Publicado en: 18 diciembre, 2015

Cachetada contra el regimen

Por Lois Pérez Leira

El cachetazo contra Mariano Rajoy debe convertirse en un cachetazo electoral.v

No conozco el motivo individual de la acción de violencia cometida por el joven de Pontevedra  A.V.F. de 17 años contra el presidente Mariano Rajoy.

También desconozco si tiene un motivo político predeterminado, si fue una reacción de arrebato emocional o parte de algún desequilibrio sicológico. Lo cierto es que vivimos en una sociedad capitalista, que ejerce la violencia estructural y superestructural como modelo y matriz social. La violencia como tal tiene varios orígenes y varias interpretaciones. Es un tema que ha sido abordado durante la historia, por muchos pensadores.

Uno de  ellos Carlos Marx nos dice en el capital  “en la historia real [a diferencia del relato idílico de la economía política] desempeñan un gran papel la conquista, la esclavización, el robo y el asesinato; la violencia…..“. 

En ese proceso, el capitalismo requirió de una serie de precondiciones económicas, sociales, históricas y culturales, que estuvieron íntimamente vinculadas a la violencia: la colonización; la venta de esclavos; las guerras entre los señores feudales; el despojo violento de los medios de producción de grandes conjuntos de hombres que fueron lanzados al mercado de trabajo como individuos libres e, inclusive, las medidas coercitivas que se tomaron en las ciudades mientras en éstas no existieran las posibilidades de asimilar dicha fuerza de trabajo. Todos estos “despojos brutales, horrores, vejaciones que lleva aparejados la expropiación violenta del pueblo desde el último tercio del siglo XV hasta finales del siglo XVIII.

 

Marx parte del reconocimiento de un hecho: la formación del capitalismo sólo fue posible mediante una serie interminable de actos violentos.

En el mismo sentido, Federico Engels, en su Anti-Dühring (libro en el que dedica tres capítulos a la violencia), considera que: “Son siempre y en todas partes las condiciones económicas y los recursos de poder de que se dispone los que ayudan a la violencia a triunfar y sin los cuales ésta deja de ser violencia“.  Para Marx y Engels, en primer lugar, la violencia no puede ser aislada como causa pura sino que se presenta como una consecuencia de las condiciones económicas. En segundo lugar, la violencia tiene la función de desencadenar el conflicto. En este sentido, Marx dice, en El capitalque: “La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica“.  Para Marx y Engels, la violencia está íntimamente relacionada con el Estado. Así lo expresan Marx y Engels, en el Manifiesto del Partido Comunistael poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para la opresión de otra

Marx y Engels querían establecer una sociedad sin opresión y sin violencia política. Cifraron su esperanza en la sustitución del Estado capitalista por un nuevo Estado y declararon que a partir de la reorganización de la sociedad, se iniciaría, como hemos mencionado, la extinción gradual del Estado y, por tanto, también de la violencia política.

Si bien los  marxista rechazamos las acciones individualistas de lucha contra el sistema capitalista, es necesario señalar que en los últimos años, el modelo económico neoliberal impuesto por el actual gobierno de Mariano Rajoy, ha ejercido las políticas más violentas económicas y políticas de las últimas décadas, Millones de desempleados, cuentos de miles de jóvenes que emigran, familias que pierden su vivienda, jóvenes que no pueden estudiar carreras universitarias, pobreza alimentaria y energética, multiplicación de los suicidios por motivos económicos, aumento de las enfermedades sicológicas, rupturas matrimoniales derivadas de la crisis, recortes de los derechos laborales y políticos. Reducción de los presupuestos para una educación y una salud de calidad. A esta situación hay que agregarle la corrupción generalizada, entre destacados dirigentes del partido popular y en el propio gobierno que presidie Mariano Rajoy.

Todas estas condiciones seguramente hayan influenciado en este arrebato descontrolado, de este joven que sin quererlo concientemente, ha sido una expresión emergente del sentimiento colectivo de la mayoría de la sociedad, que está cansada de esta violencia impuesta desde arriba, para seguir violentando los derechos de las mayorías sociales, de todos los ciudadanos afectados por la crisis.

Esta actitud más cercana al anarquismo individualista, seguramente sea un síntoma de la grave crisis política, económica, social y de representación, que sufre nuestra sociedad. Ahora lo que se trata es que la cachetada electoral sea del conjunto de los pueblos del Estado español y en las urnas. Para terminar con la violencia impuesta debemos de avanzar en una nueva sociedad, basada en la solidaridad, la justicia social y el “buen vivir”, que algunos llamamos el socialismo.

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