Calderón entrega Nacional Financiera a sus amigos

Calderón entrega Nafin y Bancomext a sus amigos

Otro capítulo de la lucha contra Ley del ISSSTE

Foro de tarjetas

Tal vez la inmensa mayoría de los mexicanos no tenemos nada que celebrar este día que Felipe Calderón llega a su segundo aniversario en la Presidencia, porque 5 mil ejecuciones ensangrentando a la República y la devaluación de casi 40% que agobia a nuestra economía no son motivos para bailar La Bamba. Sin embargo, hay un grupo selecto que está de plácemes porque le toca cobrar factura. Calderón entrega a sus amigos del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) –los de la campaña de terror– ni más ni menos que la administración de Nacional Financiera y el Banco Nacional de Comercio Exterior, instituciones de la banca de desarrollo de importancia capital.

Ya en las semanas recientes el gobierno panista había venido otorgando su aval a grandes empresas para que consigan préstamos en la Bolsa Mexicana de Valores; estaban atorados a consecuencia de la falta de liquidez y la ausencia de confianza de los inversionistas. Eso significa que si las compañías no pagan, será Nafin la que se haga cargo de las deudas. Pero el CCE posiblemente no se conformó y presionó al desgastado Presidente para que colocara a uno de los suyos en la dirección de las dos financieras. Así que hoy, sin el menor pudor, Héctor Rangel Domene, director del Centro de Estudios del Sector Privado –una dependencia del Consejo Coordinador Empresarial– se hará cargo de la dirección general de Bancomext, y a partir del primer día del próximo año también asumirá la de Nafin.

La ironía

Los bancos que entrega el calderonismo a los empresarios de la campaña de terror fueron creados por el presidente Cárdenas: Nafin en 1934 y Bancomext en 1937. ¿No es una ironía? Han llevado una vida muy accidentada. El banco encargado de financiar las exportaciones fue manejado por directores excelentes, como Francisco Alcalá Quintero, y otros pésimos, como Alfredo Phillips Olmedo. Por Nafin ha desfilado una fauna variopinta, baste recordar a José Ángel Gurría: es el jubilado más joven de la Tierra. Hoy sigue disfrutando de una pensión vitalicia que obtuvo abusivamente a los ¡43 años edad!, como ha demostrado el ex senador Humberto Hernández Haddad. Ocupó el cargo de diciembre de 1993 a abril de 1994.

Por allí pasó Óscar Espinosa Villarreal, el fugitivo de los tiempos del zedillismo. También fue administrado por gente de primera, como Antonio Carrillo Flores y David Ibarra Muñoz. El gobierno central salvó de la quiebra a ambas instituciones más de una ocasión.

Al servicio de los poderosos

El nuevo director general, Héctor Rangel Domene, desempeñó un papel importante en la privatización de Bancomer, cuando la venta de garaje del salinismo. Con sus propias palabras: “llegué de avanzada para ayudar al equipo de don Eugenio Garza Lagüera, para evaluar la posible compra de Bancomer; hicimos un amplio trabajo para analizar la situación del banco, determinar el precio y tener los elementos de juicio para hacer una oferta”. Tal oferta fue la ganadora en 1991.

También participó en la entrega de la institución que fundara Manuel Espinosa Yglesias a los españoles del BBVA. Y, desde luego, en el armado del andamiaje del Fobaproa. Siempre al servicio de los poderosos, Rangel Domene ha sido generosamente recompensado. Los españoles lo premiaron con la posición principal de Bancomer, fue presidente de la Asociación de Bancos de México y del Consejo Coordinador Empresarial. Y hasta su nombramiento en Nafin y Bancomext dirigía el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado. Sería útil conocer los estados financieros para ver en qué estado recibe y cómo dejará a la banca de desarrollo. Con razón el CCE y otros organismos cúpula defienden la “libertad de expresión” en la televisión; deja pingües beneficios.

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