Bolivia, país hidrocarburífero, importa diesel y GLP

Durante el show de la supuesta nacionalización, el gobierno del MAS armó un castillo de naipes haciendo creer que Bolivia es una potencia en recursos hidrocarburíferos después de Venezuela. De inmediato el oficialismo se comprometió a vender grandes volúmenes de gas a Brasil y Argentina.

Aprovechando la subida espectacular de los precios en el mercado mundial, el gobierno creó la ilusión de que Bolivia, de manera sostenible, iba a tener impresionantes ingresos por la exportación del gas para resolver todos los problemas del país y convertir a YPFB en una potencia económica.

Los efectos del ilusionismo duraron muy poco. Las transnacionales socias del Estado boliviano dejaron de invertir en la exploración y explotación de nuevos pozos aduciendo inseguridad jurídica; el Estado tuvo que bajar los volúmenes de exportación; el gas empezó a escasear para el consumo interno y, actualmente, empieza a escasear también el diesel provocando grandes dificultades a los sectores productivos y al autotransporte.

A toda esta cadena de calamidades se suma la caída espectacular de los precios de los energéticos y de los minerales, reduciendo sustancialmente los ingresos al Tesoro General de la Nación.

Al primer estornudo del mercado mundial, el castillo de naipes se ha derrumbado y ahora Bolivia aparece detrás de los peruanos en potencia energética.

En este panorama catastrófico en materia de política energética, resulta inaudito el anuncio de que muy pronto Bolivia se verá obligada a importar GLP para satisfacer la demanda interna. El país gasífero, probablemente con grandes reservas en el subsuelo, ahora tendrá que importar gas, probablemente el mismo que exporta a precios mucho más bajos.

¿Alguien puede entender qué es lo que ha hecho este gobierno? Igual que toda la politiquería burguesa, ha subordinado la administración del negocio del gas a intereses mezquinos, ha usado los recursos generados por la venta del gas para montar un descomunal circo con la finalidad de embobar a los incautos.

El objetivo era fabricar la imagen de un gobierno que supuestamente ha rescatado la soberanía económica y política para ganar elecciones y referéndums. Ahora el circo montado con millonarios recursos puede convertirse en un boomerang que termine haciendo rodar las cabezas de los impostores.

Los desesperados afanes de impedir el contrabando de diesel y GLP a los países vecinos aplicando la Ley 1008 no logra resolver la escasez en el mercado interno. Muy pronto los contrabandistas encontrarán mecanismos para burlar el control simplemente porque los precios del diesel y del gas en el país son mucho más bajos que en países vecinos.

Como todos los regímenes anteriores de la clase dominante decadente, el actual gobierno&nbsp es incapaz de poner al servicio de la humanidad los recursos energéticos que proporciona la naturaleza. Sólo un gobierno de obreros y campesinos convertiría el petróleo y sus derivados en propiedad social al servicio de la sociedad.

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