Bolivia: No, Presidente

Escuché bien, presidente?

¿No habrá pedido usted, que paren?

¿Que no ayunen? ¿Que no ayuden?

No presidente. No lo pida. No se gaste.

No lo harán. No lo obedecerán.

No pararán. Ya no. usted

Despertó esos corazones

y ya no tiene jurisdicción

de mando sobre ellos.

No les pida que retrocedan. No lo harán.

Usted abrió esas compuertas cardíacas.

No podrá endicarlas. No lo intente.

Usted sabe que no lo harán.

Se los pide por puro formalismo.

Usted debe pedírselos, pero también

sabe que no retrocederán.

No se apoderará usted solo de esta gloria.

Deberá compartirla.

Esa enorme sociedad anónima

con 10 millones de nombres,

se ha hecho cargo de la compañía

y de la presidencia.

Usted no se quedará solo

con el sabor de la victoria.

Sus alumnos y sus hijos también

quieren paladearla.

Por eso no le obedecerán.

Usted lo sabe. No se gaste.

La multinación está de pie.

No le pida imposibles.

No le pida que no sean uno con su sacrificio.

No mandará sobre su sacrificio. Esta vez,

deberá aceptar que millones de juanes

y millones de evos y millones de juanas

y millones de evas, lo secundarán.

Hágalo si quiere. Pídales que desistan.

Fracasará esta vez, presidente.

El amor insurgente de Bolivia

luminoso, brillante, refulgente,

puede verse desde los planetas.

Fracasará presidente. No le harán caso.

Y su fracaso será nuestra victoria.

Y su fracaso será su gran victoria.

La conciencia del pueblo se levanta

como bandera de amor a las naciones.

No lo dejarán degustar solo este momento.

Lo obligan a invitarlos a su cena de aire.

Este momento espiritual profundo

No tiene propietario.

Deberá aceptarlo, presidente.

El hijo ha crecido y es mejor que su padre.

No los detenga, porque no podrá.

Que lunes, ni lunes, ni domingo

no se contradiga, presidente.

Usted les enseñó:

«ahora es cuando».

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