Carta a los niños de Gaza

Queridos niños y niñas de Gaza:

Desde luego que ustedes han sido los más castigados por la atroz agresión del terrorismo sionista que desde hace décadas viene diezmando al pueblo palestino. A partir de la primera intifada el año 2000 vimos a muchos jóvenes y a niños enfrentándose a pedradas a los tanques israelíes y vimos como los soldados sionistas les disparaban utilizándolos de blanco en sus prácticas de tiro.

En estas últimas semanas, tras una nueva invasión a Gaza, ustedes se han convertido en el símbolo de resistencia y han merecido el reconocimiento mundial por su valentía y arrojo. Elmonstruo sionista es cobarde y disfruta asesinando bebés, niños, jóvenes, madres embarazadas y ancianos. Ante la mirada indiferente del mundo los verdugos continúan aniquilando a los que ellos llaman “terroristas” enemigos de la paz y la democracia, que según sus convicciones deben ser exterminados de la faz de la tierra. Los cruzados y los judíos han firmado una santa alianza y no cejarán el empeño de cumplir su propósito. Los gobiernos de Europa, Estados Unidos y algunos países árabes son también cómplices del genocidio.

Este cuento de terror lo protagonizan el espectro de Nicolás Sarkozy, la plañidera de Rodríguez Zapatero, el mafioso de Berlusconi, la vampiresa de Ángela Merkel o el matarife de George Bush que no hacen más que redactar esquelas funerarias en un claro apoyo al gobierno israelita. Sin olvidarnos, por supuesto, delfaraón de Egipto Hosni Mubarak, fiel lacayo del imperio nazi-sionista, este tirano al lado del rey Abdalá de Jordania y los jeques de Arabia Saudita junto al corrupto de Abú Mazen conforman el harén de rameras al servicio del imperialismo

En la trama no puede faltar el hada malvada de Condoleza Rice, el heraldo negro que cumple a la perfección su papel de sepulturera, su hermano gemelo Barak Husein Obama pronto ingresará en el club de los caníbales ansioso por clavar sus fauces en los lugares más remotos de la tierra. Todos estos sátrapas, queridos niños, niñas y jóvenes de Gaza, alimentan al ogro de Ehud “Frankestein” Olmert, una abominable criatura engendrada en las cloacas de Tel Aviv.

La franja de Gaza de 360 kilómetros cuadrados se encuentra completamente aislada y en su reducido espacio se concentra la mayor densidad de población del planeta. Es decir, 4000 personas por kilómetro cuadrado. El pueblo palestino hacinado apenas si puede respirar, en la impotencia no le queda otra que arrancar las hojas del calendario sin que se vislumbre ninguna esperanza en el horizonte. Buena parte de sus habitantes son refugiados de la ocupación Israelí de 1948. La principal ciudad es Gaza y le siguen en importancia Rafha, Jan Yunis, Yabalia, Beit Hanoun y Beit Layla que en total suman un millón y medio de habitantes de los cuales el 50% es menor de 15 años.

Sin duda la franja no es más que un gueto muy similar al que crearon los nazis en Varsovia, un campo de concentración rodeado de muros y alambradas bajo la estricta vigilancia de los carceleros hebreos que son los que mantienen el control de las fronteras, del espacio aéreo, terrestre y marítimo. El bloqueo es tal que la supervivencia de la población depende por completo de la ayuda que llega del exterior.

La crisis humanitaria causada por el “castigo colectivo” al que se ven sometidos es insoportable.En el año 94 tras los acuerdos de Oslo se le devolvió a la Autoridad Nacional Palestina el 80% del territorio sin que su soberanía sea efectiva. En enero del 2006 el movimiento Hamas ganó las elecciones pero su triunfo, a pesar de la claridad de los resultados, no fue reconocido por los gobiernos occidentales que consideran a Hamas un satélite de Siria e Irán. En junio del 2007 el movimiento Hamas tomó el mando de la franja tras una guerra interna con el grupo Al Fatha leal al presidente Abú Mazen.

Por estas circunstancias Israel declaró a Gaza “territorio hostil”. A pesar de todo Gaza no se rinde ni se rendirá jamás pues ya ha aguantado una y mil veces el asedio de la fiera sionista. Su epopeya es memorable y no tiene precedentes en los anales de la historia, sus pobladores han cavando túneles, todo el subsuelo de Gaza ha sido agujereado como si se tratara de un hormiguero o de una ratonera, los combatientes enterrados vivos en esos socavones, tal y como planeara Ho Chi Minh en Vietnam, apenas ven la luz del sol y en medio de esa perpetua oscuridad esperan al enemigo agazapados prestos a inflingirles el merecido castigo.

En todo caso la superioridad de las fuerzas es aplastante, la maquinaria militar israelí es una de las más avanzadas del mundo y cuentan con el apoyo de la CIA y el Pentágono para consumar el holocausto, cuentan con un ejército que posee armas sofisticadísimas de última generación, misiles, tanques, helicópteros, aviones de combate que lanzan bombas que estallan en el cielo y vomitan fósforo blanco y derriten los cuerpos o mutilan horriblemente a las víctimas, los cañones sionistas lanzan miles de toneladas de bombas enriquecidas con uranio empobrecido en un vano intento por demoler la ciudad sitiada.

Los perros rabiosos no conformes con la carnicería torturan, violan con sus bayonetas a los niños y niñas o a lasmujeres, son sádicos que se ensañan con los más débiles. Los palestinos a pecho descubierto se enfrentan al invasor en una lucha desigual propia de suicidas. La resistencia se defienden como puede lanzando cohetes artesanales Alkasam o armados con sus ametralladoras de contrabando, con sus bombas caseras, pistolas y cócteles molotov.

Esa maldita hiena sedienta de sangre devora a los niños y niñas de Gaza, niños y niñas que han sido testigos del asesinato de sus padres, de sus hermanos, de sus abuelos, que han contemplado a sus amigos, a sus parientes sin piernas, sin manos, sin ojos, sin cabezas, destripados e irreconocibles. Los niños de Gaza ya no lloran, envejecidos prematuramente callan y sus ojos brillan de rabia e impotencia mientras juran vengar a los suyos.

La televisión mundial transmite en directo la masacre como si se tratara de un reality show porque los telespectadores occidentales son morbosos y depravados que gozan con el dolor ajeno, son seres perversos que incluso regalan a sus hijos juegos de play station para que sigan la matanza virtual.de los moros despreciables, infieles que tienen bien merecido el escarmiento.

En la franja no existe la basura porque la gente se come hasta la suela de los zapatos, falta el agua y las plagas y enfermedades acosan a sus habitantes. El enemigo sionista mata el ganado, las gallinas, los burros, las vacas, envenena el agua o riega de sal la tierra hasta dejarla estéril. Todas estas macabras afrentas cometidas por estos diabólicos sicarios ustedes jóvenes, niños y niñas de Gaza deben grabarlas en su memoria para el resto de sus días.

Las imágenes son estremecedoras y contundentes. Huele a carne chamuscada y los buitres revoletean en busca de la carroña. Aunque las evidencias son irrefutables hay muchas sabandijas que dicen ser intelectuales y periodistas en Estados Unidos y Europa que justifican la ofensiva y tildan de terroristas a los defensores. Sin mar, sin tierra, sin cielo, sin estrellas cubiertos por un diluvio de escombros y hierros retorcidos los guerrilleros, los niños, las mujeres, los hombres o los ancianos una y mil veces muertos se levantarán de sus tumbas y volverán a empuñar los fusiles.

Mr. Bush y sus súbditos mientras tanto brinda con champagne en el hotel Hilton del balneario de Sharm Sheikh en Egipto, se les nota un poco fatigados pues desde hace horas buscan una resolución consensuada que no hiera sensibilidad de los judíos. En ese mismo instante en Gaza aviones de combate F16 lanzan sus bombas inteligentes que dejan en pocos segundos reducido a escombros un edificio de diez pisos. Tras una corta pausa vuelven a pasar los escuadrones y su metralla provoca un terremoto que estremece los cimientos de la ciudad. Saltan por los aires casas y edificios que se desmoronan hechos trizas. Descalzos, hambrientos, sedientos, agonizantes resiste el pueblo palestino su inexorable destino: ser moneda de cambio en la mesa de negociación. Pero ellos no se rinden pues eternamente han enfrentado al invasor y no cejaran en el empeño de expulsar hasta el último soldado sionista de su amada patria.

Fue la o­nU, fueron los países civilizados los que fundaron esa nación de detestables usureros, de miserables tacaños, de avaros judíos apatridas. Era necesario sacrificar al pueblo palestino, robarle sus tierras y condenarlo al exilio para darle vida al parásito. Sin el menor escrúpulo ejecutaron la sentencia. Pero tranquilos que la historia es justiciera y muy pronto el enemigo que ha causado tanta muerte y dolor pagará muy cara su osadía. No hay que desesperarse, las madres siguen pariendo hijos e hijas que con una sonrisa en los labios anticipan la victoria. No hay reconciliación posible, todas son falsas promesas, palabras vacías y palomas de paz que se transforman en vampiros de guerra, mentiras y más mentiras y de nada vale entregar una rama de olivo si te devuelven una puñalada trapera.

Lamentablemente hay que aprender a leer y a escribir con pólvora y dinamita y el futuro de los niños tal vez no sea otro que el convertirse en bombas humanas. Pías voces dirán que estoy haciendo apología de la violencia pero es tan cruel la realidad que deja sin argumentos hasta los más enconados pacifistas. Los líderes del mundo dicen estar muy preocupados por la situación en oriente medio, tanto que se reúnen en grandes cónclaves a darse golpes en el pecho para al final firmar sus resoluciones que no sirven ni para limpiarse el culo. En nombre de la paz se hartan de viandas y alcohol en lujosos hoteles de cinco estrellas mientras redactan sus resoluciones lamentando el número de muertos y heridos y haciendo un llamado a las partes para que pacten un alto el fuego.

Lo más repudiable es que la o­nU no ha sido capaz de emitir un comunicado de condena ante tamaña carnicería. Su papel se limita a enviar ataúdes y mortajas para aliviar la agonía de los supervivientes. Es duro decirlo pero el único lenguaje que entienden los sionistas y sus aliados es el lenguaje de la guerra, han apostado por ese demencial juego del ojo por ojo diente por diente que seguramente no tendrá fin.

Niños y niñas de Gaza gracias por su entrega y por su valor, ustedes son un ejemplo para el mundo, arropados con el pañuelo palestino, el tradicional kefia, y con el puño en alto siguen allí enfrentan a los soldados, a los tanques, a los helicópteros y aviones sionistas. Esta Intifada ya no la detiene nadie ¡Vivan los niños de Palestina! ¡Vivan los niños de Gaza! Héroes y mártires precoces, valientes guerreros invictos que han fecundado con su sangre la tierra yerma de Palestina.

En honor a la verdad desde el otro lado del muro no todo es silencio y complicidad pues también existe una humanidad solidaria que está con ustedes, que sufre con ustedes, una humanidad que no los olvida y los tiene presentes pues su dignidad y coraje nos devuelve la esperanza en que la vida se impondrá sobre los traficantes de la muerte.

Carlos de Urabá 2009

Investigador de Colombia.

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