Bolivia: el manto de la embajada

Enorme relieve alcanzó el acto de posesión del Presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Gabriel Dabdoub, al que asistieron el Embajador de EEUU, Philip Goldberg, dirigentes de PODEMOS, Unidad Nacional, el MIR, MNR y el ex Presidente Carlos Mesa, quien fundará su propio partido.

Cabe puntualizar que importantes petroleras, como Petrobrás, British Petróleum, Repsol, Total y Shell integran la Cámara Nacional de Hidrocarburos (CNH), que es parte de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz. Con la elección de Dabdoub, impulsor de la aprobación, mediante referéndum, de Estatutos autonómicos separatistas, la CNH fortalecerá su protagonismo nacional.

En días previos “Clarín”, de Buenos Aires, preguntó al Presidente Evo Morales si en Bolivia podría ocurrir lo mismo que en Kosovo. Esta su respuesta: “Lo que quiero que sepa el mundo entero es que esta conspiración contra mi persona está encabezada por el Embajador de EEUU. Preguntémonos de donde viene el embajador estadounidense (que cumplió funciones en Kosovo). No vamos a permitir que EEUU siga gestando conspiraciones para dividir Bolivia con grupos oligárquicos y mafiosos. Cuando ya no pueden dominar, porque hay democracias liberadoras y no sometidas, gestan división”. Como puede advertirse, la relación Morales-Goldberg no puede ser peor.

Pese a lo anterior, la Embajada continúa ejecutando, a través de USAID, decenas de programas de cooperación, suscritos en los gobiernos neoliberales, que contemplan el apoyo a procesos electorales, reformas de la justicia, titulación de tierras en áreas conflictivas de Santa Cruz, convenios de apoyo al sistema financiero y manejo de recursos naturales.

USAID detalla entre sus mayores logros “la preparación y selección de candidatos a la Asamblea Constituyente (AC), así como la organización de foros sobre temas tratados en esa asamblea, que culminó con el reconocimiento a 36 naciones indígenas. Además, los servicios de inteligencia organizados por los norteamericanos en las FFAA y la policía boliviana siguen funcionando.

Al cabo de dos años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), las transnacionales estadounidenses no han tenido problema alguno. Así ocurre con Transredes (Enron-Shell), que maneja los oleoductos y gasoductos del país. Con Apex Silver, de la que George Soros es accionista, que explota los enormes yacimientos de plata de “San Cristóbal, y con Coeur D´elene que se beneficia con el pingüe negocio de las colas y desmontes del Cerro Rico de Potosí.

La “cooperación” gringa se canaliza, además, mediante la Fundación Interamericana (FIA), que opera a través del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), a cargo del jesuita catalán, Xavier Albó, quien, durante 30 años ha bregado porque Bolivia sea reconocida como Estado multinacional.

Las invocaciones de Evo en pro de una “democracia liberadora” deberían pasar no sólo por atacar a Goldberg, sino por terminar la ingerencia de USAID en temas estratégicos para la seguridad del Estado y por demandar a los empresarios del país que excluyan a las petroleras de sus organizaciones institucionales. Urge también promulgar la ley que obligue a las ONG a explicar, con carácter retroactivo, el origen de sus recursos y los nombres de sus beneficiarios.

La ciudadanía ha tomado conciencia de los graves riesgos de disgregación nacional. Para contenerlos, es vital que recuperemos la capacidad de decidir sobre nuestro destino, hoy enajenado por las petroleras (incluimos a Petrobrás), transnacionales mineras y ONG europeas y norteamericanas.

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