Bolivia: Con los buenos brasileños romperemos las fronteras

La planificación de los asentamientos humanos en Pando que comenzó una vez concluida la fase de saneamiento de tierras, hace más de un año (cuando no estaba abierto ningún calendario electoral en el país), fue simultánea a un plan para re-localizar a 243 familias brasileñas, varias de ellas campesinas, que ocupan ilegalmente la franja de 50 kilómetros dentro la frontera. Aquella franja está protegida constitucionalmente en todos los países modernos del mundo; y la nueva Constitución Política del Estado simplemente mantiene un dispositivo que rige en Bolivia desde la reforma constitucional de 1967.

Durante más de cuatro décadas, los regímenes antinacionales que vaciaron al Estado de todo contenido integrador, no sólo permitieron sino que fomentaron la invasión paulatina y sistemática de ciudadanos brasileños de toda índole: desde narcotraficantes y contrabandistas de oro y maderas preciosas, hasta laboriosos campesinos sin tierra.

El problema de los asentamientos brasileños ingresó a la agenda oficial del actual Gobierno en junio del 2006, cuando las brigadas del Inra que realizaban relevamientos y otras tareas técnicas para detectar tierras fiscales, se tropezaron con haciendas y chacos que venían a ser extensiones de latifundios que comenzaban en territorio del Brasil. Algunos de estos brasileños realizaban actividades de intensa explotación maderera, destruyendo los bosques de la parte boliviana como socios “íntimos” de terratenientes bolivianos como Roger Pinto, Paulo Bravo y Leopoldo Fernández.

La maldad separatista

Es una vil estrategia de los latifundistas corruptos de Bolivia intimidar y amedrentar al Gobierno de Evo Morales con la amenaza de una guerra con el Brasil en caso de persistir en la expulsión de los brasileños depredadores. De hecho estos malos bolivianos azuzan a los sicarios brasileños para provocar un conflicto internacional con el hermano país, dentro la misma lógica separatista con que contrataron a mercenarios húngaro-croatas para balcanizar al país.

&nbsp “No les vamos a dar ese gusto. Fue la presencia de brasileños ilegales en nuestro territorio la que provocó la guerra del Acre, a donde acudieron combatientes del altiplano y los valles para defender ese territorio amazónico”&nbsp —afirma el ministro Juan Ramón Quintana—. “Pero esta vez resolveremos este problema con Brasil de manera pacífica, productiva y amistosa, bajo los auspicios de Naciones Unidas. En vez de enfrentarnos, haremos de esta crisis un motivo de integración binacional para cuidar los bosques amazónicos y así iremos borrando fronteras”.

Bolivia y Brasil, junto con la Oficina Regional para el Cono Sur de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ejecutan un plan para despejar los 50 kilómetros de la frontera nuestra de todo extranjero asentado ilegalmente, para lo cual el propio Brasil transfirió 10,2 millones de dólares.

Cliver Rocha, director Nacional de Tierras, destacó que &nbsp la mayoría de los brasileños que se verán afectados con la decisión de expulsarlos son de origen humilde que se dedican a la extracción de castaña y goma, y a la cría de ganado de menor intensidad.
“Son muy pocos los que tienen grandes haciendas”, dijo Rocha.De acuerdo con verificaciones socioeconómicas del gobierno boliviano, existen 243 familias exclusivamente brasileñas y vulnerables en la zona de Bella Flor y Rapirrán, en Pando. Los dos gobiernos están empeñados en ofrecerles una alternativa sostenible de reocupación a esos grupos pobres.

Los verdaderos indeseables

El diario Los Tiempos de Cochabamba informó que la Unidad de Investigación Financiera de la Felcn investiga las fortunas de 13 brasileños vinculados al narcotráfico, en la zona amazónica de San Matías.

El valiente coronel Oscar Nina, Director de la Felcn en la zona, reveló que un ciudadano brasileño de 25 años del denominado “clan japonés” cuenta con una fortuna de más de $us 5 millones, aunque no se le conoce oficio ni profesión. La mansión donde vive consta de otra dependencia, pero más pequeña que es para su perro, cancha de fútbol y otros ambientes. Además es dueño de 60 lotes, cuatro propiedades y 12 viviendas y compró un hotel que ya fue incautado. Por último tiene dos propiedades en Cáceres (Brasil), ganado vacuno y caballos de raza.

La Felcn asimismo registra al “clan Toquichis”, liderado por otro brasileño, de 24 años, prófugo de Brasil. Este ciudadano es dueño de una lujosa vivienda. Su fortuna supera el millón de dólares. Este clan cambia vehículos por droga en la zona fronteriza con Brasil.


¿Por qué perdimos el Acre?

Hasta principios del siglo XX, el actual Estado brasileño de Acre pertenecía a Bolivia. Sin embargo, en gran medida a causa de una gran sequía que afectó al Nordeste del Brasil durante el año 1877, se intensificó la inmigración ilegal de brasileños al entonces territorio boliviano. Así, tras ese año gran parte de la población estaba constituida por brasileños “seringais” dedicados a la explotación de caucho, así también se dedicaban a extraer oro y plata de los “garimpos” (yacimientos); y acabaron creando un territorio independiente subsidiario de Brasil porque Bolivia no tenía una presencia notoria en la región.

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