Cómo meter cuatro elefantes en un Panda

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Es uno de los chistes-trampa más viejos que conozco. Aunque, por si se diera el raro caso de que alguna persona lo desconociera, reproduzco la ocurrencia pidiendo perdón a quienes ya la sepan. Por suerte es muy breve, asunto imprescindible cuando de una boba chanza se trata, y más aún en una pregunta que reza así:&nbsp

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp -¿Cómo meterías cuatro elefantes en un Panda?&nbsp

&nbsp &nbsp &nbsp Y ante la divertida expresión de quien sabe que le están tendiendo una inocente emboscada, si no lingüística, sí absurda o inesperada por la respuesta, el mismo que ha

propuesto tal absurdo, te da la solución.&nbsp

  • Está&nbsp muy claro. Dos delante y dos detrás.
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    Hay otro más ladino aún, que suele referirse sin solución de continuidad, para dejarte con la sensación de que te toman el pelo, sin que puedas escapar al martirio, a no ser que te lances a la yugular del cuentachistes, como tanto entusiasmo como el juez Velasco a las computadoras retocadas por Uribe.&nbsp

  • ¿Cómo harías para llevar un elefante por la Gran Vía (madrileña o de Bilbao, qué más da), sin llamar mucho la atención?
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    &nbsp &nbsp &nbsp El mohín ya no es tan de aparente diversión, porque sospechas, con razón, que hay un tercer suplicio. Así que muestras tu indiferencia ante una gracia que no es tal, aguardando impertérrito, otra respuesta tan surrealista como la primera.&nbsp

  • Pues es sencillo: llenando la Gran Vía de elefantes.
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    &nbsp &nbsp &nbsp No esperaba ese final, lo confieso. Pero da mucho que pensar. ¿No es eso lo que han venido haciendo todos los gobiernos USA y de la CE, además de los de naciones como Perú, Colombia, Chile, Argentina, Panamá, Guatemala o Marruecos? No crean que me refiero a los inocentes paquidermos, sino a una cuestión que se viene dando en los últimos años y a la que se puede aplicar la misma y aplastante lógica.&nbsp

  • ¿Cómo matarías a una persona en una calle cualquiera de una ciudad cualquiera, sin que se notara mucho?
  • &nbsp

    Y la respuesta no es otra que:&nbsp

  • Llenando las calles de mercenarios y policías que asesinaran a miles de ciudadanos.
  • &nbsp

    Pero hay otra pregunta más:&nbsp

    ..-¿Cómo harías para torturar a un prisionero, sin que los jueces, ni la comunidad internacional te llamaran a capítulo?&nbsp

  • ¡¡ Ahora lo entiendo¡¡… Está claro. Torturando a miles de ellos.
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    Y ahora la última cuestión, o cuestiones:&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp ¿Cómo puede entonces Cuba, cuya Revolución se ha distinguido por no utilizar jamás la violencia gratuita contra su propio pueblo, evitar ser condenada en el Parlamento Europeo, cuando un delincuente común como Orlando Zapata, se suicida lentamente, ante la impotencia del equipo médico que estuvo a su lado en todo momento? ¿Cómo se evita que gran parte de la sociedad caiga en la trampa de creer que el infeliz era un disidente?&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Es evidente lo que traman los diputados del viejo continente, mientras son incapaces de enrojecer de vergüenza, votando una resolución de condena sobre el sistema más democrático que existe en América Latina. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Ellos y ellas, que se dicen representantes de la voluntad popular (de las Confederaciones de Empresarios, que es a donde regresarán tras su actuación en el Teatro de Estrasburgo), saben lo que debería hacer el sistema más justo del globo terráqueo para evitar esa farisaica condena.&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp La meta de estas señorías, por orden de la Casa Blanca, es impedir que la ola gigantesca de la definitiva liberación e independencia de los pueblos latinoamericanos, alcance las costas de Florida, porque el Parlamento europeo, salvo honestas excepciones, acepta formar parte de un equipo a la Black Water, para hacer todo lo posible por colocar en la presidencia de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, a asesinos de la categoría de Álvaro Uribe, o de su valido, el no menos criminal Juan Manuel Santos, cuya labor en el ministerio de Defensa se caracterizó (óyeme Moratinos) por ordenar la desaparición de miles de compatriotas, como ahora mismo se trata de hacer con abogados, periodistas, activistas por los derechos humanos, actores, cineastas y escritores. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Para ello, bien pagados por Cebrianes, Murdochs, Carlos Slimes, Bill Gates, Papas, Cardenales, Lamas, Reyes, Príncipes y demás dudosa nobleza, es decir, multimillonarios que sostienen el edificio de las dictaduras empresariales (que se autodenominan democracias), no se detienen a la hora de castrar todo atisbo de liberación, de independencia, de respeto mutuo entre países. Esos demócratas han optado hace decenios por el sometimiento y el vasallaje al poder bancario, porque forman parte de él, mientras blasonan de que su íntimo anhelo es la normalización de Cuba. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp ¿Pero qué estado es ese? ¿Cómo se llega? ¿Con una transición como la española? ¿Lapidando e insultando la memoria de los centenares de miles de asesinados por el ídolo de Juan Carlos de Borbón? ¿Impidiendo a sus familias que el recuerdo de aquellos luchadores sea imitado? ¿Practicando la tortura, o dejando morir en prisión a reclusos desesperados, que la AISGE, RTVE, COLEGAS, la COPE, El País, El Mundo, Carlos Herrera o Zapatero jamás condenarán aunque Naciones Unidas diga lo contrario? Ni mucho menos.&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Los diputados que condenan nuevamente a Cuba, claman contra una democracia que no permite la explotación y la usurpación de los recursos de un país, pequeño y pacífico como es la Perla de las Antillas. Ellos, culpables como sus colegas yanquis de la mayor crisis económica de los últimos 80 años, culpables de la avaricia y torpeza que la generó, culpables de que sea el pueblo trabajador quien pague las consecuencias, suspiran porque Cuba llene de muertos las calles, las plazas, las avenidas; ansían que las cárceles se atiborren de pequeños camellos (los grandes están al servicio de los gobiernos de Estados Unidos y la Comunidad Europea, vía Uribe, la DEA y la CIA), ambicionan el control de la cocaína, las amapolas, el opio, la marihuana, el éxtasis, las armas, el petróleo, el gas, de los dioses del Olimpo, el espacio exterior, la luna y la energía solar. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Sin embargo, permítanme, señoras y señores diputados, señalarles que el precio para llegar a esa normalización parece muy elevado, violento, y ya ha costado millones de víctimas, desde Hiroshima a Bagdad, entre la indiferencia de los medios de comunicación, para los que ya no es noticia tanto niño asesinado. La verdadera sensación es el suicidio de un infeliz.&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Estoy convencido de que la Revolución, que es la inmensa mayoría del pueblo cubano, no les va a complacer, señoras y señores diputados. La pacífica sociedad de aquella heroica isla no va a consentir que en las calles rezume la violencia, como acontece en las democracias de ese Primer Mundo, el mismo que defiende el derecho de los sionistas a masacrar palestinos, los crímenes de Alán García, Micheletti y Bachelet contra sus conciudadanos, ni colmará los estadios de prisioneros, ni invadirá naciones para robarles sus recursos. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Ustedes, señoras y señores diputados, representan lo más zafio, mendaz e hipócrita de una vieja y voluntaria puta llamada Europa. No tienen categoría moral para dictar ese tipo de condenas, sin previamente mirarse los bajos donde se oculta su voracidad y defensa de millones de muertes más censurables que la de aquel pobre hombre, al que se le prestó toda la ayuda médica posible. Por fortuna hay otro viejo continente, desde donde catalanes, andaluces, gallegos, vascos, italianos, franceses, suecos o belgas, llegan a diario a la isla para constatar que Cuba no es como quieren ustedes. &nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp A pesar de esa condena, señoras y señores de la Guerra, de las agresiones de todo tipo que la isla más digna del globo sigue soportando, la sociedad cubana continuará enviando allá donde fuere preciso, médicos, enfermeras, educadores, profesionales de la cultura, la ciencia y la paz, mientras ustedes intentan en vano desanimarla, aplicando medidas encaminadas a hacer su vida más complicada, alabando las operaciones de exterminio del ejército yanqui en Irak, Afganistán o Haití, porque esa inmensa mesnada de mercenarios solo hace que velar por sus futuros negocios, tal y como se hizo en la arrasada New Orleans, como se ha hecho recientemente en la destrozada ciudad chilena de Concepción.&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Por ello no les molesto más, sino hacerles partícipes del recuerdo a mi admirado amigo José Antonio Labordeta, cuando fungía como diputado de la Xunta Aragonesista en las Cortes españolas, quien dirigiéndose a los escaños del Partido Popular (que es lo mismo que decir PSOE), habló en el único lenguaje que ustedes comprenden, como especie animal a la que deseo pronta y pacífica extinción, y que me perdone el ICONA:&nbsp

    &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp – Váyanse a la mierda, joder.

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