Cambios en las pensiones

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El año 2020 se nos antoja como un año lleno de posibilidades dentro de los movimientos sociales, llenas de expectativas, anhelos y ambiciones que pueden ser cumplidos.

La Marea Pensionista en Cataluña y COESPE en todo el estado mantienen sus reivindicaciones y alertan al próximo gobierno de que no nos moveremos de la calle y empujaremos con todas nuestras fuerzas para que las reformas de las pensiones introducidas por el PSOE y en PP retrotraigan su vigencia, tal como siempre hemos pedido, y no sabemos si nos han escuchado, han hecho oídos sordos, o aplican el refranero catalán de : “Qui dia passa, any empeny…”

El hecho evidente, tal como se anuncia en todos los periódicos es que a partir de enero de 2020 los años necesarios paara el cálculo de la base reguladora va a sufrir recortes  muy sustanciales, que comportarán una importante merma en la capacidad adquisitiva de los próximos pensionistas. Así los años necesarios para una pensión completa serán de 37, en cuanto al cálculo de la base reguladora será el cociente que resulte de dividir por 350 por los 300 meses anteriores a la jubilación.

Pero hay un hecho que pasa absolutamente desapercibido en todos estos supuestos y que, de seguir ignorándolos, sumerge en la indigencia a más de 800.000 trabajadores-pensionistas. Me refiero a aquellos compañeros que habiendo cotizado desde muy temprana edad más de 40 años (muy por encima de los exigidos para el cobro de la pensión completa) y que entrados en los cincuenta y alguno más, fueron víctimas de la crisis ya por una ERE, ya por despidos de cierre o por despidos improcedentes, se les aplicó un criterio absolutamente discriminatorio en la cuantía de su pensión. Es decir, como los últimos años de teórica vida laboral no tenían cotizaciones, pero debían sobrevivir porque el trabajador vive al día de su salario, sus pensiones quedaron mermadas por debajo del llamado umbral de la pobreza.

La Marea Pensionista ha exigido en sus planteamientos que debe buscarse una solución digna para estos trabajadores. No pueden ser los “paganos” de la crisis que no  han causado y el sistema de protección social debe hacerse cargo de estas irregularidades. Me explico: llegados a la edad legal de jubilación debe existir un baipás, un salto al vacío, para los que cotizaron tantos años no les sea aplicado a rajatabla el criterio del sistema (que no concebía, cuando fue instaurado, tantos años de paro forzoso) y que sanciona la no cotización en los últimos años de supuesta vida laboral. Resulta injusto que dos trabajadores que tengan la misma carrera de cotización, pero con tiempos diferentes (unos empezaron a trabajar a los 16 años, otros a los 30…) que llegados a la edad de jubilación sean compensados de forma muy diferente, garantizando a unos una vejez digna y condenando a otros a la miseria y a la precariedad. Cualquier trabajador con 40 años de cotización debe recibir del sistema público de pensiones el 100% de su base reguladora en el instante de cumplir esos 40 años, independientemente de la edad biológica que tenga. Así lo expusimos a la ministra, y así lo seguiremos exigiendo a los nuevos gestores de la Seguridad Social.

Hay aún un proceso mucho más largo e intenso: llegar a corto y medio plazo a que ninguna de las pensiones esté por debajo del salario mínimo interprofesional , y a un plazo de una legislatura completa a que se alcancen los objetivos fijados por la OCDE que fija el salario de supervivencia en 1080€. Ya hace tiempo que las pancartas de los sacrificados pensionistas de todo el  país manifiestan estas justas pretensiones. El Gobierno no puede volverse de espaldas, porque los tratados firmados deben cumplirse, y los ciudadanos debemos ser conscientes de ello y presionar en las calles, en las asambleas locales de todos los movimientos sociales para que quienes nos hacen cumplir las leyes, sean los primeros responsables en cumplirlas.

Pensionista, no podemos olvidarnos de nuestras reivindicaciones. No podemos dejar de lado la brecha de género que ya resulta insultante a la inteligencia de cualquier hombre honrado; no podemos dejar de lado a los compañeros y compañeras que, habiendo “currado” desde los 16 años la crisis les arrebató la posibilidad de una vejez digna.

Hoy va por ellos y el Sistema Instaurado no puede hacer la vista gorda para aquellos que lo dieron todo y ayudaron como los que más al sostenimiento del sistema de pensiones públicas. No pueden ser ellos las víctimas de la llamada crisis financiera, que el neoliberalismo científico machacó a la clase trabajadora a la que todos nosotros pertenecemos.

Nuestros gritos son unánimes en defensa de las pensiones, las nuestras, las futuras de nuestros hijos y de nuestros nietos, pero también, y no podemos olvidarlo, de aquellos compañeros que la crisis alejó del trabajo y que la protección social también los alejó de una vejez digna.

¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN!

 

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