Brasil. Bolsonaro, un presidente de mano dura y postura militar

Por Óscar Huaygua Delgado, Cambio

Jair Bolsonaro empezó a mostrar su mano dura con los anuncios de liberación del comercio y tenencia de armas, y montó un escenario de guerra para la transmisión de mando presidencial que se desarrollará hoy en Brasilia. El mandatario anunció que dictará un decreto de “flexibilización” del Estatuto del Armamento para legalizar la portación de […]

Jair Bolsonaro empezó a mostrar su mano dura con los anuncios de liberación del comercio y tenencia de armas, y montó un escenario de guerra para la transmisión de mando presidencial que se desarrollará hoy en Brasilia.

El mandatario anunció que dictará un decreto de “flexibilización” del Estatuto del Armamento para legalizar la portación de armas. También apunta a combatir el crimen en las ciudades dándole carta blanca a la Policía para abrir fuego contra los sospechosos de ser delincuentes.

La sugerencia habría partido del próximo jefe del Ministerio de Justicia, el exjuez Sergio Moro, quien se encargó de enviar a prisión al expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.

El tema fue reforzado por el general de la reserva, Augusto Heleno Ribeiro, ministro del gabinete de Seguridad, quien comparó la tenencia de un arma de fuego con la de un automóvil por los riesgos y los peligros que implica conducir un vehículo.

“La tenencia de un arma se asemeja a la de un automóvil. Mucha gente argumenta ‘no, pero la posesión del arma va a aumentar la criminalidad’, pero en eso los datos son muy polémicos”, aseguró.

A muchos brasileños les preocupa que el nuevo presidente, quien es un admirador de la dictadura militar y defensor del uso de la tortura contra opositores de izquierda, pisotee los derechos humanos, limite las libertades civiles y restrinja la libertad de expresión.

En tanto, Brasilia se blindó para la asunción presidencial, así quedó demostrado con la seguridad desplegada en El Palacio de Planalto (sede del poder ejecutivo del Gobierno Federal brasileño), el Ministerio de Relaciones Exteriores, la sede de la Corte Suprema y la totalidad de los edificios que se ubican a lo largo de la Explanada de los Ministerios.

Los planes de seguridad, comandados por las Fuerzas Armadas, incluyen el despliegue de misiles guiados por láser, con capacidad para abatir aviones hasta una distancia de 7 kilómetros. En todas las calles del centro de Brasilia se observan soldados enfundados en sus uniformes de combate, patrulleros de la Policía y hasta tanquetas de guerra. Todo un escenario de guerra.

Michel Temer, quien debe entregar hoy la banda presidencial a su sucesor, firmó hace cuatro días un decreto que autoriza derribar cualquier aeronave que se aproxime a la zona de exclusión.

Pero hay más señales de mano dura. Se conoció que las únicas mujeres del gabinete serán Tereza Cristina da Costa Dias (Agricultura) y Damares Alves (Derechos Humanos), desde cuyos cargos buscarán beneficios para el agronegocio y retrocesos en temas como el aborto e identidad de género.

Estas nuevas políticas van en contramano de las impulsadas por más de una década por los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, que gobernaron Brasil bajo la égida del Partido de los Trabajadores (PT).

Los militares tendrán un papel protagónico e inédito porque miembros y exintegrantes de las Fuerzas Armadas conducirán seis de los 22 ministerios, además de la vicepresidencia con el general Hamilton Mourao. Así, el nuevo gobierno se enfunda en uniforme militar.

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