Bolivia y Perú: cuestiones que traspasan fronteras

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Bolivia y Perú: cuestiones que traspasan fronteras

A pesar de que existen tensiones históricas entre los dos países, y de que Perú no está siendo muy condescendiente con la justicia boliviana, para el canciller peruano, no sólo Bolivia es la mayor dificultad que tienen en la región, sino que señaló también que “hoy se traslada a la relación bilateral ese viejo rencor antiperuano del presidente Morales en ese afán de ser representante no sólo de su pueblo sino de muchos otros situados en el altiplano peruano».

El canciller García Belaúnde no aporta demasiado a una pacífica resolución de estas tensiones con este tipo de declaraciones cargadas de prejuicios hacia Evo Morales.

Si Evo Morales cree representar a hermanos que habitan suelo peruano, y éstos se sienten identificados con él, debe entender el canciller que eso no es, ni un hecho casual, ni una maniobra política del presidente boliviano.

Es sin dudas el fruto de muchísimos años de lucha de Evo junto a sus hermanos, es el producto de no ocultar jamás sus raíces, de no ser desleal a su origen, es el lógico resultado de defender a la Madre Tierra como ningún presidente lo había hecho hasta ahora.

Lo que debería revisar el canciller y el gobierno al que pertenece, es porqué las comunidades peruanas cercanas a Bolivia sienten una mayor identificación con Evo que con el gobierno de Alan García. No sería mal consejo buscar razones adentro y no siempre afuera.

Evo Morales Ayma es de hecho representante de todos los pueblos originarios de Latinoamérica, que aún siguen peleando por sus tierras y por su dignidad, y él simboliza esa unidad que traspasa las fronteras de los Estados-Naciones. Este es un fenómeno ineludible, verificable en cada visita del presidente boliviano a otros países latinoamericanos. Sin embargo, esto no anda provocando constantes conflictos en las relaciones bilaterales.

Lo que sí genera tensión, es la enorme deuda que tiene Perú con el pueblo boliviano por el asilo político otorgado a tres ex ministros de Gonzalo Sánchez de Lozada, sobre quienes pesa una declaratoria en rebeldía dictaminada por el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia boliviana, por delitos de lesa humanidad. Están acusados por la masacre de octubre de 2003 cuando se produjo la denominada “guerra por el gas” que dejó un saldo de alrededor de 60 muertos y cientos de heridos.

En definitiva, las declaraciones de García Belaúnde, lo único que generan es tensar aún más las relaciones bilaterales; y la negación a una extradición, atropella la soberanía del Estado boliviano que no puede juzgar estos delitos en su propio territorio. No hay que perder de vista que estos delitos son de lesa humanidad, con lo cual atentan contra los derechos humanos y por ende, contra la dignidad de todos los pueblos.

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