Carta a Felipe Pérez Cruz, en respuesta a su panfleto del 28-04-2009

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Carta a Felipe Pérez Cruz, en respuesta a su panfleto del 28-04-2009

Felipe Perez Cruz:

Usted escribe: “Su ejercicio hipercrítico le lleva sistemáticamente a buscar todo tipo de contradicciones e insuficiencias en el curso del movimiento revolucionario cubano. Y en tal esfuerzo nos devela no pocas de las deficiencias&nbsp y retos que tenemos.”

Aprecio en sus palabras un afán de desvalorizar las críticas porque usted las califica de “hipercríticas” lo cual presupone una posición extremista.&nbsp Criticar la sociedad cubana en general, a estas alturas, no puede hacerse de otra manera que no sea en modo superlativo, porque en modo superlativo se manifiestan todas las contradicciones actuales que en ella existen.&nbsp En modo superlativo, los dirigentes del Partido apologetizan, igual que Usted, la realidad y justifican o simplemente ignoran las verdaderas causas de muchas de las contradicciones.

No se puede pretender estar dispuesto a la crítica sin estar dispuesto a aceptarla, aún cuando sea superlativa. En filosofía hay muchos recursos.&nbsp Recuerdo aquel ensayo titulado: “Crítica de la crítica crítica”.&nbsp Este juego de palabras, para los no acostumbrados al lenguaje profundo y complejo puede resultar una perfecta estupidez, cuando no un mal empleo de la gramática.

Las contradicciones actuales en la sociedad cubana no hay que “buscarlas” en ninguna parte, ellas están ahí y se manifiestan como realidad.&nbsp Somos los hombres los que percibimos esa realidad y la aceptamos o no y la interpretamos para bien o para mal, correcta o incorrectamente.&nbsp Usted, como ya le respondieron, es muy subjetivo mientras que la realidad cubana es de piedra pura.

Si como Usted mismo dice, le interesa conocer otras formas de percibir y reflejar en la conciencia las realidades cubanas, para lo menos que debería ser es para “enseñar a la praxis revolucionaria” y lo cito: “…a crecer en lucha no solo con el programa desembozadamente genocida y anexionista del imperio, también en competencia con otras posiciones adversas…”

Si a estas alturas la práctica revolucionaria no ha logrado convivir con el pluralismo es porque no ha sido verdaderamente revolucionaria.&nbsp Lo revolucionario es aquello que se proclama rebelde y cambiador de patrones y valores envejecidos en su uso y abuso.&nbsp Pero como hablamos aquí de revolución social, son valores y patrones impuestos desde posiciones clasistas.&nbsp Para los comunistas, revolución es barrer con patrones y valores desarrollados e impuestos por las clases dominantes y explotadoras de la clase trabajadora.&nbsp Pero esta barrida no es ni genocida ni excluyente.

La práctica revolucionaria “aprendió” desde el Manifiesto Comunista que la lucha era, precisamente contra un enemigo bien definido y no contra “otros sabores”.&nbsp Lenin le puso mucha práctica a su ideal de democracia dentro del Partido y los Soviets, pero luego otros se encargaron de “remodelar la democracia” también a cuenta de la agresión externa.

En última instancia habría que reconocerle al enemigo que dio en el clavo porque con sus agresiones creo el caldo de cultivo para los burócratas y los monopolizadores del poder.

Más adelante, Usted dice:

“Desde la ciencia y la cultura, con los inapreciables saberes que aporta nuestra intelectualidad académica, científico técnico, artístico y literario, se estudia, evalúa, critica y sistematiza&nbsp &nbsp la praxis política de la Revolución Cubana. Los resultados se socializan y discuten en numerosos foros, con participación nacional e internacional.”

Nada en Cuba “socializa” la llamada “praxis política de la Revolución”.&nbsp La acción política del Partido es única y monolítica.&nbsp Si bien admite cierto grado de discrepancia en determinados foros que no son del dominio público porque se discuten bajo la sombra “protectora” de Asuntos Internos, los reclamos de los Militantes de Base no son aplicados para nada.&nbsp La organización militarista del Partido no permite la llamada socialización de nada.&nbsp A los Militantes se les imponen mandamientos y se les exige cumplimiento “al pie de la letra”.&nbsp El Comité Central exige como un Estado Mayor; y eso, ni es democracia ni socializa nada.&nbsp Los disidentes son sancionados por los propios estatutos del Partido, los discrepantes son coaccionados y/o reprimidos por pensar diferente, por discrepar, etc.

Los altos dirigentes del Partido toman decisiones que afectan la vida de los ciudadanos y los ciudadanos no pueden hacer otra cosa que acatarlas o violarlas.&nbsp Eso no socializa la “praxis”, eso impone la acción de un grupúsculo desde el poder.

Además del Partido, no existe ninguna otra organización que pueda discutir nada de lo que hacen desde el partido los dueños del poder.&nbsp El Poder Popular no tiene poder alguno, está controlado por el Partido y depende de los recursos asignados por este para tomar decisiones y actuar en interés del pueblo.&nbsp Eso no socializa la “praxis”.

Repito, no hay ninguna acción política en Cuba fuera del Partido, y ese es el concepto que defienden, desde el poder, todos y cada uno de los altos dirigentes.&nbsp &nbsp Usted aparenta estar muy bien educado e instruido así que defender eso como “praxis socializada” es simplemente inadmisible viniendo desde alguien como Usted.&nbsp Usted, simplemente, concuerda con tal sistema de “ordeno y mando”, cualesquiera que sean sus razones.&nbsp No pretenda pues disfrazarlo con palabrería rebuscada, que tampoco somos tontos los que desde “fuera del Partido” leemos y seguimos lo que sucede.

Que a 50 de 1959 el Partido y sus militantes se tengan que ocupar de los 80 gramos de pan que recibimos cada día los ciudadanos cubanos es una Vergüenza Mayúscula para la historia de la Revolución y no un Campo de Batalla como usted lo presenta.&nbsp Esta realidad solo demuestra lo que tanto se le critica al Partido todopoderoso y omnipresente: la función social de los objetos y sujetos no es ni tarea ni motivo de gloria para un Partido o un Gobierno.&nbsp La sociedad funciona con arreglo a leyes económicas y un complicadísimo ajiaco psico-sociológico.&nbsp Ni 10 mil mandamientos (los originales era muchos más) pueden contra esa realidad.&nbsp La relación casuística entre el destrozo social que ha provocado la copiadera del sistema soviético estalinista y su aplicación despiadada en nuestro tropical terruño va mucho más allá de 80 gramos de esto o de lo otro.&nbsp La debacle del sistema soviético solo sirvió para dos cosas: demostrar cuán equivocados estaban ellos y cuan equivocados estamos nosotros porque seguimos, exactamente, por el mismo camino.

Usted “…desprejuiciadamente,…” invita a su contrincante “a que venga a conocer, palpar, para luego si así lo considera nos continúe criticando, pero con base. Sin dudas su trabajo nos sería más útil a todos.”

O es Usted un hombre con poder suficiente en Cuba para estar invitando a Residentes en el Exterior a venir nada menos que a criticar, o es Usted un gran cínico, que ha aprendido muy bien las enseñanzas del Partido.&nbsp Si es lo primero, tenga cuidado con “las mieles del poder”, no sea que mañana mismo lo sanciones en su núcleo por estarse “tomando atribuciones indebidas”.

Tercero: Esencialmente nada tengo que discrepar. Usted está en el derecho de considerar y exponer el inventario de insuficiencias que crea pertinente. Además, cuando desecho lo que sus posicionamientos ideológicos y políticos le hacen ver como negativo y no lo es, ese inventario no me dicen nada nuevo, nada que yo no conozca. Nada que en coincidencia no critique donde considero que hay que hacerlo: Aquí, dentro de Cuba, en debate directo para mejorarnos todos.

Usted, retóricamente, se pregunta:

¿Hay alguien desmovilizado en este país, pensando que los retos que se abren a la existencia de la Revolución son fáciles de resolver?

Yo le contesto.&nbsp Primero, cientos de miles de ciudadanos están “desmovilizados”, desorientados, frustrados e impotentes ante la situación sin salida.&nbsp Miles sin voz ni voto, porque el Partido mismo los ha marginado con su intolerancia y su envejecimiento natural.&nbsp Y no estoy hablando de cuatro mequetrefes anarquistas que se creen que la libertad es el libertinaje. No.&nbsp Estoy hablando de cientos de miles de cubanos que solo participan o por inercia o por temor.&nbsp Esto, claro, no se puede demostrar todavía.&nbsp Precisamente por eso el Partido no permite encuestas libres.&nbsp Ellos hacen las encuestas y tan asustados están de los resultados que los esconden, no los revelan.&nbsp Igualito que hacía “Pravda” hasta que le dieron permiso. &nbsp Entonces toda la inmundicia salió a flote y “nuestro” Partido optó por censurar todas las informaciones que provenían de la ex URSS.

Sus “análisis” anecdóticos sobre “discusiones” con Abel Prieto y cien personas o más no aportan sencillamente nada. Es un argumento inocuo.&nbsp Hasta en los pasillos del Comité Central se discuten las barbaridades que se cometen en Cuba en nombre del Socialismo.&nbsp Eso lo saben los que ganan sus 80 gamos de pan y más escuchando y grabando a todos los que allí trabajan.

Yo he dicho todo lo que he pensado, y en donde he tenido que decirlo; y a parte de haberme buscado miles de problemas, no he logrado una sola respuesta coherente y que realmente tome en cuenta lo que se plantea.&nbsp Para eso, tampoco me vale ninguna posibilidad de expresarme.&nbsp De lo mismo, por ejemplo, se quejan muchos en otras latitudes.

Que yo pueda materializar mis ideas a través de su expresión oral o escrita no representa que el poder de ejecutarlas esté en mis manos.&nbsp Esa es la “praxis” secuestrada por los poderosos.&nbsp En otros países Usted puede pararse frente al Edificio del Parlamento y decir todo lo que quiera. Eso tampoco cambia nada.

Nuestra lucha es por invertir la pirámide, no por ponerle ribetes para hacerla más atractiva a los críticos.

Como Usted mismo dice: “…no es el ejercicio de la crítica y debate, sino su objetivo.”&nbsp Sus propias palabra redoblan el argumento intolerante e inmovilista&nbsp La historia del Partido es más que suficiente para justificar el presente.&nbsp Nada más lejano del marximo. El materialismo histórico acepta la Historia como explicación del presente, no como justificación del mismo.&nbsp “Alabado sea el Señor”.

Sus ejemplos de injerencia imperialista en Europa del Este son válidos hasta el punto en que chocan con una idea crucial y que está en el centro del debate sobre el monopolio el poder.&nbsp ¿Por qué las acciones intervencionistas del imperialismo tienen cabida y prosperan?&nbsp ¿No es acaso porque el enemigo es más eficiente en su trabajo político e ideológico que nosotros mismos?&nbsp ¿No es acaso porque los propios errores de los burócratas crean las condiciones socio-políticas y económicas para que ese trabajo político e ideológico penetre y prospere?&nbsp Cuando contabilizamos las pérdidas producidas por la guerra económica de los EE.UU. contra Cuba, no agregamos las pérdidas por el derroche, la mala administración y el desgobierno durante los casi 30 años de subsidio total que tuvimos desde la ex URSS.

Es verdad que la guerra económica norteamericana nos ha hecho muchísimo daño, pero una verdad a medias es eso, una coja oportunista.

Vivir “comprometido con la Revolución” no es vivir DE LA Revolución.&nbsp Sí, es ilegítimo ratificar la confianza en quienes no dan la cara al pueblo para explicarles sus errores y asumir sus responsabilidades, no desde la tribuna sino en un puesto de trabajo productivo; igualito que hacen con muchos cuando los envían a granjas de trabajo en el campo para que “purguen” sus “pecados”.&nbsp Se lo dice alguien que pasó por ahí a mucha honra, pero consciente de la injusticia y de la impunidad de los poderosos.

La Revolución no es nada ni nadie.&nbsp Es un fenómeno social e invocarla como sujeto es lo mismo que convertirla en un ideal idolatrable.&nbsp Ese es el “pecado original”.&nbsp Los hombres son los actores EN ella y los “líderes” son también actores.&nbsp La permanencia en el “cargo” de manera indefinida es dañina para todos.&nbsp Negarlo es negar el carácter humano de los “lideres” y por tanto, es aceptar la posibilidad de idolatrarlos, de convertirlos en “divinidades”, de ahí infalibles, invencibles, etc., etc.&nbsp Pero lo peor, se convierten en Irrevocables, y eso ni es democrático, ni es participativo ni socialista.

Usted habla de equidad.&nbsp En Cuba no hay equidad, hay igualitarismo.&nbsp Dos cosas bastante diferentes.&nbsp Usted habla de “milagros” de la Dirección del país sin apenas sonrojarse por el milagro de que los cubanos aún deseen y crean en el verdadero socialismo.&nbsp ¿Qué democracia y qué seguridad?&nbsp Elecciones manipuladas y ejercidas bajo coacción sutil, política y económica.&nbsp Seguridad impuesta por un ejército de cientos de miles de “trabajadores” improductivos cuya labor diaria es mantener a raya a cualquiera que intente practicar la política.

En Cuba todos temen por su trabajo aunque no es necesariamente por la crisis mundial.&nbsp Cuando todos temen y todos desconfían de todos, sencillamente las fuerzas se anulan entre sí.&nbsp Maquiavelo escribió sobre eso y los Romanos lo inventaron y lo aplicaron.

El internacionalismo dirigido por el Partido estuvo financiado por varias fuentes, desde 1959 hasta el presente.&nbsp Hoy en día, Cuba no es “internacionalista”.&nbsp Cuba exporta recursos humanos porque es lo poco que le queda ya para vender; y lo hace con acuerdos que reciprocan con bienes y dinero los servicios médicos, de educación y de técnicos deportivos, que son las ramas principales.

No son variables desechables, al contrario, son variables a manejar con mucho tacto, sobre todo por apologistas como Usted.&nbsp Son legítimas, pero hachas de doble filo.

Dice Usted:

“Cuando en Cuba dejen de existir dos monedas y los sueldos alcancen para cubrir las necesidades crecientes de la mayoría de los cubanos y cubanas, habremos avanzado enormemente en la solución del problema de la democracia socialista. Para ello hay que continuar resistiendo y venciendo el bloqueo…”

Usted se auto descalifica.&nbsp La economía política no existe para Usted.&nbsp El Valor de la Fuerza de Trabajo existe como valor de cambio porque existe el trabajo asalariado.&nbsp Vamos a dejarlo ahí para no complicar las cosas.

Los “círculos de realimentación de la corrupción” empiezan y terminan en las cumbres del poder político y económico ejercido por el monopolio del Partido.&nbsp Sus dirigentes aplican la máxima “haz lo que digo y no lo que hago”.&nbsp Sus derroches, sus modos de vidas, sus salarios reales (no los nominales) dan asco.&nbsp Desvían recursos, tienen varias casas, concubinas e hijos por doquier, los mantienen con el trabajo del pueblo.&nbsp Sus “casas de visita” dan vergüenza.&nbsp Esto, le reconozco, es indemostrable porque para eso tienen un férreo control de los datos.&nbsp Por eso no quieren libertad de prensa, ni de asociación, ni de información.&nbsp Se escudan en las llamadas “campañas de descrédito”, todas nacidas de las brillantes imaginaciones de agentes de la CIA y de otras inmundicias.&nbsp Si me atrapan documentando lo que afirmo en este párrafo, o me encierran, o primero de vinculan a la CIA para después encerrarme.

Roberto, qué pena que usted no pueda disfrutar de la maravilla de un&nbsp país, de pueblos recién arrasado por los ciclones, que se levantan más bellos, más organizados, con casas más cómodas y fuertes, con cubanas y cubanos más felices, más comprometidos con este socialismo imperfecto perfectible: ¿Quién lidera esas recuperaciones realmente de epopeya? Es ese Partido que Usted cuestiona y critica. Ese Gobierno en el que solo ve limitaciones e inmovilismos. ¿Es Raúl o Machado o algún otro miembro del Buró Político desde el Comité Central? Mire, sin dudas son las mismas estrategias nacionales, las orientaciones y el protagonismo de estos compañeros que si van a cada rincón de pueblo, pero ellos no son magos para estar en todas partes. Hay cientos de cuadros capaces en las provincias y municipios al pie de los problemas, dando ejemplo y liderando soluciones. Hay un pueblo en constante movimiento revolucionario.

Su punto número 5 es patético, autocomplaciente y discriminatorio.

Felipe, sus criterios son sostenibles a medias.&nbsp Usted hace el juego de los que están en el poder.&nbsp No sé si Usted lo está o no.&nbsp Conozco a muchos como Usted que se jactan de lo positivo como contraparte de lo negativo.&nbsp Para Usted, el fin justifica los medios y por eso, poco lo separa de cualquier otra dictadura.

No obstante, por su nivel de acceso y sus posibilidades de expresión y razonamiento, Usted es doblemente culpable.&nbsp Más rápido se comprende la ignorancia de un pobre campesino que sólo ve ahí donde está el resultado directo de su labor cotidiana.&nbsp Usted, y todos los que como Usted, conocen la filosofía, la historia y la dialéctica de la naturaleza y la sociedad, es más responsable aún por su crimen intelectual de intentar tapar la otra parte de su verdad que no expone escudado en supuestas “armas del enemigo”.

Nuestra derrota es la victoria de otros.&nbsp En este caso, Usted representa al poder burocrático victorioso que ha impuesto su monolítico y férreo poder luego de haber sustituido a los peores burgueses y oportunistas que controlaban el país en 1959.

El pueblo, sigue su derrotero porque la historia no se detiene para hacer análisis intelectuales.&nbsp El pueblo sobrevive, cualesquiera que sean las circunstancias; se adapta y encuentra formas cada vez más sofisticadas para sacar lo mejor para sí.&nbsp Esa es la “maravillosa Cuba” que Usted pinta.&nbsp No importa, la Historia, de todas formas, no los absolverá.

&nbsp La Habana, 5 de mayo de 2009

Juan Pérez Pérez

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp

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