Carta de un comunista a un pequeño patrón español ( I )

Apreciado "… ":

Durante los 20 años largos que llevamos tratándonos, siempre a iniciativa mía más de una vez hemos conversado fugazmente de distintos asuntos políticos y nunca nos pudimos poner de acuerdo en nada. Cuando el martes pasado acudí a tu tienda, ETA acababa de explosionar un coche bomba en la calle Torrelaguna y tu estabas al teléfono hablando de eso con alguien que me pareció ser familiar tuyo. A los pocos instantes colgaste e ipso facto te dirigiste a mi un tanto airadamente para preguntarme a bocajarro si seguía pensando lo mismo de Hebe de Bonafini.

Durante los dos días inmediatamente anteriores a esta nueva barbaridad contrarrevolucionaria del nacionalismo radical vasco, todos los medios de comunicación se pusieron de acuerdo en aludir profusamente a una carta que Hebe había escrito y publicado en Internet el 23 de abril último, es decir, durante la tregua declarada unilateralmente por ETA. En esa carta que tu con seguridad no has leído, la fracción del movimiento de las Madres presidida por Hebe se solidariza con las luchas del MLNV, y tras repudiar el cierre del diario EGIN acusa al Estado español a instancias del gobierno actual, de provocar la ruptura de la tregua, denunciando su carácter totalitario y represivo al decir que "conserva lo peor del franquismo".

Cuando me hiciste la pregunta, como casi todo el mundo tu estabas bajo los efectos de esa mezcla de terror y odio compartido por la inmensa mayoría de la población fuera del País Vasco. Tal como viene ocurriendo desde hace ya tiempo ante cada atentado, exceptuando el PNV, EA y HB-EH, las fuerzas políticas parlamentarias y los medios de comunicación fuera de Euskadi, aprovecharon una vez más para recrudecer su campaña contra el nacionalismo vasco y a favor del extremismo nacionalista español.

Según todas las evidencias, tu formas parte de esa inmensa mayoría subyugada por la propaganda política de uno de los bandos burgueses en pugna. Y si, como parece, el familiar con quien hablabas estuvo o pasó cerca de donde ocurrió el acto, esto ha servido para que la burguesía centralista española reafirme en tu conciencia su posición antinacionalista vasca. Al no advertir que en ese momento pudieras encontrarte bajo los efectos emocionales multiplicados por semejante situación, traté de huir de los sentimentalismos e intenté una explicación racional empezando por querer decir, respecto de Hebe de Bonafini, que al defender en general la lucha del pueblo vasco, esta madre demuestra ser consecuente con la memoria histórica de su hijo, que murió combatiendo en Argentina por una causa política que comparte la misma raíz ideológica con el MLNV: la defensa de la soberanía nacional frente a la intervención extranjera. Por supuesto que no me has dejado terminar la idea. Cuando me escuchaste decir eso de "ser consecuente con un hijo", movido exclusivamente por el terror y la ira me cortaste el discurso para espetarme: "yo también tengo hijos y soy consecuente con ellos". Ahí acabó nuesta conversación porque tú debías atender a tus asuntos profesionales y yo a los míos. Luego tuve necesidad de volver a comunicar telefónicamente contigo por la misma razón de índole privada y me negaste la palabra; mientras derivabas la atención de mi llamado hacia uno de tus asalariados, oi que le decías: "Cógelo tu que es fulano…Este tío se ha vuelto facha".

Yo sé muy bien qué soy y qué debo hacer en política. Y aunque me has lanzado el mayor de los insultos que puede recibir un comunista, semejante acusación no me ofende ni enfada, porque te comprendo. ¿Qué es lo que comprendo de ti? Vamos a verlo razonando sin acritud ni resentimiento. Pero para eso, es neceario empezar por comprender a los que ponen las bombas. ¿Por qué? No te ofendas y sigue leyendo que lo sabrás y estoy seguro que no podrás negar racionalmente que llevo razón.

Vaya por delante que yo me cuento entre quienes piensan que, en estructuras socioeconómicas como la de Euskadi, supeditado como está al Estado español, la política de liberación nacional basada en el programa de organizacionas como ETA es esencialmente burguesa, mejor dicho, pequeñoburguesa, anacrónica y -tanto táctica como estratégicamente- reaccionaria. ¿Por qué es pequeñoburguesa, anacrónica y reaccionaria? Porque a estas alturas del proceso de acumulación del capital en Euskadi, la burguesía vasca propiamente dicha -como la del BBV, por ejemplo- está fuertemente entrelazada con el capital multinacional; sus inversiones en Lationamérica demuestran que ella misma se ha convertido en multinacional y su Estado nacional de proyección hacia el exterior ha pasado a ser el Estado español; por lo tanto fracciones como ésta de la burguesía vasca han perdido todo interés por la liberación nacional de Euskadi.

Bajo semejantes condiciones, el proyecto del MLNV debe pasar necesariamente por la alianza entre la burguesía marginal ineficiente y el proletariado vascos. En este proyecto, el proletariado del resto del Estado español no cuenta. Y no sólo eso, sino que, en la medida en que deje de apoyar activamente al MLNV, o no interfiera la política de opresión del Estado español sobre Euskadi, por ese simple hecho se convierte en enemigo. Esto nada tiene que ver con las necesidades y razones que inspiran el accionar político de los que viven exclusivamente de su trabajo, sean vascos o de cualquier otra nacionalidad y cultura. Para los comunistas, pues, allí donde los que viven exclusivamente de su trabajo se constituyan en mayoría absoluta de la población activa -y este es el caso hace ya tiempo tanto en Euskadi como en el resto del Estado español- ningun proyecto de liberación nacional debe anteponerse a la liberación social de los trabajadores; o sea que, la lucha de los trabjadores por la liberación nacional respecto del capital extranjero, pasa por luchar para alcanzar su propia emancipación como clase nacional frente a toda explotación, o sea, por la lucha contra su propia burguesía. Todo esto lo podrás encontrar explicado extensamente, visitando en la Web, dentro de la página del GPM: http://www.nodo50.org/gpm, el trabajo titulado: "El MLNV y la teoría marxista-leninista de la autodeterminación nacional". ¿Te queda claro que los comunistas no tenemos nada que ver con organizanizaciones como ETA? Y conste que no te hablo de los "comunistas" al estilo Llamazares, Pepe Frutos o Nines Maestro. Me refiero a los comunistas que Marx y Engels definieron en el "Manifiesto" de 1848.

Para que tú y yo nos entendamos hablando en términos coloquiales, lo que quieren los dirigentes, militantes y simpatizantes del Movimiento de Liberación Nacional Vasco es vivir en condiciones tales que solamente los burgueses de origen vasco organicen y usufructúen la explotación capitalista del trabajo dentro del llamado territorio de Euskalherría. Esto no excluye que en el chollo éste de vivir del trabajo ajeno puedan participar eventualmente burgueses extranjeros, pero siempre bajo condiciones aceptables y aceptadas para los "nacionales".

Tampoco importa la etnia de los asalariados, por que ya se sabe que, a la hora de disponer qué se hace con el producto del trabajo social, la ley del valor que rige en todas partes la relación entre explotadores y explotados, no distingue según el orígen genético de unos y otros sino según su distinta condición social; y esta distinta condición social consiste en que quienes trabajan por un salario crean plusvalor, pero no disponen de él ni lo usufructúan, pertenezcan o no al factor RH negativo y hablen o no el euskera. O sea que, como ocurre en todo el mundo, quienes trabajan por un salario en Euskadi están sujetos a las mismas condiciones de vida y de trabajo, sean o no de origen vasco, porque lo que les identifica frente a sus patrones no es el factor genético y cultural sino su común carácter social de explotados. A esto se reduce la estrategia de ETA. Esta es la sustancia y el sujeto que mueve al Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV). Todo lo demás es verso, "razones" ideológicas, justificaciones que encubren el sustrato material sobre el que cabalga la voluntad política tanto de quienes ponen las bombas como de quienes en cada caso mandan ponerlas.

¿En qué te pareces tú a los etarras? No precisamente en poner bombas, desde luego; pero sí en que ambos defienden la pequeña propiedad capitalista. ¿En qué te diferencias? En que el baluarte político de tu propiedad privada es el Estado español con sus poderosas FF.AA., mientras que el referente político de los que ponen las bombas es el MLNV con su aparato político y su escuálida fuerza armada como gérmen del futuro Estado vasco independiente.

Ahora bien, para comprenderte a tí más acabadamente confrontando tu esencia social con la que mueve a los militantes del MLNV, es necesario remitirse al origen más remoto de la opresión del pueblo vasco en la era moderna, es decir, a lo ocurrido en Euskadi durante los últimos 170 años, desde que los burgueses liberales de España fueran inducidos por la ley del valor a vencer por las armas la resistencia reaccionaria de los Carlistas, bloque de poder clerical-absolutista con base social campesina en el caserío vasco. Se trataba de que la formación social vasca predominantemente feudal fuera convertida al capitalismo dentro del futuro Estado español burgués moderno.

Hasta 1830 las aduanas del mercado español estaban en el Ebro y su comercio con Euskadi era tan exterior como el comercio con los ingleses. Los vascos tampoco pagaban impuestos a la hacienda española y acuñaban su propia moneda; por ejemplo: todavía en 1832 la ceca pamplonesa labró una moneda cuadrada, el cornado, que en su anverso ponía F.III.D.G.N.R.1832 (abreviatura de Fernando III Dei Gratia Navarra Rex porque coincidía que el Rey Fernando Vll de los españoles fuera Fernando III Rey de Navarra por la Gracia de Dios). El cornado equivalía a tres maravedíes españoles.

Y el caso es que en Euskadi había mucho hierro y muy fácil de explotar a cielo abierto. Además, sus yacimientos eran los más próximos al mercado inglés (mucho más cercanos que los suecos, por ejemplo), y con unas características que se harían especialmente importantes cuando en 1856 se descubrió el procedimiento Bessemer, que permitió por primera vez producir acero barato en masa a partir de un mineral de hierro poco fosforado (como es precisamente el vizcaíno).

Dada esta ventaja comparativa, la burguesía incipiente española tenía la oportunidad de financiar los aprovisionamientos necesarios de capital fijo para consumar la industrialización de la península mediante las masivas exportaciones del hierro vizcaino a Inglaterra. Pero los Fueros, inspirados en la concepción económica inmovilista del feudalismo autosuficiente todavía imperante en esas tierras, prohibían la exportación del mineral de hierro vasco. La Ley XVII del título I del Fuero de Vizcaya se encabezaba de esta forma: "Que no se saque vena para reinos extraños". Tal fue la raíz del actual conflicto entre el Estado español y Euskalherría. Después de las derrotas sucesivas de los Carlistas acaecidas en las guerras civiles de 1833-39 y 1872-76, las aduanas se trasladaron a la costa. De este modo, aplastando militarmente a la reacción Carlista, las fuerzas progresistas encarnadas en la burguesía española facilitaron políticamente la tendencia de la ley del valor hasta entonces larvada en Euskadi, allanando el camino para completar la revolución social capitalista en España entera, como así fue. Según el Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833, en las cuatro provincias vascas vivían por entonces 518.455 habitantes, en su mayoría de condición campesina. En 1975, este mismo territorio había pasado a ser habitadio por 2..556.297 personas, de las cuales el 93,7% vivía en 269 municipios urbanos.

Entre 1876 y 1975, los hitos más importantes de la historia contemporánea española fueron tres: la instauración de la segunda república, la guerra civil y el franquismo.

En su libro "La Iglesia como problema en el País Vasco" (Buenos Aires, Editorial Vasca Ekin, 1973), Manu Elu Lipúzcoa reproduce unos datos tomados de Astilarra (pseudónimo): "Historia documental de la guerra de Euzkadi" (aparecida en México en 1941 con más de 800 páginas y numerosísimos documentos vascos, españoles, alemanes, italianos y franceses) donde cifra en 930.000 los vascos que sufrieron el impacto de la primera violencia y represión franquistas.

Vascos muertos en campos de batalla 10.800

Vascos muertos por la aviación 15.200

Vascos heridos de gravedad 49.500

Vascos asesinados o fusilados (hasta marzo de 1939) 21.780

Vascos prisioneros en campos de castigo (en 1939) 86..550

Vascos exiliados por fuerza o por voluntad 150.000

Vascos sancionados de otras formas 595.000

TOTAL 929.630

Los "vascos sancionados de otras formas" son quienes sin sufrir condena de prisiones o exilio –nos dice Lipúzcoa-:<<fueron incluidos y afectados por otra clase de castigos; prisión moderada, obligación de presentarse y firmar cada día o periódicamente en los registros de la policía o en los cuarteles de la Guardia Civil, retención de sus cuentas corrientes, requisa de muebles o inmuebles y negocios, multas no inferiores a las 10.000 pesetas (de 1939), destitución de cargos, empleos, sueldos, etc.>>

En función de la población calculada para las cuatro provincias vascas (1.324.000 habitantes) eso significa que el 70.22 ª% de la población vasca sufrió los efectos de la primera violencia franquista. Todas estas víctimas eran padres o hijos, abuelos o hernanos, tios o cuñados de otros que les sobrevivieron y acusaron hondamente todo ese sufrimiento y odio frente al enemigo centralista. Y esto se trasmite y fija de modo indeleble en la memoria colectiva.

Según la encuesta dirigida en 1984 por el sociólogo vasco José Ignacio Ruiz de Olabuenaga –director a la sazón del Gabinete de Prospección Sociológica de la Presidencia del Gobierno Vasco- directamente o a través de algún miembro de su familia, un 15% de los vascos mayores de 18 años fueron víctimas de la primera violencia franquista. Ese 15% supone 238.000 personas que sufrieron esa violencia que, como escribe Ruiz de Olabuenaga (Violencia y ansiedad en el País Vasco, Bilbao, Ediciones Ttarttalo, S.A., 1985): "Va desde la represión económica hasta la cárcel, el exilio y aún la muerte" .

Pero aquellos vientos que trajeron estos lodos no cesaron ahí. Entre 1956 y 1975, ante la contestación violenta de los vascos, la Dictadura de Franco implantó nueve veces el Estado de excepción en Guipúzcoa, siete veces en Vizcaya y cuatro veces en Alava y Navarra. Esto explica sin duda por qué los vascos recuerdan vívidamente la insurrección franquista más que en otras partes del Estado español.

Ander Gurruchaga, en su obra ya citada El Código Nacionalista Vasco durante el franquismo, expresa acertadamente la ligazón existente, a nivel simbólico también, entre la violencia fundacional del NUEVO Estado español de Franco en Euskadi y la violencia estatal española desencadenada de nuevo contra los vascos en los estados de excepción. Véanse sus páginas 293 y 297:<<Los estados de excepción reproducen simbólicamente el acto fundacional del nuevo Estado franquista porque implican que abiertamente la violencia se transforma en el principio fundador del orden franquista. La consecuencia de esta situación se interpreta como la reproducción del "código de guerra que dio origen al surgimiento del régimen franquista, es decir, deslegitimación como sistema social capaz de crear un espacio público donde la convivencia sea evidente (…) los estados de excepción reproducen simbólicamente la violencia fundacional del régimen franquista y representan la escisión de la sociedad en dos grupos que se reconocen uno a otro en los actos cotidianos o excepcionales de transgresión. Así pues, el punto de unión de unos y otros es el conflicto, la transgresión de la normativa oficial>>

Ha sido Alfonso Perez-Agote quien ha aislado, con precisión, la función clave de los estados de excepción franquistas. En una conferencia dictada en el mes de febrero de 1980 con el título de: "Problemas de legitimación del Estado franquista en el País Vasco", recogida y reelaborada en su libro: "La reproducción del nacionalismo"…, nos señala (pág. 79 y sgtes.):

<<¿Qué son los estados de excepción?. La declaración de estado de excepción significa la creación de una situación de violencia indiscriminada sobre un territorio. Por supuesto que en el País Vasco se daba continuamente una persecución, discriminada, a los demócratas, a la izquierda, a los nacionalistas, etc. Se sufría una persecución que aunque abarcaba a amplios sectores de la población era relativamente discriminada respecto a ésta. Pero los estados de excepción tenían la virtud de no discriminar, de provocar una situación de violencia represiva de un territorio definido… En este sentido fue paradigmático (aunque tal vez sea porque su cercanía en el tiempo hace que nos acordemos mejor de él) el último estado de excepción, durante el que pueblos enteros, barrios enteros, ciudades enteras fueron sometidos a situaciones de temor indiscriminado…

Lo que lleva consigo esa indiscriminación de la población a la hora de reprimir sobre un territorio es precisamente la discriminación del territorio objetivamente definido, en términos de violencia y de significación social. La discriminación del territorio, lo cual deslegitima la unidad del territorio del Estado y legítima, es decir, da significación social al territorio diferenciado en términos de unidad y de diferencia. Dentro del territorio diferenciado por la represión este territorio es significativamente diferencial, tanto para los nacionalistas como para los que no lo son. Pero la significación de este territorio afecta también a los ciudadanos del Estado que no lo habitan, porque es el Estado el que objetivamente está marcando este territorio (y hoy en día la significación de Euskadi como territorio diferenciado sigue dándose, pues tanto nacionalistas vascos como nacionalistas españoles, se plantean Euskadi como problema>>

Los "estados de excepción" son los momentos (que duran meses) culminantes y exacerbados de la violencia estatal franquista contra los vascos. Pero esa violencia se ejerce también cuando no hay estado de excepción. El resultado es que son docenas de miles los vascos detenidos, miles y miles los vascos presos y torturados por el Estado español franquista.

La vivencia de haber sufrido esa violencia estatal franquista discriminadamente (más virulenta, distinta y diferente que otros pueblos del Estado español) ha desarrollado entre los vascos de toda condición social una cultura contestataria tan violenta y cruel como la que sufrieron. Un sociólogo vasco, Luis Nuñez, publicó en 1977 una trilogía de la que forma parte el libro: "La sociedad vasca actual" (San Sebastián, Editorial Txertoa, 1977). En él figuran estos dos párrafos:

<<La importancia de la represión ha sido tal que es imposible hacer de ella una valoración que represente algo o que indique algo más o menos preciso. Creemos que la represión ha ejercido una influencia grande en la actual generación vasca, en su cultura, en la manera de ver el mundo, en su sicología. El fenómeno de la represión física ha sido sin duda alguna uno de los de mayor importancia social de los tiempos recientes. No es en absoluto exagerado decir que ha marcado a una generación. No tanto quizá como una guerra, pero tampoco mucho menos.

La represión está en la base de muchos de los reflejos y comportamientos actuales de la población. Así dentro del entramado de causas y efectos que se entrelazan a la descripción de la actual sociedad vasca, la represión tendría que figurar, ya hoy, más bien entre las causas de la situación presente>>.

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