Bolivia: Indígenas, indios e ..¡Indiacos!

Ya sabemos que al comenzar la invasión de América en 1492, el despistado Cristóbal Colón creía haber llegado a las Indias productoras de especias y a los originarios que encontró les chantó el apodo de “indios”…y así quedamos desde entonces.

Pero, estos invasores no llegaron con buenas intenciones, ni los frailes que les acompañaban venían hisopo en mano a rociar las casas de los originarios. Venían a saquear, a imponerse y a matar a quien se oponga a sus intenciones.

Sólo cuatro años después de su llegada, el hermanito de Colón, un tal Bartolomé Colón, construyó en Haití un quemadero que inauguró con seis indios condenados a convertirse en cenizas por el sacrilegio de haber enterrado estampitas de Jesucristo y la Vírgen. Claro que los sotanudos se hicieron de la vista gorda cuando les explicaron que el entierro se hizo para que los nuevos dioses traídos de España fecundaran la siembra del maíz y no tenían idea del agravio del que se les acusó.

Este es uno de los orígenes de inadmisibles abusos cometidos desde hace 500 años. Así comenzó, lo que llaman los ibéricos “conquista”. Cayeron bajo sus manos los imperios de Centro y Sud América. Aztecas, mayas, toltecas, fueron despojados. Más al sur, los Incas, hijos del Sol, destruidos, los charrúas eliminados hasta no quedar ni uno en las pampas ahora uruguayas y argentinas.

Los ibéricos se dedicaron a asesinar a los que llamaban indios para despojarles sus tierras y saquear sus templos. Los frailes les secundaron haciéndoles hijos a las viudas e instalando sus propios templos sobre las ruinas dejadas. ¿Acaso no es legítimo, se les reclame ahora la devolución de esos lugares sagrados para los originarios?

LA RESISTENCIA

Los ibéricos, sometidos por el imperio romano y luego por los moros durante 400 años, trajeron sus resentimientos para hacer tabla rasa en el continente habitado por aquellos que lo habían descubierto primero.

No se crea que la dominación fue fácil, hubo resistencia desde el principio. Probablemente, comenzó cuando un cura le entregó la Biblia al Hijo del Sol, Atahuallpa y éste lo arrojó al no escuchar al Dios que le habían dicho hablaba desde allí.

La historia de América, está llena de nombres de indios, indígenas y mestizos que lucharon sin pausa por encontrar la liberación de América, que parece haber llegado.

En nuestra propia historia, encontramos a los Catari, Zárate Villca, Apiaguiqui Tumpa, Juana Azurduy, Juan Huallparimachi y últimamente Evo Morales.

América está tocada en lo más profundo y desde allí emergen con renovada fuerza los indígenas encabezando movimientos que proclaman el atardecer de la burguesía neoliberal y el nacimiento de una sociedad más igualitaria…más socialista.

LAS TRAICIONES

Indios e indígenas, marcharon abigarrados en la resistencia, aunque no faltaron quienes traicionaron a su clase y se pusieron al servicio de los opresores. En México, la indígena Malinche, se hizo mujer de Hernán Cortés y éste la convirtió en espía de sus intereses y hasta le cambió el nombre a Marina.

Terminada la guerra entre Huascar y Atahuallpa, los españoles asesinaron a éste último y crearon sus propios incas títeres. En los finales del siglo 19, el guaraní Apiaguaiqui Tumpa fue derrotado en la decisiva batalla de Kuruyuki contra los latifundistas, gracias a la traición de cinco capitanes grandes, pues de seis sólo uno, el jefe Güiracota le respaldó en tanto el jefe Chiturí del Gran Parapetí, luchó definitivamente del lado de los latifundistas.

En nuestra historia reciente han proliferado los traidores y desclasados, cuyos ojos están más dirigidos a los bolsillos del imperio del norte y los neoliberales nacionales, siempre dispuestos a comprar a todos aquellos deseosos de venderse.

LOS “INDIACOS”

Los chuquisaqueños, siempre fuimos reconocidos por esa malvada afición a ponerle apodos a quienes no nos caen bien o nos parecen cantinflescos en sus actitudes o poses.

Hay indios e indígenas arrepentidos, fracasados en su proceso de refinamiento y que de paso se desclasaron, de la manera más absurda, sin terminar de camuflarse entre las clases que consideran más elevadas.

Esta nueva casta de resentidos, traidores y desclasados, son conocidos como “indiacos”, porque ya no pertenecen a los indios, ni a los indígenas y son repudiados por mestizos y burgueses de nalgas blancas.

Hace poco Jorge Echazú Alvarado, identificó a los más “notables indiacos” que sobornados por las clases dominantes y la reacción fascista opuesta al proceso de cambio se han lanzado de modo agresivo y virulento contra sus ex hermanos de origen.

La lista está encabezada por Sabina Cuellar, conocida como la “Malinche quechua” que traicionó a su partido el MAS y de paso se puso al servicio de los intereses que defienden los separatistas de la llamada “media luna”. Su desclasamiento llegó al extremo de no poder articular adecuadamente el quechua y menos el español.

Sigue Víctor Hugo Cárdenas, convertido en defensor del neoliberal, Gonzalo Sánchez de Lozaday acompañante del proceso de descapitalización del Estado. Hoy está en campaña para ser nominado representante de los sectores denominados de derecha. Hace poco, de manera desvergonzada declaró que Evo Morales tiene una deuda política con él. Seguramente en diciembre se sabrá si tiene o no respaldo entre los originarios que son la mayoría de este país.

Fernando Untoja, es mencionado entre los “indiacos” aymaras cuya cháchara insulsa es paseada por los canales de televisión, donde no se cansa en descalificar a los impulsores del proceso de cambio.

Alejandro Veliz, cuyo resentimiento y envidia, lo han empujado desde la Confederación Unica de Campesinos al coro de los desclasados indiacos opuestos a la lucha por las reivindicaciones de las clases excluidas, en lo que parece ser triste final de alguien que pudo ser un líder.

Entre los llaneros se identifica a Marcial Fabricano, que vendió su alma a los latifundistas, cuya pretensión es hacer desaparecer las etnias selvícolas. Fabricano, se destacó y mucho durante la década de los años 90, pero eso fue antes de traicionar a su clase social.

Otros son Rufo Calle y Felipe Quispe Huanca, defensores del racismo al revés, es decir el indigenismo reaccionario. Ambos,traidores a su clase y a su pueblo. Y la lista, todavía incompleta, menciona al desclasado René Joaquino, que según Carlos Mesa, fue despreciado por Sánchez de Lozada en su pretensión de ser candidato a vicepresidente por el MNR.

Esta nueva casta de resentidos, traidores y desclasados, son los que pretenden hacer frente en diciembre al genuino representante de los indígenas en emergencia y que buscan la liberación social, económica y política de Bolivia.

En diciembre, no se producirá un enfrentamiento de Indio contra Indio, como pretende la derecha huérfana de liderazgo. Lo que habrá es un enfrentamiento de Indio contra “Indiaco”, y es casi seguro que volverá a triunfar el Indio.

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fortuvel@hotmail.com

Fortunato Esquivel es es periodista chuquisaqueño

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