Colombia. Buenos Aires -Cauca- Amenazas, destierro y asesinatos de líderes

Por Maria Fernanda Quintero Alzate

Acontecimientos de criminalidad se extienden en los municipios del norte del departamento del Cauca

Acontecimientos de criminalidad se extienden en los municipios del norte del departamento del Cauca. Actualmente, entre los municipios de Buenos aires y Suarez del departamento se han cometido 11 asesinatos  de líderes entre el año de  2017 y comienzos del 2018.[1] Asesinatos realizados de manera  sistemática bajo  disparos, en algunos casos  mediáticamente informados a la  opinión pública  por motivos de supuestos robos y líos personales, es decir, toda una nueva matriz mediática  sobre nuevos  patronos comunes pero que tiene un significado de asesinatos hacia líderes comprometidos con la comunidad y los diversos problemas que se derivan en el territorio. Ningún medio de información  expresa  sobre la personalidad, compromiso ético y responsabilidad moral  que tienen estos líderes ante su comunidad. Estos líderes son ciudadanos de bien, trabajadores, luchando por las diversas afectaciones de su comunidad y el territorio. Su naturaleza  es la honestidad, son   solidarios, de gran bondad con sus coterráneos. Así mismo, señor  lector debería preguntarse-  ¿Quién los asesina?  ¿Dónde está el origen de tan execrables crímenes?

Estos  acontecimientos desde el 2016,  van más allá de una  preocupación cuántica, que en sí,  debe ser cuestionada, no hay que banalizar el mal. En  estos territorios está ocurriendo lo inimaginable, no  es un tema de una güerilla desmovilizada como  culpable, en donde algunos  periodistas en diversos medios de información  atizan  el odio público de manera irracional, generando  confusión bajo títulos  mesiánicos y de efectos estigmatizantes  originando un   profundo odio social, interracial  y político. En Colombia se ha ampliado la violación de derechos humanos de  manera diversa,  hacia otros contextos territoriales y de la población. Actualmente,  el conflicto de violencia se extiende bajo un  brazo  armado tenebroso,  criminal  que hace parte del modelo de exterminio en medio de un  acuerdo de paz. Esta “paz  mesquines”, como diría en francés  “trivial  y empobrecida”  por  alfiles del estado que como vástagos de plátano se han puesto al servicio de la oligarquía rancia y grupos económicos de extensa tradición local y emergentes. Hoy Colombia sigue postrada, vive un sueño idílico, sus  ciudadanos se congracian con el “Pater  Family”  que necesitan para verse reflejados con poder autoritario en su  historia individual. Hace falta el orden bajo el  autoritarismo, firmeza,  mano dura  dirán  algunos, con menosprecio hacia la vida. La vida  debe  prevalecer ante cualquier régimen  o sistema  democrático. No hay que confundirse tanto.  Colombia una eterna aburrición,  no logra salir del sueño del siglo  XX, postrada, lenta, raquítica con una sociedad que repite  como loro lo que ve y escucha, ajenos a un sentido  histórico  más racional: no  hay un espíritu  nuevo, definitivamente una sociedad que no mira más allá de la punta de la nariz, está condenada  a vivir  raquítica en su naturaleza-misma

Este modelito que hoy acontece en Colombia se extiende hacia los municipios de Buenos aires y Suarez  en el norte del Cauca, donde son graduales, multi-escalares los grados de violencia que se extienden como río revuelto en el Departamento del Cauca.

[1] Voz de un líder.

 

Por María Fernanda Quintero  Alzate

Fuente de imagen:  proclamadelcauca

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