Brasil. Informe de Policía Federal señala acción de hacendados armados contra el pueblo Xakriabá

«El comportamiento personal del Comandante Prado, al ser encontrado en flagrante, demuestra aquello de más vil, reprobable y atrasado que existe en Brasil. Llamó a diputados, políticos y amenazó con represalias policiales, mintió en su interrogatorio alegando que sufrió maltratos de parte de los policías federales, en fin, fanfarroneó con la arrogancia típica de los antiguos coroneles, en la creencia de la imposibilidad de ser alcanzado por las leyes penales del país, y en la utilización descarada de la técnica de intimidación y apremio hacia las autoridades legalmente constituidas”.

La narrativa es parte del Informe Circunstanciado Cocos (Estado de Bahía), enviado a la Inspección de la Policía Federal (PF) el 3 de febrero de 2011, bajo análisis y redacción del delegado Victor Emmanuel Brito Menezes, atendiendo al expediente de la Defensoría Agraria Nacional. El órgano solicitó información a la PF sobre la existencia de «vigilantes” armados en haciendas en las inmediaciones del municipio bahiano. Las «propiedades” inciden sobre territorios tradicionales reivindicados y ocupados por el pueblo Xakriabá, de Cocos.

En la conducción del informe, el delegado afirma que no hay dudas «sobre la existencia de empleados armados en la Hacienda Portela, tanto, que fueron encontrados en flagrante con portación ilegal, un funcionario (…) y el supuesto propietario de hecho de la hacienda, conocido en la región como Comandante Prado”. Basado en el trabajo realizado por los agentes federales, Menezes recomendó «acción policial más numerosa y efectiva, con miras a descubrir todas las armas existentes en la hacienda del Comandante Prado” y los demás delitos que Prado viene cometiendo.

Inclusive con la conclusión de las investigaciones por parte de las autoridades policiales hace tres años, nada o poco se hizo para la efectiva protección de las comunidades indígenas. En 2012 y 2013, nuevos ataques y amenazas se registraron contra las líderes xakriabá y sus aliados. Este año, la aldea del Poblado de Porcos, tomada por una hacienda del mismo nombre, quedó completamente aislada por pistoleros y hasta el transporte de enfermos está impedido. A los médicos también se les prohíbe entrar y hasta servidores de la Fundación Nacional del Indio (Funai) fueron atacados a tiros. Hace cuatro años que los líderes indígenas son víctimas de emboscadas y toda suerte de privaciones impuestas por los hacendados.

Sin embargo, los intereses del agronegocio y de la ‘industria de represas’ orquestan el sincopado baile de la muerte en una región, al oeste de Bahía, que cuenta con privilegiada cuenca hidrográfica y topografía plana. Mientras el procedimiento de demarcación sigue parado, como parte de la política del Ministerio de Justicia para los conflictos agrarios que involucran tierras indígenas, los xakriabá permanecen en situación de vulnerabilidad. Las familias son expulsadas de las aldeas y, cada año, el monocultivo avanza sobre los cultivos y las formas autónomas de vida de los indígenas.

Registros fraudulentos

Tal avance, de acuerdo con las investigaciones de la PF, ocurrió con fraudes en el registro de propiedades. Conforme señala el delegado Menezes, en el informe de 2011, «(…) personas del lugar, entrevistadas informalmente por los agentes que cumplieron la misión, dieron cuenta de otros delitos cometidos por el Comandante Prado y su grupo, referentes a fraudes para registrar propiedades rurales a nombre de personas vinculadas al grupo, expulsión de titulares de las propiedades, intimidaciones para obligar a los trabajadores rurales del lugar a firmar papeles en blanco, entre otras”.

La investigación policial da cuenta además de la participación de servidores estatales en las acciones del Comandante Prado. El consorcio adopta estrategias también vistas en otros puntos de conflicto en el país, como en los casos de las tierras indígenas Marãiwatsédé, del pueblo Xavanté, en el Estado de Mato Grosso, Tupinambá de Olivença, en el sur de la Bahía, y Awá-Guajá, en Maranhão. Medieros y trabajadores de las haciendas son llevados a hacer declaraciones, inclusive incentivados al conflicto en contra de los indígenas, cuyo contenido involucra la no existencia de indígenas en la región y la ocupación secular de otras familias medieras en las haciendas instaladas en las áreas.

Fue lo que ocurrió el 19 de junio de 2013. En declaración a la Promotora de Justicia Stella Athanazio de Oliveira Santos, el auxiliar de servicios generales y habitante de la Hacienda Porcos, Joaquim Ribeiro da Costa, afirmó que el líder xakriabá Josias Brito de Oliveira, patriarca y fundador del Poblado de Porcos muerto hace cerca de seis años, acostumbraba declararse indio a causa del «delirio” originado por el consumo de bebidas alcohólicas. Se refirió a la hija del indígena, Natalina Nogueira da Costa, como embaucadora, al lado del padre Albanir da Mata Souza, de «personas de la comunidad” al intento de, en el lugar, «crear una reserva de área indígena”. Finalmente, presentó un petitorio en contra de la creación de la «reserva” con los nombres «de las personas engañadas” por la indígena y por el sacerdote.

Amenazas recientes

El 4 de junio de este año, la secretaria de educación de Cocos, Silvani Alves Gama, se dirigió al Distrito Policial de la ciudad para denunciar el robo de la placa de inauguración de la Escuela Municipal Bem me Quer Josias Brito de Oliveira, ubicada en el Poblado de Porcos, y así llamada en homenaje póstumo al líder. En el mismo día en que el hurto de la placa fue comunicado a la autoridad policial, otras dos denuncias se registraron en la misma delegación policial. El cacique Divalci José da Costa Xakriabá comunicó que mientras iba del poblado a la ciudad fue abordado por dos hombres que ocupaban una motocicleta. Ambos traían la «invitación” para que él volviera a la aldea. Al negarse, escuchó que, en el caso que no atendiera el pedido, la casa del padre Albanir sería invadida.

Ya en el poblado, el cacique Divalcir fue abordado por otros 30 hombres, que le avisaron que no aceptarían la entrada de maquinarias al poblado para la pavimentación del ‘camino real’, vía de acceso controlado por los matones de los hacendados, tampoco la apertura de un pozo artesiano. En el caso que la decisión fuese irrespetada, ellos prenderían fuego a los equipos. Determinaron también que los indígenas sólo podrían circular en el «área en litigio” con la presencia de la Funai [Fundación Nacional del Indio]. El Padre Albanir, administrador de la Parroquia São Sebastião, también denunció ese mismo día que había recibido amenazas. Los hacendados lo tachan como mentor de la idea de la demarcación de tierras indígenas para los xakriabá. Estas últimas amenazas registradas en el boletín de denuncias fueron llevadas al Ministerio Público Federal (MPF) el día anterior.

Avance de la frontera agrícola

Las llamadas del Comandante Prado a políticos y diputados, en presencia de policías federales, no fue sin fundamento. En 2008, el Gobierno de Bahía publicó el Programa Estadual de Bioenergía – BahiaBio. El proyecto estimó en 240 mil hectáreas el área propicia para el cultivo de caña de azúcar en el oeste bahiano destinada a producir etanol. O sea, la ocupación de las áreas tradicionales del pueblo Xakriabá de Cocos por hacendados es parte integrante de ese esfuerzo. La antropóloga Sheila Brasileiro, perita de la Procuraduría de la República en Bahía (PR/BA), relató la situación en 2011 después de recorrer la región. El avance acelerado de las fronteras agrícolas, con el aval de las autoridades públicas, ha lanzado a los hacendados encima de las tierras indígenas, ribereñas y campesinas.

En el municipio de Cocos, además del Poblado de Porcos, hay también otras comunidades fundadas por indígenas xakriabá: Cajueiro, Bom Jesus y Canguçu. Esos grupos de indígenas que llegaron al oeste de Bahía a partir del final del siglo XIX y comienzo del XX son oriundos de São João das Missões (Minas Gerais), donde el pueblo Xakriabá fue organizado en aldeas en el siglo XVIII. De acuerdo con el informe de la antropóloga de la PR/BA, el interés sobre esas tierras, tomadas por registros arqueológicos, disminuyó a fines del siglo pasado con la quiebra de varias empresas de celulosa. Sin embargo, a partir de la primera década del siglo XXI, las haciendas agropecuarias pasaron a presionar a las comunidades con el propósito de ocupar las tierras. En Canguçu, por ejemplo, Sheila reproduce relatos de familias demostrando las restricciones impuestas por las haciendas que allí se instalaron en contra de la agricultura de subsistencia practicada por los indígenas. No les quedó otra alternativa a muchos de esos xakriabá que la de trabajar para los hacendados, que los acosan y violentan. Una narrativa bastante conocida, aún más cuando todos los señalados por las investigaciones policiales están sueltos y actuando.

Renato Santana

CIMI
Consejo Indigenista Misionero
 

Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com

 


 

http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=81449http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=81449

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS