Campaña por la abstención activa en Valladolid

Una vez más, se aproximan elecciones generales, una vez, más nos inundan con sonrisas y falsas promesas. Utilizan el militarismo, la propaganda, el control de pensamiento, el patriotismo, e incluso la exclusión social, con la que tanto dicen que quieren acabar, para llegar al poder y mantenerse. Una vez más, nos dejan elegir a unos individuos para que nos solucionen los problemas y tomen decisiones por nosotros.

Desde niños nos educan para aceptar como exclusiva esta forma de organizarse, mal llamada democracia. Nos la presentan como la única viable y la más justa. Nos convencen de que, de otra manera, cundiría el caos. Niegan que sea posible que cada persona tome las riendas de su vida y seamos capaces de autoorganizarnos. ¿Cómo han conseguido que la gente se conforme con meter un papel en una caja cada cuatro años? ¿Cómo han logrado que deleguemos nuestra capacidad de decisión a unos pocos individuos, que no hacen nada sin perder de vista sus privilegios e intereses, ni los de las clases más altas? (Ya que poder político y económico están correlacionados). Desde luego, hicieron muy bien su trabajo. Son conscientes de que, si ya desde niños, consiguen que aceptemos esto, lo vamos a llegar a interiorizar de tal forma que llegan hasta nublarse nuestras mentes, nos trasformamos en seres incapaces de no depender de otras personas.

En el momento en el que realizamos la convencida acción del voto nos anulamos como personas. Perdemos la dignidad, nuestro valor como seres humanos, la capacidad de crear, de manejar nuestras vidas. Dejamos nuestra vida en manos de otro individuo, que ni siquiera conocemos, pues es cómodo acudir a las urnas y posteriormente desentenderse, no pararse a pensar, no cuestionarse nada. Y a la vez, no hacerse responsable de lo que ese individuo pueda hacer gracias al poder que se le ha dado, ni de las situaciones o realidades que se puedan dar, ya sea paro, corrupción, precariedad, hambre, muertes, etc. Es más, votando legitimas sus acciones y ayudas a que estas situaciones se sigan dando. &nbsp

Por todo ello, existe otra opción, la abstención activa. Alrededor de la cual rondan muchas mentiras y tópicos, pues pretenden eliminarla a toda costa. Dicen de ella que es una opción de indiferencia, pasotismo, conformismo, desinterés. Todo lo contrario, no se basa simplemente en no acudir a las urnas. Es una opción tomada como forma de protesta y rechazo ante el actual sistema político, nos negamos a participar en algo que se nos ha impuesto y en lo que no creemos. Pero también es una opción en la que es necesario luchar por una forma de organización horizontal y libre, en la que es imprescindible crear, participar, enfrentarnos a nosotras mismas, darnos cuenta de lo que somos capaces como individuos y como grupo organizado. No queremos decidir una vez cada cuatro años, queremos hacerlo los 365 días del año. La libertad es la condición esencial del ser humano y mientras todo este sistema siga en pie, ésta no existirá. ¡Matemos el miedo a ser libres! ¡Abstención activa, compañero!

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