Bombas de caramelo…también para Palestina

Ayer por la tarde me dio tiempo a cumplir un par de compromisos. Uno familiar y mundano, y otro filantrópico y existencial. Ambos relacionados con Oriente pero que celebré de una manera distinta a la habitual, porque no fui capaz de quitarme de la cabeza el silencio y la complicidad con la masacre palestina, del primer mundo civilizado (dicen). El mío.

Primero estuve con la familia y la niñería que se agolpaba a los pies de la tradicional cabalgata de reyes, donde Occidente muestra su poderío a los fieles con unos ritos ridículos y unos simples caramelos lanzados al vuelo que son atrapados ferozmente por la gente antes de que lleguen al suelo. Los lanzan los postizos Reyes Magos que vienen de Oriente y su séquito, en este absurdo rito consumista y de tradición malentendida, (como casi todo lo que dirigen nuestros decadentes medios de comunicación), en el que implicamos inocentemente a nuestros hijos y les agasajamos indebidamente con miles de juguetes, comilonas y festejos. Induciéndoles desde mocosos los baladíes valores del hombre occidental, basados fundamentalmente en la competición, la avaricia, la acumulación de bienes y dinero, el consumo de cosas inservibles, caras e inútiles en su mayoría, el egoísmo… a base de unos simples caramelos. Eso sí, de comercio justo, para quedar bien ante la galería y la aborregada Opinión Pública que todavía se cree que en Extremadura por ejemplo hemos avanzado algo. Así nos va. Ni siquiera de pequeño había luchado por coger más que un par de caramelos, pero la actitud buitrona de los críos, me llegó a exasperar un poco. Y a desesperar. Mientras nuestros hijos se pelean por ser el objetivo de toneladas de caramelos, otros huyen despavoridos de las bombas racimo que caen del cielo palestino de Gaza.

Es muy contradictorio sentirse justo y a gusto con estas chorradas consumistas cuando están ocurriendo muertes prematuras, injusticias y calamidades de mucho mayor calado histórico y humanitario para el futuro del planeta, ante el más cruel mutismo y bochornosa inoperancia de uniones interesadas o históricas como la europea, la estadounidense o la rusa.

Después tenía previsto asistir a la concentración de la Plataforma en Solidaridad con Palestina. Un grupo de ciudadanos unidos ante la urgencia de parar este nuevo descalabro histórico protagonizado, una vez más, por el guardián de los cristales rotos y de los grandes secretos, enigmas, fortunas y conspiraciones de la Historia: Israel.

Apenas 25 ó 30 personas, casi los mismos que la primera que se celebró hace unos días en la plaza de Colón, nos congregamos en torno a esta causa. Puede que el mutismo de la prensa local, más preocupada de mandar a la gente a comprar regalos a los centros de comercio injusto, sea cómplice también de este desastre del altruismo extremeño. Así les va. Creo que todos los que allí nos juntamos, teníamos la misma sensación de impotencia y soledad rodeados por una muchedumbre informe, gritona, desinformada e histérica, que incluso nos preguntaba que de dónde era la bandera.

No sé cuánta gente es realmente consciente de hacia dónde puede derivar este conflicto palestino-israelí y la complicidad manifiesta de Occidente. Porque esta cruenta historia tiene ya 60 años, y vemos cada día más claro, que el Estado de Israel fue creado por los padres de los que hoy dirigen este mundo a la deriva (algunos de los cuales todavía viven y disfrutan aunque no se les levante), para vigilar y defender las reservas energéticas y los intereses geoestratégicos del mundo occidental en Oriente Medio.

El sin sentido israelí, el Sión comercial de sus multimillonarios inspiradores, el pueblo de genios y grandes intelectos dispersados por el mundo, descarnado por los nazis, expulsado de España en el medievo, está usando una vez más la genética y la sangre (como hiciera Hitler), como escudo y excusa para mantener este&nbsp enfermizo estado de las cosas, que está también tumorizándose en sus territorios de origen como Los Balcanes, Alemania, Rusia, EEUU, España, Francia… con la crisis económica y financiera o los enfrentamientos religiosos y étnicos recientes.

Los judíos (y su falta de escrúpulos y exceso de ambición), son también víctimas. Víctimas de la propaganda y el lavado de cerebro fascista que programa a sus soldados y ciudadanos, preparados para repetir una vez más la Historia, que es la suya propia, también la nuestra, con el pueblo palestino. Víctimas de un colonialismo comercial que ellos representan en un lugar al que no fueron llamados, sino que fueron impuestos por los intereses de sus padres, que se quedaron en el calor de Occidente y mandaron a sus hijos a velar por los intereses familiares, por los errores de una Europa que ha dejado de mirarse en su propio ombligo. Víctimas de una historia difícil de explicar y más difícil aún de solucionar…pero nunca a través de la sangre, el plomo fundido o la crucifixión romana.

Ya han acabado las nefastas navidades, cada día me repugnan más. Algunos encima aprovechan que la masa está distraída para cometer todo tipo de tropelías y conspiraciones. Comienza un nuevo año de confabulaciones, miseria, masacre, guerra, injusticia, dolor y políticos descerebrados expertos en callar y mentir. Se avecinan malos tiempos, tiempos de lucha.

El sábado volvemos a la carga, mismo sitio, misma hora. Más información en
http://detenerelgenocidio.wordpress.com/

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