Carta abierta Ramón Cotarelo

Como prefiero pecar de ingenuo que de injusto, voy a partir del supuesto de que realmente piensas lo que dices en Respuesta a mis críticos (posibilidad que, por cierto, también contemplo en mi artículo Cotarelo es un valiente, al que aludes sin citarlo). Me da un poco de vergüenza explicarle a todo un profesor los rudimentos de la semántica y de la lógica elemental, pero todo sea por la presunción de inocencia.

&nbsp &nbsp &nbsp Me ceñiré a los puntos que enumeras en tu Respuesta:

  1. Una cosa es condenar el uso de la violencia en un Estado democrático y otra muy distinta condenar a ETA y solamente a ETA. Yo no soy partidario de la fórmula condenatoria y lo he argumentado en diversos artículos; pero aun en el supuesto de que aceptara dicha fórmula, me negaría a condenar aquello y solo aquello que el poder quiere que se condene, y no necesariamente por afinidad con el hecho o la organización a condenar. Tras algunas aclaraciones previas (te invito a leer, por ejemplo, mi reciente artículo Ni ETA ni E.T.), yo podría “condenar” globalmente el franquismo; pero si alguien me exigiera que condenara a Fuerza Nueva y solo a Fuerza Nueva, me negaría en redondo. ¿Por qué? Porque no admito que nadie me diga a quién, en concreto, tengo que condenar, y, sobre todo, porque condenar a FN y a nadie más equivaldría a decir que FN es nuestro único o nuestro principal problema.

  2. Yo he visto tu réplica en Insurgente, y te he leído a menudo en la prensa impresa. Si tú has leído algo mío en lo que va de siglo (aparte de mis columnas científicas de Público), solo puede haber sido en Gara o en algunos periódicos digitales, porque todas las demás puertas me han sido cerradas. Y, en cualquier caso, somos muchos y muchas, en la izquierda extraparlamentaria, los que queremos que se puedan expresar todas las opiniones, incluso las de quienes nos atacan. Lo único inadmisible son las mentiras y las calumnias; como, por ejemplo, que alguien me llame correveidile de pistoleros.

  3. Efectivamente, quienes defienden lo que defiende II-SP no llevan escolta. Pero no porque no la necesiten. A los miles de secuestrados y torturados (más unos cuantos asesinados) anualmente por el terrorismo de Estado y por las organizaciones de extrema derecha no les habría venido mal un poco de protección.

&nbsp &nbsp &nbsp Dices que te han llamado rata. No he leído ningún texto en el que te llamaran tal cosa; pero como en mi artículo Cotarelo es un valiente aparece la palabra “rata”, podría ser que te refirieras a él. Pecaré de ingenuo antes que de injusto una vez y te explicaré el uso del condicional, que un reputado profesor debería conocer. Lo que yo digo, y lo repito, es que si haces tus acusaciones a sabiendas de que carecen de fundamento, eres una rata de la misma raza que las que infestan las cloacas del poder; y si de buena fe piensas que tus acusaciones son fundadas (y esto no es pura retórica, pues no excluyo dicha posibilidad), entonces el ingenuo eres tú. Y además de ingenuo, valiente; porque si los de II-SP fuéramos realmente como crees o dices creer que somos, lo tendrías crudo. Por suerte para ti (y para Rosa Díez, Fernando Savater y un largo etcétera), nuestro rechazo de la violencia como instrumento político es tan sincero como nuestra negativa a condenar aquello y solo aquello que al poder le interesa que se condene.

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