Capitulo XXIV. La llamada Acumulación Originaria 2.Expropiación de la población rural a la que se despoja de la tierra.

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Por Manu Maketo

2.Expropiación de la población rural a la que se despoja de la tierra.

En Inglaterra en el SXIV y aún más en el SXV, la inmensa mayoría de la población eran campesinos libres que cultivaban su propia tierra. Los trabajadores asalariados agrícolas se componían de campesinos que utilizaban su tiempo libre trabajando en las fincas de los grandes terratenientes, en parte de una clase independiente poco numerosa, que a la vez trabajaba para sí mismo ya que además de su salario se les asignaba tierras de labor, a la par que los campesinos propiamente dichos disfrutaban del usufructo de la tierra comunal, sobre la que pacía su ganado  y que les proporcionaba  a la vez el combustible: leña, carbón, etc.

En todos los países de Europa, la producción feudal se caracteriza, por la división de la tierra entre el mayor número de campesinos tributarios. El poder del señor feudal dependía del número de súbditos, y este dependía de la cantidad de campesinos que trabajaban para sí mismos. Esto permitía una riqueza popular pero excluía la riqueza capitalista.

La disolución VIOLENTA de las compañías armadas al servicio de un rey, un señor…., la expulsión VIOLENTA  de los campesinos de la tierra, sobre la que tenían los mismos títulos jurídicos feudales que el propio señor feudal. También VIOLENTAMENTE fueron arrasadas las viviendas de los campesinos y los obreros inquilinos de chozas con huerta reducida, hizo que la clase obrera inglesa, se precipitase directamente de la edad de oro a la edad de hierro.

La legislación feudal de Enrique VII y Enrique VIII prohibía que se demoliera toda casa campesina a la que le correspondiesen 8,1 hectáreas(ha), ordena la reconstrucción de las casas rústicas derruidas, limita el número de ganado (ovejas) por propietario, condenó la expropiación de los pequeños arrendatarios y campesinos, prohibió que se arrasasen casas, ya que esto incapacitaba a los hombres para ganarse el sustento para sí  y sus familias.

Lo que exigía el capitalismo era, a la inversa, una condición servil de las masas populares, la transformación de las mismas en trabajadores por cuenta ajena y la conversión de sus medios de trabajo en capital. “Terratenientes y arrendatarios” operan aquí de común acuerdo. Unas cuantas(ha) por inquilino con choza, harían de los trabajadores personas “demasiado independientes”.   

El proceso de expropiación VIOLENTA de las masas populares recibió un nuevo y terrible impulso en el S.XVI con la Reforma y expoliación colosal de los bienes eclesiásticos. La Iglesia Católica era propietaria de gran parte del suelo ingles. La supresión de los monasterios, etc., arrojo a sus moradores al proletariado. Se abolió el derecho que garantizaba a los campesinos empobrecidos, a percibir una parte de los diezmos(impuestos) eclesiásticos. Tras una gira por Inglaterra, la reina Isabel I  dijo citando a Ovidio: “Hoy en día nada cuenta, salvo el dinero, la fortuna engendra honores, amistades; el pobre en todas partes es sojuzgado(sometido)”. Finalmente, no hubo más remedio que reconocer la pobreza, e implantar el impuesto de beneficencia.

No fue la abolición de la servidumbre del pueblo bajo, sino la abolición de la propiedad del campesino sobre la tierra lo que le convirtió en proletario, y llegado el caso en indigente.

Y en los últimos decenios del S.XVIII, ya se habían borrado las últimas huellas, de propiedad comunal de los campesinos.

Bajo la restauración de los Estuardo(Gran Bretaña), los terratenientes usurparon “legalmente” tierras, abolieron el régimen feudal de tenencia de la tierra, realizaron indemnizaciones irrisorias al estado e impusieron unas leyes de asentamiento, que entre otras, a los campesinos que huían del yugo insoportable de los terratenientes, se les perseguía durante 5 años para devolverlos VIOLENTAMENTE a sus antiguos amos.

La llamada “Revolución Gloriosa” que derribó al último rey Estuardo, fue fruto de la unión entre la nobleza terrateniente y la gran burguesía. Llevó al poder a Guillermo III de Orange. Sobre la moral privada de estos “héroes burgueses”, hay testimonio de la gran donación de tierras a lady Orkney en Irlanda, 1695, muestra pública del afecto del rey, y de la influencia de la dama por los servicios prestados, que consistieron en “torpes servicios labiales”.

Con el apoyo de este rey, los poseedores de tierras y capitales inauguraron la nueva era, realizando el robo de tierras a escala colosal, lo que hasta entonces sólo se había realizado de manera modesta, constituyendo esto un fraude gigantesco contra la nación. Y así fue como los actuales latifundistas ingleses entraron en posesión de sus tierras. Todo esto ocurrió sin que se respetara en lo más mínimo las apariencias legales. Los capitalistas burgueses favorecieron la operación,  para convertir el suelo en artículo puramente comercial, para acrecentar el flujo hacia ellos de proletarios procedentes del campo etc. La nueva aristocracia terrateniente era la aliada natural de la nueva bancocracia, de las altas finanzas recién salidas del huevo y de los grandes manufactureros, apoyados por ese entonces en los aranceles proteccionistas.

La propiedad comunal era una institución germánica antigua que subsistió bajo el feudalismo. El despojo VIOLENTO y la transformación de las tierras de labor en praderas destinadas al ganado, se inicia a fines del S.XV y continúa en el S.XVI. Pero este proceso se efectúa como actos individuales de VIOLENCIA, contra los cuales se combate en vano durante 150 años. En el S.XVIII, la VIOLENCIA da un paso de gigante, al utilizar la ley misma, como vehículo del robo perpetrado contra las tierras del pueblo, en otras palabras, decretos mediante los cuales los terratenientes se dan a sí mismos, como propiedad privada las tierras del pueblo. Utilizando, además, entre otros argumentos, qué si mantenéis pobres a los campesinos, los mantendréis más dispuestos a trabajar y serviciales. También Carlomagno copiando al imperio romano, contribuyó  en esta VIOLENCIA generalizada contra el pueblo, estableciendo el servicio militar obligatorio, fomentando como en un invernadero, la transformación de los campesinos alemanes libres, en siervos.

La usurpación de las tierras comunales y sus desastrosas consecuencias en la agricultura, producen un efecto tan agudo sobre la situación de los obreros agrícolas, que entre 1765 y 1780, el salario comenzó a descender por debajo del mínimo,  y a ser complementado por el socorro de beneficencia.

En el SXIX, como es natural, se perdió hasta el recuerdo de la conexión que existía entre el campesino y la propiedad comunal. El último gran proceso de expropiación, se llamó despejamiento de fincas, que consistió en barrer de ellas a los hombres. Como ejemplo tenemos el de la duquesa Sutherland: de 1814 a 1820, transformó en tierra de pasto para ovejas el condado entero, unos 15mil pobladores fueron expulsados y desarraigados. Se destruyeron e incendiaron todas sus aldeas. Los soldados británicos recibieron la orden de apoyar esa empresa. Una anciana murió quemada, entre las llamas de la cabaña que se había negado a abandonar. De esta forma, se apropió de tierras que pertenecían desde tiempos inmemoriales a un clan escocés. “Movida por sus nobles sentimientos”, dividió el condado en 29 grandes fincas, con una familia por finca, cada una de ellas tenía que pagar un alquiler, aunque a ellas les pertenecía y durante siglos habían vertido su sangre por la familia Sutherland. Los aborígenes escoceses que fueron arrojados a las orillas del mar, procuró vivir de la pesca. El olor a pescado se elevo hasta las narices de los “grandes hombres”. Estos husmearon la posibilidad de lucrarse con el asunto, y arrendaron la orilla del mar a los grandes comerciantes londinenses de pescado. Así, los escoceses se vieron expulsados por segunda vez.

Una parte de las tierras de pastos para ovejas, fue convertida en cotos de caza. En Inglaterra como es sabido, no hay bosques auténticos. Los venados que vagan por los parques, son animales incuestionablemente domésticos. La sustitución de ovejas por venados, empuja a los escoceses a una miseria aún mayor. Este cambio, como no podía ser menos para la mentalidad capitalista, se realiza con el ojo puesto en la ganancia, ya que es mucho más lucrativo el coto de caza que la pradera de ovejas.

La expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpatoria, practicada con el TERRORISMO más despiadado, de la propiedad feudal y de los clanes en propiedad privada moderna, fueron otros tantos “métodos idílicos de la acumulación originaria”.

-continuará-

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