Carmen Aristegui: ¿involuntariamente mártir de la libertad de expresión?

  • Está por cumplirse un mes de la salida de Carmen Aristegui de W Radio. Aunque en los blogs se mantienen las muestras de solidaridad, por un lado y, por el otro, la molestia contra Televisa y Grupo Prisa por este acto que percibimos como censura, el tema pareciera estar perdiendo fuerza.
  • Es ahora cuando debemos ir más allá y actuar por nuestro derecho a una información plural y punzante, nuestro derecho como audiencia.
  • En su columna Plaza Pública, el maestro Miguel Ángel Granados Chapa habla al respecto.

    Hace 27 días, Carmen Aristegui transmitió la última emisión de su espacio en Hoy por Hoy. Ante la sorpresa, una frase corrió como mecha de explosivo: “por incompatibilidad editorial” Prisa y Televisa–aunque ésta última jura y perjura que fue decisión de su socio–decidieron no renovar el contrato de Aristegui.

    Anteriores salidas de W Radio, como la de Javier Solórzano, Carlos Loret de Mola, Salvador García Soto, Ezra Shabot y Christian Ahumada, no tuvieron el efecto que la de Carmen tuvo en la sociedad. Ese 4 de enero, la sociedad había sido agredida y el periodismo herido, como lo escribió Jorge Carrasco Araizaga en Proceso.

    Aún cuando directivos de la W, en un comunicado de prensa, sostuvieron que se trataba de un asunto laboral, la percepción general fue envuelta por la certeza de que Carmen había sido silenciada por ser una periodista incómoda tanto para los intereses del grupo de poder como para el gobierno de Calderón.

    Ese mismo día, Internet se convirtió en el punto de reunión y un cobijo para un sinnúmero de correos electrónicos y comentarios que, en su aplastante mayoría, reprobaban la decisión. También se unieron a esta gigantesca protesta analistas, organizaciones sociales, intelectuales, periodistas e, incluso, desde el Poder Legislativo se hicieron pronunciamientos.

    Por supuesto que el asunto ha tenido sus dos caras porque hay voces que aseguran que se ha hecho un alboroto absurdo, que Carmen ya encontrará otro espacio, que eso pasa todos los días, que ya basta de desgarrarse las vestiduras… En constantes paseos por diferentes bitácoras, resaltaba, desafortunadamente, la polarización social que aún padecemos. Para aquellos que creen que Carmen es “la vocera de Andrés Manuel López Obrador” fue fácil tomarse el tiempo de llenar un formulario de contacto y vaciar en él una serie de insultos y provocaciones. Claro está, en el sentido inverso también ocurrió.

    Las confrontaciones no darán ningún resultado positivo ni construirán acuerdos. Es tiempo de debate y de diálogo.

    En otro artículo, Más Allá de Aristegui, hablé de que no debíamos quedarnos encerrados en este hecho en particular y que un punto especialmente importante había resaltado: la necesidad de que nosotros, como público, como audencia, contemos con la garantía de una información plural y que los espacios, aunque estén en manos de grandes empresas, nos pertenecen.

    En la plática que ofrecieron Denise Dresser, José Antonio Crespo y Lorenzo Meyer–tres especialistas que también fueron despojados de su espacio de expresión porque eran parte del equipo de Aristegui– hicieron hincapié en las acciones que, como sociedad, nos tocaba realizar.

    Es lamentable que siempre pase lo mismo: reaccionamos al calor del momento y ofrecemos defender la causa, pero luego de un tiempo, los ánimos se enfrían y lo ocurrido se va diluyendo en el olvido. De ser así, entonces, habremos convertido a Carmen Aristegui en una mártir involuntaria de la libertad de expresión.

    Lo que ha pasado con ella y lo que pasa todos los días con muchos otros colegas que son amenazados a causa de su trabajo, que son despedidos de sus trabajos por no favorecer los intereses de terceros es algo que nos toca reclamar, que debemos detener logrando que se nos escuche.

    Nosotros tenemos la palabra y a nuestros legisladores y gobernantes les toca respetarla y vigilar que los espacios que han concesionado a particulares cumplan con el derecho de informar y de mantenernos informados obedeciendo el único interés válido: el de la sociedad.

  • NOTICIAS ANTICAPITALISTAS