Brasil. En São Paulo, covid mata más a los trabajadores que utilizan transporte colectivo

 

La mayoría de las personas que fallecieron debido a la covid-19 en la ciudad de Sao Paulo vive en regiones donde la población utiliza más el transporte colectivo. Una investigación realizada por la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP) cruzó datos entre el número de fallecimientos debido al coronavirus y el estudio más reciente de “Origen y destino”, realizado por el Metro de São Paulo en 2017.

Los primeros resultados señalan que las víctimas más frecuentes de covid-19 son los habitantes de los distritos más pobres, que no pudieron cumplir el aislamiento y utilizan el transporte colectivo para llegar al trabajo.

Uno de los responsables por la investigación, el docente del Instituto de Ciudades de la universidad, Kazuo Nakano, explica que los primeros resultados corresponden a la percepción de que la población más pobre está más expuesta a la contaminación. “De hecho, el mayor número de óbitos tiene lugar en los distritos donde la mayoría de las personas tiene bajos ingresos, con un ingreso mensual de 0 a 3 salarios mínimos”.

El investigador afirma que el abordaje a partir de los datos sobre el uso de transporte colectivo trajo nuevos elementos a las conclusiones sobre el impacto del nuevo coronavirus entre las poblaciones más vulneradas. “Son los trabajadores periféricos, con bajos ingresos, que dependen del uso del transporte público, autobús, tren, metro (…) Lo que hemos percibido es que el transporte sigue funcionando con capacidad máxima en algunos periodos del día, lo que explica el número de defunciones entre los habitantes que viven en esos distritos y están obligados a moverse por la ciudad utilizando el transporte público, que no tiene mecanismos de protección”.

Por otro lado, en los barrios donde las personas circulan principalmente en carros individuales, el impacto de la covid es menor. El estudio señala que en esos distritos hay menos fallecimientos por la enfermedad. “Los viajes en automóvil protegen a la población de clase media alta, que son los empresarios, empleadores, funcionarios, profesionales liberales. Las personas que ejercen esas actividades influencian muy poco en las altas tasas de defunciones por covid-19.”

La ausencia de protección afecta a las familias. La vulnerabilidad de los trabajadores que dependen del transporte colectivo afecta directamente a una parte de la población que puede quedarse en casa pero que están expuestas al virus aun así, porque son familiares de esos profesionales que viajan en autobuses, metros, trenes a diario. La investigación realizada por la universidad observó una alta tasa de contaminación en regiones donde hay muchas amas de casa que hacen pequeños trayectos a pie.

“En esos distritos más periféricos hay una alta tasa de fallecimientos y también una gran cantidad de amas de casa y estudiantes, niños y adolescentes. Muchas de esas amas de casa pueden estar circulando en sus barrios y exponiéndose al virus. Pueden convivir con personas que dependen del transporte colectivo”, afirma Kazuo Nakano.

Las observaciones del estudio, según el docente, son fundamentales. “No es suficiente aislarse en casa y practicar el aislamiento social. Es algo muy importante, pero también tenemos que recordar que las personas no viven solas y la cotidianidad de cada una de las personas que habita una misma casa es diferente”.

“Mientras algunos se quedan en casa, otros tienen que trabajar, utilizar el transporte colectivo. Niños y adolescentes tienen actividades de ocio en las calles. Hay que tener en cuenta esos factores porque están impactando en el contagio y en el número de óbitos”.

Ante esta realidad, Kazuo defiende una articulación contra el coronavirus que tenga en cuenta las particularidades de la población más expuesta al virus. “Se trata de una múltiple vulnerabilidad. Hay que empezar a pensar en una protección sistémica de esa población ante la covid-19. En eso, muchos municipios cometen errores”.

“El enfrentamiento a la covid-19 no aborda la vulnerabilidad en lo que se refiere a la vivienda, a la realidad de los profesionales autónomos con trabajos ocasionales. Hay que analizar sistemáticamente, algo que no está pasando en las periferias.»

Su conclusión es que el poder público debería actuar con más resolución. “En estos meses de pandemia, ya hemos visto quienes están pagando el precio más alto. El costo social de esta pandemia recae sobre la población trabajadora, periférica, con menos ingresos”.

“El poder público tiene el deber de priorizar a esa población porque la clase media alta brasileña puede protegerse, mantenerse en aislamiento, garantizar su ingreso y vivir a costa de los repartidores”, concluye.

Edición: Rodrigo Durão Coelho

Traducción: Luiza Mançano

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