Carta abierta a Jean Marcel Chéry: ‘Asesinato del castellano y de la libertad de expresión’

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El 28 de abril de 2008, le dirigí un correo al Jefe de Información de La Estrella de Panamá, con copia a la editora encargada de Opinión y a otros cuatro periodistas de La Estrella de Panamá. Han pasado o­nce días y no he obtenido respuesta. El correo es el siguiente:

Jean Marcel Chéry

Jefe de Información de La Estrella&nbsp de Panamá

Respetado periodista:

Estoy seguro que usted desconoce que soy víctima de la más flagrante violación a la libertad de expresión, realizada supuestamente, por laperiodista Doris Hubbard-Castillo, editora encargada de Opinión y Sociedad del diario La Estrella de Panamá, por yo defender el uso correcto de nuestra lengua materna. Es la clásica situación kafkiana, inconcebible en pleno siglo XXI.

Cuando el 25 marzo de 2007, le escribí a usted, entre otras cosas le expresé:

Pienso que existe una interrelación entre el proceso educativo y los medios de comunicación social, ya que éstos proporcionan multitud de informes y noticias, pero todo ese inmenso caudal de datos hay que asimilarlo, interpretarlo, relacionarlo dialécticamente y emplearlo para la perfección integral de uno mismo, y para el servicio incondicional a la sociedad. Es decir, no se trata sólo de instruir, sino sobre todo, de educar, de forjar mejores ciudadanos. Usted conoce mejor que yo la importancia que tiene el buen desempeño de los medios de comunicación en ello. “La ignorancia mata a los pueblos, por eso es preciso matar a la ignorancia” expresó José Martí, así como “Ser culto para ser libre”.

El 21 de agosto, el ‘Panamá América’ me publicó un artículo titulado originalmente, ‘Analfabetos funcionales en Panamá. Crónica de una muerte anunciada’. En ese artículo expreso que entre los principales elementos que determinan si una universidad es eficaz, está la participación en la vida comunal. Pues bien, considero que esto también es válido para los docentes, por lo que he tratado de hacerlo mediante el envío de mis modestas opiniones a los periódicos.&nbsp

Respetado periodista Chéry, al poco tiempo de arribar a Panamá, sin haber puesto un pie en un aula, me percaté de la crítica situación de la educación en el Istmo. Sólo tuve que sintonizar la televisión local, leer los periódicos y oír las comparecencias de los legisladores y de algunos profesores universitarios, incluso con el grado científico de ‘doctor’. Como he expresado en varias oportunidades, muchos no saben leer y escribir en su lengua materna.

No puedo aceptar que ahora pretendan que la mala calidad de la educación es un desastre que se ha presentado de súbito, ya que a todas las autoridades académicas de Panamá -entre ellas, las que han dirigido el MEDUCA durante el gobierno de Torrijos-, con las que he podido conversar, les he expresado mi preocupación al respecto, así como lo que estimo se debe hacer.&nbsp

Ni una sola de estas autoridades ha rechazado mis argumentos; todo lo contrario, siempre me han manifestado que tengo razón y que continúe con el mismo entusiasmo. Les he exteriorizado mi disposición a colaborar para ponerle fin a esta penosa realidad, pero no me han permitido poner en práctica mis propuestas, por lo que puedo aseverar que la crisis de la educación en el Istmo es la crónica de una muerte anunciada.

Diariamente, La Estrella de Panamá incurre en graves errores gramaticales: utiliza palabras que no significan lo que quiere expresar el autor, uso del ‘dequeísmo’, no emplea el ‘de’ cuando debe hacerlo, omite la preposición ‘a’, pone plural donde no existe, utiliza incorrectamente la expresión monetaria, forma la oración como si fuera en inglés, etc.

Por ello, le propuse impartirles –gratuitamente- una capacitación a los periodistas, que comprendiese: Economía, Español,&nbsp Estadística&nbsp y Metodología de la Investigación Científica. Usted no me respondió.

En numerosas oportunidades, La Estrella de Panamá ha modificado mis artículos, incurriendo en graves errores gramaticales. A pesar de mis protestas al respecto, La Estrella de Panamá no ha publicado ni una nota, donde hiciese constar los errores cometidos.

El 20 de abril de 2008, le envié un extenso correo a laperiodista Doris Hubbard-Castillo, donde le expresé mi disgusto por las modificaciones introducidas a mi artículo ¡Evitemos la explosión social!, publicado ese día, cuyo inicio fue convertido por La Estrella de Panamá en una expresión incoherente, carente de significado.&nbsp

La editora encargada de Opinión y Sociedad del diario La Estrella de Panamá me respondió ese mismo día: “Este correo es personal, las cosas de trabajo las recibo en el correo de la estrella”, dado que le escribí a la dirección electrónica de La Estrella de Panamá&nbsp con copia a su cuenta en gmail. Fue la única respuesta que obtuve de laperiodista Doris Hubbard-Castillo. Le reenvío el correo en cuestión.

Esperé infructuosamente, que La Estrella de Panamá publicase una nota donde hiciese constar el error cometido, además de publicar el párrafo en la forma correcta: “Escribo el 10 de abril, cuando se cumple un mes de haber comenzado oficialmente, el curso escolar 2008. Miles de estudiantes continúan sin recibir clases, ya sea por las fibras de vidrio, carencia de mobiliario escolar…”.

Lo que hizo La Estrella de Panamá fue no publicar mi artículo ‘Primeras reflexiones sobre las encuestas’, en mi habitual columna dominical.

La mejor señal de que nos encaminamos hacia un régimen totalitario es cuando los mismos periodistas aplican la censura. ¿Qué opina usted? ¿Qué va a hacer?

Le agradezco de antemano la atención que me dispense y le deseo que disfrute de un buen día.

Manuel Castro Rodríguez.