¿Burquini? Sí

¡Se acabó quedarse vigilando el bolso de la playa, el móvil del marido y los juguetees de los hijos! Ya no hay pretexto para condenarle a ser espectadora de la diversión de otros. Las musulmanas practicantes o tímidas&nbsp pueden mojar su cuerpo en público sin enseñar su piel. Así el Burquini se presenta como un nuevo invento para una nueva necesidad.&nbsp

Un término recién inventado para una prenda que nunca existió. Una ingeniosa creación tanto lingüística como en idea, que combina burka y bikini, para nombrar a una prenda destinada a aquellas musulmanas que quieran bañarse en la piscina o en el mar, sin enseñar su piel. Por lo que se lee en la literatura antigua de esta parte del mundo –como en el relato de “El orfebre Hassan de Basora” de Mil y una noches-, antaño ellas se lanzaban desnudas a los pantanos y lagos sin pudor y sólo se cubrían cuando aparecía algún extraño. Luego llegaron los&nbsp famosos hamam, antesalas de las modernas saunas, con piscinas incluidas, donde los hombres y las mujeres –por separado-,&nbsp pasaban horas para relajarse, comer, hacer vida social y cotiear , bajo el pretexto de purificarse. Hasta la década de los ochenta que el Islam político empezó a tomar protagonismo en algunos países, en países como Irán, las piscinas mixtas convivían con las dedicadas a cada sexo, e incluso con las playas donde se podía practicar el Topless aunque hoy parezca una absoluta ficción.&nbsp Allí las cosas han cambiado, y aquí la presencia de millones de practicantes del Islam, que además como cualquier mortal les apetece hacer un chapuzón, sin verse obligadas a desprenderse de su ropa, ha creado polémicas –a veces problemas-, aun sin una solución que satisfaga a todas las partes afectadas; mientras nadie ni discute, ni cuestiona ni reglamenta el atuendo masculino.

Descartando la idea de “piscinas religiosas” con el dinero público en las que cada credo tenga una concedida, quedan dos alternativa: o una con la financiación privada y de uso colectivo (por gentileza de algún magnate, por ejemplo), del mismo estilo de los cristianos o de otros credos en algunos países musulmanes-, o poner en marcha la brillante idea de burkini. Como la primera opción dependerá de la buena voluntad del mencionado millonario, la segunda es más viable ya que se trata de un producto de consumo, un negocio y muchas consumidoras. Inspirado en los trajes de los buzos, esta prenda, cubre cabeza, cuello, brazos, piernas, y además es práctico. Es un error pensar que Burquini&nbsp es u&nbsp retroceso del bikini; es en realidad un avance desde la burka. Un paso adelante para aquellas que por ser mujer han sido privadas de los placeres de la vida, y contribuirá que recuperen su autonomía y ocupen el espacio publico. Paso a paso.

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