Bush dice en sus memorias que la tortura en Guantánamo «ayudó a salvar vidas»

George W. Bush ordenó al Pentágono que planeara un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes y consideró realizar un ataque encubierto a Siria, según asegura el propio ex presidente de EE UU en sus memorias, Decision Points. "Ordené al Pentágono que estudiase qué sería necesario para atacar Irán (…) y poder detener el reloj de la bomba [nuclear], o al menos hacerlo temporalmente", escribe Bush en su libro, de 497 páginas, que hoy se publica en EE UU y al que ya ha tenido acceso el británico The Guardian. El ex presidente ha explicado también estas revelaciones, que entran dentro de una campaña por limpiar su imagen, en una entrevista en la NBC.

En Decision Points, donde también asegura haber discutido con su equipo de seguridad nacional la posibilidad de un ataque -a petición de Israel- de una supuesta instalación nuclear siria, Bush defiende los temas más criticados de su gestión -Irak, Afganistán, el huracán Katrina, la debacle de Wall Street y la tortura en Guantánamo- y se presenta como un hombre honesto y sencillo, quizá equivocado en algunas de sus actuaciones como presidente pero "cálido, entrañable y extraordinariamente humano".

Respecto al centro de detención de Guantánamo y el uso de controvertidos métodos de tortura como el ahogamiento simulado para extraer información de presuntos terroristas, Bush defiende que ello "ayudó a salvar vidas estadounidenses".

En una entrevista a la cadena NBC, el ex mandatario ha asegurado hoy, no obstante, que en los momentos previos a la invasión él fue "un disidente" dentro de su Administración. "Era una voz disidente. No quería utilizar la fuerza" contra Irak, ha afirmado Bush, quien dice sentir aún "náuseas" cuando piensa que no se encontraron armas de destrucción masiva en Irak, el argumento que se utilizó para justificar la invasión del país en el 2003. Aun así, en su entrevista ha insistido que el mundo "está definitivamente mejor" sin Sadam Husein en el poder.

Sobre el desastre del huracán Katrina en Nueva Orleans en el que murieron 1.800 personas, admite haber tenido "mucho tiempo para tomar las decisiones ", pero considera que la responsabilidad de las actuaciones no recayeron en este caso sobre él.

"Sea cual sea el veredicto sobre mi presidencia, me siento cómodo con el hecho de que yo no estaré para escucharlo. Ese es un punto de decisión a la que solo llegará la Historia", explica en el libro, donde también recoge aspectos personales de su juventud como su lucha por superar el alcoholismo.

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