«Caminar al borde del abismo» I Cartografía. Cuba: socialistas

 

Consideremos, por caso, la relación entre la capacidad de agencia de la política y el modelo de go­bernanza de la sociedad. En tal sentido, la tensión que produce esta relación es una consecuencia del sistema de dominación política que ha sido adoptado. Particularmente, en el caso cubano, ha­bla­mos del déficit democrático que afecta al régimen y que reduce el poder instituyente de la política y bloquea el proceso de reproducción de la sociedad.

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La realidad

está al borde del abismo siempre,

colgada del hilo de un pensamiento.

Octavio Paz. Piedra de sol

Estamos ante un mapa de la política en Cuba que se abre y complica. Podría, en tal caso, hacer una sociología de la política o simplemente seguir las líneas del discurso. Pero no, haré otra cosa. Porque no es académico mi interés sino político. Hablaré en este artículo de la izquierda y del proceso de actualización de la opción socialista. Centraré el análisis en la política de “normaliza­ción” que adop­tan los gobiernos de Cuba y Estados Unidos.

Entender este proceso nos obliga a considerar el cambio de época que ha ocurrido en Cuba en los úl­timos cinco lustros. Advertimos, por una parte, cómo en un lapso de siete años (2007-2014) la po­lí­tica en Cuba ha cerrado un ciclo histórico: que va del relevo en la presidencia del país al cam­bio de relaciones con los Estados Unidos. Percibi­mos, por otra parte, cómo un abanico de ideas socialis­tas se ha abierto en medio de tal proceso. Detrás se halla una so­cie­dad que cambia a saltos. Con­se­cuentemente los cam­bios en la política que su­ceden hoy resultan del proceso de transición (1989-2012) que afectó a la sociedad cu­bana. De­be­mos de cotejar, en tal ca­so, los cam­bios que afec­tan a la po­lítica con las rea­li­dades que definen a nuestra sociedad1. Siguiendo esa lí­nea de indagación se lo­gra revelar, al fi­nal, todo un cam­po de posibilidades en medio del proceso de ac­tua­lización de la op­ción socialista.

Desde luego, resta por sa­ber qué se entiende por so­cia­lismo2 en medio de un pro­ce­so de cambios. Par­ticularmente me intereso por quiénes son integrados en tal ca­tegoría y quiénes son excluidos de la mis­ma. Explica esto que entendamos por tal cosa, en principio, la apuesta por un cambio civilizatorio radical de la sociedad, –liberador, anticapitalista, solidario– que sería realizado por un poder po­pular que es construido en medio del proceso.

Sabemos que este concepto de socialismo es discutible y abre un campo de debates. Ciertamente son enormes las distancias que separan a obreristas de posmodernos. Hallamos entre los revoluciona­rios, incluso, densos agujeros negros que separan a gramscianos de autonomistas –por ejemplo– en temas como la construcción del sujeto de la revolución3. Mientras unos (neomarxistas) confían en la realización del cambio a una “vanguardia” que hace de comando en el proceso, otros (insurgentes) hablan de un poder popular que se articula en las bases de un “movimiento” de masas oprimidas. Ex­plica esto el lugar que otorgan estos últimos al Estado en el proceso de cambios. Carecemos de un consenso, además, respecto al destino del sistema de dominación política en nuestra sociedad. Va­mos por todo en esto: desde la ratio legalista hasta la ecología política. Pasando por el so­cialismo democrático y otras medianías. No obstante, to­dos ellos co­in­ciden en un común (“liberador, anticapitalista y solidario”) al concebir el proyecto de nueva so­cie­dad. Entendemos que militar en la izquierda es algo más que apoyar o disentir de la política que adopta el gobierno.

Encontramos en el debate, además, un montón de figuras y cuerpos de pensamiento que operan al interior de los institutos oficiales o al margen de los mismos.

Cartografiar los foros4 de debate que se han sucedido en los últimos ocho años nos revela un giro hacia el proyec­to. “Cuba, ¿a dónde va?”5: este es el tema. En tal sentido, está en marcha un plan de reformas que echa adelante el PC cubano. (So­me­ti­das a con­sulta, lo­gran el consenso.) Según el discurso del PC, el modelo de “socialismo” que se propone está basado en tres pi­lares: economía mix­ta, democra­cia representativa e ideología nacionalista. So­bre la marcha, y sin abandonar su lógica, esta política (mi­li­tar-tec­no­crá­ti­ca) ha ido su­pe­rán­dose a saltos. Cada vez más la línea del horizon­te de éstas se revela con ma­yor nitidez. Social­de­mó­cra­ta. Con­ce­bida tal po­lí­tica por la cla­se di­ri­gen­te, ade­más, co­mo la N­E­P cu­ba­na. Las crí­ti­cas de la iz­quier­da se re­fie­ren al con­ser­va­tismo que re­sul­ta de la po­lítica en cues­tión.

También las actitudes que adop­tan los sec­to­res de izquier­da en Cu­ba an­te las reformas del PC son di­versas. Pe­ro en to­dos los ca­sos, el te­ma (ha­blo del pro­yecto-pa­ís) es­tá al cen­tro del de­bate. Su­cede es­to, precisa­men­te, cuan­d­o el PC se ha pro­puesto dar un salto en la formulación del plan de re­formas. Significa es­to que po­dría la izquierda ser des­plazada de la agenda na­cio­nal o, caso contrario, im­pulsar la ra­di­calización del pro­yecto. Aho­ra bien, có­mo me­jor se ca­li­bra una fuer­za po­l­ítica es de frente a una agenda de cam­bios. Consideremos tres te­mas al respecto: des­estati­za­ción, agen­cia­mien­to y go­ber­na­bi­li­dad. Dejemos al fi­nal que la iz­quierda en sí mis­ma se posi­cione ante la agenda en cuestión6.

Consideremos, por caso, la relación entre la capacidad de agencia de la política y el modelo de go­bernanza de la sociedad. En tal sentido, la tensión que produce esta relación es una consecuencia del sistema de dominación política que ha sido adoptado. Particularmente, en el caso cubano, ha­bla­mos del déficit democrático que afecta al régimen y que reduce el poder instituyente de la política y bloquea el proceso de reproducción de la sociedad.

Mientras los obreristas, en un extremo, basan la defensa de la prioridad de la política en dogmas7; los engelianos, en otro extremo, adoptan una visión legitimista del poder en la re­volución8. (Cu­riosamente, advierto, también los partidarios de la Rosa Blanca9 dan prioridad a la política en la “transición”… hacia el capitalismo.) En tal caso, la línea que divide aquí a la izquierda de la derecha es un hilo muy delgado. Sucede lo mismo, acaso, cuando los comunitaristas10 (populistas) y los ori­gi­narios11 (anarquistas) hablan de la sociedad futura: tal como la imaginó Martí a finales del siglo XIX. Cuando se aboga por construir una sociedad a escala humana, entonces los ideales del liberalis­mo y del socialismo se mezclan y todo acaba por ser reducido en una falsa disyuntiva: esto es, pri­vatizar o colectivizar la vida del cubano.

Paradigmático, en tal sentido, resulta el debate sobre los derechos hu­manos en Cuba12 que realizó la revista Espacio Laical. Debate en donde participa un grupo de patriotas que, respectivamente, se sitúan en la centro izquierda y la centro derecha del mapa político de nuestra sociedad13.

Entendemos que los desafíos que deben de enfrentar en Cuba las izquierdas en un futuro inmediato se refieren a la radicali­zación del ideal socialista. Ponderando los criterios de los ortodoxos, acer­ca de la gobernabilidad del proceso. Considerando la demanda de los populistas, respecto de la democratización de la so­ciedad. Insistiendo en el ideal de los revolucionarios, referido al carácter permanente de la revolu­ción. Retomando la lucha de los anarquistas: librada en contra del autoritarismo y el poder del Es­tado. Finalmente, junto a los académicos y sus saberes, atentos de la sostenibi­lidad del modelo y velando por la dialogicidad del proyecto. Desarrollar estas iniciativas, puestas en función del cambio civilizatorio radical que implica el proyecto, exige una acción más autónoma y efectiva de las fuerzas de izquierda. Resultará de estas luchas la sociedad que sueñan los cubanos. Entonces el ideal socialista no será más el patrimonio de una élite política en Cuba: léase, militares y tecnócratas. Nacerá del pueblo. Debemos de estar preparados para el debate de los Lineamientos del PC, que debe de celebrarse en el contexto del VII Congreso.

Santa Fe, Playa, La Habana: 18 de junio de 2015

E-mail: ramon0260@gmail.com

1 Esta es la línea de análisis que sigo de fondo. La serie de artículos que ofrezco hoy a debate se refiere al proceso de actualización de la opción socialista en Cuba, así como al análisis de la capacidad de respuesta de la izquierda ante tales desafíos. Particularmente me refiero a los socialistas.

2 Preferimos hablar de so­cia­lis­mos.

3 La tensión se muestra en los discursos de la Cátedra Antonio Gramsci del Centro Juan Marinello y del Gru­po del Instituto de Filosofía que estudia los procesos emancipatorios en América Latina. Incluso esa tensión se revelan en los textos de una persona: Fernando Martínez Heredia.

4 Participamos en los últimos 15 años en cientos de debates. Cubriendo los temas más diversos y junto a las figuras más disímiles. El autor es bien conocido en esos foros. Sugerimos, además, un esquema. Fotografía de grupo que intenta dar la imagen de un proceso. Adoptamos dicho esquema como referencia.

5 Distanciada de los planes de transición que ideó el Imperio, inicialmente, la derecha en Cuba se ocupó en capitalizar el malestar del pueblo ante el desgobierno. Entonces, cuando se refería al proyecto de país, empleaba un montón de clichés del liberalismo. Desde la derecha en Cuba, las fuerzas más propositivas en este instante han ido tomando distancia de una retórica doctrinal. Fundamentalista. Proponiendo una línea política más “realista” y consecuente. Tratando de darse un lugar en la Cuba futura bajo la regencia del PC ¿cubano?

6 Las hojas de ruta seguidas por el ideal socialista en Cuba se trenzan y son cada vez más singulares. Evitaré una personalización del análisis. Ofrezco dos razones: 1) Existe un alto grado de “contaminación” al in­terior de la misma. Proceso en donde se mezclan los orígenes políticos y se actualizan las matrices ideológicas de una izquierda que se complejiza a saltos. 2) Estamos ante un cambio de circunstancias que afecta a la política y que se produce en medio de un proceso que es fluido en extremo. Definitivamente, el lugar que antes ocupó en Cuba el fidelismo va siendo hoy remplazado por un arco de ideologías más diverso y sofisticado.

7Tanto la sociedad política como la sociedad civil –dice Thalía Fung– se unen en el tránsito a una sociedad más justa y mejor para todos; una sociedad solidaria…” Thalía Fung: “La sociedad civil: ¿rostros múltiples?” (Granma: 06/04/15).

8 En una conferencia en el IHC, acerca de las reformas en curso, decía Miguel Limia David (2014): “Desde una perspectiva histórica general hoy la transición socialista permanece siendo en lo fundamental un proceso de transformación gradual y contradictoria del régimen de producción, sociedad y civilización capitalistas […] a un estadio cualitativamente nuevo de desarrollo del país, de su cultura y sistema de producción social, sobre bases socialistas”. (Itálicas del autor.) Luego nos dice, que “las masas trabajadoras, encabezadas por el Partido Comunista de Cuba y bajo la dirección del gobierno revolucionario, supieron enfrentar con éxito los profundos impactos negativos, vulnerabilidades e incertidumbres, que se generaron como resultado” de la debacle del “socialismo real” y la política de hostilidad de los Estados Unidos. La lectura que hago del proce­so es diferente a la de Limia. Pongamos un ejemplo: Quien salva al país, entre 1990 y 1993, fue el pueblo; no el gobierno.

9 Rafael Díaz-Balart: “Una obra de amor en un estado de derecho”, http: //www.miselaneadecuba.net (23/03/ 15).

10 Pienso en todos aquellos que se ocupan de la Educación popular en Cuba, desde posiciones civilistas, como el Centro Martin Luther King –por ejemplo.

11 Intervención de Mario Castillo en el debate organizado por el Observatorio crítico en La Habana. DVD: “So­cialismo es democracia” –mayo de 2012.

12 Espacio Laical: “Cuba: Hacia un redimensionamiento de los derechos humanos”. Participaron en el debate: Julio César Guanche, Rafael Hernández, Carlos Manuel de Céspedes, Roberto Veiga y Arturo López-Levy. Pu­bli­cado en http: //www.espaciolaical.org/ Suplemento digital nº 240 (15/12/13).

13 Debate este que, sin embargo, dejará a los ultras al margen de la misma. Hablamos de Estado de Sats (a la derecha) y el Taller Libertario Alfredo López (a la izquierda).

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