Brasil. Huelga General indefinida de los trabajadores del Correo

Casi la totalidad de los 100 mil trabajadores y trabajadoras del servicio nacional del correo nacional brasileño dieron comienzo a una serie de medidas de fuerza inéditas coronada por una huelga general indefinida en detrimento de las intenciones de Bolsonaro para privatizar la compañía. También la ofensiva obrera se alza en contra de la “retirada de derechos”, la “negligencia con la salud” de los empleados durante la pandemia del Covid-19 y por aumento salarial, dado a que son los que reciben los salarios estatales más bajos. Mientras se estima que el pliego a la huelga supera el 70%, el gobierno brasileño encuentra en el ajuste y la privatización la punta para establecer alguna reactivación de la hundida situación económica del país.

Desde el día lunes pasado la Empresa Brasileña de Correos y Telégrafos se vio paralizada por acción de su plantilla asalariada, quienes, en asambleas extendidas por el país en toda su prolongación, aprobaron por mayoría la realización de una huelga general indefinida.

La lucha fue impulsada por los sindicatos afiliados a la Federación Nacional de los Trabajadores en Empresas de Correros y Telégrafos (Fentect-Cut) y la Federación Interestatal de Sindicatos de Correos (Findec-CTB) quienes, en su momento, denunciaron a través de un comunicado la iniciativa del gobierno brasileño.

Lo cierto es que las y los trabajadores no pudieron hacer valer sus derechos en las negociaciones de este año, en tanto que la empresa decidió dejar de entrada sin efecto cualquier reajuste mientras retiró prácticamente todos los derechos gremiales. Así, el correo estatal se presenta como objetivo central en los planes del Gobierno de Jair Bolsonaro y sus ministros. La erosión constante y sistemática del convenio colectivo del sindicato es la base que allanarán los posibles escollos de las posteriores tratativas para efectuar la privatización del mismo.

Para el Secretario General de Fentect, José Rivaldo da Silva, Bolsonaro “busca a cualquier precio vender uno de los grandes patrimonios brasileños, responsable de uno de los servicios esenciales del país”, sentenció.

“Privatizar es impedir que miles de personas tengan acceso a ese servicio con un costo muy inferior a los aplicados por otras empresas”, agregó.

La ofensiva de Bolsonaro hizo barrer casi por completo el acuerdo colectivo del gremio concordado hasta 2021: 70 de 79 cláusulas fueron anuladas, de las cuales se incluyen el 30% del pago adicional por riesgo, los 180 días de licencia por maternidad, el auxilio para hijos con necesidades especiales, las horas extras, el reconocimiento por labor nocturna y la indemnización por fallecimiento. Tales cláusulas fueron identificadas por el presidente brasileño como “privilegios”.

A caballo de la envestida, las y los trabajadores colocaron sobre pizarra los números concretos del recorte: la cuenta calcula que los asalariados postales verán reducido un 60% el poder de compra del salario.

A su vez, desde la ciudad de Brasilia se denunciaron descuentos de hasta 400 reales sobre salarios que no alcanzan los 1.700. “Todo lo que conquistamos a lo largo de 30 años está queriendo ser retirado”, manifestaron.

Hoy por hoy, las negociaciones entre los trabajadores postales y la empresa del Estado se encuentran paralizadas desde el martes luego de la solicitud del Gobierno para que se efectúe una conciliación de emergencia. Según se estima, el pliego a la huelga supera el 70%.

El profundo descontento recorre otras dimensiones, por ello, las y los trabajadores también protestan contra la “negligencia” del Gobierno en medio de la emergencia del coronavirus, que ya deja unos 108.000 muertos y 3,35 millones de infectados en el país, mientras, afirman, que ya perdieron “muchos compañeros por el Covid-19”.

“Luchamos para que nuestras vidas y empleos seas preservados”, afirmó da Silva.

Brasil se trata del segundo país con mayores problemas provocados por el coronavirus. Su sistema de entregas domiciliarias descansa principalmente en sus compañías de correos. Las ventas en aquella nación a través del comercio electrónico se han disparado desde el comienzo de la pandemia.

Según un estudio de la consultora Conversion, en julio, las compras virtuales anotaron un incremento interanual próximo al 25 %. A su vez, la investigación refleja que un 86% de brasileños con posibilidades de conectarse a Internet han utilizado la comercialización vía electrónica durante la pandemia.

En ese sentido, da Silva dio a entender que “la empresa estatal cuenta con áreas de atención al comercio electrónico que crece vertiginosamente y funciona como un importante medio para impulsar la economía”.

La estructuración que exhibe Brasil del comercio online a partir de la pandemia representa una variable sustancial para la reactivación del hundido capitalismo carioca. El presidente Jair Bolsonaro tomó nota de ello.

Según la dirección de Correos, en manos del General Floriano Peixotolos recortes de gastos sobre 2019 alcanzaron un saldo positivo de 600 millones. “Las reivindicaciones de Fentect costarían a las arcas de Correos casi 1 millón de reales, dos veces más que el beneficio obtenido en 2019. Se trata de un reclamo imposible”, plantearon desde el correo.

A partir de trascendidos sindicales la medida se trata de una prueba piloto. El plan último pergeñado por el ministro de Economía, Paulo Guedes, sería avanzar en la privatización de la mayoría de las empresas estatales en tanto la correlación de fuerzas se lo permita.

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anred.org/2020/08/21/huelga-general-indefinida-de-los-trabajadores-del-correo-brasileno/

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