal subalterno de esta, inflamado en tanto patriotismo, hubiese querido defenderse, sin municiones ni material de guerra, la flota habría fracasado,  y los temidos refuerzos de África estarían yugulando el glorioso movimiento libertador del pueblo en armas.
Por otra pare, al dominar los facciosos el Arsenal, con la ayuda de ciertos elementos militares reaccionarios por todos conocidos, los fuertes y baterías costeras que defienden Cartagena se habrían inclinado por la sedición, aprovechando el confusionismo y el desconcierto de la hora trágica para fusilar a los leales artilleros, que desde los primeros instantes dieron el pecho contra sus jefes sublevados contra la República.

Con el Arsenal y la Base de San Javier -también en manos fascistas-, se habría cercado el Aeródromo de Los Alcázares y dada la superioridad de fuerzas, aún cuando muy heroicamente se hubieran defendido, la derrota hubiera sido inevitable para los esforzados aviadores. Con estas fortalezas y elementos a la vista, la marcha y organización de columnas sobre Alicante, Murcia, Valencia y Madrid -y más teniendo en cuenta los puntos estratégicos en poder de los rebeldes- habrían sido labor fácil, y el sesgo de los acontecimientos, terrible para los destinos de la República.

CARTAGENA LLAVE DE LA SUBLEVACIÓN
 
Era Cartagena, sin duda, la plaza preparada por los fascistas como base fundamental y estratégica, centro nervioso de enorme importancia para sus operaciones posteriores en la Península, pero hay más: teniendo Cartagena los elementos bélicos citados, Arsenal, polvorines con abundancia de material de guerra para suministro de la Escuadra, etc. y quedando éstos en manos fascistas el dominio absoluto de las Baleares hubiera sido seguro e inevitable.

Pero no ha sido así. Cartagena no podía manchar su gloriosa tradición republicana y liberal dando el triunfo a los enemigos de la República, que muy hondo habían calado las raíces de la subversión. Y conviene que se proclame en voz muy alta, en tonos que venzan la resistencia de los oídos más sordos. La prensa habla de los combates en Somosierra, en Barcelona, en Málaga, y en tantos otros sitios donde la sangre generosa del pueblo se derrama en defensa de la Libertad, en una lucha fratricida criminal, desencadenada por los últimos representantes de la España negra, despótica, absolutista, enemiga de las libertades colectivas; pero a Cartagena, que ha tenido, y tiene aún, la llave que inutiliza al adversario, apenas se le concede importancia en sus galeradas. ¡Y ha sido ella, oírlo bien, quien dio los elementos del tiempo a los leales, y restó las más poderosas armas a los traidores y extraviados enemigos!

DOS HOMBRES
Cuando la ciudad ha recobrado su ritmo normal, hemos ido a visitar a dos hombres, un marino y un concejal republicano, que han desempeñado papeles de importancia máxima en esta hora febril y sangrienta para España. En el edificio de Capitanía General el orden y la disciplina son absolutos en estas horas primeras de la noche. Ya en el despacho del almirante jefe de la Base Naval Principal, hemos oído pormenores en el relato de los sucesos, que dan una idea clara, exacta, de cómo estos dos hombres, don Antonio Ruíz (1) y don Alejandro del Castillo (2), han sabido jugarse la vida en defensa de sus ideales y sus sentimientos de lealtad a la República legalmente constituida. Dos hombres, y ya mencionaremos otros en próximos reportajes, a los cuales debe gratitud la República. Un concejal que cumplió sus deberes ciudadanos con indomable energía, y un marino bravo, inteligente y leal, cuyo fervor republicano fue para él cansa de infinitas amarguras, pero que permaneció virilmente erguido en sus convicciones, sin claudicar jamás, un marino de los que precisa la República en los sitios de máxima confianza y responsabilidad.

Entre el humo de los cigarrillos se inicia una conversación amigable, sin empaques inactuales ni afectaciones ridículas. Hablamos como tres camaradas, como tres hombres que se sienten unidos por un sentimiento que domina a todos los sentimientos en esta hora de peligro y combate. Algunas veces la emoción se traduce en un silencio hondo,  pero este silencio es prestamente roto por el trueno de un camión cargado de milicianos que, con el puño en alto, saludo antifascista, vitorean a la República, y seguimos conversando.

ANTECEDENTES DE LA SUBLEVACIÓN

El día 9 de julio llegó Cartagena el teniente de navío don Antonio Ruíz, destinado de segundo comandante al submarino “C-5”. El señor Ruiz, seguidamente de tomar posesión de su destino,  pudo darse cuenta de que algo raro se tramaba por los jefes y oficiales da la Base de Submarinos; seguidamente se puso al habla con el jefe de órdenes de la Flotilla de Submarinos y segundo comandante del “C-2” don Vicente Ramírez, el cual le puso en conocimiento que, efectivamente, existía una situación delicada. La primera manifestación que notaron estos dos marinos republicanos fue cierta oposición a que se cumplieran órdenes dadas  por el señor ministro de Marina por conducto del almirante jefe de la Base, señor Márquez. Esta oposición fue cortada con la actitud del jefe de la Base de Submarinos, don Francisco Guimerá, al mismo tiempo, era cortada la maniobra por el almirante Márquez en !a flotilla de destructores. Así las cosas se dio orden de salida a la mar de los submarinos, notándose cierta oposición por algunos comandantes a la salida de estos buques, siendo sin embargo efectuada dicha salida. A partir de entonces, las relaciones entre oficialidad y dotaciones fueron muy tirantes, cosa que se agravó aún más al ser detenido Antonio Ruíz por el jefe interino de la Base de Submarinos en la noche del sábado día 18, y por reconocer el personal subalterno y de marinería que querían quitarse de en medio a este prestigiosos oficial republicano. Toda la noche del sábado estuvo detenido este oficial, y en la mañana del domingo fue puesto en libertad por orden del almirante Márquez, que no entendía esta detención.

EL PERSONAL DE SUBMARINOS DESCUBRE LA TRAMA
Al volver a su destino en la Base de Submarinos, el señor Ruíz encontró en un estado de verdadera excitación a las dotaciones de los submarinos y personal subalterno de la Base, ya que las armas les  habían sido recogidas por los jefes. Paralelamente a esto, en todas las dependencias de la Marina se suscitaba el mismo problema, basado en la visión de los hechos que estaban sucediendo. El personal tenía la evidencia de que algo anormal se tramaba.

Al día siguiente, lunes, día 20, la dotación de la Base de Submarinos se levantó decididamente contra la oficialidad, siendo detenidos todos los oficiales y jefes por considerarlos autores del movimiento que se estaba preparando en España; necesitando de un jefe que obedeciera las órdenes del Gobierno, nombraron al segundo maquinista D. Manuel Martinez, jefe de la Base de Submarinos.

INTERVIENE LA AUTORIDAD CIVIL

Seguidamente una comisión de marinería y operarios de la Base y el Arsenal se personaron en el Ayuntamiento a requerir a la autoridad civil para que interviniera rápidamente en el asunto y se restableciera la normalidad en el Arsenal, poniendo al frente de los mandos jefes afectos a la República y de toda confianza del Gobierno. El Ayuntamiento envió al concejal don Alejandro del Castillo al Arsenal, quien arengó a la marinería y les recomendó la mayor disciplina, teniendo en cuenta los momentos graves que atravesaba España, y se confirmó  provisionalmente el mando de la Base Naval y al propio tiempo de jefe general del Arsenal militar al citado don Manuel Gutiérrez que así lo pedía todo el personal. Inmediatamente, y en vista de que el personal no accedía a que hubiera un solo mando de los que ya existían en manos de personas que no fueran clara y terminantemente conocidas y probadas como tales republicanos, se pidió unánimemente por todo el personal que fuese nombrado jefe de la Base Naval Principal del Departamento a don Antonio Ruiz. que días antes había estado detenido por los sublevados y entonces, el Concejal, señor Castillo, se trasladó al Ayuntamiento, donde habló con el señor ministro de Marina para proponerle los deseos de todos ante los graves acontecimientos que habían sido motivados por quienes precisamente debieron mantener la disciplina en todo momento estando al lado del  Gobierno legalmente constituido.

EL TENIENTE RUÍZ, JEFE DE LA BASE
El señor ministro de Marina ratificó las medidas turnadas por el señor Castillo y dio su conformidad al nombramiento del señor Ruiz para jefe de la Base Naval Principal. Comunicado al personal la decisión del señor Ministro de Marina nombrando jefe al señor Ruiz, automáticamente cesaron las actitudes violentas en todos los departamentos del Arsenal, poniéndose con toda disciplina a las órdenes de! nuevo jefe y por tanto del Gobierno, dándose vivas entusiastas a la República y al jefe que acababa de tomar posesión, garantía de lealtad a la República que veían en peligro momentos antes.

Una vez posesionado del mando de la Jefatura de la Base el señor Ruiz se tomaron todas las medidas para asegurar la situación; y se da el caso extraordinario que en menos de dos horas se quitó de en medio a todo persona que pudiera perturbar la buena marcha del servicio para con el Gobierno de la República,  quedando todas las secciones y dependencias en manos de personas de absoluta lealtad y garantía.

VICEALMIRANTE DEL PUEBLO, NORMALIDAD Y DISCIPLINA
El jefe de la Base empezó, de acuerdo con el señor Ministro, los trabajos para la salida y distribución de aprovisionamiento de material para la Escuadra de operaciones, dándose el caso que la normalidad en los servicios es absoluta, y la disciplina en todos los miembros que componen las dependencias de la Base es modelo de una organización,  jamás conocida en este departamento.
Noche y día el señor Ruiz con sus ayudantes don José Delmas, auxiliar primero de Artillería, que a la vez hace de secretario, y don Ángel Guevara (3), tercer maquinista, en unión del señor Castillo que coopera con el jefe de la Base Naval en todo momento, han sido los sostenes principales para que, en unión de todas las clases subalternas y de marinería y algunos jefes y oficiales de diferentes cuerpos se lleve a cabo con rapidez asombrosa toda la labor que en estos momentos difíciles esta realizando la Marina, cuyo principal baluarte en Cartagena es don Antonio Ruíz, que acredita ser un vicealmirante de los que la República necesita, es decir, un hombre moderno, inteligente, con precisión y acierto en el mando, no haciendo incompatible la disciplina con las buenas formas y el corazón puesto en todo momento al servicio del deber, que es la causa que defiende el pueblo y por lo tanto, la República.
E. S.
(De “El Liberal” de Murcia)
Información no contenida en el artículo reproducido:
 

(1) Antonio Ruíz Gonzalez 
Capitán de navío
Jefe de la Base Naval de Cartagena

Informe elaborado sobre los mandos de la Flota, por los servicios rusos de información destacados en Cartagena. 195 50m (M1) Hur Tis ua ERA SA Hiof/soydne rusarciiyas ru.

“Es masón desde antes del movimiento. Uno de sus hermanos, que figura como uno de los dirigentes del fascismo español, es tercer comandante del crucero “Canarias”. Otro hermano se encuentra en Ceuta. Su mujer e hijo viven en Sevilla donde gozan de grandes atenciones por parte de los fascistas. El marido de su hermana ha sido fusilado por los republicanos por traidor. En el comienzo del movimiento, Antonio Ruiz fue nombrado Jefe de la Base de Cartagena, luego Subsecretario de Marina y más tarde, de nuevo, Jefe de le Base. En la actualidad es “miembro” de la C.N.T.”
El 4 de Marzo (1939), cuando se tuvo conocimiento de la preparación de un golpe fascista en Cartagena, el Comité Provincial del Partido tomó una serie de medidas preventivas. El Secretario del Comité Provincial propuso al Jefe de Policía el reforzamiento de los puestos de guardia. Habiéndose enterado de esto el Jefe de la Base ordenó la detención del Secretario del Comité Provincial de Cartagena. A través de su ayudante lleva a cabo una política dirigida contra el Partido y contra los rusos.

Ha tomado la decisión de excluir de la Base y de la defensa de costas a todos los oficiales comunistas y antifascistas, habiendo trasladado a dichos puestos a secundarios. Lleva una política descarada de sabotaje en la reparación de los buques. Esto se ha señalado particularmente en la reparación del crucero “Libertad”, ya que antes de proceder a ella se ocuparon de la reparación del dique bajo pretexto de que este se derrumbaría, cosa completamente absurda ya que el “Cervantes” había sido reparado en él. Además, el dique podía haber sido reparado hace tiempo ya que el “Cervantes” había salido de él hace tres meses. Existen informes en el Comité Provincial de que siendo Subsecretario se le extraviaron unos 80.000 francos y que al parecer tenía preparado un velero a motor para huir al campo faccioso.

Desde el punto de vista de sus cualidades personales no tiene ningún valor. No se ocupa del trabajo y no visita nunca las unidades. Las baterías de costa y las antiaéreas  tienen poca munición de reserva, lo mismo que las unidades navales. El Jefe de le Base no toma ninguna medida para movilizar los recursos existentes y organizar la producción de obuses en la Base, despreciando todas los proposiciones que se le hacen en ese sentido. En cambio, se ocupa mucho de su propia persona y de su carrera. Se ha rodeado de fascistas encubiertos en los cuales se apoya para su trabajo.

Nota del Blog.- Los informes elaborados por los rusos sobre el personal de la Flota han de tomarse con precaución, para ellos todo aquel que no fuese partidario decidido del Partido Comunista, o mostrase menosprecio hacia ellos, estaba mal considerado, y por tanto los informes carecen de cierta objetividad, aunque desde luego deben ser tenidos en cuenta.

La pertenencia de Ruiz a la CNT es muy posible que se deba a intereses personales, al parecer muy lejanos a los principios anarquistas de esta organización sindical. Según el prestigioso historiador Luis Miguel Pérez Adán (Instituto Cartagenero de Investigaciones Históricas): “A finales de 1936, ya se pone de manifiesto el profundo malestar existente en la propia Federación Comarcal de Cartagena por las continuas exclusiones, provocaciones e incluso detenciones que por parte de los mandos y autoridades de la base naval de Cartagena vienen sufriendo los militantes anarquistas; esta persecución, en opinión de los confederados, no solo ponía en peligro la revolución, sino también el propio desarrollo de la guerra contra los fascistas. En el informe que el Comité Comarcal dirige al nacional en noviembre de 1936, ya manifiestan estas denuncias y el sacrificio al que se está sometiendo a la CNT en Cartagena”. Es lícito pensar que si el Jefe de la Base, Antonio Ruiz, fuese miembro leal y activo de la CNT estas situaciones contra el sindicato no se habrían producido.

Según Manuel Dominguez Benavides, (“La Escuadra la mandan los cabos”), “Antonio Ruiz es el marino que no ha defendido a nadie ni ha perseguido a nadie. Al verlo, según el momento en que se le encuentre, lo mismo puede decirse de él que es un presunto suicida que un gran señor. Ni una cosa ni otra. No sabe sonreír y procura hablar lo menos posible para que no se pueda comprobar el grado de su inteligencia. Es el jefe de las base en la época en que Gutierrez, jefe del Arsenal, comienza a fusilar a los detenidos, debería haberlo destituido”.

El cinco de marzo de 1939 sale de Cartagena con la Flota rumbo a Bizerta (Túnez). Las autoridades francesas lo internan en el campo de Maknassy, junto con toda la Jefatura de la Flota. Una vez liberado pasa a Orán, donde fue director de la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles (JARE), después viaja a Méjico, donde establece su residencia. Una vez muerto el dictador Franco vuelve por unos días a España, pasa unos días en San Fernando (Cádiz) y vuelve a Méjico.

(2) Alejandro Castillo Roda. 
Lorca (Murcia) 12/02/1902 – México DF 28/10/1984.

Trabajó en las oficinas de Construcción Naval y fue director gerente de Suministros Ind. Sanjis y de Romeo-Remington en Cartagena. Desde 1924 a 1938 perteneció a la logia “Paz, Trabajo y Justicia” de Cartagena con el nombre simbólico de “Callés” y donde alcanzó el grado 3º. Fue elegido concejal republicano del ayuntamiento de la citada localidad en las elecciones municipales de 1931, ejerciendo como teniente de alcalde. Detenido el 18 de noviembre de 1934 por su participación en el movimiento revolucionario. Perteneció a Alianza Republicana, al Partido Radical y al Partido Radical Socialista antes de ingresar en el PSOE. Miembro de la Sociedad de Oficios Varios (UGT) desde 1932 y de la AS de Cartagena desde 1936. Durante la guerra civil fue delegado de Marina en la Base Naval de Cartagena de julio a octubre de 1936 y desde esa fecha juez municipal en la mencionada población. Exiliado después de la guerra civil en Orán (Argelia) donde fue funcionario de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) y delegado de la Legación de México en África del Norte hasta mayo de 1942, que llegó a México a bordo del Nyassa. Allí trabajó como gerente de varias empresas y falleció el 28 de febrero de 1984.

Fuentes: Fundación Pablo Iglesias. Archivo JARE/AMAE (M); Documentación Alejandro Castillo Roda (FPI); Catálogo archivos particulares FPI, V. 2, p. 31; P.M. EGEA BRUNO. Alejandro Castillo Roda.

(3) Angel Guevara de la Rosa. Vélez Blanco 29-11-1907. Tercer maquinista. En julio del 36 estaba destinado en el destructor “Almirante Valdés”. En marzo del 39 marcha el exilio. Condenado en rebeldía en 1943 por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo a 12 años y un día.

Fuente: “El Cuerpo de Maquinistas de la Armada Española (1850-1950). A. de la Vega Blasco. Ed. Mº de Defensa (2009)

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