Brigada “Cuentencaras” denuncia mentiras contra la Revolución Bolivariana y el presidente Chávez

La sociedad venezolana, consciente por vez primera en su historia de que su participación política tiene un claro reflejo en el futuro del país, está siendo la auténtica protagonista de esta nueva etapa, verdaderamente democrática y participativa.

La ciudadanía está conquistando su dignidad, barriendo las rémoras de décadas de estéril y corrupto bipartidismo, y enfrentándose a una poderosa constelación de intereses (las clases dominantes tradicionales, la iglesia, el sindicalismo amarillo, los grandes monopolios mediáticos, etcétera) orquestados, financiados y promovidos por el gobierno de los Estados Unidos.

En multitud de ocasiones, el Presidente Chávez ha afirmado inspirarse en la figura de Simón Bolívar. En una de sus citas, este histórico político, el gran Libertador del siglo XIX, señaló que “el sistema de gobierno más perfecto es el que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”. Hoy, en pleno siglo XXI, el gobierno venezolano ha hecho propio este programa, tratando de llevarlo a término como un ejemplo de modernidad, radicalidad y humanidad que la maquinaria mediática de la globalización neoliberal no puede hacer desaparecer.

La democracia social radical que día a día se abre paso en Venezuela no persigue más que dar poder a los estratos más bajos de la sociedad. En estos tiempos de desregulación, privatización y liberalización de la economía, los objetivos de la Revolución Bolivariana que conduce Hugo Chávez se juzgan populistas, pero, en su esencia, la prioridad número uno del gobierno es dar educación, salud y vivienda a los pobres. Por vez primera, los ingresos derivados del petróleo están siendo invertidos en el bienestar del pueblo y no entregados al capital internacional. Si hacer políticas dirigidas a amparar a los más desfavorecidos es ser populista, de acuerdo, el Presidente Chávez es populista.

Igualmente incuestionable es que el proceso que hoy se está viviendo en Venezuela se apega a las normas constitucionales aprobadas por el 70 por ciento de la ciudadanía en diciembre de 1999. Precisamente fue el gobierno de Chávez el que impulsó las reformas constitucionales que han puesto en manos del pueblo el poder de destituir a sus dirigentes. Algo insólito en el mundo y un ejemplo de democracia inigualable.

Desde los tiempos de Bolívar, los pueblos latinoamericanos nunca han dejado de exigir respeto a la singularidad de sus luchas. En este sentido, aunque toda opinión es respetable y debe ser respetada, las manipulaciones que constantemente ejercen algunos medios de comunicación contra la Revolución Bolivariana deben ser denunciadas bien como burdas ofensas y mentiras, bien como omisiones interesadas que, en todo caso, es preciso combatir. Con estas líneas queremos contribuir precisamente a la defensa del camino democrático abierto por la Revolución venezolana, apoyada por un pueblo soberano que apuesta por una distribución justa de sus riquezas.

Marzo 2008, Brigada “Cuentencaras” Sodepaz

Francesc Cerveró Bosch

José Luis González Cancho

Esmeralda Arroyo Casasola

Julio Fernández Hernández

Carme Benaiges Gonzalez

Iker Legarda Flores

Kepa Iñaki Legarda Amiama

Silvia Parra Núñez
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