Brasil. Entrevista en Brasilia exclusiva

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Gilmar Mendes, de 63 años, es juez del Supremo Tribunal Federal (STF) desde 2002, cuando el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, a quien asesoró como jurista, lo nombró magistrado en la máxima corte de justicia de Brasil, de 11 miembros.

Por años duro crítico del Partido de los Trabajadores (PT), del que llegó a afirmar que aplicó un “método delictivo de gobierno para mantenerse en el poder”, Mendes fue el juez que emitió el voto más político en favor de la decisión de la corte que, por un ajustado 6 a 5 y tras un intenso debate, abrió el camino para que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva fuera liberado, algo que le valió pedidos de destitución y agrias acusaciones en redes sociales.

En una entrevista exclusiva con Clarín, el magistrado consideró esencial ese debate, ya que, según dijo, muchos tribunales comenzaron “simplemente a enviar detenidos a la cárcel sin ningún fundamento” luego que el STF, en el 2016, autorizara las detenciones sin esperar el llamado “tránsito en juicio”, o el agotamiento de las instancias de apelación.

También aseguró que el STF tratará el habeas corpus que demanda la defensa de Lula, que acusa al ex juez y actual ministro de Justicia Sergio Moro​ de actuar con parcialidad en su papel de magistrado que juzgó y condenó al ex presidente. Ese caso podría decidir, si una mayoría de los jueces lo acuerda, la anulación de los procesos que pesan sobre el ex líder sindical.

En la entrevista, Mendes, quien elogió decisiones del presidente Jair Bolsonaro como el nombramiento de un Fiscal General sin aval del Ministerio Público, dijo que Brasil debe combatir la corrupción sin apelar a lo que calificó como “mecanismos extravagantes” que atribuyó a la Operación Lava Jato.

ENTREVISTA

-Usted lamentó que el caso de Lula contaminara el debate de la corte, ya que las demandas de inconstitucionalidad de las detenciones eran anteriores a la detención del ex presidente…

-Claro, yo recordé que este debate desde el principio al fin estaba contaminado por el caso de Lula. Y lo lamenté. Porque en verdad es necesario tener una visión de conjunto. Fui presidente de la corte del 2008 al 2010. Hice un gran esfuerzo para realizar una movilización para visitar cárceles y ver cuál era la situación y denunciar eso al país. Esa es una situación vergonzosa considerando el desarrollo económico de Brasil. Lo que vemos en los presidios es algo catastrófico. Son 850.000 presos y 42% sin condena, presos provisorios. Y, luego, esos operativos (como el Lava Jato) se volvieron extremamente políticos al usar la detención para obtener una delación y muchas delaciones direccionadas. Esto aparece en las informaciones de (el portal) The Intercept (N.de la R.: chats extraídos ilegalmente de celulares del ex juez Moro y fiscales del Lava Jato que sugirieron una colusión para forjar casos). Todo tiene que ser mirado con esa visión.

-Su entendimiento cambió de tres años a esta parte. En el 2016 votó a favor de la posibilidad de detenciones de acusados con condenas en segunda instancia y ahora en sentido contrario. ¿Qué pasó desde 2016 hasta hoy?

-En el 2016 tuvimos episodios señalizando que había abusos en la posibilidad de apelar. En ese contexto decidimos necesario que se abriera la posibilidad de comenzar la ejecución de penas en la segunda instancia. Ocurrieron dos cosas: prisiones provisorias alargadas, sin límite. Los detenidos provisorios por el (entonces) juez Moro en general permanecieron detenidos y tuvieron sentencia en primera y segunda instancia y siguieron presos. La prisión provisoria se hizo definitiva. Lo que dijimos que sería una posibilidad se convirtió en un imperativo categórico. Se empezó a detener sin fundamento. Necesitábamos cambiar eso y eso hicimos.

-¿Al beneficiar a condenados por corrupción, la decisión del Supremo no debilita el combate a la corrupción?

-Yo no veo que haya necesidad de usar mecanismos extravagantes para el combate a la corrupción. Tenemos que estar dentro de los parámetros del Estado de Derecho. El uso de la detención preventiva con el objetivo de obtener una delación para mí es un despropósito. Veo eso con mucha preocupación. ¿Por qué no entonces la tortura? Esto debe ser debidamente aclarado. Brasil realizó grandes acciones contra la corrupción y eso no gracias al juez Moro. Antes, por ejemplo, en el juicio por el Mensalao (N.de la R.: de mesadas a parlamentarios a cambio de apoyo), que fue hecho por el STF. El tema es qué hacer para combatir a la corrupción dentro de la legalidad. Es necesario combatir la corrupción sin que haya corrupción.

-Usted compara detenciones preventivas prolongadas para obtener delaciones con torturas. Independientemente del juicio que esa comparación merezca, muchas de esas detenciones las aplicó el hoy ministro de Justicia. ¿Considera a Sergio Moro un torturador?

-Dije que el uso de la prisión provisoria con ese objetivo (el de obtener delaciones) es una especie de tortura. Otras adjetivaciones son ilaciones.

-Antes de la decisión del STF visitó al presidente Bolsonaro. ¿Habló con él sobre la que sería la decisión del tribunal y sus consecuencias?

-¡No! Fui en una visita de cortesía. Yo lo encontré en una fiesta de cumpleaños de un juez del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU, la Auditoría General) y me dijo que me quería visitar. Yo le respondí: ´no presidente, no es adecuado que usted haga una visita, yo debo visitarlo´. Y conversamos media hora sobre temas generales.

-¿Cómo cree que tomó la decisión de la corte?

-En un cuadro de normalidad.

-La decisión del STF que permitió liberar a Lula causó indignación en muchos brasileños que apoyan al gobierno, en redes sociales, en manifestaciones, aun pequeñas. ¿Ve esa indignación también presente en el gobierno?

-No veo que eso sea indignación del gobierno ni que eso represente la opinión del presidente de la República. Ocurre que Brasil viene en un proceso de intensa polarización. De un lado la fuerza del petismo y del otro la fuerza de las oposiciones. Bolsonaro galvanizó un poco esto, incluso con este movimiento de organización de redes sociales. Pero ellos no son autómatas del gobierno, ellos actúan de cierta forma de manera autónoma.

-¿Tratará el STF el habeas corpus solicitado por la defensa del expresidente Lula que acusa al ex juez Moro de haber actuado con imparcialidad?

-Ah sí, vamos a juzgarlo. Es importante que sea evaluado. Ciertamente lo que surgirá en el debate es si las razones que están allí (expuestas) son suficientes o si vamos a poder usar aquello que está en las informaciones de The Intercept (debido a su origen, dado que fueron extraídas ilegalmente de un teléfono de una autoridad).

-¿Y cuál es su visión? ¿Pueden usarse?

-Para esto tendremos que esperar.

-¿Hay un plazo para tratar el caso?

-Espero que sea aún este año.

-¿No será esto considerado un cuestionamiento mayor al ministro de Justicia?

-Quien se puso bajo cuestionamiento fue el propio ministro de Justicia, cuando optó por dejar el cargo de juez y asumir una función gubernamental sirviendo a un gobierno que derrotó a las fuerzas de oposición y que es beneficiario, de alguna forma, de sus decisiones. Es un juez que hasta ayer era juez, determinó la detención del principal candidato a presidente de la República y después él acepta el cargo de su adversario.

Brasilia. Corresponsal

Fotoarte do colaborador: «Gilmar na parede»

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https://www.clarin.com/mundo/gilmar-mendes-juez-corte-brasil-jair-bolsonaro-tomo-normalidad-liberacion-lula-da-silva-_0_KuEEkOcv.html

 

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