Carta a la madre que me parió:

“the mothers day” y &nbsp su connotación&nbsp rentista, mercantilista y capitalista no basta para desarmar los corazones cada vez que llega ese día. Yo cuento con la suerte de saber que eres una de las mujeres que te opones a estar asignando días a cada cosa&nbsp y más&nbsp que éstos se declaren festivos, así que bien puedo dedicarte esta carta&nbsp en éste día.

Más allá de lo personal, que no incumbe sino a nosotros y no justificaría para nada que esta carta fuera pública quiero escribirte a ti y a todas las madres de mi tierra: mujeres que paren hijos y más hijos con la esperanza y la lucha constante por alcanzar el mundo nuevo.

No me explico a veces, cuando voy en el metro, viendo tantas y tantas de ustedes yendo y viniendo con sus muchachos, bañaditos y hermosos y verlas como los celan y los cuidan, digo, no entiendo que aun se crea o se diga que nuestra familia es patriarcal, no, eso no es verdad en mi Venezuela. Aquel cuento de que el hombre es el “sostén” de la familia es una gran mentira. No mamá, Venezuela tiene nombre de mujer, es la mamá grande. Yo las veo en las calles, en los barrios, como cuidan no sólo a sus hijos sino a sus maridos, cómo son exigentes para que la familia prospere, para que los muchachos se eduquen y estén sanos.Como se integran a la lucha que damos a diario por crear el socialismo.

Yo vivo a diario, tu lo sabes, comparto y asisto en lo que puedo el dolor de tantas y tantas madres que me llaman por teléfono para que las ayude con sus hijos que consumen drogas, ese terrible monstruo que acecha en cada esquina a los jóvenes para enriquecer a hombres viles sin corazón que destruyen con tal de obtener míserables ganancias, tú sufriste por mi, como ellas sufren todavía. Tu amor infinito hizo lo imposible para que el infierno no se llevara a tu hijo y yo volví&nbsp a este mundo por ese amor tuyo.

Tú me oyes como les doy esperanzas y doy la lucha tenaz y necesaria para que los hijos de tantas madres tampoco terminen en el infierno donde yo viví. Así de igual manera serán las madres de los muchachos delincuentes, de los muchachos indigentes, de los muchachos enfermos, de las muchachas prostituidas, de los hijos que van por los malos pasos que obliga a veces esta sociedad capitalista..

Ser mujer es ser parte del milagro de la vida, es ser gestora, portadora, vientre de lo eterno. La capacidad de engendrarnos y parirnos, de amarnos y velar por nosotros es un concurso invalorable para la misma vida.

En mi Venezuela revolucionaria, son las mujeres, casi todas madres, porque aquí ese oficio se practica desde la adolescencia, las que se ponen sus franelas rojas y van a gritarle a mi Comandante: ¡Te amo Chávez! ¡Te amo!, ¿Por qué salen y por qué lo aman? Me pregunto. Por madres.&nbsp Sólo son ellas las que saben lo importante de lo que se está haciendo que no es para nosotros sino para los hijos. Sólo ellas asumen con tanto coraje la defensa de nuestro camino al socialismo. Ellas son quienes recuerdan como antes no había mercales (mercados populares), ni barrio adentro (atención médica), ni universidades, ni liceos bolivarianos, ni simoncitos (escuelas infantiles), ni hospitales cardiológicos, ni ninguna atención hacia hijos que debían crecer embrutecidos para engrosar las nóminas de los obreros en las fábricas de los señores del dinero.&nbsp Sentir y ver el futuro de sus hijos como algo posible, las hacen pagarle con gritos de amor a Hugo Chávez

Luisa Cáceres de Arismendi, &nbsp Josefa Camejo, Juana “la avanzadora”, Joaquina Sánchez, Dolores Dionisia Santos Morelos quien muriera con las armas en las manos en la batalla de Carabobo, Eulalia Burós, Barbarita De La Torre, Ana María Campos y María Rosario navas, quien después de haber visto morir a muchos de sus hijos en la Independencia, se plantó sobre el más pequeño, niño aún y le dijo: “”Levántate, conozco quien te llama, tu iras sobre tus pies y yo llevaré tus armas!” Todas ellas al igual que todas las mujeres que&nbsp a diario bajan de los cerros, se levantan en los campos, al igual que todas aquellas que le gritan “te amo” al presidente y al igual que tu, madre mía, ¡son las que están pariendo patria!!!

Madre, solo quise agradecerte en esta fecha, cómo se debe hacer a diario, la vida que me diste y la que me volviste a dar al luchar incansable por mi y de igual manera darle las gracias a todas la madres de esta tierra tan bella donde vivimos, por su compromiso y su combate al frente de nuestra indestructible Revolución.

Todos los días son el día de la madre, yo quiero darles mi corazón a todas, porque todas son como mi madre. Sigan pariendo hijos y pariendo patria. Sigan amando al presidente y avanzado infinitas en la marcha revolucionaria, sigan siendo tan grandes y nobles cómo son, hasta siempre, hasta que salga el sol que ilumine a todos, adelante, siempre adelante, camaradas.

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